¡Perpiñan a la vista!: La expedición del Rosellón y la incapacidad estratégica española (1793-1794)

Cuadro sobre la batalla de Le Boulou

Cuadro sobre la batalla de Le Boulou.

Introducción

La expedición militar del Rosellón (1793-1794) supuso, el fracaso de todas las iniciativas llevadas a cabo por la política española, para frenar el impulso revolucionario en Francia. Desde un punto de vista militar, se constató la incapacidad de entender la nueva naturaleza bélica del conflicto, por parte de la monarquía española. El articulo, por lo tanto, tiene como objeto, analizar el fenómeno de la inacción estratégica española, durante las operaciones en suelo francés hasta la evacuación,  con  la derrota de Le Boulou, en abril de  1794. Inacción,  que tiene múltiples causas y cuya raíz se encuentra en la falta de visión del mando. Así como, de la propia estructura militar española para asimilar la nueva guerra revolucionaria. Incomprensión, por lo tanto de ideas y principios,  que propició la invasión de Cataluña, a partir de la primavera del año siguiente. Situación, que culminará con la paz de Basilea el 22 de julio de 1795.

 La crisis de 1793 y la situación militar francesa 

Si la revolución estalló en Francia el 14 de julio de 1789, ésta se radicalizó con la condena a muerte del rey Luis XVI, el 17 de febrero de 1793. Ese mismo mes, en plena  guerra, se produjo la deserción de Dumouriez, Héroe militar  y gran representante de los valores republicanos. Este terremoto político, golpeó al Comité dirigido por Dantón, que manifestó públicamente, a partir del 15 de abril, la incapacidad de dirigir el gobierno. En plena ola de desconfianza frente a los militares, Robespierre y Saint Just proclamaron la sedición. Movilizaron a 35 de las 43 secciones de Paris. Estas,  rodearon   la convención, forzando el arresto de  22 de los 43 diputados girondinos de la cámara. Siendo llevados a la guillotina. Solo unos pocos lograron escapar, llegando a Burdeos e iniciando la insurrección el 30 de mayo.  Como consecuencia de todo esto, y por presión popular, el Comité fue remodelado, el 18 de junio. Instaurándose el gobierno jacobino.

Grabado de la ejecución de Luis XVI( Helman, Duclos y Monet) Biblioteque National France

Grabado de la ejecución de Luis XVI( Helman, Duclos y Monet) Biblioteque National France.

La dictadura implantada por los girondinos, fue llevada hasta su extremo por los jacobinos. El estado, a partir de entonces empleará todos los resortes para controlar el poder. Llevando hasta sus límites la represión y el control político. El ejército fue el blanco principal por dos razones. Primero, porque los jacobinos temían, tras la experiencia de Dumouriez,  un ejercito fuerte y autónomo que no pudieran controlar. Además, era la única fuerza que podía oponerse a las secciones, lo que podría derribar  el gobierno de la Convención. Y en segundo lugar, porque como consecuencia de la inestabilidad política, parecía una opción más estable que el caótico gobierno popular. Situación, que podría atraer el apoyo de ciertos sectores, como los banqueros o exiliados. Lo que suponía, un peligro para las aspiraciones políticas jacobinas.

Como consecuencia, se impuso  la nacionalización, mediante la popularización  del ejército. Como forma de controlar los  posibles elementos” sospechosos”; tal como, declaró la Convención”que no haya distinción entre cuerpos de infantería, llamados de linea y guardias nacionales”. Mientras tanto, Francia cosechaba desastre militares. El 25 de Marzo, se produjo la Rendición deshonrosa  de Maguncia, y el 10 de julio las tropas austriacas toman Valenciannes. En plena ola de acusaciones y pánico, se produjo la purga de los altos mandos del ejército. Así el general Custine,  será detenido junto a Alejandro de Beuharnais, antiguo General del Ejército de Rhin. Siendo ambos guillotinados,  en septiembre.

En plena tormenta,  el 1 de agosto, Carnot, Comisario de Guerra, inicia la remodelación del nuevo ejército, en base a varios aspectos. El primero, la trasformación organizativa en pequeños cuerpos de ejército, organizados en demibrigadas ( o brigadas con dos batallones integrados de voluntarios y guardias nacionales ). Lo que suponía, por la alta deserción, especialmente de la Guardia Nacional, de batallones con efectivos pequeños.  Permitiendo, dado el bajo nivel de preparación de la oficialidad, controlar mejor las operaciones. Como consecuencia de esto, Francia dispuso, desde un punto de vista táctico,  de menos efectivos en  el campo de batalla. Lo cual  supuso desde el punto de vista estratégico, la movilización  de grandes masas, para compensar esta desigualdad. Esto facilitó la flexibilidad y adaptabilidad de los nuevos cuerpos. En segundo lugar, la trasformación táctica con la incorporación del sistema de  “un tercio, dos tercios”, o lo que es lo mismo, un tercio de los efectivos formado por batallones veteranos, generalmente regulares. Dos tercios, además  con formaciones noveles y guardias nacionales. Aspecto que potenciará, a raíz del reglamento de 1793, el ataque en “melee” en detrimento del empleo del fuego.  En tercer lugar, se fomentó la promoción de la nueva oficialidad, que a partir de 1792  procedía de las escuelas politécnicas creadas por el propio Carnot . Admitiéndose únicamente, por su preparación técnica y matemática, a los oficiales de artillería e ingenieros  anteriores a la revolución como Bonaparte. En cuarto lugar,  el aumento del control político del mismo, con la creación de comisarios políticos. De acuerdo a los decretos del 5, 15  de abril. En dónde,  se establece las competencias únicas, de los tribunales revolucionarios y la obligatoriedad de tener al menos, un comisario general por cuerpo militar. Reservándose el derecho a decidir, en cuestiones militares. En último lugar, la potenciación del espíritu nacional. Desarrollándose, una cultura revolucionaria, gracias a la integración social .Con la construcción de mitos nacionales. Dotará  al ejército, a pesar de su bajísimo nivel, de una extraordinaria resistencia y convicción, que le dará la victoria frente a sus enemigos, incluido España.

Lazare Carnot. Fundador de la Escuela Politécnica Francesa  y padre de la reforma militar de 1793

Lazare Carnot. Fundador de la Escuela Politécnica Francesa y  creador de la reforma militar de 1793.

La situación militar y política francesa, en el momento del ataque español, al Rosellón,  era desesperada por varios aspectos. En primer lugar, el país estaba dividido políticamente. La población, se encuentra enfrentada en facciones, que están a su vez alimentadas por rivalidades provinciales. A partir de junio de 1793, se desarrolló un gran movimiento federalista en el sur,  opuesto al poder jacobino de Paris; que se extenderá desde el Garona hasta el Ródano.  En junio, ciudades  como Burdeos o Marsella,  desafían al poder de Paris, con la creación de convenciones paralelas. Además, surge el levantamiento realista de la Vendeé. Iniciándose un movimiento, de fuerte apoyo popular, que supondrá la principal amenaza contra la Republica.  Por último, la entrada de las  potencias absolutistas, aglutinadas en torno a la primera coalición. Tras las derrotas iniciales, en 1792, la presión aliada se intensifica en la primavera de 1793. Obteniendo grandes éxitos. En junio, los austriacos toman Valenciannes y en agosto, los prusianos alcanzan Champagne. Sin embargo, las desavenencias políticas, impiden una unidad de acción clara, por el choque entre  dos  líneas de actuación. Por un lado, estaba la estrategia austriaca, más personal y visceral, por el apresamiento y ejecución de Mª Antonieta el 16 de octubre. Exigiendo la condena a muerte de toda la Convención, y la imposición de una paz” cartaginesa”, con importantes indemnizaciones territoriales. Por el otro lado, la pragmática, empleada por Gran Bretaña, tendente aprovechar la debilidad de su vecino, para aumentar su poder comercial.  Cuyo principal objetivo fue la destrucción de la flota francesa. Situación, que mediatiza y dividirá a todos los países, incluido España.

La invasión de Ricardos y la vacilante estrategia española.

Mientras, España se precipitaba a la guerra. La ejecución del rey, provocó una reacción muy airada, por parte de la monarquía aunque siempre quiso, a diferencia que otras potencias, llegar acuerdos con Francia. Pero, bien por oposición de la propia Convención, bien por la timorata política del ministro de la monarquía, el Conde de Aranda, las desavenencias aumentaron. La situación llegó a un punto sin retorno, cuando las negociaciones del secretario Ocariz, no tuvieron respuesta. Bien por el silencio del ministro Lebrum, bien por la negativa a ser recibido  por la Comisión Delegada de la Convención ,formada por los diputados Boissy, D´Anglais y Fouché . En pleno clima de reproches mutuos, por el creciente rearme español, el diputado jacobino Thirot, exacerbó a la asamblea cuando afirmo” Lejos de la influencia de los reyes”. Finalmente, España declaró la guerra a la Republica el 6 de marzo de 1793.

Pero la monarquía, a diferencia que sus adversarios republicanos, no encontró la unidad necesaria para este conflicto;  más aún,  no tenía objetivos claros, de cómo enfocarlo. Tres son las causas. En primer lugar, la vacilante política exterior por la presión de las camarillas de la corte, entre los probritanicos del partido de Aranda (Partido Aragonés) y los profranceses del partido de Godoy (Partido de la Reina). Situación que hará, que el monarca  fuese mucho más vulnerable a las influencias. Pero además, por el desconocimiento real de lo que ocurría en Francia, y la naturaleza misma del fenómeno político. Tal como comenta Godoy “Pocos de nosotros esperábamos que la revolución triunfase”. La falsa creencia, por parte de las Cancillerías , que era una revuelta popular más, hizo que la política española, rebajase sus expectativas estratégicas; aspecto que afectó a la iniciativa tomada.  Por último, la fracasada apuesta de Carlos IV por los exiliados, como forma de intentan restaurar la monarquía y el viejo orden. En este aspecto, no se entendió en primer lugar que, era imposible una vuelta atrás y en segundo lugar, se identificó mal a posibles aliados. Como consecuencia, se realizaron  operaciones militares estériles en Toulon y Cerdeña con el objeto de atraerse a los federalistas, en la creencia  de que eran moderados, cuando en realidad, eran  antiguos girondinos, tan radicales como los jacobinos. La huida  de los agentes, estratégicamente situados en la corte, por ser nobles, en 1792, junto al desconocimiento total de lo que ocurría dentro del País, acentuó esta visión errónea del conflicto.

General Antonio Ricardos Carrillo de Albornoz( Goya)

General Antonino Ricardos Carrillo de Albornoz( Goya) Walters Art Museum.

Por lo tanto, de forma precipitada, se preparó el ataque a Francia. Según lo establecido en Consejo de Guerra” se acordó la formación de tres ejercitos, dos de los cuales, uno en la frontera de Guipúzcoa y Navarra y otro en  Aragón serían defensivos. Mientras el tercero tomaría la ofensiva por el lado de Cataluña para invadir el Rosellon . Y ocupando avanzar luego al Languedoc”. Se eligió a Ricardos, natural de Barbastro, para dirigir, las fuerzas de invasión. Con un ejército mal preparado, tenía que superar en primer lugar, el obstáculo de la propia cadena pirenaica. Guarnecida por toda una serie de fortalezas, de las que cabe destacar Bellegarde. En segundo lugar, después, debía moverse con rapidez y cruzar el río Tech . Sorteando los altos que rodeaban la ciudad de Perpiñan. La invasión se inició el 17 de abril, con extraordinaria rapidez. Gracias al movimiento escalonado de columnas en la región de Cerdaña. En apenas seis días, se bloqueó la mayor parte de las fortalezas, incluido Bellegarde. Asegurando el campo de Le Boulou y el acceso del Coll del Portet desde Figueras. El ejército republicano, fue cogido totalmente desprevenido. Con apenas 6000 hombres,  distribuidos en las fortalezas, la unidad de acción política y militar francesa, estuvo a punto de sucumbir. El 19 de mayo, como consecuencia de la precipitada política del Comité Provincial, Dagoberto con 2000 guardias nacionales, fue puesto en fuga por 12.000 españoles en los campos de Mas Deu. Como consecuencia, se produjo la caída de la totalidad de las fortalezas. El 5 de agosto, se rinde  Prat- el Mollo  así como Font-les Bains. Bellegarde, por su parte resistirá hasta el 15 de agosto, momento en que tiene que abrir sus puertas.

Esta situación propicia, la crisis política y militar en la región. En un intento, por contener una coyuntura, aparentemente insalvable, serán nombrados, a instancias del  Comité de Salud Pública, primero Fleurs y después Barbatane. Ambos “sans coulottes”, y de lealtad probada, se muestran incapaces, de dirigir las operaciones. Pero, no evita el enfrentamiento con el Comité Provincial. Quién a su vez  través del comisario Fabre y con el apoyo del Club Jacobino provincial, nombran a Dagoberto, Como nuevo General en Jefe. Situación, que  divide a la región y al propio ejército. En dónde algunas unidades, como el 4ª batallón de la Guardia Nacional, se niega, el 4 de agosto, a luchar.

Maqueta de las fortificaciones de Perpiñan

Maqueta de las fortificaciones de Perpiñan

Entre tanto, Ricardos sin unos objetivos claros, continuó manteniendo sus posiciones. Realizando pequeñas batallas, sin resultados estratégicos generales. En septiembre, el mando francés, ofrece a Ricardos una nueva oportunidad para decidir la campaña. El día 5, se inicia un audaz operativo español, a través de la localidad de Salses, que culmina con la retirada precipitada del ejército francés, hacia la posición del Campo de la Unión. En plena ola de pánico, con gran parte de la población de Perpiñan huyendo, el general Dagoberto, decide presentar batalla en Truillas. Intenta sorprender al ejército español, a través de una maniobra combinada, con sus dos demibrigadas principales: Salses y Perpiñan. La precipitada orden del General Cayssanes, así como la precipitada retirada de los soldados de la Guardia Nacional , por el indiscriminado fuego de los regulares españoles, propició la retirada general del ejército francés. Ricardos, que esos días recibió los refuerzos del Conde de la Unión, así como, 6000 soldados portugueses, inició la  persecución, tomando la estratégica localidad de Peyrestortes. El éxito había sido total .Pero con un ejercito enemigo en franca huida y sin posibilidad de refuerzos, por el bloqueo federalista de los principales accesos del Ródano, Ricardos decide quedarse, en la falsa creencia de conseguir mas adhesiones y desequilibrar la balanza  contra la Convención. Perdiendo la oportunidad  única, para decidir la campaña.  Porque los federalistas fueron derrotados en Nimes, el 27 de julio, a lo que siguió la caída de Toulon(18 de septiembre) y Lyon( 9 de octubre). La ilusión se había acabado.

Dugommier y expulsión española del Rosellón

Por lo tanto, en 1794, España recogió el fruto de su apatía estratégica. La Convención, decidió a principios de año, reorganizar la estrategia general, en base a dos consideraciones globales. La primera, el progresivo repliegue aliado general, por los éxitos frente a los prusianos y austriacos en el norte. Lo que permitió realizar operaciones contra España. Entre los dias 6 y 8 de septiembre de 1793, los austriacos fueron derrotados  en Freyturg y Hoodchote. Mientras Kellerman , con el ejército de los Alpes conquistó Saboya. En el Rhin , Jourdan logra, el 16 de octubre, recuperar Maguncia. Situación que, junto a la disputa sobre Polonia, fuerza a Prusia a retirarse de la guerra. Pero también, en segundo lugar, por un reforzamiento del poder jacobino. Lo que permitió al Comité, tener más recursos, para actuar contra sus enemigos. En París, la tensión política, alcanzó cotas inimaginables, situación que se volvió contra los propios jacobinos. La ley de sospechosos, aprobada en diciembre del año anterior, facilitó la persecución y destrucción de la oposición política. Dentro de un clima, definido por Lacretelle como “pleno de ardor y constancia, con proyectos fanáticos y flexibles a las intrigas”, se eliminó entre enero y marzo a toda la oposición girondina. Guillotinándose a todos los altos dirigentes girondinos; incluidos Danton, Desmoullins y Tallien. En total, más de veinte diputados.

El peso girondino, en muchas secciones, así como las acusaciones de usurpación por parte de la Convención, forzaron al Comité a rebajar su estrategia. Ante las primeras acusaciones de arbitrariedad, por los nombramientos de Fleurs y Barbatane, en el Rosellón, el Comité decidió elegir a un mando, con un mayor perfil técnico que ideológico. Finalmente fue elegido Dugommier, el mejor general de la Republica, por aclamación .Paralelamente, Carnot, expuso ante el hemiciclo, el 2 de enero, la nueva estrategia de los Pirineos. Contemplando, por primera vez la ofensiva. Tres presupuestos establece Carnot para el éxito. En primer lugar, llevar la guerra a Cataluña y País Vasco. Para favorecer el abastecimiento sobre el terreno, del ejército. En segundo lugar, el traslado, lo más deprisa posible, de todo el tren de artillería. Especialmente, de asedio, contra las grandes fortalezas como, Fuenterrabia y Figueras. En ultimo lugar, la imposición de una disciplina de hierro, a través del principio de unidad de mando. Tanto en el propio ejercito como con las autoridades provinciales.

General Charles Françoise Dugommier( Rouillard)

General Charles Françoise Dugommier( Rouillard).

En España, por el contrario, se paso a la inacción total. Por un lado, tenía el estado fuertes problemas para continuar la guerra. Las arcas estaban casi vacías, y tal como expresaba Godoy “solo contaba con su dinero, ya que no tendría apoyos ni subsidios de otras potencias”.Por otra parte, el apoyo social a la guerra disminuía, apareciendo los primeros disturbios en Cataluña. Como consecuencia, la estructura logística española, se quebró en marzo. Con 30.000 hombres dispersos, al sur del rio Tech,  tenían que valerse por sus  propios recursos locales. Para terminar de complicar la situación Ricardos murió de pulmonía, el 13 de marzo. Siendo sustituido, gracias a las intrigas de O´Really y Godoy, por el mediocre Conde de la Unión

El rearme francés comenzó en enero. Inmediatamente, y siguiendo las instrucciones del Comité, se procedió a la depuración de todos los sospechosos. Bajo acusaciones de federalismo, Los nuevos comisarios Milhaud y Sobrany aplicaron las tácticas de terror ya ensayadas en Lyon y Toulon. En menos de  dos meses, se eliminó a la totalidad de la oficialidad del antiguo ejército del Rosellón, incluidos 5 generales; así como los posibles sospechosos civiles. Incluidos la totalidad del Comité provincial y los miembros del club jacobino local. Al mismo tiempo, se procedió a movilizar, a tres ejércitos para la campaña. Reuniéndose, 60.000 hombres a marchas forzadas. En menos de tres meses, se enviaron 10 demibrigadas , así como 7 regimientos de línea veteranos, a la región. En enero, el Comité decretó la “leve en masse” , de 300.000 hombres. Pero tal como indica Lehuger , solo se reclutaron 18.000 hombres. Así que, el ejército tuvo que incorporar muchos efectivos, en el camino. Fuerzas sin experiencia y faltos de entrenamiento, por lo que Dugommier, tuvo que recurrir, en vanguardia a regulares y veteranos. Con fuerzas muy igualadas, la principal baza francesa frente a los españoles fue su cuerpo de oficiales. Entre los cuales se encontraban algunos de los mejores talentos del ejército como Dessaix, Davout, Auguerau y Claussel y Bonaparte. Quien permaneció en Toulon organizando la logística de la artillería.

De esa manera, mientras la sangre aún corría en Perpiñan, Dugommier, inició el ataque a finales de abril, contra la línea del Tech. Siempre cerca de las operaciones, dirigió sus tres cuerpos contra los principales bastiones españoles. En el reducto Montesquieu y en  Ceret( 28 abril al 4 de mayo) capturó 13.000 hombres y 200 cañones. La rapidez de movimiento, sorprendió al Conde de la Unión que tuvo que abandonar Le Bouleu, dejando libre el Coll de Portet, al enemigo. La ruptura del frente, propició la caída y destrucción del ejército español en la Cerdaña. El 9 de julio, el general Perignon, derrota con sus vanguardias a 4000 soldados españoles e inicia el asedio de Bellegarde. Mientras las avanzadillas francesas penetran en Cataluña, destruyendo Ripoll( 12 de julio) , Camprodon y Besalú( 21 de julio).

Soldados de linea y oficial pertenecientes a las demibrigadas francesas

Soldados de linea y oficial pertenecientes a las demibrigadas francesas.

En este caos, y con solo las fuerzas de Mendieta y Amarillas,  La Unión intenta contener el avance enemigo. Pero es derrotado en San Lorenzo de Muga( 6 de agosto) , perdiendo 50.000 hombres. La rápida movilización de los cuerpos de Auguerau y Perignon, logra fijar al grueso del ejército español. Mientras las demibrigadas de Sauret, ponen en fuga a 15.000 españoles de refuerzo. Sin ejército, La Unión decide abandonar territorio francés. Lo que provoca la caída de la última plaza, Bellegarde el 17 de septiembre. Con la perdida de Bellegarde, la aventura española en el Rosellón había acabado.

Epilogo

La caída de Bellegarde, marca el final de la aventura española en el Rosellón. A partir de entonces, se inició toda una cadena de desastres  en Cataluña, que finalizaron con la Paz de Basilea el 22 de julio de  1795. Sin embargo, la expedición del Rosellón, fue algo más que el fracaso de una campaña. Fue, la constatación del fracaso y anquilosamiento de la filosofía de guerra española. La incomprensión total, por parte de los mandos, de los cambios militares que estaba produciendo la revolución. Tuvo graves consecuencias. Apatía, por la falta de entendimiento del verdadero valor de la iniciativa. Así, tal como indica Clausewitz” en todo enfrentamiento, la iniciativa es un recurso, tanto directo como indirecto, para generar oportunidades” Es decir, en el mando español, primero Ricardos y luego De la Unión, prefirieron desarrollar planteamientos estratégicos pasivos, con el objeto de obtener ganancias al mínimo riesgo posible. La República, con una mayor voluntad de victoria y una estrategia decidida, busco sus oportunidades y venció. Por desgracia, no aprendimos de nuestros errores. Solo, cuando el enemigo estaba a las puertas como mayo de 1808, prestamos más atención a estas lecciones. Pero para entonces….ya era demasiado tarde.

Bibliografía

GODOY, M(1828) Cuenta de mi vida por D. Manuel Godoy , Principe de la Paz, o sea Memoria Crítica y Apologetica para la Historia del reinado de D. Carlos IV de Borbon, Imprenta I.Sandra, Madrid.

CHUQUET, A, M (1905) Dugommier(1738-1794). Roger& Chernovitz Libraries, Paris. 

LACRATELLE, (1816) Precis Historique de la Revolution Française. Imprimiere de Didot Jeune, Paris.

LEUGER,P(1897) Histoire d´armeé française,Libraire Hachete, Paris.

MARTINEZ DE HERVAS, JOSÉ (1795) Elogio del Excelentísimo Señor Don Antonio Ricardos Carrillo Albornoz. Capitan General de los Reales Exercitos y del Principado de Cataluña, General en Xefe del ejército del Rosellón , Comendador de l Orden de Santiago : Gran Cruz de la Real y Distinguida Carlos III.Real Sociedad de Amigos del País. Imprenta I, Sancha , Madrid.

VVAA. Papel de la defensa de la retirada del Marqués de las Amarillas, el 20 de noviembre de 1794. Biblioteca Nacional.

VVAA(1793) Manuel Militaire ou Nouvelle Tactique.Biblioteque Nacional France.

VAA(1797) Campagne des françaises depuis 8 septembre .Repondant au 23 fructidor del aneé 2 de la Republique jusqu´a  2 ventose, aneé 5. Publiqué au floreal aux aneé 5 de la Republique. Biblioteque Nacional France.

VVAA(1794) Diario de Operaciones del Ejército del Rosellón, Biblioteca Nacional.

VVAA( 1795) Eloge Fúnebre de Dugommier, General en Chef de l´armeé des Pyennes Orientales pronocé par citoyen Antoine Esprit-Gibelin. Imprimiere Societé General.Biblioteque Nacional France.

Fuentes Documentales. 

Decreto sobre el sistema de operaciones para la campaña próxima, 14 pluvioso del año II( 2 de febrero de 1794) Biblioteque Nacional France

 

Vallmitjana: un fabricante excepcional (en todos los sentidos)

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Juli20VallmitjanaHemos hablado de las medallas de las guerras de Marruecos y, finalmente, no quisiera dejar la oportunidad de hablar de uno de los fabricantes más singulares de algunas de estas medallas. Me refiero a Juli Vallmitjana i Colomines (1873-1937).

En 1860, Frederic Vallmitjana funda la “Platería y Metales Vallmitjana”, una orfebrería que pronto se especializó en la acuñación de medallas religiosas y conmemorativas. Al negocio se incorporarán sus hijos Llorenç y Juli. Éste pronto demostrará una especial sensibilidad artística, por lo que se matricula en la Escuela de Artes y Oficios, conocida como La Llotja. Especializado en pintura, coincidirá con otros jóvenes artistas con los que va a formar el conocido como Grupo del Azafrán (1). Durante este periodo, Vallmitjana se forma en diferentes academias de arte en Suiza y Francia para mejorar sus técnicas pictóricas y de grabados.

Fue muy escasa la obra pìctórica de Vallmitjana, casi toda se halla en colecciones particulares y es difícil encontrar una buena fotografía de ellas. Aquí vemos un retrato del artista Lluis Bagaria.

Fue muy escasa la obra pìctórica de Vallmitjana, casi toda se halla en colecciones particulares y es difícil encontrar una buena fotografía de ellas. Aquí vemos un retrato del artista Lluis Bagaria.

En 1895, Frederic Vallmitjana adquiere el balneario de Caldes de Boí, en el Pirineo leridano, donde Juli y sus amigos del Grupo del Azafrán pasarán algunas temporadas. Sin embargo, dos años después, Frederic, acuciado por las deudas que le genera el balneario, se suicida, dejando a sus hijos al frente de los negocios. Mientras Llorenç se centra en reflotar el balneario, Juli se hará cargo de la orfebrería.

La firma de Vallmitjana se aprecia en el borde superior derecho del dorso de las medalla. Esta es de bronce, de la Campaña del Rif de 1909.

La firma de Vallmitjana se aprecia en el borde superior derecho del dorso de las medalla. Esta es de bronce, de la Campaña del Rif de 1909.

Poco a poco, y por diferentes motivos, Juli va dejando de lado su pasión por la pintura, para centrarse en la literatura, donde va a encontrar la popularidad y fama que la pintura le negó. Sus obras de teatros y novelas no son muy diferentes de su obra pictórica. Desgarradores retratos de la Barcelona más marginal. Historias de prostitutas y proxenetas, de vagos y maleantes, de gente miserable que hace lo que puede por sobrevivir un día más, en un mundo en el que las oportunidades las tienes que arrancar a navajazos o implorando caridad. O la vida de los gitanos, con quien tan bien se entendía, y quienes le adoraban y aún hoy conservan viva su memoria. El barrio del Raval, la zona portuaria o la montaña de Montjuïc son los escenarios de una lúgubre Barcelona, pero su mirada no es la de quien juzga, sino la de quien quiere comprender, quien quiere dar a conocer una realidad que las clases altas de la ciudad quieren obviar, mantener invisible. Y es por ello que, una vez más, topará con los ambientes académicos, quienes criticarán ferozmente su obra. Mientras tanto, sus obras de teatro llenan los principales teatros de la ciudad y sus novelas se agotan en las librerías. Destacan entre sus obras teatrales El corb (1911), Els zincalós (1911), y entre sus novelas Sota Montjuïc (1908) y La xava (1910).

Portada de La Xava, una de sus pocas obras que aún es fácil de encontrar. La he leído y no puedo por más que recomendarla.

Portada de La Xava, una de sus pocas obras que aún es fácil de encontrar. La he leído y no puedo por más que recomendarla.

Casado con Anna Maria Vallès i Ribó, tienen tres hijos, Federica (+1982), David (1903-1985) y Abel (1910-1974) (2). Y es su esposa quien, incansablemente, se dedica a hacer crecer y consolidar el negocio, mientras Juli se dedica a la literatura. Negocio que seguirá la primogénita, quien incorporará las medallas deportivas al catálogo de la empresa, puede que influenciada por su marido, el popularísimo en su época Emili Sagi-Barba (3).

Sagi-Barba, una de las leyendas de la primera época dorada del F.C. Barcelona

Sagi-Barba, una de las leyendas de la primera época dorada del F.C. Barcelona

Ello no significa que Juli Vallmitjana abandone completamente el negocio, ya que firma algunas de las mejores medallas de las guerras de Marruecos. Concretamente, las Medallas de Marruecos de 1909 y la Medalla Militar de África de 1915 (una verdadera rareza, muy codiciada por los coleccionistas) y varias medallas de los somatenes, entre otras muchas medallas conmemorativas. Además de producir algunas medallas en exclusiva, como la Medalla del Centenario de Tarragona o la medalla de los Voluntarios Catalanes de la Primera Guerra Mundial.
Vallmitjana, además de sus atractivos diseños, también trató de innovar técnicamente. Así, para fabricar su Medalla de África de 1915 usó el sistema de moldes (por fundición), en lugar del habitual sistema de troqueles.

Medalla de Marruecos de 1915.

Medalla de Marruecos de 1915.

A partir de 1930, Juli Vallmitjana deja de publicar, pero no de escribir. Sufre algunos episodios de depresión, que le obligan a pasar algunos periodos internados en el Institut Pere Mata de Reus (4). El resto de sus días, los pasa retirado en su torre en el barrio de Sant Gervasi. Muere el 5 de enero de 1937, en la Clínica Rabassa de Barcelona por una infección postoperatoria tras una intervención de próstata.

La empresa siguió adelante, y aún hoy en día sigue, capitaneada por sus bisnietas.

Medalla de los Voluntarios Catalanes de la Primera Guerra Mundial, que Vallmitjana fabricó en exclusiva.

Medalla de los Voluntarios Catalanes de la Primera Guerra Mundial, que Vallmitjana fabricó en exclusiva.

Notas:

(1) Algunas de las principales figuras de la pintura catalana de principios del siglo XX, como Isidre Nonell o Ramon Pichot, forman el grupo, que se caracterizaba por pintar normalmente al aire libre y en ambientes marginales. Un joven Pablo Ruiz Picasso, que por aquel entonces también estudiaba en La Llotja, compartió con ellos numerosas sesiones de pintura, aunque no se puede afirmar que formara parte del grupo. Tanto por el fondo como por la forma, se enfrentaron al academicismo predominante en la época, que abrazaba al Novecentismo.

(2) David (1903-1985). Escultor especializado en el trabajo del metal, siendo famosos sus trabajos en bronce. Llega a ser profesor en la Universidad Industrial de Barcelona, pero en 1940 abandona precipitadamente España, al abrírsele un expediente por masón. Se exilia a Venezuela, donde ya vivía su hermano menor Abel. Muere en Buenos Aires en 1985.

Abel (1910-1974). Pintor, grabador i escultor. Formado artísticamente en París. Tras empezar su carrera de pintor en Barcelona, en 1938 se exilia con su mujer e hija a París, cuando ve que la República ya no puede vencer la guerra. Poco después, se establece en Venezuela, donde su interés por la música popular y el folklore local, le convierten en una figura de referencia en la materia. También continúa una celebrada obra como pintor y escultor. En 1957, se traslada a Arezzo, Italia, donde impulsará su faceta artística, con numerosas exposiciones, hasta su muerte. Su hija, Marta Vallmitjana i Alemany (1934 – ), una de las urbanistas más importantes de Suramérica.

(3) Emili Sagi Liñán (1900-1951), jugador del Fútbol Club Barcelona, al que se conocía futbolísticamente como Emili Sagi-Barba, por los apellidos de su padre, un legendario barítono de fama mundial. Emili Sagi fue extremo izquierdo en el F.C. Barcelona entre 1916 y 1936, que formó parte de su primera época dorada, ganando el primer campeonato de Liga de la historia, entre multitud de títulos y siendo internacional por Catalunya (que hasta la Guerra Civil fue selección oficial) y por España. Con el F.C. Barcelona llegó a jugar la friolera de 455 partidos y marcó 134 goles. Dicen que nunca falló un penalti.

(4) El espectacular pabellón modernista de Domènech i Muntaner, donde ingresó Vallmitjana, merece sobradamente una visita. Si os case lejos, os dejo un enlace para que le echéis un vistazo.
http://www.panorama.cat/pr/modernisme-per-a-distingits-visita-virtual-a-linstitut-pere-mata-de-reus/

Agradezco a Jaume Boguñà su ayuda en la redacción de este texto.

Fuentes:

Hemeroteca de La Vanguardia
FERRER HIGUERAS, Bruno: La Xava, De Juli Vallmitjana: La Otra Barcelona Modernista
CODES LUNA, Miquel-Àngel : Fermí vs Juli Vallmitjana: breu notícia sobre les incursions
de l’escriptor en el camp de l’art
http://www.dadescat.info/vallh.htm
http://margaritaxirgu.es/castellano/vivencia3/122vallm/122vallm.htm

El Marqués de la Romana y la campaña española en Dinamarca de 1807

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Juramento de las tropas del marqués de la Romana a su llegada a Dinamarca, de Manuel Castellanos (1850)

Juramento de las tropas del marqués de la Romana a su llegada a Dinamarca, de Manuel Castellanos (1850)

Hay pasajes de la historia que recordando la celebre cita de Oscar Wilde, cuando decía invirtiendo el orden lógico de las cosas que “La naturaleza imita al arte”, que nos permitiría decir en este caso que “La historia se inspira en las novelas”.

La peripecia que estamos a punto de compartir con vosotros tiene tal cantidad de ingredientes novelescos que podría parecer pura ficción, una licencia permitida y puesta en manos de un osado novelista al que le dejamos que su imaginación pueda crear territorios totalmente irreales en la búsqueda de una trama que nos atrape desde un primer momento. En este caso la historia es tan real como poco conocida.

Grabado de un mapa de Dinamarca.

Grabado de un mapa de Dinamarca.

Como consecuencia de los tratados de La Granja de 1800 y Aranjuez en 1801, se establece una alianza política y militar entre Carlos IV y los franceses contra el Reino Unido y Portugal.

En 1807 y de la mano del valido del rey, el inquietante Godoy, Pedro Caro y Sureda, tercer marqués de la Romana, recibe el encargo de mandar como teniente general un cuerpo expedicionario español integrado por unos 15.000 hombres aproximadamente para desplegarse en Dinamarca junto a las tropas del mariscal de campo francés Bernardotte. El motivo aparente es proteger al también aliado danés de posibles incursiones navales británicas y suecas. Llama la atención desde el principio de la operación la maniobra como tal, el numero de hombres y sobre todo lo alejado del destino.

Las tropas se nutrían de una serie de regimientos peninsulares y de algunos otros desperdigados por la Toscana italiana. A la vista de lo que luego ocurriría, no parece descabellado pensar que en gran medida la intención de esta operación por parte de los franceses también pretendía concentrar y aislar cuerpos del ejercito español fuera de nuestras fronteras.

Grabado de los uniformes españoles y franceses de las unidades desplazadas a territorio danés.

Grabado de los uniformes españoles y franceses de las unidades desplazadas a territorio danés.

Tras concentrarse durante unos meses en Hamburgo y Hannover se inicia el viaje previo al despliegue en Dinamarca. Empiezan a llegar desde España noticias alarmantes sobre lo ocurrido en el Motín de Aranjuez y en los sucesos posteriores del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

Un vez en Dinamarca se dispersan los distintos regimientos y llega la orden desde España, a través del Secretario de Estado de Carlos IV Mariano Luis de Urquijo y secundada por algunos altos oficiales españoles de marcado afrancesamiento, de prestar juramento a Napoleón.

Napoleón, por Jacques Louis David.

Napoleón, por Jacques Louis David.

Los integrantes de los regimientos Asturias y Guadalajara se niegan y son desarmados y tomados como prisioneros por los franceses. La certeza de la nueva situación creada, sentirse cautivos y desplazados de lo que se dirime en España, hace que Caro empiece a idear la forma de revelarse contra esta situación impuesta.

Desde Inglaterra algunos políticos y militares exiliados piensan de qué manera se podría rescatar, con la ayuda de la armada británica, a este importante contingente que tanta falta hace en España. En este punto cabe recordar la crucial intervención del teniente de Navío Rafael Lobo, ayudante del almirante Ruíz de Apodaca, que es quien inicia los contactos y empieza a concretar el plan de fuga. Interviene en este punto otra figura relevante en la trama. Se trata de un sacerdote católico escoces, de nombre James Robertson, que es quien finalmente se desplaza y contacta con Caro y sus oficiales. El sistema de claves y mensajes se basaba en los poemas del “Cantar del Mío Cid”. Como decíamos al principio, digno del mejor Ian Fleming…

Se suceden una serie de escaramuzas y refriegas con los franceses y daneses previas a ser embarcados en la localidad costera de Langeland con destino a Gotemburgo en Suecia. El mariscal Bernadotte dirige personalmente las operaciones intentando frustrar el plan de fuga. Finalmente el grueso de las tropas españolas logra embarcar y llegar finalmente a Santander. Posteriormente se pactaría con los daneses la entrega de los 5.000 prisioneros españoles pertenecientes a los patrióticos y levantiscos regimientos Asturias y Guadalajara.

Como decíamos al principio se trata de un pasaje que ha sido casi olvidado pero es indudable que como preliminar de la Guerra de la Independencia y por lo rocambolesco de la aventura nos ha parecido importante reseñarlo. Tal vez esa circunstancia, el propio foco y preponderancia de la guerra contra los franceses lo ha relegado injustamente a un segundo plano.

No se han escrito demasiados libros sobre este asunto. Traemos a estas líneas uno que nos ha llamado la atención. Se trata de una obra interesante del hispanista sueco Magnus Morner, editada por el Ministerio de la Presidencia y en concreto por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en el año 2004.

Portada del libro.

Portada del libro.

BREVE SEMBLANZA DEL MARQUÉS DE LA ROMANA, 1761-1811.

Pedro Caro Sureda nace en Palma de Mallorca en el seno de una familia noble.
Muy joven, en compañía de su hermano, ingresa en el colegio trinitario de Lyon, por aquel entonces el centro privado mas prestigioso de Europa. Desde muy joven destacó en humanidades y tenía mucha facilidad con los idiomas, caso muy poco frecuente en la España de aquella época.

Terminada su época colegial estudia en Salamanca humanidades. En 1778 decide ingresar en la Real Escuela de Guardiamarinas de Cartagena licenciándose años después como alférez de Fragata. En 1781-1782 participa activamente, a las ordenes del brigadier Ventura Moreno, en la recuperación de Menorca en poder de los británicos. El propio Carlos III sigue de cerca su carrera.

Como consecuencia de una permanente inquietud viajera y formativa realiza un prolongado viaje por Europa que le permite conocer Viena, Berlín, Moscú, París y Londres.

En 1790, después de un destino en las colonias americanas, regresa a España, asciende a capitán de fragata y sirve a las ordenes de Gravína. En aquella época deja la Armada Real e ingresa en el Ejército con el grado de Coronel. Interviene en la Guerra del Rosellón contra los franceses. Posteriormente Carlos IV le nombra Capitán General de Cataluña.

Con posterioridad a todo esto se produce la expedición a Dinamarca de la que ya hemos hablado y que encierra una nueva sorpresa realmente increíble. Inicialmente se pensó en el general Castaños como el responsable español junto a un mariscal francés pero finalmente Napoleón se inclina por Caro.

Muy poco después, en 1808, el propio Castaños endosó en Bailen la primera gran derrota en campo abierto que sufrió Napoleon. Si hubiera estado en Dinamarca no sabemos que hubiera ocurrido. El pasaje es digno de Galdós.

A su regreso de Dinamarca participa en la Guerra de la Independencia, interviniendo de forma destacada en diversos frentes. Fallece en 1811 en Badajoz de una enfermedad infecciosa. El propio Duque de Wellington sintió mucho su perdida ya que lo consideraba unos de los más destacados, cultos y brillantes oficiales españoles, y de los pocos junto al general Álava con los que podía hablar en un inglés entendible.
APUNTES SOBRE EL MARISCAL DE CAMPO BERNARDOTTE, 1763-1844.

Mariscal Bernardotte, por François Gérard.

Mariscal Bernardotte, por François Gérard.

Jean-Baptiste Bernardotte nace en Pau, Francia, en el seno de una familia pequeñoburguesa de provincias. En 1780 ingresa en el Ejército.

Coincidiendo con el inicio de la Revolución y dadas su innatas aptitudes castrenses en 1794 ya disfruta del empleo de brigadier y ese mismo año, como consecuencia de su brillante intervención en la batalla de Jourdan en Flerus asciende a general de división. En 1798 es nombrado embajador ante la corte austriaca.

Ese mismo año se produce una circunstancia que cambiara su vida, contrae matrimonio con la hermana de la mujer de José Bonaparte pasando a formar parte de la familia, como le pasaría al rey de Nápoles Joaquín Murat, del Emperador. Con la llegada del Imperio Bernardotte es nombrado uno de los pocos miembros del selecto grupo de los Mariscales de Francia.

Interviene de forma destacada y con mando en unidades en todas las campañas de esa época. Por su brillante intervención en la gran batalla de Austerlitz contra rusos y austriacos se le concede el titulo de Príncipe de Pontecorvo.
En 1807 como ya hemos visto, interviene en la expedición a Dinamarca como comandante en jefe de las tropas francesas.

Años después, en 1810, y como consecuencia de su profundo conocimiento de los países escandinavos, de su indudable prestigio militar, de los equilibrios estratégicos con Rusia y de la megalómana costumbre de Bonaparte de hacer reyes a sus familiares, es nombrado heredero del trono sueco y posteriormente del noruego también, convirtiéndose en el rey de ambos países. Muere en Estocolmo en el año 1844.

Bastón de mando de Napoleón.

Bastón de mando de Napoleón.

Finalmente, cabe reseñar que a todos los integrantes españoles de la expedición se les concedió una condecoración de mérito creada expresamente, denominada coloquialmente “La Estrella de Dinamarca” y, como era habitual en la época, se acuñó en dos versiones: esmaltada para oficiales y en plata para suboficiales y tropa. Adjuntamos una ilustración de la versión de oficiales que aparece en el catálogo de Pérez-Guerra.

"La Estrella del Norte" en su extremadamente rara versión para oficiales.

“La Estrella del Norte” en su extremadamente rara versión para oficiales.

Las Filipinas: el Oriente Español

 

La última bandera española en Filipinas, que ondeó en la celebre posición de Baler. Colección del Museo del Ejército de Toledo

La última bandera española en Filipinas, que ondeó en la celebre posición de Baler.
Colección del Museo del Ejército de Toledo

La perdida en 1898 de los territorios españoles en el lejano Pacífico, que se concretaban en la presencia en Las Marianas, Las Carolinas y en la isla de Guam, son junto al propio archipiélago Filipino de las tres mil islas, cuyo nombre lo es en homenaje al rey Felipe II, la consecuencia y el efecto colateral de lo que estaba pasando en las plazas españolas del Caribe.

Al finalizar este pasaje, Filipinas y Guam pasaron a estar bajo la órbita de los Estados Unidos y el resto de territorios fueron vendidos en 1899, de forma casi simbólica, al Imperio Alemán que necesitaba tener peso colonial urgentemente.

Si la perdida de Cuba y Puerto Rico fue, como decíamos en nuestra anterior semblanza presente en esta sección, como una amputación que removió conciencias y puso fin a 400 años de administración en América, lo de Filipinas por lejano y menos conocido, siendo también luctuoso, pasó casi de puntillas. Si bien efectivamente no es comparable un escenario con el otro bajo ningún punto de vista, no es menos cierto también que con la capitulación en Filipinas se pierde el ultimo gran territorio ultramarino de España.

Todo había empezado en 1521 con la llegada al archipiélago de Magallanes y con el primer asentamiento como tal en 1565 por parte de Miguel López de Legázpi en Cebú. La presencia española en estas tierras permitió durante siglos un comercio muy intenso con la Metrópoli e incluso con los territorios americanos, uniendo Asia y sus materias primas con otras rutas y destinos comerciales lejanos, en concreto con la famosa ruta con el golfo de México denominada “El Galeón de Manila”.

Escudo de armas en la fortaleza de "Intramuros" de Manila.

Escudo de armas en la fortaleza de “Intramuros” de Manila.

Pero los 300 años de presencia española en el archipiélago no fueron precisamente tranquilos. En la mayoría de las islas, la presencia española se limitaba a la línea de la costa, siendo el interior nido de población normalmente hostil a los españoles, tal y como relatamos en el post sobre la medalla de Mindanao. A ello, se le debía añadir los continuos ataques de los piratas, bien holandeses, bien los temidos “moros” de las Joló (de los que también hablamos), que suponían una verdadera pesadilla para las embarcaciones españolas y sus poblaciones costeras.

La Revolución Filipina como tal se inicia en 1896 promovida por el partido radical y también sociedad secreta, en tagalo “Katipunan”, liderado por Andrés Bonifacio y Emilio Aguinaldo contra la administración colonial española. Es indudable establecer que lo que estaba ocurriendo en Cuba desde 1895 influye de forma inmediata en los acontecimientos que se desarrollaron después en Las Filipinas.

Cuartel de Santiago Apóstol en Manila.

Cuartel de Santiago Apóstol en Manila.

Existía, además del partido nacionalista radical de Bonifacio otro mas moderado denominado “La Liga Filipina”, liderado por el celebre Rizal, que más que la ruptura y la independencia como tal pretendía entre otras cosas, la justa equiparación de la población nativa con los peninsulares en derechos y obligaciones.

En este escenario de antagonismos entre los propios filipinos, se inician las hostilidades, que dadas las limitaciones materiales y de fuerzas de los insurgentes se basaba fundamentalmente en incursiones de desgaste aisladas y en la guerra de guerrillas.

La guarnición española, contando también marinería e infantería de marina de los buques allí acantonados, guardia civil y otras unidades auxiliares, nunca supero los 17.000 hombres, de los cuales 2/3 son tropas nativas. Esta circunstancia establece una nueva diferencia y desproporción frente a lo que se destina a Cuba en esos mismos años.

Poco después se crea la República independiente de “Kakarong” en la Isla de Luzón y el general rebelde Eusebio Roque, al mando de unos 6.000 hombres se hace fuerte pero es derrotado por una columna de tan solo 600 hombres al mando del heroico comandante Oleguer Feliú. No obstante la situación sigue siendo muy incierta. Se decide sustituir al comandante general Polavieja, cuya estrategia de tierra quemada se demostró tan nefasta como la de Weyler en Cuba, por el capitán general Fernando Primo de Rivera.

El injusto fusilamiento del moderado Rizal antes de la llegada de Primo de Rivera, al atribuirle una supuesta cercanía o colaboración con el radical “Katipunan”, enciende los ánimos, se pierde a un gran interlocutor y sin duda al personaje con mas prestigio y proyección dentro de los patriotas filipinos. Como curiosidad decir que Rizal tiene un gran monumento, casi un memorial, en la ciudad de Madrid. En concreto en la calle Islas Filipinas.

El general Camilo García de Polavieja y del Castillo, retratado por Kaulak.

El general Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, retratado por Kaulak.

Primo de Rivera entiende que hay que negociar y acceder a las peticiones de los insurgentes. Como consecuencia de todo ello el 23 de diciembre de 1897 se firma el pacto y la paz de “Biak-Bato” que pone fin a las hostilidades. Aguinaldo se exilia, bajo tutela y financiación del gobierno español, y parece que la situación entra en una fase de mayor estabilidad.

La irrupción en escena, como está ocurriendo en Cuba, de los norteamericanos desbarata esta pretensión pacificadora y da inicio a una guerra inmediata de estos contra España de consecuencias similares a las de Cuba.

Los "Últimos de Filipinas" a su llegada a España.

Los “Últimos de Filipinas” a su llegada a España.

En la conferencia de París de 1898 se da carta de naturaleza a la independencia de Cuba, que se formalizara en realidad seis años después en 1904, y se obliga a la entrega por parte de España de Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam. Poco después Filipinas iniciara su propia guerra contra Estados Unidos.

Por último comentar que se crearon una serie de condecoraciones de la campaña Filipina, Joló y Mindanao, y sobre las que podréis saber más en este mismo Blog, en concreto en la crónica titulada: “Condecoraciones de las campañas de Filipinas, I y II parte”.

Monumento en Cartagena a los caídos en las batallas navales de Cavite en Filipinas y de Santiago de Cuba, inaugurado por Alfonso XIII.

Monumento en Cartagena a los caídos en las batallas navales de Cavite en Filipinas y de Santiago de Cuba, inaugurado por Alfonso XIII.

 

Webs recomendadas

Abrimos una nueva sección en la que vamos a listar una serie, no estrictamente dedicadas al mundo de la falerística, sino que las ampliamos al mundo de la militaria. No será una lista exhaustiva, dada la enorme cantidad que existen, pero si que pretendemos destaquen por algún aspecto especial. Las vamos a dividir entre las de carácter didáctico y las meramente comerciales. Por supuesto, estamos abiertos a vuestras sugerencias.

De carácter didáctico:

http://www.coleccionesmilitares.com/

Como no podría ser de otra manera, la web de referencia es la de Antonio Prieto Barrio. En ella encontraréis profusión de fotografías de medallas, distintivos y emblemas, a parte de muchos de sus ineludibles artículos.

http://www.elgrancapitan.org/foro/

Bajo mi humilde opiniòn, uno de los mejores foros de militaria que he visitado.

 

De carácter comercial:

http://www.aberdeenmedals.com/

Ya sabéis que en este blog también nos gustan mucho las condecoraciones británicas. Por ello, os recomendamos esta tienda on-line, en la que también encontraréis condecoraciones del resto de Europa. Muy interesantes las piezas españolas que exponen.

Esperamos vuesta colaboración para la ampliación de este listado.

 

Bajo las murallas de Sagunto: la batalla de Murviedro y la crisis estratégica española de 1812

Bajo las murallas de Sagunto: la batalla de Murviedro y la crisis estratégica española de 1812

Arco del Triunfo en París , en donde aparece registrado la victoria de Sagunto

Arco del Triunfo en París , en donde aparece registrado la victoria de Sagunto

Introducción 

La antigua villa de Murviedro, actualmente llamada Sagunto, fue el escenario del enfrentamiento final entre las fuerzas imperiales y el ejército español , en la fase final de la guerra de independencia. Una campaña que,  tradicionalmente, ha pasado desapercibida a los historiadores militares modernos, y que,  sin embargo demuestra la importancia del frente de levante para la guerra peninsular. La consecuencia final, será el descrédito militar del régimen liberal de Cádiz y el sometimiento militar , al dictamen británico en 1812. El presente articulo, por lo tanto tiene como objeto, analizar las causas militares que llevaron a la derrota en Murviedro y como éstos afectaron a la estrategia española, a nivel peninsular. Un impacto que como se verá tiene su origen,  en el principal lastre que el mando español sufrió, desde el principio de la guerra, y fue la falta de unidad de acción militar y política. Situación que propició la caída de la ciudad del Turia el 9 de enero de 1812.

Antecedentes del desastre. La ruptura de la unidad de acción estratégica española 

Si la guerra comenzó con el levantamiento del 2 de mayo de 1808, ésta cambió de forma radical con el desastre militar español en Ocaña,  el 19 de noviembre de 1809. Ese día,  el Ejército Centro, con 50.000 hombres  y dirigido por el mariscal Aréizaga será destruido por las fuerzas franceses mandadas por Soult. Este desastre,  no sólo abrió el camino para la conquista francesa de Andalucía, si no que rompió la estrategia global española, al aislar a los dos ejércitos que quedaban: el ejército de la Izquierda o de Extremadura-Galicia y el de la Derecha o Levante.

Junto a esto, la guerra en Levante,  avanzaba hacía la descomposición política y militar. La rendición del ejército de Palafox, el 19 de enero de 1809 en Zaragoza, privó a las provincias de Aragón, Cataluña y Valencia sin un ejército para detener el avance francés. Los distintos intentos de la Junta Suprema por dotar de capacidad militar a estas provincias,  chocaron con los intereses provinciales y locales. En abril de 1809,  Blake es nombrado general en jefe del recién creado Ejército de la Derecha. Nombramiento bien acogido en un principio por el prestigio de éste militar, pero que pronto creará problemas de unidad de acción. En primer lugar,  con las juntas corregimentales catalanas,  que se negarán a formar parte de los regimientos regulares y en segundo lugar con Valencia y Aragón,  quienes   tardaron en enviar tropas de refresco. La campaña empezó bien para las fuerzas españolas las cuales infligieron una severa derrota a los imperiales en  Alcañiz( 23 de mayo). Pero la falta,  bien de iniciativa,  bien de rapidez,  permitió a los franceses rearmarse. Situación que condujo a la doble derrota en Maria ( 15 de junio)  y Belchite( 18 de junio).

De esta manera, la iniciativa pasó a los imperiales,  quienes de la mano de Suchet iniciaron el  contraataque. Tras realizar una expedición contra Valencia, el 3ª Cuerpo   francés de Aragón tomó Lérida el 13 de mayo de 1810. Inmediatamente después,  Suchet bloqueó Tortosa,  pero las dificultades de coordinación con el Séptimo  Cuerpo francés de Cataluña, hacen que  el asedio se retrase hasta finales de año. Tomándose  finalmente la ciudad  el 30 de diciembre. En este punto Valencia, la única de las provincias no amenazadas,  se verá  incapaz de socorrer a sus vecinos del norte. Así, fruto de la descoordinación caerá toda la región, acelerando los acontecimientos. En febrero de 1811 se inició el asalto contra Tarragona, la sede de la Junta del Principado. Pero dada la resistencia local,  se convirtió en una pesadilla para los franceses. Primero por la resistencia de la propia población catalana,  dentro del  perímetro de asedio y la ciudad. Pero también, por la insurgencia en Aragón  de la mano de las divisiones guerrilleras y columnas volantes. Así,  tres aspectos convergen y hacen que el asedio esté a punto de fracasar. La primera la toma de la fortaleza de Figueras( 4 de noviembre) por el vicario Rovira y el Barón Eroles. Situación que hace que todo el  Séptimo Cuerpo de ejército se dirija a marchas forzadas,  para evitar una sublevación general en Gerona. En segundo lugar, por la ofensiva generalizada de la insurgencia entre el 1 y 15 de noviembre en Aragón que hace que algunas plazas caigan. Amenazando las líneas de suministros del Ebro. En tercer y último lugar, la desastrosa situación francesa en Portugal,  que propicia que al frente de Levante se le niegue la llegada de refuerzos. Siendo estos dirigidos  hacia el Tajo.

Mariscal Louis Gabriel Suchet, Duque de la Albufera

Mariscal Louis Gabriel Suchet, Duque de la Albufera

La situación de Tarragona,  se volvió insostenible tras la caída de su principal baluarte, el Fuerte Olivo,  el 28 de mayo. En este punto,  la falta de órdenes claras,  impidió al oficial al mando de la plaza, el general Contreras, actuar de forma clara. En primer lugar,  no facilitó la llegada de refuerzos procedentes de Valencia al mando del general Miranda,  desde el cercano puerto de Benicarló. En segundo lugar, no recibió instrucciones  claras con respecto a la rendición. Así, y tras rechazar diferentes propuestas de rendición, el 18 de julio los franceses lograron abrir una brecha, iniciando uno de los peores saqueos de la guerra. Un saqueo que hasta el propio Balzac recordará en su obra “Tarragona violada”.

Entre tanto, la dirección de la guerra quedó suspendida. La Junta Suprema fue disuelta, siendo sustituido por el Consejo de Regencia, dentro de su nueva ubicación en la isla de León, en Cádiz. Pero, siendo Cádiz el auténtico baluarte del liberalismo y con una débil oposición absolutista, el poder fue controlado por los radicales que también dominaban las Cortes. Así en Cádiz se produjo entre septiembre y noviembre de 1810 una doble situación. Por una parte,  la inacción de la Regencia controlada por absolutistas,   que neutralizó cualquier dirección de las operaciones . Pero por otra parte, por el radicalismo de las Cortes,  por llevar hacia delante la revolución de 1808, rompiendo la unidad de acción. Así , tal como indica el historiador británico Esdaile , dado que los absolutistas y serviles eran minoría , el poder pasó de forma efectiva a los liberales quienes  crearon un gobierno afín. Perdiéndose mucho tiempo y dejando al país sin una dirección militar clara en la guerra. Por otra parte, el interés por parte de los diputados de Cádiz en llevar adelante el proceso revolucionario restó eficacia militar dentro de la propia estructura del ejército. Así  como indica Moran Ortí “las derrotas de Tortosa, Badajoz, Chiclana, Olivenza se traducen en gestiones febriles, ordenes altisonantes y tomas de cuenta”

Mariscal Joaquin Blake y Joyces

Mariscal Joaquin Blake y Joyces

En abril, las cortes se encuentran en posición de actuar,  pero ya es demasiado tarde. La necesidad de dotar al nuevo régimen de un prestigio militar, hace que poco a poco la figura de Joaquin Blake y Joyces,  adquiera más importancia. Este militar de gran valía y autor de la reforma de la Junta de Estado Mayor, consiguió más protagonismo. Su éxito procede de Albuera ( 16 de mayo de 1811) cuando junto a las fuerzas de Castaños y Beresford , logró flanquear de forma notoria  al  ejercito de Soult . A partir de entonces, y de forma más o menos soterrada,  su prestigio y mando dentro del ejército  de Cádiz aumenta. Rodeándose de oficiales de gran valía como Zayas, Lardizábal  con una afinidad política probada. Las noticias de la caída de Tarragona el 24 de julio hizo estallar otra crisis política dentro de la ciudad. Uno de los tres regentes, Agar, quiso renunciar a su cargo y Argüelles forzó en el pleno,  reducir la presión contra el gobierno. En un intento por amortiguar la caída, las Cortes,  nombran a Blake  Generalísimo de los ejércitos y se acuerda el envío de una fuerza expedicionaria con tropas escogidas, hacia Levante. Pero también, es un golpe político peligroso.  Por el compromiso del régimen en una iniciativa propia porque su figura militar más destacada se desplazaba en persona para dirigir la defensa.  Con una opinión publica voluble, la campaña de Sagunto se convirtió en la apuesta personal de un régimen, y más aún de la revolución, que necesitaba cimentar su prestigio con las armas. Como se verá, esta necesidad política se convirtió en la causa última de la derrota.

La campaña  y  lucha por el castillo de Sagunto

Así, visto lo anterior, y dado que el principal ataque francés procedía del norte, la fortaleza de Sagunto se convirtió en el principal pivote defensivo para la defensa del reino de Valencia. Todos los planes de defensa españoles se basaban en la ocupación de esta plaza fuerte y su utilización como cobertura para los tres ejércitos españoles que iban a actuar. Organizado en torno a las fuerzas provinciales del Segundo ejército de Valencia y Aragón junto al Tercer ejército de Murcia; se situaban además las tropas escogidas del Cuerpo Expedicionario de Cádiz. En total siete divisiones, agrupadas la mayoría alrededor de Sagunto.

Pero este plan fácil de realizar sobre el papel, escondía grandes fallos. El primero, del ejército de 7 divisiones, 4 estaban formadas pero no operativas. Faltaban fusiles, balas,  así como uniformes y capotes. La mayor parte de las tropas llevaban,  espardeñas o incluso,  algunos iban descalzos. En segundo lugar, faltaban oficiales con experiencia, especialmente en caballería. La mayor parte de los nombramientos estaban aún por realizarse. Además,  estos oficiales no conocían a sus hombres. En tercer lugar,  las fortalezas estaban en pésimas condiciones. Sagunto, por su parte , tenía numerosos huecos y carecía de dotación de artillería para la defensa.  Según el gobernador de la plaza, el brigadier Adriánni , “entre los escombros de la antigua Sagunto tan mal parados, se encerraban  2900 defensores” . Estas tropas eran inexpertas, bisoñas y carecían de práctica,  por las constantes obras de fortificación. Para terminar de desestabilizar  la situación, las tropas expedicionarias, fueron empleadas en una operación de dudosa utilidad militar, entre el 6 y 13 de agosto en Almería y Granada. En la batalla del Pozo de Baúl ( 12 de agosto) una de las formaciones selectas de Blake, la división de Zayas, fue diezmada , perdiéndose sus contingentes veteranos.

Castillo de Sagunto

Castillo de Sagunto.

Por el contrario, el ejército francés se encontraba en condiciones muy óptimas. Creado en 1807 como cuerpo de observación en el canal de la mancha, el 3ª Ejército de Aragón se formó en torno a dos divisiones,  mandadas por los generales Mousnier y Laval. Fuerzas a las que  posteriormente se agregaron dos divisiones mas: Habert y Harispe. Por otra parte, estas fuerzas incorporaban un importante contingente polaco,  de la Legión del Vistula. Tres son sus principales ventajas frente a los españoles. En primer lugar,  la superioridad de su doctrina estratégica en base al sistema de “Corps d´armée”( cuerpos de ejército) que permitía actuar como pequeños ejércitos, en colaboración con otros. En segundo lugar, su superioridad táctica con el “Ordré mixte”( orden mixto) en dónde en un ejército se incorporan las tres armas.  Primando la infantería, la cadencia de fuego y la artillería. Para mantener esta cadencia,  los regimientos estaban  organizados en unidades de volteadores y unidades de líneas,  que avanzan por los flancos. En tercer lugar,   por la cercanía del tren de asedio  y la protección de líneas de suministros con fuertes y puestos. Situación que permite desarrollar una continúa guerra contra plazas y fortalezas.

El plan francés , era aprovechar el efecto psicológico de la conquista de Tarragona y tomar cuanto antes Sagunto,  para desposeer a los defensores españoles de su principal baza defensiva. Tal como indica el propio Suchet “Junto a Murviedro íbamos a encontrar la montaña de Sagunto convertida en una autentica fortaleza que exigía un sitio en toda regla. Para tratar de sitiarla en presencia de un imponente ejercito de socorro , no era suficiente con el valor de nuestros soldados , si no que hacia falta calcular su numero y reducir la desproporción de fuerzas que podían haber comprometido la operación”. De esa manera el plan francés,  para ganar velocidad, decidió actuar en base a tres columnas que debían converger en la fortaleza.  El 15 de septiembre, 7520 hombres de la primera columna,  entraron en el territorio, apoyados  por una columna procedente de Teruel y otra de Morella. Blake ante estas noticias,  decidió movilizar a su ejército. Pero con apenas 4 divisiones operativas,  y el resto formándose junto a Valencia, decidió retirarse. Socavando  la moral en la ciudad. Mientras tanto, los imperiales llegaron a la población de Murviedro , el 23 de septiembre , saqueando el pueblo y quemando sus casas. Iniciándose, de esta manera,  la lucha por el perímetro. Entre los días 28 de septiembre y 1 de octubre se produce la lucha por el área de Sagunto . El 28 de septiembre,  los imperiales intentan por la noche entrar en la fortaleza,  pero fracasan. Entre el 30 y 1 de octubre dos divisiones españolas,  intentan acosar el emplazamiento del asedio. La primera,  será puesta en fuga en la cercana localidad de Benaguacil,  tras ser desalojada a punta de bayoneta,  por el  veterano 7ª de línea. El segundo, en Segorbe , por la férrea resistencia de los dragones italianos del escuadrón “Napoleóne” .

Soldados de infantería de linea francés

Soldados de infantería de linea francés

Pero será en la batalla del 26 de octubre,  dónde el destino de la fortaleza quede sellado. El acoso y destrucción de las líneas de comunicación francesas en Aragón,  por parte de las divisiones del Empecinado y Durán, forzarán a Suchet a incrementar el ataque sobre la fortaleza.  Ante el riesgo de quedar aislado, Suchet fuerza la toma de la plaza como forma de llevar a su ejército hacia la rica huerta valenciana. Forzando al ejército de Blake a abandonar sus posiciones defensivas. De esa manera,  Suchet intensificó las obras de asedio. Primero tomado Benicarló el 10 de octubre y posteriormente en Sagunto. Abriendo la brecha el 17 de septiembre. En esta dura lucha,  Adrianni logró rechazar varios asaltos franceses. Pero, con una cada vez mayor escasez de munición y medicamentos, la posición de los defensores se va haciendo insostenible.

Ante esta situación, Blake advertido por los puestos de vigía en la ciudad, decide socorrer la fortaleza al día siguiente,  al amanecer. Pero debido a la premura de la concentración de efectivos y su dificultad para avanzar por la noche, la mayoría de los contingentes  no ocuparon sus posiciones planeadas para el comienzo de la batalla.El plan era atrapar al ejército enemigo. Para ello se debía superar el tapón o pequeña franja de tierra que hay entre las montañas y el mar. Para luego maniobrar y destruir a las fuerzas imperiales, aprovechando la superioridad numérica del momento. El ataque principal vendría en este sector, por parte de las experimentadas divisiones de Cádiz, mientras que las tropas provinciales apoyarían por el flanco izquierdo a través de la sierra, con el objeto de desbordar y tomar la retaguardia , cerca de Murviedro

Vista del campo de batalla desde el Castillo.

Vista  actual del campo de batalla desde el Castillo.

La batalla comenzó bien para las fuerzas españolas,  las cuales gracias a la rapidez inicial,  tomaron  la cercana localidad de Puzol. Pero, las dificultades del movimiento, bien por la existencia de acequias bien por la abundancia de malezas, hacen que los batallones de línea se dispersen. Esto otorga a los imperiales un peligroso respiro, que es aprovechado para tomar los altos,  en un ejercicio de gran disciplina tal como  Suchet ordenó “ que los generales se pusiesen al frente de sus columnas y las tropas accedieron sin disparar ni correr”.  Las dos divisiones gaditanas mandadas por Lardizábal y Zayas, en este punto de la batalla,  intensificaron los asaltos. Las formaciones españolas necesitaban avanzar antes de disparar,  quedando diezmadas por el orden mixto francés,  antes de ponerse a tiro.

Mientras en el flanco izquierdo, las fuerzas provinciales del Segundo y Tercer ejército, tardaron en llegar. Las divisiones aragonesas de Obispo y Villacampa fueron rechazadas por las tropas del general Chlopisnki. Mientras que las fuerzas murcianas,  se vieron acosadas por la llegada imprevista de fuerzas imperiales. Desbordando,  las posiciones españolas. Entretanto, la lucha al norte de Puzol llegaba a su trágico final. Sometidas las divisiones de Lardizábal y Zayas,  al indiscriminado  fuego francés,  Blake ordenó un nuevo asalto,  incorporándose las fuerzas de Miranda y la reserva de caballería de Loy.

Imagen de la carga de los coraceros franceses. Obra France Militaire

Grabado en donde se representa la carga de la caballería francesa en Sagunto 

El ataque español,  coincidió con un momento de debilidad francés,  ya que los batallones noveles,  habían sido diezmados y los mandos superiores recurrieron a los batallones veteranos,  para establecer nuevas posiciones.  Tal como indica Suchet “si nuestra infantería hubiese vacilado, este momento habría sido critico” .Ciertamente, la carga de caballería de Loy,  rompió  las líneas francesas,  en un momento que la batalla parecía favorable a los españoles. Pero de nuevo, los escasos batallones veteranos franceses,  volvieron, como en otras ocasiones, a ser decisivos. La resistencia de estas últimas líneas,  permitió a la caballería francesa actuar. En el último momento, Suchet ordenó a sus coraceros actuar,  rompiendo a la caballería española. Finalmente, ante esta situación, y tras dejar 9000 bajas y perder 6500 fusiles, Blake ordena la retirada. La batalla había  acabado.

Epilogo: la caída de la fortaleza y la crisis estratégica nacional

La caída de la fortaleza de Sagunto , supuso,  en términos prácticos, el final de la campaña porque se desposeyó a la estrategia española del único punto fortificado que existía en la región. A partir de noviembre, Blake intentó practicar la misma estrategia con Valencia, bajo la creencia que el río Turia sería una posición aún más poderosa. Pero ya lo decía Jomini “  Un campo semejante situado sobre un rio ….asegura al ejército grandes ventajas incontestables, pero nunca será más que un refugio , un medio para ganar tiempo y reunir refuerzos”. De nuevo,  como en Sagunto,  Blake pensó que podía obtener un éxito importante. Pero se comprometió erróneamente, en la defensa del perímetro de Valencia, restringiendo sus opciones y decisiones estratégicas. Este punto es interesante pues Blake,  rompiendo todo principio estratégico,  que prima la conservación de medios sobre puntos geográficos, en vez de retirarse, quiso defender la ciudad y condenó a su propio ejército. Constantemente, sus defensores como Pirez alegan, que la importancia de Valencia era suficiente para plantear un operativo de defensa. Pero tal como se ha expuesto, Blake personificaba el régimen y  el prestigio de la revolución. Por lo tanto , posiblemente presionado por éste dilema, el Generalísimo vio la oportunidad y decidió  quedarse a luchar , en vez de irse. La historia, a partir de aquí es sencilla. El 9 de enero de 1812, Blake con todo su ejército se rindió Lo que supuso un terremoto para el régimen. Ante la incapacidad práctica, de dirigir la guerra , en septiembre  de 1812 Wellington es nombrado general en jefe de las tropas peninsulares. Una situación, que se inició con la campaña de Valencia de 1811, y en concreto,  por la pérdida de la fortaleza de Sagunto.

Bibliografía

  • Adrianni, Luis María.Memoria Justificada de la defensa de Sagunto en 1811 en refutación de un pasage de la historia de la guerra de independencia de España que dio a luz de 1835 a 1837 el Exmo Sr Conde de Toreno.Madrid; Imprenta de Don Eusebio Aguado, 1838
  • Esdaile, Charles. La Guerra de Independencia. Una Nueva Historia Crítica,Barcelona; Ediciones Crítica, 2003
  • Morán Ortí, Manuel. Poder y gobierno en las Cortes de Cadiz(1810-1813). Pamplona , Ediciones Universidad de Pamplona, 1987
  • Queipo del Llano, José María , Conde de Toreno. Historia de la guerra y revolución de España.Madrid; Ediciones Rivadeneyira, 1872
  • Suchet, Louis Gabriel .Guerra y memorias de las campañas de España. París, Imprenta casa Bosange.1828

La Medalla de las Campañas de la República

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anver 02España, 1931. El régimen monárquico parece insostenible. Tras los fracasos de las dictaduras (o dictablandas) de Primo de Rivera y de Berenguer, el centro de las críticas se dirige a Alfonso XIII. Un buen rey para salir a cazar, conducir bólidos o divertirse; pero un hombre incapaz de resolver los problemas que afronta su país. Tras unas elecciones municipales, los partidos republicanos se imponen en las grandes ciudades (aunque no a nivel global). Los políticos y militares monárquicos, entre deprimidos y desconcertados, no reaccionan o se pasan al lado republicano. Maura, entre otras significativas figuras, recomiendan al Rey abdicar y éste, viéndose prácticamente solo, se marcha al exilio. Primero a París, más adelante a Roma. A seguir con su dolce vita particular.

El 14 de abril se proclama la Segunda República. Como dijo alguien, una República sin republicanos. Aunque en honor a la verdad, debería decirse con pocos republicanos. Y una de las primeras medidas que se toman es la abolición de los símbolos monárquicos -1- . Obviamente, las órdenes y condecoraciones no se salvaron de la reforma (o escabechina). Se suprimieron todas las órdenes excepto la de Isabel la Católica y la Orden Civil de África. Se creó la Orden de la República. En cuanto a las condecoraciones, algunas, simplemente se reformaron, como la orden del Mérito Militar; pero otras muchas, fueron suprimidas. Como las de las campañas de Cuba, Filipinas y Marruecos. Éstas fueron sustituidas por la Medalla de las Campañas de la República. El decreto, de fecha 17 de noviembre de 1931, llevaba la firma del, por entonces Ministro de la Guerra, Manuel Azaña.

Se trata de una condecoración de clase única (la misma para todos los rangos militares), de bronce y un tamaño de 22x31mm, con una corona mural en su parte superior. En el anverso, a una figura alegórica del valor, la rodea la leyenda “La Patria – al Ejército en campaña”. En el reverso, se muestra el escudo republicano y la leyenda “España”. La cinta, amarilla con dos franjas azules, podía llevar la aspa roja en de haber sido herido en combate. La medalla se completaba con pasadores de las campañas de Cuba, Filipinas y Marruecos.

rever 02Las antiguas medallas correspondientes a estas campañas, en un principio, se prohibieron. Pero más adelante, se permitió su uso, modificando todos los elementos monárquicos, como la corona, efigies reales o leyendas. Si bien, una vez ya iniciada la guerra, un Decreto determinó su prohibición definitiva.

En el bando nacional, un decreto de noviembre de 1937, restauró el uso de las antiguas medallas monárquicas y se suprimió la medalla de las Campañas de la República.

 

Notas
-1- Fueron numerosas las medidas que tomó el Gobierno Provisional. Una de las más destacadas fue una profunda reforma del ejército que llevó a cabo Manuel Azaña, a la sazón ministro de la Guerra, la célebre Ley Azaña. No es motivo de este post comentarla, pero no podía menos que citarla. Aunque no puedo resistirme a contar que quien firmó la supresión de la medalla de las Campañas fue el Secretario de Guerra (una suerte de Ministerio del ramo transitorio), el general Germán Gil y Yuste (1866-1948), quien había abandonado el ejército, acogiéndose a la Ley Azaña.

 

Fuente:
PRIETO BARRIO, Antonio: “Las condecoraciones en la Segunda República Española”, en Revista de Historia Militar. Número 117 (2015), pp. 231-288
http://uniformesp.blogspot.com.es/2013/05/medalla-conmemorativa-de-las-campanas.html
http://www.elmundo.es/loc/2014/06/14/5399bf2de2704eeb098b457e.html
Agradecer a Jaume Boguñà su ayuda y comentarios.

La Guerra de Cuba: el gran epílogo

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Retrato del general Martínez Campos, por Madrazo. Colección del Senado.

Retrato del general Martínez Campos, por Madrazo. Colección del Senado.

Las Guerras de Cuba, así en plural ya que en realidad fueron varias y sucesivas como más adelante iremos desgranando, constituyen uno de los pasajes mas tristes de la historia militar española. Lo que culminó con el denominado “Desastre del 98”, que marco a varias generaciones, no solo de intelectuales, uniendo en su desdichado destino también a las muy importantes plazas de Puerto Rico y Filipinas, en Cuba había empezado en 1868, treinta años antes.

Partida de Mambises a caballo.

Partida de Mambises a caballo.

Si hay un acontecimiento que durante mas de cien años ha generado una corriente incesante, controvertida y lastimosa de frustración colectiva este ha sido sin lugar a dudas la perdida de “La Perla del Caribe”. Cuba, el ultimo gran bastión de lo que en otro tiempo supuso la hegemonía hispana de prácticamente todo el continente americano, (incluido Brasil durante casi 60 años con los Austrias, de 1580-1640) se convirtió por su especial significación, su peso especifico, su papel en la economía peninsular y el hermanamiento con sus habitantes, en una verdadera amputación, en la desaparición luctuosa de un hermano muy querido y cercano.

Quién no tenía un familiar directo allí, en mi caso un tatarabuelo militar nacido en La Habana en 1848, o al menos un conocido con cierto parentesco. Quien no había formado parte de las sucesivas guarniciones de remplazo allí destacadas, o tenía relación comercial con ese puente incesante de riqueza que significaban los “Ingenios” o plantaciones de la caña de azúcar, el celebérrimo tabaco, el ron, la industria naval, o simplemente escuchaba aquí una Habanera en los pueblos costeros de Girona. Por último, quien no ha oído al menos una vez en su vida esa sentencia inamovible ante algún mal trago vital de “Más se perdió en Cuba”…

Soldados españoles en Cuba.

Soldados españoles en Cuba.

Todo ello con su parte como decíamos de vigilia colectiva, que por las especiales circunstancias de todo lo que allí pasó y cómo pasó, han configurado un laberinto que intentaremos humildemente desbrozar.

Lo que aquí nos ocupa, los factores militares, las campañas y sus protagonistas, de Eloy Gonzalo al almirante Cervera y antes de ellos, nos han llegado como rumores lejanos de una historia que nos es demasiado cercana todavía hoy. Con Cuba perdimos la última gran ventana al continente que nos hizo grandes, y también dejamos de ser los europeos más “americanos”.

Lo verdaderamente triste de todo aquello es que Cuba se fue para siempre por una suma de incapacidades, vilezas, falta de visión y mínima sensibilidad por parte de una clase política, y alguna militar también, mas pendiente de ver los toros desde la confortable barrera que de conocer el verdadero trapío del morlaco. Estados Unidos se limitó a recoger los despojos de ese capote sin utilizar. Pasó hace mas de cien años pero parece una vicisitud demasiado cercana todavía como para no sacar alguna reflexión al respecto.

-La Guerra de los Diez Años (1868-1878).

También llamada Guerra Grande, se inició el 10 de octubre de 1868 de la mano del hacendado criollo Carlos M. de Céspedes, que además de haber liberado a sus esclavos previamente, se revelaba en gran medida contra un trato discriminatorio de las distintas zonas de la isla por parte de la administración. Hablamos en consecuencia de una guerra mas con un trasfondo de tipo económico, no tanto todavía de la búsqueda de la propia identidad.

La operación mas destacable fue la toma por parte de los rebeldes de la ciudad de Bayamo. La contraofensiva se desarrolló por parte del conde de Valmaseda y del celebre general Weyler, siguiendo la vieja estrategia de la tierra quemada.

 

Ilustración del general Weyler.

Ilustración del general Weyler.

Posteriormente se envía desde Madrid como Capitán General de la isla al general Domingo Dulce, que además de enfrentarse a los insurrectos se encuentra también con la oposición de la alta burguesía local que ve peligrar sus privilegios. El denominado “partido peninsular” se opone a Dulce, incluso se llegó a especular con que podía ser parte de la conspiración que promueve el siniestro atentado contra el heroico general Prim en Madrid, ante el temor de que este último pactara con los insurrectos ciertas concesiones.

La guerra duro diez largos años no tanto por ser un choque de poder a poder, la desproporción entre ambos bandos fue realmente muy notoria, si no como en el resto de posteriores conflictos en la isla, por una nefasta gestión política que utilizaba al ejercito como carne de cañón y punta de lanza para tapar otras carencias estructurales. La mayoría de las bajas no lo fueron por operaciones y combates cruentos, muy al contrario, las tropas expedicionarias mal equipadas, poco preparadas y mal alimentadas, moría en los hospitales por distintas enfermedades.

El postrero Pacto de Zajón cierra en falso, bajo la apariencia de una victoria que no lo fue del todo, este inicio de unas hostilidades que solo acababan de empezar.

-La Guerra Chiquita (1879-1880).

Cronológicamente hablamos de la continuación al largo conflicto de 1868 y es el antecedente organizativo, mas que estrictamente militar, del inicio de la Guerra de la Independencia Cubana.

Mas que una guerra en el sentido estricto de lo que esto significa se trató de una serie de levantamientos y escaramuzas que inicia el general Guillermón Moncada al declarar de nuevo la guerra en Santiago de Cuba, habiéndose constituido previamente en 1878 el llamado Comité Revolucionario, bajo la dirección del también general Calixto García.

En esta ocasión se mantiene la desproporción numérica entre ambos bandos pero ahora las tropas españolas sí están mejor entrenadas y pertrechadas por lo que el conflicto no se alargo en exceso y fue sofocado sin excesiva dificultad. Ya en esta época surgen personajes muy significados como lo fueron Maceo y José Martí, inspiradores y en gran medida artífices del levantamiento generalizado que posteriormente se produciría.

-La Guerra de la Independencia Cubana (1895-1898).

 

Ejemplo de un blocao.

Ejemplo de un blocao.

El 24 de febrero de 1895 es la fecha de inicio de este ultimo capitulo de nuestro necesariamente breve relato.

A pesar de la promulgación de un nuevo proyecto de autonomía para Cuba, cuyos principales artífices entre otros fueron Maura y Cánovas del Castillo, bajo el gobierno de Sagasta, y de la aplicación de un nueva constitución que otorgaba poderes hasta entonces desconocidos a la isla, bajo la tutela solo de un Gobernador General, la situación se presenta de forma muy incierta y no se consiguen los objetivos pacificadores que como tantas otras veces, llegaban demasiado tarde.

El gobierno autónomo local de José María Gálvez, a pesar de que es innegable que este nuevo estatus podía permitir a la isla un contexto muy distinto, no logra conectar ni convencer, chocando no solo con el común de los cubanos si no también con la muy poderosa colonia terrateniente criolla y la cada vez mas evidente implicación, todavía en la sombra, del gobierno de los Estados Unidos.

Desde esos mismos EE.UU., José Martí crea el Partido Revolucionario Cubano. La experiencia acumulada en la Guerra de los Diez Años permite al líder cubano darle un mayor protagonismo e independencia al ejercito insurgente, separando totalmente las operaciones en el campo de batalla de su gestión política, incluso diplomática, del conflicto y de la búsqueda de la independencia.

Como decíamos al principio gran parte del Oriente cubano se levanta en armas en 1895, declarándose el estado de guerra generalizado en toda la isla de forma casi inmediata. Desde la península se envía primero un nuevo contingente de refresco de unos 9.000 hombres que es completado posteriormente con otros 7.000, ambos de remplazo. Antonio Cánovas nombra Capitán General de Cuba al general Martínez Campos con el mandato de sofocar lo que algunos analistas miopes interpretaron en un primer momento como una nueva escalada que seria sofocada en unos meses.

Casaca usada por el Dr. Ramón y Cajal durante su estancia en Cuba. Del Museo del Ejército.

Casaca usada por el Dr. Ramón y Cajal durante su estancia en Cuba. Del Museo del Ejército.

Con la generalización del teatro de operaciones se inician los enfrentamientos, que ahora tienen una estrategia distinta por parte de los rebeldes. Se evitan las operaciones en campo abierto por parte de los Mambises desarrollando sin embargo una eficaz guerra de guerrillas que desgasta y desmoraliza a las tropas españolas de forma inexorable. Ya había pasado aquí con los franceses en 1808.

El ejercito irregular cubano y sus eficaces partidas de guerrilleros, conocedor del terreno como nadie, adaptado totalmente a un clima extremo, con unos niveles de humedad que son el caldo de cultivo perfecto para contraer todo tipo de epidemias, logra victorias de cierta importancia como la de “La Trocha de Júcaro”.

Un joven medico militar recién llegado desde Zaragoza, con el empleo de capitán y apellidado Ramón y Cajal, se inicia en este escenario de pesadilla, solicitando de forma voluntaria hasta contraer él mismo el paludismo, los destinos y puestos de mayor peligro siempre al lado de los soldados heridos o enfermos.

Lo que había empezado como un levantamiento más, empieza a teñirse como un oscuro augurio, del color del desastre.

Se aplica un novedoso sistema, que si bien desde un punto de vista estratégico y funcional represento un gran avance en la práctica no consiguió del todo sus objetivos. Hablamos de los famosos “Blocaos”, fortificaciones en línea, en algún caso unidos por un sistema de trincheras y líneas de aprovisionamiento por ferrocarril, que pretendía compartimentar la isla y sus distintas zonas y frentes.

A la vista de que las cosas no marchan como se suponía se destituye a Martínez Campos. En su lugar se nombra al prestigioso general Weyler, que recibe la orden de acabar con el conflicto en 24 meses a lo sumo. Se le dota de una descomunal fuerza expedicionaria, se habla de unos 250.000 hombres, muy bien pertrechados y con lo mas moderno en material militar. Es la última bala y Weyler lo sabe.

Este inicia una ofensiva a sangre y fuego que no consigue tampoco doblegar al insurgente. Las bajas de los españoles en combate y como consecuencia de todo tipo de enfermedades tropicales, son realmente brutales.

En 1897 Sagasta destituye a un Weyler en la práctica derrotado, que es sustituido por el general Blanco. El final está cada vez más cerca. Blanco no es capaz tampoco de enmendar lo que sus dos antecesores han dilapidado. En 1898, y con una beligerancia de Estados Unidos ya muy visible bajo el argumento que sus intereses están también amenazados ante la gravedad y dimensión del conflicto, presiona al gobierno de Madrid para que se concedan mayores reformas a la isla. Es demasiado tarde.

La posterior teatralización, un verdadero montaje, del hundimiento del acorazado “Maine”, del que sin ningún rubor nos acusan directamente los norteamericanos sin que esto se haya probado jamás, es el último estertor de la presencia española en Cuba, y la antesala del enfrentamiento entre EE.UU. y España, cuyo desenlace y consecuencias es conocido por todos. En 1902 los norteamericanos ocupan la isla y desde 1917 Puerto Rico es un estado libre asociado a Estados Unidos.

Cabe destacar por ultimo que como en tantos otros conflictos, y después de un reparto de responsabilidades que no deja indemne a casi nadie (civil o militar), un recuerdo lleno de reconocimiento a las tropas españolas que allí combatieron. Algunos de su mandos ya hemos visto que no supieron estar a la altura pero tanto oficiales como tropa dejaron lo mejor de si en una guerra injusta, mal gestionada, cruenta, y en cierto modo también civil, ya que los que allí lucharon, en plena Manigua anegada y hostil, fueron compatriotas hasta 1898.

El viejo grito de “Cuba Libre”, acuñado por aquel entonces, sirvió de nombre a una bebida de gran éxito posterior que ha llegado hasta nosotros. Al menos nos queda este combinado para brindar por el recuerdo y hermanamiento con los cubanos y puertorriqueños.

 

La Medalla de la Paz de Marruecos

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En su edición del 5 de noviembre de 1927, el diario ABC adelantaba la creación de una medalla llamada de la Paz de Marruecos, para conmemorar la victoria sobre las harkas rifeñas tras dieciocho años en los que España derramó ingentes cantidades de sangre y dinero sobre aquel territorio.

Medalla de la Paz de Marruecos. Anverso. Fuente: colección propia.

Medalla de la Paz de Marruecos. Anverso. Fuente: colección propia.

Y, efectivamente, unos días más tarde, el 21 de noviembre, se publicaba el Real Decreto que establece la creación de dicha medalla. En este Real Decreto, extensísimo, para como suelen serlo los de condecoraciones, se detalla cómo debe ser la condecoración y, en su artículo tercero, quien tendrá derecho a recibirla.
Este es un punto que llama poderosamente la atención, ya que, además del personal militar que haya participado en alguna de las campañas entre el 9 de julio de 1909 y el 12 de octubre de 1927, también tendrán derechos a ostentarla:

– Funcionarios civiles, incorporados en la Administración Civil del Protectorado, desde el 27 de febrero de 1913.
– Padres, hermanos o viudas de Generales, Oficiales y tropa del ejército y la armada caídos en combate o por enfermedades contraídas en Marruecos.
– Personal médico y de la Cruz Roja que hubiera intervenido en las campañas.
– Quienes participaron en las negociaciones hispanofrancesas en 1925, 1926 y en Uxda.
– Diplomáticos y personal civil de las embajadas y consulados españoles en Tánger y la zona del Protectorado francesa que intervinieron en las conversaciones de paz.
– “Musulmanes e israelitas” que sin pertenecer al ejército, “contribuyeran al buen éxito de nuestra acción en Marruecos”.
– La población civil de Alcazarquivir, Melilla y Tetuán y la colonia española de Tánger
– Los corresponsales de guerra.
Y un largo etcétera.

El 27 de noviembre, se crea una comisión encargada de la Medalla. Como Presidente fue designado el, por entonces, coronel del Estado mayor José Asensio Torrado (1), junto con éste se designan a Fernando Casani Herreros de Tejada, Luis Pérez-Peñamaría y Vélez y José Cerón González (2).

Medalla de la Paz de Marruecos. Reverso. Fuente: colección propia.

Medalla de la Paz de Marruecos. Reverso. Fuente: colección propia.

La medalla de la Paz es de color hierro acerado, ovalada, con unas medidas de 37x33mm. Tomo la precisa descripción de la condecoración que realiza Antonio Prieto Barrio:

“En la parte baja del anverso llevará una media luna, dentro de la cual se leerá la palabra MARRUECOS circundando un paisaje de ciudad africana iluminado por el Sol con nimbo radiado, que servirá de fondo a la composición, y entre cuyos rayos se leerá en letras grandes la palabra PAZ, en la parte superior, y 1909-1927 debajo. Sobre el lado que sujeta las ramas se posa una paloma exenta con las alas abiertas; en el pico una ramita de olivo con fruto y coronada con la Real de España, también exenta. Como fondo del reverso, y circundada por las ramas de olivo, irá en relieve la siguiente inscripción: ESPAÑA, SIEMPRE DISPUESTA A TODA EMPRESA DE CIVILIZACIÓN UNIVERSAL, CONTRIBUYÓ A LA DE MARRUECOS CON LA SANGRE PRECIADA DE SUS HIJOS Y CON EL ORO DE SUS ARCAS. EL TRIUNFO DE SUS ARMAS Y LA CULTURA DE SUS MÉTODOS SON LOS CIMIENTOS DE ESTA GRAN OBRA DE HUMANIDAD
Cinta: de 32 milímetros de ancho, de moaré blanco, con dos franjas laterales de 10 milímetros con los colores nacionales en el centro, y en los costados, vivos verde oscuro. En el centro de la cinta irá aplicada una estrella de seis puntas formada por dos triángulos equiláteros iguales superpuestos, del metal del mismo color de la medalla”.

Hay un bulo recurrente sobre esta condecoración que indica que se realizó una versión en francés para los ciudadanos de aquel país. No hay ninguna evidencia de ello, y, por lo que he oído, fue un rumor que propagó un conocido coleccionista hace algunos años y que obtuvo un inesperado eco.

Otro dato llamativo de esta medalla es que era hereditaria para una generación, es decir, que la podían llevar los hijos de quienes la hubieran conseguido.
Para finalizar, otro punto que me llama la atención de esta medalla es la profusión con la que se concedió. Si bien en todos los conflictos bélicos se acuñó su correspondiente medalla de campaña, en esta ocasión la generosidad con la que se concedió me lleva a pensar (y ello es una apreciación estrictamente personal) que quienes la idearon probablemente se inspiraron en la medalla británica “Allied Victory Medal”, creada al fin de la Primera Guerra Mundial y que adoptaron y adaptaron el resto de países aliados. Fue una medalla creada en 1919, a partir de un diseño del escultor William McMillan, y que se conocía popularmente entre la tropa como Wilfred. Se entregaron 5,7 millones de ejemplares. Desgraciadamente, no dispongo de datos de cuántas de las españolas se llegaron a conceder.

Allied Victory Medal. Posible inspiración de la Medalla de la Paz de Marruecos. Anverso y reverso. Fuente: colección propia.

Allied Victory Medal. Posible inspiración de la Medalla de la Paz de Marruecos. Anverso y reverso. Fuente: colección propia.

A priori, esta medalla era la que menos me llamaba la atención de las de las campañas africanas. Reconozco que su diseño no me era especialmente atractivo, pero al estudiarla más a fondo, he encontrado un montón de curiosidades que han hecho aumentara que mi interés por ella. Espero que vosotros la encontréis igualmente interesante.
NOTAS
(1) Asensio Torrado (La Coruña, 1892- Nueva York, 1961). Compañero de promoción de Franco, participó en la guerra de Marruecos desde finales de 1911 hasta el final, con algunos paréntesis en la Península donde se formaba en el Cuerpo de Ingenieros Geógrafos, y donde se encontraría durante el desastre del Annual. Participó en varias operaciones junto con el ejército francés, ganándose la estima del mariscal Lyautey, por lo general frío, cuando no hostil con sus colegas españoles. Tras el desembarco en Alhucemas es nombrado Jefe de la Sección Militar de la Dirección General de Marruecos y Colonias, cargo que ostentará cuando preside la Comisión por la Medalla de la Paz. Tras el Alzamiento Militar de 1936, pertenece fiel a la República. Tras notables éxitos militares, especialmente en la provincia de Segovia, en 1937 es nombrado Jefe del Teatro de Operaciones del Centro, pero el fracaso en la toma del Alcázar de Toledo y el descalabro en Talavera de la Reina, provocan su cese. Hasta el fin de la guerra no volverá a ostentar ningún mando militar de importancia. A principios de 1939, es nombrado agregado militar en la embajada española en Washington, desde donde verá, impotente, el fin de la guerra. El resto de sus días, lo pasa en Nueva York, trabajando como profesor de español y ostentando algunos cargos políticos en el gobierno republicano en el exilio.
Entre otras condecoraciones, le fueron concedidas la Orden de San Hermenegildo, la Orden del Mérito Militar, la medalla de Melilla con tres pasadores y la Legión de Honor, entre otras muchas. Fue un hombre culto y educado, que hablaba con fluidez inglés, francés y árabe.

(2) Un caso curioso, el de Peñamaría-Velez. Enemigo acérrimo de la República, nos cuenta Gabriel Cardona en su libro “El Gigante Descalzo: el Ejército de Franco”, que Peñamaría-Vélez era un habitual conspirador contra los gobiernos del Frente Popular y que llegó a idear un plan de sublevación militar para llevarse a cabo en la primavera del 36, que no llegó a cuajar. Está en Madrid, durante el Alzamiento Nacional. No pudiendo salir de la capital, es detenido e interrogado por las autoridades republicanas, que lo liberarán. Logra sobrevivir con muchas dificultades a la guerra, pero una vez finalizada, al ser un militar “procedente de zona liberada” es juzgado en un Tribunal de Honor, siendo sancionado y apartado del ejército hasta el 23 de noviembre de 1941, pero dos días más tarde se decreta su retiro forzoso. No lo salva ni su estrecha amistad con Muñoz-Grandes. Cerón González participó en la Guerra Civil en el bando republicano (gracias a Pedro García Huertas por la correción); mientras que Fernando Casani, conde de Vilana, (Barcelona, 1888-Madrid, 1955), era diplomático.

Medalla de Marruecos (1916)

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Medalla de Marruecos. En plata para Jefes y oficiales. Anverso.  Fuente: Colección A. Rodríguez Belles

Medalla de Marruecos. En plata para Jefes y oficiales. Anverso. Fuente: Colección A. Rodríguez Belles

La primera versión de la Medalla Militar de Marruecos, en cuyo anverso rezaba la palabra África, causó no pocas confusiones con la Medalla de África de 1912, por ello el Real Decreto del 29 de junio de 1916, se procede a cambiar la palabra que reza en su anverso, que pasa a ser MARRUECOS. Pero en lo esencial, la medalla no cambia en casi nada respecto a su efímera predecesora.

Si bien, en esta ocasión, la condecoración llevará únicamente una cinta verde cinabrio oscuro, independientemente del territorio marroquí en el que se haya servido, admitiendo aspa de herido, cuando corresponda. Así mismo, se limitaron a tres los pasadores oficiales: MELILLA, TETUÁN y LARACHE.

Medalla de Marruecos. Clase de plata para jefes y oficiales. Reverso. Fuente: Colección A. Rodríguez Belles.

Medalla de Marruecos. Clase de plata para jefes y oficiales. Reverso. Fuente: Colección A. Rodríguez Belles.

Esta medalla no admitía duplicación del distintivo. Así, quienes obtuvieren la Medalla del Rif simplemente podían añadir los pasadores de la nueva condecoración, pero no una nueva. Sí que se podía duplicar con la Medalla de África de 1912.

Medalla de Marruecos. Clase de bronce para suboficiales y tropa. Anverso. Fuente: Colección A. Rodríguez Belles.

Medalla de Marruecos. Clase de bronce para suboficiales y tropa. Anverso. Fuente: Colección A. Rodríguez Belles.

Dado que en 1917 se crea la Medalla Militar Individual, para evitar confusiones con esta condecoración, en una fecha tan tardía como el 27 de marzo de 1941 se le cambia el nombre, pasándose a denominar oficialmente “Medalla de Marruecos”.

Cabe tener en cuenta que si el reverso de la medalla no debe ya llevar la fecha de 1909, sí que debe incluir los escudos de España y Melilla, a pesar que en muchas variantes no oficiales el melillense ha desaparecido.  Asimismo, no es raro ver dos pasadores no oficiales, como por ejemplo CEUTA, XAUEN o ALHUCEMAS, entre otros.

Este es el reverso de un curioso pasador no oficial.

Este es el reverso de un curioso pasador no oficial. Fuente: Colección propia.

La industria privada de efectos militares produjo gran variedad de piezas, ajustándose a las posibilidades económicas de la demanda. Para los jefes y oficiales, tanto podían ser de plata, como de metal plateado. En cuanto, a los suboficiales y tropa a las oficiales de bronce, se les podía reducir el precio fabricándolas de antimonio bronceado o troqueladas. No son difíciles de encontrar las medallas conocidas como “Indígenas”, fundidas en los propios cuarteles del Protectorado, y que se distinguen, entre otras cosas, por estar mal recortadas, ya que normalmente la inscripción MARRUECOS queda ligeramente recortada por debajo.

Curioso modelo de los llamados "Indígenas" al que se le ha quedado (o puede que fuera así acuñado) un vistoso color dorado. Fuente: colección propia.

Curioso modelo de los llamados “Indígenas” al que se le ha quedado (o puede que fuera así acuñado) un vistoso color dorado. Fuente: Colección propia.

Finalmente, existe la mítica versión de Castells cuya inscripción del anverso se lee “MARUECOS”. Todas estas versiones podían ir con corona solidaria o móvil y con el rostro de Alfonso XIII con o sin bigote.

Medalla de Marruecos. Variante de Castells. En plata. Anverso. Colección propia.

Medalla de Marruecos. Variante de Castells. En plata. Anverso. Colección propia.

Medalla de Marruecos. Variante de Castells. En plata. Reverso. Colección propia.

Medalla de Marruecos. Variante de Castells. En plata. Reverso. Colección propia.

Para escribir este texto he usado el Compendio Legislativo de las Medallas de África, de Antonio Prieto Barrio. Y he contado con la inestimable colaboración de Antonio Rodríguez Belles.