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14 de enero de 1939. En las inmediaciones del pueblo tarraconense de Santa Coloma de Queralt, un tanquista italiano observa desde su CV33 el movimiento de tropas republicanas. Se trata del teniente Antonio Bonanni y aún no lo sabe, pero ese día por su valerosa lucha, se va a ganar la principal medalla al valor italiana: Al Valore Militare.

Desde que a finales de diciembre de 1938 se inició la Ofensiva de Catalunya, a los italianos del Corpo di Truppe Volontarie (CTV) les ha tocado bailar con la más fea. Nada menos que con la 11ª División, conocida como la División Líster, al estar mandada por uno de los más enérgicos generales de la República (1). Y eso que todo el mundo daba por sentado el hundimiento del ejército republicano en Catalunya después de la batalla del Ebro, compuesto de veteranos exhaustos o imberbes bisoños, muchos de ellos menores de edad. Seguro que Mussolini se las prometía felices y se veía entrando triunfante en Barcelona en una semana, pero nada más lejos de la realidad.

El Ejército de Navarra, en el que estaba encuadrado el CTV, había roto el frente del río Segre con facilidad. Pero a la altura de Castelladans, Líster los detuvo durante quince días. Y hasta el día 5 de enero no pudieron entrar en Les Borges Blanques, un nudo de comunicación de vital importancia. De allí, el siguiente destino era la ciudad de Igualada. Pero por el camino tenían que cruzar Santa Coloma de Queralt.

Éste era un pueblo de unos 3.700 habitantes. Durante la República, se le había cambiado el nombre a Segarra de Gaià. Su época de esplendor había tenido lugar durante la Edad Media, cuando la población era famosa por sus cultivos de azafrán. Pero éstos se habían abandonado y, con ellos, la notoriedad de la población. Durante la Guerra Civil llegó a acoger un gran número de refugiados de otras zonas de España. Ahora, además, había llegado la División de Líster.

Fotografía de la principal puerta de entrada de la parte medieval de Santa Coloma. Fuente: web Ayuntamiento de Santa Coloma de Queralt.

Aquel 14 de enero, por la mañana, llegó una escuadra compuesta por cinco Savoia Marchetti SM.79 procedentes de una base aérea de Zaragoza y bombardean Santa Coloma y sus alrededores. Por la tarde, una columna de tanques de la División Littorio, entre los que probablemente estaba Antonio Bonanni, entró en el Santa Coloma de Queralt. Se cuenta que en ese momento, Enrique Líster se estaba afeitando en una barbería y que tuvo que salir a toda prisa, a tiros, junto con el Comisario Político de su División, el gallego Santiago Álvarez (2) salvándose milagrosamente de haber caído prisionero.

En la página 6.817 del Bollettino ufficiale delle nomine, promozioni e destinazioni negli ufficiali, leemos (3):

BONANNI Caione Antonio di Giovanni e di Perilli Amelia, da Aquila, tenente raggruppo mento carristi. – Comandante di compagnia carri di assalto, in un’operazione di inse guimento, si distingueva per energia, perizia e ardimento, contribuendo efficacemente alla conquista di un’importante località e alla cattura di prigioneri e materiale. – S. Coloma de Queralt (Spagna), 14 gennaio 1939-XVII. –

Pero a partir de ahí, los de la 11ª División, consiguieron vertebrar una defensa que detuvo el avance italiano, que empezó a sumar bajas de un modo alarmante. Los ataques y contrataques fueron constantes. El cementerio del pueblo, cambió de manos un par de veces. Un claro ejemplo de esta resistencia republicana lo encarnó el cabo Celestino García Moreno (4), que saltó de su trinchera granadas en mano y él solo detuvo a una columna de tanques CV33, destrozando tres y provocando la retirada de otros 12, además de regresar a las líneas republicanas con seis prisioneros.

Pero el día 19 de enero, la fuerza de la lógica se impone en el campo de batalla y las tropas republicanas, superadas en número, muy mal alimentadas y peor pertrechadas, se ven obligadas a retirarse en dirección norte (hacia Igualada).

La batalla ha sido encarnizada, como lo demostrarán el elevado número de condecoraciones Al Valore Militare que van a recibir las tropas italianas, a saber:

  • Medalla de Oro para el teniente de las Frecce Azurre, Guido Matthey, a título póstumo.
  • Medalla de Plata para el teniente del Reaggruppamento Carristi Edio Castellano, categoría plata.
  • Medalla de Bronce para, además de Antonio Bonanni, para el sargento Walter Bassi, el teniente Antonio Carcasole, el sargento Nicola Marino y el sargento mayor Giovanni Mazzeo, todos ellos del Reaggruppamento Carristi.
  • Cruz de Guerra al Valor Militar para el ingeniero de telegrafistas Sante Biancaforte, y los miembros del Reaggruppamento Carristi: el soldado Anselmo Corradi, el soldado Francesco Fonsetti, el sargento Alessandro Nicoletti, el sargento Tommaso Petti, el cabo primero Bernardino Romani, el soldado Armando Schievena, el cabo Guido Tagliaferri y el sargento mayor Fermo Zanotto.

Entierro de militares italianos en el cementerio de Santa Coloma de Queralt tras la batalla. Posteriormente, serían trasladados a Zaragoza, y, finalmente, repatriados a Italia. Fuente: Twitter.

Además, la CTV ha dejado 90 muertos, que serán enterrados el día 20 en el cementerio de Santa Coloma de Queralt (o lo que queda de él). Para dimensionar la batalla, tenemos que tener en cuenta que las bajas totales de la CTV en España fueron de 2.989 muertos i 10.629 heridos. Durante la Ofensiva de Catalunya, las bajas fueron de 565 muertos y 2.141 heridos, un 20% del total. Aunque la verdad, es que, existe un baile de números en general. Así, Jorge M. Reverte (5) cifra el número de bajas en unos 400 muertos y unos 2.400 heridos. Tampoco se ponen de acuerdo las fuentes en cuanto al número de voluntarios italianos que llegaron a España. Si bien la mayoría de las fuentes los cifran en unos 50.000 hombres, fuentes italianas (6) rebajan esta cifra entre los 35.000 hasta los 28.000 voluntarios. Y ya que estamos, en el bando republicano lucharon unos 3.500 voluntarios anti-fascistas en la Brigada Garibaldi, encuadrada en las Brigadas Internacionales (7).

Un año más tarde, los italianos fallecidos en Santa Coloma de Queralt serán trasladados a un cementerio en Zaragoza y, finalmente, serán repatriados a Italia. Cabe tener en cuenta que no todos los combatientes bajo las banderas de la CTV (como pasó al final de la guerra con las Brigadas Internacionales). También había unidades mixtas, formadas por españoles e italianos. De hecho, es un buen momento, para nombrar las unidades del CTV que participaron en la Ofensiva de Catalunya. Su comandante en jefe fue Gastone Gambara (8), un hombre de la plena confianza de Mussolini y Ciano, que tenía bajo sus órdenes cuatro divisiones: la Littorio, comandada por el general Bitossi (9), compuesta exclusivamente por italianos; y las divisiones mixtas, compuestas por españoles e italianos: “Frecce Nere”, bajo el mando del general Babini (810); “Frecce Azzurre”, bajo el mando del general La Ferla (11); y las “Frecce Verdi”, al mando del general Battisti (12). Curiosamente, todos ellos con unas trayectorias vitales muy parecidas.

Grupos de tanquistas italianos con sus CV33, en este caso durante la Segunda Guerra Mundial.
Fuente: wikipedia.

Los hombres de Gambara continuaron su camino hacia Barcelona. El día 22 de enero, entraron en Igualada y el día 24 cruzaron el río Llobregat a la altura de Martorell. La intención de Mussolini es que fueran las tropas italianas las que se cobrasen la pieza de la Ciudad Condal, pero ese era un caramelo demasiado apetecible y Franco se lo cedió a Yagüe y Solchaga, que entraron triunfantes en Barcelona el 26 de enero (13).

Y en unos días, la segunda part del texto…

 

Notas:

(1) Enrique Líster (1907- 1994), este político y militar, cantero de profesión, tras convertirse en un destacado sindicalista en su Galicia es enviado a Rusia, donde recibe formación militar y política. A su regreso a España, fue uno de los dirigentes del brazo armado del PCE. Al estallar la Guerra Civil Española, organiza y comanda el célebre 5º Regimiento de milicianos y, posteriormente, el mando de la 1.ª Brigada Mixta del Ejército Popular. Destacó su actuación en la Batalla de Madrid y, más adelante, la 11º División, considerada la mejor del ejército republicano y con la que combatió en Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Durante los Hechos de Mayo del 1937, Líster fue uno de los que encabezó la represión a los anarquistas. Durante la Batalla del Ebro, recibe el mando del V Cuerpo de Ejército (Divisiones 11.ª, 45.ª y 46.ª), encargándose del sector sur (en el que se encuadra la Sierra de Pàndols, de la que hablaremos en próximos posts), y del que se tendrá que retirar después de dos meses de una intensa ofensiva franquista. Sus unidades, cubren la retirada del resto del ejército republicano y los civiles que deciden marcharse al exilio, poniendo, para ello, su vida en grave riesgo en numerosas ocasiones. Al terminar la guerra, se exilia a la URSS. Durante la Segunda Guerra Mundial alcanzó el grado de general del ejército soviético. En 1977, regresa a España. Partidario de la línea dura en el partido, sus desencuentros con Carrillo le llevaron a fundar una escisión del PCE, al que volvió cuando Carrillo abandonó el partido en 1986.

(2) Santiago Álvarez (1913 – 2002), nacido en el seno de una familia campesina gallega, de joven se afilia al Partido Comunista, donde ocupará cargos de responsabilidad. Con el estallido de la Guerra Civil, pasa a formar parte del cuerpo de Comisarios Políticos, y a finales de 1936 se le destinará a la unidad que comanda Enrique Líster, con quien pasará toda la contienda. Al terminar ésta, se exilia a diversos países de Sudamérica. Regresa a España clandestinamente en 1944. Al año siguiente es descubierto, encarcelado, torturado y condenado a muerte, pero se le conmuta la pena capital por una de 18 años de cárcel. En 1954 es indultado y expulsado de España. Regresa definitivamente a España en 1976, aunque tres años más tarde abandona la primera línea política. Los últimos años de su vida los dedicó a escribir diversos libros.

(3) Traducción: BONANNI Caione Antonio di Giovanni y Perilli Amelia, de Aquila, teniente de la agrupación tanquista. – El comandante de la compañía de carros de asalto, en una operación de seguimiento, se distinguió por su energía, habilidad y audacia, contribuyendo efectivamente a la conquista de una localidad importante y a la captura de prisioneros y material. – S. Coloma de Queralt (España), 14 de enero de 1939-XVII. –

(4) Celestino García Moreno era un campesino natural de Morata de Tajuña, al suroeste de Madrid. Por su acción en Santa Coloma de Queralt fue ascendido a sargento y se le concedió un permiso, que usó para ir a su casa. Llegó a Madrid en un vuelo y tras el permiso, al no poder regresar, se quedó en su casa. Con la llegada de las tropas franquistas a Morata de Tajuña, fue inmediatamente detenido y fusilado. Se desconoce dónde está enterrado.

Fuente: http://evi.linhd.uned.es/projects/hismedi/om/files/original/9703b388fe59d1c499f4ee501cab8d08.pdf

 (5) REVERTE, Jorge Mª.: La Caída de Cataluña. Ed. Crítica.

(6) La web Regio Esercito concretamente las cifras en: 2.077 oficiales y 25.935 suboficiales y tropa. Partiendo de fuentes primarias de la época.

Fuente: http://www.regioesercito.it/reparti/mvsn/mvsnspa36_8.htm

En cambio, el detalladísimo estudio de Alexis Mehtidis lo cifra la participación de los italianos en 35.000 como máximo, ya que hubo altas y bajas durante toda la guerra y el número de voluntarios, por lógica, fluctuaba.

MEHTIDIS, Alexis: Italian Corpo Truppe Volontarie in the Spanish Civil War. Organization and Orders of Battle (1936-1939).

 (7) Reverte (op. cit.) nos cuenta su amargo final. El 7 de febrero de 1939, los últimos supervivientes de la Garibaldi cruzaron la frontera con Francia. Detrás, dejaron a un grupo de heridos que no pudieron trasladar por falta de medios, y un retén para cubrir la retirada. Al llegar al hospital las fuerzas de la CTV cumplieron con la consigna de no tomar prisioneros entre los italianos bajo ninguna circunstancia.

En cuanto a los que llegaron a Francia, ante la imposibilidad de regresar a su tierra natal, el gobierno francés les permitió permanecer en tierras galas. Pero tras la derrota francesa en la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Vichy los detuvo y entregó a Mussolini, que los encerró en campos de concentración. Los que pudieron evitar ese destino, se alistaron en la Resistencia Francesa.

 (8) Gastone Gambara (1890 – 1962) fue uno de los más célebres generales italianos de la Segunda Guerra Mundial, puede que a pesar de él. Tras graduarse en la Academia Militar de Módena en 1913, durante la Primera Guerra Mundial, destacó por su arrojo y valentía lo catapultó al grado de comandante al final de la contienda. Participó en la campaña de Abisinia, y posteriormente solicitó partir como voluntario a la Guerra Civil española, donde recibió el mando del Corpo Truppe Volontarie (CTV). Una vez finalizada la guerra, se queda unos meses en España ejerciendo de Embajador. Tras la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial, participa en las campañas de Albania y Grecia, toma el mando de las tropas italianas en el norte de África, primero como un mando independiente, pero tras algún desastre, su cuerpo de ejército es puesto bajo el mando de Rommel, con quien se llevaba fatal. De hecho, durante la Segunda Batalla de Bir el Gobi, ante la incomparecencia italiana en el momento crítico, Rommel exclamó «Wo bleibt Gambara?» (“¿Dónde está Gambara?”). Poco después, Gambara es destituido y, a continuación, se le envía a la región de los Balcanes, con la misión de terminar con los partisanos que operan en la región. Gambara no se anda con chiquitas y partisanos y población civil serán duramente reprimidos. Con la caída de Mussolini, si bien en un principio se mantiene fiel al régimen fascista, poco después se pondrá a las órdenes de la República Social, aunque sin ningún mando de combate efectivo. Al finalizar la guerra, los aliados lo encarcelan durante unos meses. Invitado por Franco, se instala en Madrid, pero regresa a Italia al ser aceptada su readmisión al ejército. La Yugoslavia de Tito reclamó su extradición para ser juzgado por crímenes de guerra, pero estas peticiones siempre fueron rechazadas. Gambara falleció en Roma en 1962.

(9) Gervasio Bitossi (1884 – 1951), este militar toscano entró en el ejército en 1903. Antes de llegar a España, ha luchado en la Primera Guerra Mundial y en la conquista de Etiopía. En junio de 1938, es ascendido a general de brigada y solicita luchar en España, donde recibie el mando de la División Littorio. Durante la Segunda Guerra Mundial, combate en Libia y Egipto, donde se debe retirar tras la Segunda Batalla de El Alamein. Regresar a Italia, pero una enfermedad le impide volver a combatir hasta finales de 1944. Poco después, cae prisionero de los aliados. En 1946, regresa a Italia.

(10) Valentino Babini (1889 –1952). Originario de la Nova di Modena, en la región de Emilia-Romagna, entra en el ejército en 1907. Su bautismo de fuego es el la Guerra de Libia de 1911-12. Combate en la Primera Guerra Mundial, que termina con el grado de comandante. En el periodo de entreguerras, se especializa en el mando de regimientos de carros de combate. En abril de 1937 se presenta voluntario para combatir en la Guerra Civil Española. Al iniciar la Ofensiva de Catalunya se le da el mando de la División CC.NN. “Frecce Nere”. Por su actuación en la batalla de Santa Coloma de Queralt es promocionado a general de brigada. A principios de la Segunda Guerra Mundial, recibe el mando de las tropas acorazadas del 10ª Ejército italiano, pero tras la Operación Compass, que supone la aniquilación de dicho ejército, es hecho prisionero por los británicos. Regresa a Italia en 1946, donde ocupará cargos de importancia, como Inspector General del Arma de Infantería. Fallece en 1952 en un accidente de tráfico.

(11) Francesco La Ferla (1886 – 1962), este general siciliano, ingresó en el ejército en 1907. Su bautismo de fuego fue en la Guerra de Libia de 1911-12. Posteriormente, combate en la Primera Guerra Mundial. En España, comanda la División CC.NN. “Frecce Azzurre”. En la Segunda Guerra Muindial, asume el mando de la 211º División Motorizada “Trieste” con la que lucha en la Segunda Batalla de El Alamein (1942). Se retira hasta Túnez, donde es capturado por los británicos, poco antes de ser ascendido a general de división. Tras la guerra, regresa a Italia. En 1952, es ascendido a capitán general, retirándose del ejército poco después habiendo recibido las más altas condecoraciones del estado italiano.

(12) Emilio Battisti (1889 – 1971), militar milanés, ingresó en el ejército en 1907. Su bautismo de fuego fue en la Guerra de Libia de 1911-12. Posteriormente, combate en la Primera Guerra Mundial. Tras participar en la conquista de Etiopía, se presenta voluntario para combatir en la Guerra Civil española. Recibe el mando de la División Legionaria “XXIII Marzo Lame Nere” y, posteriormente, la División CC.NN. “Frecce Verdi”, con la que participará en la Ofensiva de Catalunya. Al finalizar la guerra es ascendido a general de brigada por méritos de guerra. En la Segunda Guerra Mundial, participa en la conquista de Grecia. Tras ella, en septiembre de 1942, se le da el mando de la 4ª División Alpina “Cuneense”, con la que marchará a Rusia formando parte del Cuerpo de Montaña del Ejército italiano en Rusia (ARMIR), bajo el mando del general Gabriele Nasci. Formará parte del flanco izquierdo del 6º Ejército alemán, con el que llegarán hasta Stalingrado. Pero en lo más crudo el invierno, los rusos arrollan las líneas defensivas italianas, que se deben batir en retirada. Battisti rechaza huir en avión y decide correr la misma suerte que sus hombres. Sin apenas vehículos o pertrechos, la unidad lucha durante dos semanas en medio de la estepa rusa, sufriendo temperaturas nocturnas de hasta 40° bajo cero. El 28 de enero de 1943, se rinden los últimos supervivientes de la unidad, que queman su bandera para que no caiga en manos de los cosacos que los han masacrado los últimos días. De los 17.460 hombres que llegaron a Rusia, a mediados de febrero, quedaban con vida 1.607. Battisti es enviado a la misma prisión que Paulus, con quien mantenía una franca amistad. Liberado, regresa a Italia en 1950, donde se le asciende a capitán general y ocupa los más altos cargos en el ejército. Fallece en 1971 y, por su deseo expreso, está enterrado en la iglesia del memorial de la División “Cuneense” en la población de Colle di Nava, en el noreste de Italia.

(13) La narración de la batalla de Santa Coloma de Queralt lo he sacado fundamentalmente de una charla realizada por parte de Pere Ventura Lloret, del Grupo de Recreación Histórica Batalla del Ebro, que se puede ver en este vídeo (en catalán):

http://briansandoval.com/videos/80È-aniversari-del-final-de-la-guerra-civil-a-tous–la-batalla-de-santa-coloma-de-queralt-a-igualada