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Ya sabéis que en este blog encanta la antigua documentación militar. Como hemos comentado en otros textos, si algunos documentos sueltos ya son interesantes por sí mismos, cuando se trata de lotes de una misma persona, permiten seguir su trayectoria personal e incluso, como en el caso de hoy, poner en jaque alguna de las afirmaciones que se han publicado sobre éstas mismas, al tratarse de fuentes primarias.

Así, los documentos que presentaremos hoy deberán reescribir lo que (al menos, en algunas publicaciones) se ha explicado sobre el marquesado de Castrofuerte. Concretamente, en lo que se refiere a su X marqués, Miguel María Jalón y Bañuelos, a quien inexplicablemente se ha invisibilizado.

Así, por ejemplo, nuestro protagonista no aparece entre los marqueses de Castrofuerte en dos páginas de internet, una de ella de verdadera referencia, pero como vemos incompleta:

Pero incluso en una obra especializada sobre el tema, Los Brizuela, Condes de Fuenrubia y familias enlazadas, si bien citan a Miguel Jalón, incomprensiblemente se lo saltan del listado y nombran a su hijo en su lugar como marqués. (1).

Miguel Jalón (Palma de Mallorca, 1776- Castrofuerte, 1830), nació en el seno de una familia de nobles con una larga tradición militar. De hecho, nació en las Baleares, destino militar de su padre. Y tanto él como sus dos hermanos varones menores también desarrollaron una notable carrera militar.

Los Castrofuerte son una familia noble de origen leonés, muy bien relacionada en el seno de la corte de Carlos IV y, probablemente, perteneciera a la camarilla de Manuel de Godoy, ya que en una reciente subasta han aparecido diversas cartas que se intercambiaron el Príncipe de la Paz y José Jalón, el padre de Miguel. De hecho, durante los motines que hicieron caer a Godoy, se asaltó una de las viviendas de los marqueses de Castrofuerte de la que se sustrajo y quemó un retrato del propio Godoy. Es de suponer que, al tenerlo en su casa y al intercambio epistolar, la relación entre ambos fuera estrecha.

Retrato de Francisco de Goya titulado “El Marqués de Castrofuerte”. El genial pintor aragonés, retrato a los padres de Miguel Jalón a principios del siglo XIX. Ambos cuadros se exponen en el Musée des Beaux Arts de Montréal, Montreal, Canadá

El primer documento, se trata de su ascenso de cadete a alférez en el Batallón de Fusileros de la Guardia Real, en una época en la que este cuerpo militar estaba compuesto por jóvenes de la nobleza próximos a la monarquía. Es un documento de 1795, cuando Jalón contaba con 19 años.

El segundo documento lo sitúa como alférez en el Batallón de Cazadores.

El tercer documento es su ascenso a 2º teniente, fechado en febrero de 1801.

Se retira con el grado de capitán en junio de 1803, estando adscrito a la Capitanía General de Extremadura, sita en Cáceres. Por este motivo, cabe suponer que puede haber participado en la Guerra de las Naranjas. Aquel brevísimo episodio bélico de 1801, en el que, instigado por Napoleón, Godoy encabezó un ejército con el que ocupó algunas ciudades portuguesas, mientras que, por su lado, en una ramificación americana de la contienda, los portugueses ocuparon diversas poblaciones coloniales españolas.

De hecho, durante su estancia en Cáceres conoce a quien será su futura esposa, María de la Concepción Ulloa y Cáceres (2).

Pero al estallar la Guerra de la Independencia, al parecer Miguel Jalón se reengancha al ejército y en es nombrado coronel del Regimiento Provincial de Toro. Se desconoce la fecha en la que se incorporó, pero si se sabe que estuvo en este regimiento hasta agosto de 1811, cuando toma el mismo cargo en el Regimiento Provincial de Plasencia, con el que combatirá el resto de la guerra.

Su padre, el titular del título del marquesado en aquel momento, comanda la 5ª División, en la que los regimientos de su hijo se engloban en más de alguna ocasión. Si bien, me faltan datos para poderlo situar en alguna batalla de las más trascendentes de la contienda.

Al final de la contienda, se retira con el grado de coronel.

El último documento es, probablemente, el más interesante de todos, ya que se trata de la concesión de una condecoración: un Escudo de Distinción por su trayectoria como coronel de los Voluntarios Realistas de Palencia. Vayamos por partes.

Para empezar, los Escudos de Distinción (3) son unas condecoraciones de tela que se cosían en las mangas de los uniformes. Se empezaron a conceder durante la Guerra de la Independencia y que se extendieron durante todo el reinado de Fernando VII, otorgándose durante las campañas de la citada guerra, las Guerras de Emancipación americanas y a los más destacados miembros de las Voluntarios Realistas.

No he podido evitar incluir el magnífico retrato de Fernando VII que pintó López Portaña, y que se expone en El Prado.

Éstos, por su parte, fueron unas milicias voluntarias de inspiración absolutista que empezaron a surgir durante el Trienio Liberal como oposición a las políticas del gobierno. Una vez recuperado el poder por parte de Fernando VII las institucionalizó otorgándoles un reglamento y mejorando su financiación y avituallamiento, en gran parte por la desconfianza del rey ante un ejército que en su mayor parte simpatizaba con el liberalismo. A partir de entonces, sus objetivos fueron evitar el restablecimiento del gobierno constitucional y participar en acciones de seguridad pública, especialmente en zonas rurales donde el bandolerismo seguía más activo. En el año 1826, se nombra a José Mª Carvajal (4) Inspector General, un hombre cercano al felón, que da un impulso a las milicias, reformando su reglamento. Éstas, llegaron a estar formadas por unos 200.000 voluntarios (todos ellos “hombres de probada reputación”), divididos en los cuerpos de infantería, artillería y caballería. Si bien aproximadamente la mitad contaba con uniforme, el resto se tenía de contentar con una escarapela. La decadencia del cuerpo probablemente empezó hacia 1830, cuando Fernando VII promulga la Pragmática Sanción, que desencanta a los elementos más intransigentes de las Milicias.  Tras la muerte de Carvajal, en 1832, se acentuó una decadencia del cuerpo, que se acabó disolviendo en 1833, tras la muerte de Fernando VII. Parte de sus miembros pasaron a engrosar las filas del ejército carlista.

El palacio de Castilfalé, Burgos.

En internet, corre alguna otra inexactitud sobre Miguel Jalón. Por ejemplo, en las siguientes webs, se indica que el palacio de Castilfalé fue vendido a finales del siglo XVIII por Antonio Valdés y Bazán (5) a Heliodoro Jalón (6):

https://burgospedia1.wordpress.com/2010/09/12/palacio-de-castilfale/

http://www.aytoburgos.es/archivo/conoce-el-archivo/el-archivo-municipal/el-palacio-de-castilfale-historia-y-arte

Pero si Valdés murió en 1816, este Jalón nació en 1844, por lo que la venta, a todas luces, parece poco probable que se pudiera realizar.

Además, en los mismos archivos burgaleses (7) se guarda un documento de 1828 en el que se presenta una factura que realiza Mariano Miguel por “colocar cristales y realizar vidrieras” en el citado palacio, citado como la casa del marqués de Castrofuerte. Por su parte, Juan Escorial Esgueva (8), quien ha escrito la más completa historia sobre el palacio, nos confirma que al nacer Heliodoro, el palacio ya era propiedad de la familia.

Poco más se sabe de los detalles de la vida de Miguel Jalón. Si se sabe que murió en el pueblo de Castrofuerte el 19 de julio de 1830 y que fue enterrado en la iglesia de San Pedro, hoy en ruinas.

Escudo del marquesado de Castrofuerte.

 

 

Notas:

(1)  ALÓS, Fernando de y DUQUE DE ESTRADA, Dolores: Los Brizuela, Condes de Fuenrubia y familias enlazadas; Editorial Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Madrid, 2009.

(2) Hija de Gonzalo de Ulloa y Lugo (señor de Pajarillas, Fuente del Saz, de Villalba de Adaja, de Foncastín y de la Torre Infanzona de Anuncibay en Álava, Maestrante de Ronda, Regidor perpetuo de Cáceres y Medina del Campo) y de Casimira Cáceres,

(3) En este sentido, es obra de referencia: RODRÍGUEZ BELLES, Antonio: Medallas y Ascensos en sus Documentos (1811-1931). Una obra ineludible para todo coleccionista.

(4) José María Carvajal Urrutia (Cádiz, 1762 – Madrid, 1832). Proveniente de una familia de larga tradición militar, entra en el ejército en 1778. Participa en la ocupación de Darién, en el actual Panamá, donde su padre ejercía de gobernador. Tras regresar a la península ibérica, participa en las guerras revolucionarias francesas y la Guerra de las Naranjas. Es hecho prisionero por los ingleses en la batalla del cabo de Finisterre. Se reincorpora al ejército durante la Guerra de la Independencia, ostentado numerosos mandos de importancia. En 1810, es nombrado comandante general de Aragón y presidente de su Junta. Durante algunos meses, llegó a ser Secretario de Guerra del gobierno. Muy próximo a Fernando VII, tras la guerra, recibe numerosos cargos de importancia, siendo el Inspector General de las Milicias Realistas el último de ellos. Fernando VII también lo agasajó con las órdenes de San Fernando, San Hermenegildo, Carlos II e Isabel la Católica.

(5) Antonio Valdés y Fernández Bazán (Burgos, 1744 – Madrid, 1816). Hijo de un hidalgo asturiano bien situado en la corte, Antonio Valdés entró de muy joven en la marina. Tras combatir en el mar a ingleses y piratas berberiscos, dirigió las fábricas de artillería de La Cavada y Liérganes. Su trabajo al frente fue recompensado con el nombramiento como Inspector General de la Marina cuando contaba con 38 años de edad. Impulsó numerosas reformas, tanto en los equipamientos de la marina, como en la formación de sus oficiales, así como expediciones científicas alrededor del mundo. Siguió ocupando cargos de relevancia a lo largo de toda su vida. De hecho, Carlos IV lo nombró Gentilhombre de cámara y le otorgó el Toisón de Oro.

(6) Heliodoro Jalón y Larragoiti (1844 – 1914). Militar y político español. XII Marqués de Castrofuerte.

(7) http://archivo.aytoburgos.es/burgos/doc?q=*%3A*&start=0&rows=1&sort=fecha%20asc&fq=fecha&fv=[1819-01-01T00%3A00%3A01Z+TO+1843-12-31T23%3A59%3A59Z]&fo=null&fq=mssearch_hierarchy01&fv=Fondo+Condes+de+Castilfalé&fo=and

(8) ESCORIAL ESGUEVA, Juan: “El Palacio de Castilfalé. Su fortuna en el tiempo (1600-1920)” en VV.AA. Palabras de Archivo. Homenaje a Milagros Moratinos Palomero. Burgos, Instituto Municipal de Cultura y Turismo. Ayuntamiento de Burgos, 2018, pp. 347-367.