Etiquetas

, , , ,

La tumba escondida desde 1812 del General británico William Wheatley en el Jardín de los Frailes del Monasterio de El Escorial

Tengo un vínculo formal y emocional con El Escorial, e inevitablemente por extensión con el sobrecogedor Monasterio, desde mi infancia. Factores familiares, sus muy variados atractivos y la proximidad con Madrid, me han permitido ir cientos de veces desde muy pequeño.

Creo que ha quedado muy claro que en este blog tenemos una especial querencia y debilidad por los pasajes, piezas, personajes y lances olvidados, orillados por la historia y por los que ha pasado el tiempo sin dejar el más mínimo rastro. Salvo tal vez en círculos muy reducidos de sesudos estudiosos y grandes especialistas.

Mi papel no es ese evidentemente, nunca podría competir con ellos, pero si tal vez el de despertar curiosidades, hacer un boceto preliminar que permita investigar, pintar “al natural”, y sobre todo, leer en profundidad sobre estos atractivísimos asuntos.

La otra mañana dando un paseo por los jardines del Monasterio con unos amigos, vi por primera lo que parecía una placa conmemorativa en mármol y redactada en inglés que me llamo mucho la atención. Una vez investigado someramente el asunto, he confirmado que en realidad se trata de una lápida que señala el lugar exacto donde está enterrado desde 1812 un general británico que intervino en La Guerra de la Independencia (1808-1814), la Guerra Peninsular como la llaman los ingleses, y que murió como consecuencia de sus heridas en el propio Monasterio.

En aquella época el edificio de Juan de Herrera fue habilitado provisionalmente como hospital de campaña para los integrantes de la coalición contra Napoleón.

Dice así:

“A la memoria del General en Jefe Guillermo Wheatley, primer guardia de Lesnes en el condado de Kent, nacido el 14 de agosto de 1771, muerto en El Escorial el 1 de septiembre de 1812 y enterrado en este punto. Estuvo en las batallas de La Coruña, Barrosa, Salamanca y en muchas otras. Lord Wellington quiso colocar una lápida en su memoria en este muro; pero debido a la corta estancia del ejército inglés en Madrid no pudo realizarse entonces: lo efectuó el Coronel Moreton Wheatley, su nieto, en el año 1905”

La peripecia parecía esconder un pasaje lo suficientemente empolvado y anacrónico como para dedicarle al menos una breve reseña.

Hay una primera versión, tal vez un tanto novelada, por la que en el año 1812 el Duque de Wellington visitó en el Monasterio a su compañero de armas, que permanecía ingresado de gravedad como consecuencia de las heridas sufridas en el campo de batalla. Poco después fallece y se decide enterrarle en los jardines del Monasterio como improvisado Camposanto. Wellington da las órdenes para que se coloque una lápida en recuerdo del general. Esta decisión no se llegaría a poder realizar por las propias circunstancias del conflicto.

Frente a lo que la propia lápida reza, hay otra versión menos laudatoria, consistente en que Wellington no pasó por El Escorial para visitar al moribundo WW.

Después de la crucial batalla de Salamanca en julio de 1812 (la famosa de “Los Arapiles”) en la que efectivamente participó Wheatley, y donde probablemente sufrió las heridas que le llevaron a ser ingresado en El Escorial, las tropas de Wellington entran en Madrid el 12 de agosto de 1812 para descansar y avituallarse.

Días después parte de los regimiento son trasladados a El Escorial pero Wellington se va directamente camino de Arévalo y Valladolid. Esto ocurre el mismo día en que WW fallece, el 29 de agosto de 1812, aunque en la placa pone la fecha del 1 de septiembre.

La batalla de Arapiles

Y allí quedo una tumba olvidada y sin identificar, como tantas otras por otro lado, de un militar de cierta importancia, entre sillares de granito y cuidados setos de boj, muerto defendiendo sus propios intereses desde luego pero también los de España que luchaba encarnizadamente por expulsar a la Grande Armée.

Obelisco conmemorativo de la batalla de Arapiles.

Ya entrado el siglo XX, en 1905, un nieto del general, también militar y con el empleo de coronel (Moreton Wheatley), dispuso una placa que es la se puede ver actualmente en el muro del “Jardín del Rey” del Monasterio.

Lo que resulta indudable es que como alto oficial a sus órdenes, Wellington conocía perfectamente a WW, y bien pudo al enterarse de su fallecimiento dar instrucciones para este pequeño homenaje que no se pudo llevar a cabo hasta 93 años después.

Whetley había ascendido en realidad hacia muy poco al empleo de “Mayor General”. En concreto el 1 de enero de 1812, por lo que su campaña en España la hizo prácticamente entera como Coronel de un Regimiento de Granaderos. No hablamos de un militar legendario y desafortunadamente no hay excesivos datos sobre él.

Hay alguna referencia en la “Historia de la Guerra Peninsular” del autor Omán. Allí se recoge que en enero de 1811 la coalición decide obligar al enemigo francés a levantar el sitio de Cádiz de tal manera que las fuerzas aliadas desembarcaron en Tarifa. Dichas tropas estaban integradas por unos 15.000 hombres, de los cuales 4.300 eran británicos y 1.764 sirvieron a las órdenes del entonces coronel Wheatley.

Descansa en paz viejo amigo. Estas enterrado en un sitio excepcional donde muchos querríamos iniciar el último viaje…

Para saber más del contexto:

http://www.sitiohistoricolosarapiles.com/labatalla.php

file:///C:/Users/Usuario/Downloads/4264-4351-1-PB.PDF

Anuncios