La epopeya de los Sitios de Zaragoza, es una de las gestas por excelencia de la Guerra de la Independencia Española, que ocasiono que personajes comunes y desconocidos como sacerdotes, labradores, comerciantes y en definitiva personas de toda condición social  llegaran a ocupar un lugar en la historia.

Muchos son sobradamente conocidos, como es el caso de Agustina de Aragón, La Condesa de Bureta, Antonio de Sangenís, o el párroco Santiago Sas con su famosa unidad de Los Escopeteros de San Pablo.

Sin embargo muchos otros aunque en su día lograron  reconocimiento por sus acciones, nadie los recuerda. Son aquellos hombres y mujeres que a menudo quedaron a la sombra de los héroes y heroínas antes mencionados, pero que en ocasiones gracias a documentos conocemos su historia.

Este artículo está dedicado a uno de ellos, y también a un lugar de los Sitios, que no es muy mencionado cuando se relata la gesta de la defensa de Zaragoza. Se trata de un teniente y de una zona llamada Arrabal, del mismo nombre que una unidad famosa,   los ´´Escopeteros del Arrabal“ que estaban al mando de Jorge Ibor, otro de los héroes zaragozanos..

El Arrabal se encuentra al otro lado de la ciudad, una vez que se cruza el Puente de Piedra. Actualmente diversos monolitos y nombres de calles de ese barrio rememoran muy brevemente lo que hace ya más de dos siglos sucedió. E incluso, hasta marzo de 2005, aún seguía en pie la casa de Jorge Ibor. Lamentablemente dado su estado, hubo de ser demolida.

En la imagen que se adjunta, en el número 9, se sitúa lo que era el barrio del Arrabal. Zaragoza, con el bicentenario situó a lo largo de la ciudad  diversas marquesinas con una breve reseña y mapa de lo sucedido en los diversos lugares de la capital durante el asedio.

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Volviendo al artículo, demos a conocer tras esta breve introducción, la historia en esta primera entrega, de uno de esos  defensores. El teniente José Villauri.

El 26 de mayo de 1808, José Rebolledo Palafox, se disponía para asumir el cargo de capitán general de Aragón y enfrentarse a las tropas napoleónicas, como así lo hizo saber en su proclama. Proclama que no debió gustar nada al Corso ya que el 4 de junio, ordeno la partida desde Pamplona de 35 mil infantes y 950 jinetes, así como de varias piezas de artillería rumbo Zaragoza.

Zaragoza, se debía preparar para la defensa, pero  el panorama que presentaba la ciudad aragonesa, aún en el mes de junio, era muy precario.

Por suerte para él y para la ciudad, en los primeros días de junio fueron llegando voluntarios y restos de unidades de otros puntos del país.  La ciudad, con fortificaciones deficientes, sin parapetos y con tropas regulares que sumaban únicamente un total de 1463 efectivos,  debía hacer frente a uno de los mejores ejércitos de la historia. Por lo menos, entre esas escasas unidades regulares con las que contaba la ciudad aragonesa, había 200 artilleros y 300 jinetes pertenecientes sobre todo al escuadrón de Dragones del Rey, que se había fugado de Madrid en el mes de mayo y que logro entrar en Zaragoza el 8 de junio, pasando a formar parte del ejercito de Aragón.

Entre esos Dragones del Rey, se encontraba nuestro protagonista, el teniente José Villauri, un veterano extremeño de casi cuarenta años de edad y que ya había peleado contra los franceses en la  guerra de España y Francia de 1793, donde según su expediente militar, tuvo una destacada intervención en la defensa de Tolon, que le valió el ascenso a alférez.

Como otros militares y civiles, era consciente de que Zaragoza, pronto se vería rodeada de franceses y esperaba impaciente instrucciones.

Esas instrucciones tampoco tardaron en ser recibidas. En un intento de evitar que los galos llegasen a la capital aragonesa, Palafox, ordeno salir al encuentro de estos y así, quizás, ganar tiempo para que la ciudad se fuese preparando para lo peor. Así, el 7 de junio de 1808 Palafox mando a Tudela un millar de efectivos y cuatro cañones, con el objetivo de impedir que los franceses cruzaran el Ebro. Sin embargo, nada pudieron hacer y fueron arrollados por las tropas de Lefebvre.

Tras derrotar a las tropas españolas,  el día 13 de junio, el ejército francés, reanudo su marcha a Zaragoza con dirección Mallen, localidad en la que aguardaban las tropas aragonesas del marques de Lazan, constituidas por 4 mil milicianos, un Batallón de Voluntarios de Tarragona y cien jinetes, entre los que estaba nuestro protagonista, José Villauri.

Según su expediente, el teniente Villauri tras incorporarse al ejercito de Aragón el día 8 de junio, participo en el ataque de Mallen y en los de Épila y Alagón, con especial distinción en este último.

El combate de Alagón, se dio lugar en la madrugada del 14 de junio de 1808,  a 24 km al noroeste de Zaragoza. Dicha villa, emplazada sobre un pequeño cerro dominante estaba situada a vanguardia del rio Jalón, con lo cual, el paso de éste no era un obstáculo para el avance francés a Alagón, pero sí lo podía ser para las fuerzas españolas en caso de una retirada urgente y precipitada por la limitación de paso del puente. Todo el amplio espacio del Valle del Ebro, facilitaba el rápido despliegue y las cargas de caballería. Por todo ello, el general francés Lefebvre tenía una clara superioridad frente a las fuerzas españolas.

Según las crónicas, fue un enfrentamiento en el que se destacó por la feroz resistencia,  el improvisado ejercito de Palafox, compuesto por unos 5000 mil paisanos y 80 caballos del regimiento de Dragones del Rey.

Sin embargo, pese al arrojo que mostraron las tropas españolas poco pudieron hacer una vez más, contra las unidades de Lefebvre, y Palafox hubo de retirarse  hacia Zaragoza con los  pocos efectivos que le quedaban, entre los que se encontraban soldados del 1º Batallón de Voluntarios de Aragón y los supervivientes del escuadrón de Dragones Rey.

Vista la imposibilidad de derrotar a los franceses en campo abierto, ya sólo les quedaba resistir en la ciudad, iniciándose así la cuenta atrás para el inicio de uno de los episodios más notables de la lucha contra Napoleón. Los sitios de Zaragoza.

El primer sitio de Zaragoza, se dice que se inicio el 15 de junio de 1808, (Aunque desde el punto de vista estrictamente militar, esta apreciación es incorrecta. Cuando Zaragoza es atacada por primera vez por el general Lebfevre el día 15 de junio y posteriormente por el general Verdier el 2 de julio, la ciudad no estaba sitiada ya que no se había completado el cerco)[1] con los ataques simultáneos a las puertas del portillo, el Carmen y Santa Engracia, pero que los zaragozanos lograron repeler demostrando a los franceses que la captura de Zaragoza, no sería nada fácil. El ejército francés se vería obligado a una lucha callejera y de casa por casa.

Pero como se ha dicho anteriormente, nos vamos a centrar, no en la lucha callejera, sino en la del Arrabal. Durante el primer Sitio de Zaragoza,  el barrio del Arrabal, fue la vía por la que se suministraron alimentos, municiones y personal a la ciudad.

El 25 de junio llegaba a Zaragoza el general Jean Antoine Verdier, con numerosos refuerzos y se hace cargo del asedio. Ante la dificultad y alto coste que se había producido en los asaltos a la ciudad, se decide efectuar un riguroso bombardeo.  En los días 26, 27 y 28, los bombardeos se hacen especialmente intensos, pero sin acciones.

Según se puede leer en el Diario de los Sitios ´´Este día estuvieron los franceses muy quietos sin acercarse ni incomodarnos, y nosotros colocamos una batería de 9 cañones y 2 morteros en el valle de las Ontinas, encima de los olivares de la Huerva, dominando la Casablanca. Salió mucha gente a interceptar los convoyes del enemigo, habiendo logrado coger un espía con cartas en que avisaban al general Lefebvre que, caso de no poder entrar en Zaragoza, se retirase a Madrid o Pamplona. 

Este día hubo Junta que duró todo él, en la que se determinaban algunos puntos interesantes, entre ellos un bando en el que se mandaba la subordinación a los oficiales y se concluyó de hacer el juramento a la tropa. Se trató en ella de empalizar las salidas de la ciudad, poniendo más cañones y organizar todos los puntos de defensa“.

Por lo tanto, fueron unas fechas y  en especial la del 26 de junio, en la que Palafox, aprovecho para organizar unidades. Por ejemplo, el  26 de junio se creaba “el 1º Batallón de Fusileros de Aragón” al mando del Coronel D. Antonio Torres con una fuerza inicial de 250 hombres y también se otorgaban ascensos a quienes se habían distinguido en los últimos días.

Uno de ellos, fue nuestro teniente de Dragones del Rey, que fue nombrado por el propio Palafox, capitán de Dragones de dicha unidad.

D.20A( Fuente: Colección A. Rodríguez Belles)

Lamentablemente no se ha podido saber cuál fue el hecho concreto que dio como origen tal recompensa, pero muy posiblemente fuera por el combate de Alagón.

 Volviendo a la posición del Arrabal, decir que curiosamente fue un punto que hasta el día 26 de junio, no fue debidamente fortificado. Esperando incluso hasta el 11 de julio, para empezar en ese sector a  fortificar las tres baterías del Arrabal bajo el mando del subteniente de Ingenieros D. José María San Román. Quizás porque anteriormente, los franceses habían insistido en ataques frontales a la ciudad, sin cerrar el sitio.

Junto a otras unidades, como el Batallón de Suizos de Aragón, en el que se  encuadraban unos 500 hombres, fue creado en Calatayud por el Barón de Warsage con un grupo de suizos procedentes de Madrid y fue completada por españoles y extranjeros. Luchó brava y tenazmente en las acciones de la izquierda del Ebro los días 14,16, 29 y 30 de julio sufriendo numerosas bajas[2], el Arrabal esta defendido por el Regimiento de Dragones del Rey, que tras su regreso de la acción de Épila, el 23 de junio, fue destinado a la defensa de dicho enclave.

La participación de esta unidad de caballería sería clave en muchas ocasiones para la defensa de posiciones que en ciertos momentos vieron crítica su situación. Según el expediente de nuestro protagonista, los Dragones del Rey el día 11 de julio, fecha para muchos del inicio ´´real“ del Primer Sitio, tuvieron una acción destacada al lograr desalojar al enemigo que se encontraba en el Arrabal pese a tener fuerzas ´´notablemente inferiores“.

Por desgracia,  no se sabe muy bien que hicieron en esa defensa del día 11 los Dragones ni ante que unidades se enfrentó nuestro protagonista, pero debió de ser notable e imprescindible la acción ya que en su expediente se le cito como distinguido.

Muy posiblemente se enfrentaron al Tercer escuadrón de Ulanos ´´… El día 11 de julio el tercer escuadrón de ulanos cruzará el río Ebro aguas arriba del Soto de Candespina en las proximidades de Alagón. Tras dispersar a un destacamento español que defendía el vado de Torres de Berellen se aproximarán siguiendo por la orilla del río hasta el denominado “codo de San Lamberto” enfrente del meandro de Ranillas…“[3]

Para la unidad de caballería de Villauri, el mes de julio fue un mes sumamente activo, ya que  tuvieron enfrentamientos en diversos puntos, participando en las acciones  de Torre del Arzobispo, Alto de los Molinos y orillas del Gállego. Durante la acción sobre la Torre del Arzobispo el 14 de julio fue herido de gravedad su coronel D. Bernardo Acuña y fue sustituido por su segundo el teniente coronel D. Pedro del Castillo.

A primeros de agosto, el sitio de Zaragoza, veía su fin cuando el 6 de ese mes, Verdier era informado de la evacuación de Madrid y se le ordenaba levantar el sitio. El día 14, con las primeras luces del amanecer, el ejército francés había desaparecido, y la ciudad estallaba en júbilo.

Nuestro protagonista, debió de celebrar la victoria, aunque siendo consciente que no sería la última vez que se enfrentaría a los franceses, como veremos más adelante…

Para recompensar el esfuerzo y la tenacidad de los defensores zaragozanos, se crearon diversas distinciones. En el mes de agosto, por disposición de Palafox, un escudo de distinción llamado ´´ Escudo de Defensor`` con el que se recompensaron a civiles y militares que en la defensa de la ciudad había mostrado signos de gran valor ante los mayores peligros.

Días más tarde, en el mismo mes de agosto Palafox creo un nuevo escudo, llamado de ´´Premio y Distinción“ para premiar las acciones distinguidas de los Defensores, con un escudo superior al de Defensor.

Finalmente, también se crearon medallas. En España, en las dos primeras décadas del S.XIX, estas medallas las confeccionaban joyeros y artesanos y cada uno, se tomaba ciertas libertades en su realización, tanto en cuestiones de calidad como de tamaño e incluso y en ciertos aspectos, de diseño como podemos apreciar.

A continuación se muestran dos ejemplares, de la Cruz del Primer Sitio, en los que se pueden observar esas diferencias.

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primer sitio 03(Fuente: J. Boguña)

Cruz del Primer Sitio: por R.O. de 25 de marzo de 1817 se aprobó la cruz de distinción para aquellos que habían participado en el Primer Sitio.

Me gustaría mostrar mi agradecimiento a Jaume Boguña, gran coleccionista que ha cedido amablemente para este y los futuros trabajos, fotos de medallas de los sitios de Zaragoza de su colección.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Archivo General Militar de Segovia.
  • Diario de los Sitios de Zaragoza.
  • Pérez Francés, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808, Zaragoza, 2011.
  • Pérez Guerra, José Manuel. Ordenes y condecoraciones de España 1800-1975.
  • http://www.asociacionlossitios.com

[1] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 265.

[2] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 263.

[3] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 264.

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