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Uniforme de oficial de Artillería, circa 1895. Cabanyes lleva prendidas la Encomienda y la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel La Católica, la Cruz y la Placa de San Hermenegildo, la Medalla Conmemorativa de la Mayoría de Edad de A-XIII, dos Cruces Sencillas de 1º clase del MM, blanca y roja, la del Sitio de Bilbao y la Medalla de A-XII a los Ejércitos del Norte o, no se distingue bien, la de la Guerra Civil de 1873-1874.

Es conocido, y además lo hemos destacado por encima en otras crónicas, el profundo arraigo y el cuidado que siempre ha presidido la formación de los artilleros en lo tocante a su conocimiento de distintas disciplinas de carácter científico. La física aplicada, la química y la mecánica han configurado los perfiles más técnicos dentro de los Ejércitos, propiciando una gran cantidad de Ingenieros Militares de altísima calificación profesional. Esto ha permitido a lo largo de los siglos la irrupción de biografías tremendamente brillantes e innovadoras. Terreno abonado también para inquietudes inventivas de todo tipo.

Todo ello entre los muros del muy prestigioso Real Colegio de Artillería de Segovia (1764), la academia militar más antigua del mundo, y dónde nuestro invitado de hoy ingresó en 1857 con tan solo catorce años de edad. Fundado por el militar y aristócrata hispano-italiano Félix Gazzola, bajo el reinado e impulso del rey ilustrado Carlos III. El Alcázar de Segovia es uno de esos edificios excepcionales que uno no puede dejar de conocer.

Arrebatadora imagen del Alcázar fotografiada por Javier Javisego.

Isidoro Cabanyes nace en El Garraf en 1843, y fallece en San Lorenzo de El Escorial en 1915.

Algún estudioso, y rendido admirador como nosotros de este hombre polifacético y sorprendente, le ha llegado a denominar el “Julio Verne Español”. Hay mucho en común efectivamente para que esta comparación con el genio de Nantes tenga todo el sentido.

Cabanyes, emparentado con el poeta Manuel y el pintor Joaquín Cabanyes, nace en El Garraf (Barcelona) en un entorno pequeño burgués estando su familia vinculada a los negocios y el comercio. En consecuencia nada hacía presagiar la dimensión que algunos años después tomaría su carrera, a pesar de tener dos hermanos que también fueron militares.

Su primer destino como bisoño teniente de artillería, fue Madrid. En concreto se le moviliza en 1866 para intervenir y sofocar la sublevación del cuartel de San Gil contra Isabel II. En 1869 es ascendido a capitán.

Pocos años después solicita pasar a la Reserva por desavenencias de tipo político, pero en 1873 solicita su reingreso. Acto seguido participa en el sitio de Cartagena, por cuyos méritos es ascendido a comandante, y en las importantes operaciones de la campaña del Norte, batalla de San Pedro Abanto y el levantamiento del Sitio de Bilbao. Ambas acciones enmarcadas dentro de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), y por las que fue condecorado, (1).

Desde 1876, terminada la campaña Carlista, se intensifica su labor investigadora. Se suceden varios destinos en distintas guarniciones y en 1894 es nombrado Jefe de Estudios de la Academia de Artillería de Segovia. Es aquí, en este entorno en el que los medios y el claustro académico facilitaban su labor inventiva, donde Cabanyes encuentra su verdadero sitio, hablando años después de este destino con especial cariño. En 1896 es ascendido a coronel.

Patio de Armas del Alcázar de Segovia.

La capacidad de trabajo, el torrente creativo y una curiosidad desbordante le permitieron crear un amplio abanico de ingenios, que como suele ocurrir en estos casos, se adelantaron a su tiempo.

Hablamos de verdaderos complejos de ingeniería en los que el nivel y conocimientos de carácter matemático y físico, los cálculos de estructuras y las soluciones mecánicas demuestran que hablamos de un verdadero genio. Adelantarse casi un siglo a lo que hoy conocemos como energías limpias y sostenibles, en esa prosa actual tan poco atractiva a la que son tan aficionados algunos, realmente produce una gran admiración en el profano.

No se trata de soluciones técnicas para problemas estrictamente castrenses. El eje conceptual del digamos proyecto de investigación de Cabanyes siempre giró alrededor de la generación de electricidad y su aplicación práctica en beneficio de la sociedad en general.

La lista de aportaciones es realmente impresionante y muy extensa. La describimos someramente:

-GENERADOR EÓLICO-SOLAR.

Probablemente se trate de su mayor aportación. Si pensamos además que en la actualidad este capitulo esta todavía en un estado casi experimental la anticipación e influencia de sus estudios y soluciones prácticas son todavía más meritorios. En su caso se patentó en 1902…

La torre Eólica de Cabanyes.

-PROYECTO E INSTALACIÓN DEL ALUMBRADO ELÉCTRICO EN MADRID.

-ESTUDIOS PARA LA FABRICACIÓN DE CARBON ARTIFICIAL. 1870.

-PATENTE DE UN REGULADOR DE AIRE COMPRIMIDO APLICADO COMO FUERZA MOTRIZ A LOS TRANVIAS Y OTROS MEDIOS DE TRANSPORTE. 1877.

-SISTEMA DE CALEFACCIÓN Y ALUMBRADO MEDIANTE GAS, (FOTÓGENO). 1880.

-PROYECTO DE SUBMARINO ELÉCTRICO, (TORPEDERO SUBMARINO). 1885.

Junto a su socio en esta aventura Miguel Bonet, y coincidiendo en el tiempo con el de Isaac Peral, fue capaz de idear una sorprendente máquina de guerra submarina, que como en el caso de Juan de la Cierva con el Autogiro años después, son probablemente la cima y la mayor aportación de la capacidad inventiva de nuestro país en el siglo XX.

Su coincidencia con el de Peral, con mayores apoyos y subvenciones por parte de la Armada sin ninguna duda le perjudicó, aunque finalmente este tampoco prosperara como ya había pasado con el de Narcis Monturiol en 1858.

El proyecto del torpedero sumergible de Cabanyes.

Durante todos estos años de investigación, patenta muchas de sus creaciones, manteniendo un permanente contacto con otros colegas europeos que le permitió mejorar y ampliar sus ya enciclopédicos conocimientos. Para ello pide periódicamente permisos que le permiten viajar por toda Europa. En 1881 viaja a Paris para asistir a la “Exposición Internacional de la Electricidad”.

En 1881 también patenta una lámpara eléctrica, que utilizando la tecnología del arco voltaico y de las bombillas incandescentes, según he leído se podía comparar con la del propio Edison. En 1890 instala por primera vez la luz eléctrica en el Palacio Real de Madrid.

Para entender y dimensionar adecuadamente la importancia de nuestro admirable compatriota hay que situar su biografía en un contexto y una época realmente prodigiosa, en la que las inquietudes, la curiosidad y el trabajo concienzudo de toda una generación de científicos, médicos, arquitectos, químicos, investigadores e ingenieros, sin duda alguna sentaron las bases de muchas cosas que hoy forman parte del ajuar colectivo de nuestro tecnológico mundo.

Personajes sencillamente geniales, que con la mayor humildad, signo inequívoco de su grandeza, y en muchos casos conviviendo con severas limitaciones de todo tipo, cuando no con la mayor incomprensión e incluso rechazo, fueron capaces de anticiparse, con una visión de la técnica casi artística.

Y por ultimo también hay que destacar la innegable contribución del Ejército y la Armada, casi siempre poco valorada, en estos territorios. El coronel Cabanyes es un ejemplo inolvidable de ello y por eso hemos querido compartir está breve semblanza con todos vosotros.

 

 

NOTAS:

(1) Se da la coincidencia que un antepasado mío también artillero, el general habilitado Juan Fernández-Florez y Humanes, pudo coincidir con Cabanyes en el entonces Real Colegio de Artillería, y si no lo hizo fue por muy poco. Uno ingresó en 1862 y nuestro protagonista lo había hecho en 1857, siendo ambos compañeros en dos promociones consecutivas.

Compartieron también, a muy distinto nivel desde luego, la inquietud científica e inventiva.

Donde indudablemente coincidieron los dos, ambos con el grado ya de comandante y dentro de los regimientos de artillería gubernamentales, fue en la cruenta batalla de San Pedro Abanto de 1874, y consecuentemente en el levantamiento del infernal Sitio de Bilbao del mismo año.

PARA SABER MÁS:

https://historiayculturamilitar.wordpress.com/2013/07/09/juan-fernandez-flores-un-artillero-de-ultramar/

 

 

 

 

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