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Hoy proponemos una ruta militar por La Coruña. Una ciudad con más de dos mil años de historia, situada en un lugar geoestratégicamente privilegiado para recibir todo tipo de ataques e invasiones.

La antigua Brigantium de los romanos florece gracias a un activo comercio alrededor de su puerto. Por ello, se construye su famoso faro, conocido como la Torre de Hércules, siendo el único faro en el mundo de la época romana que ha llegado a nuestros días. La caída de Roma sume la región en una lenta decadencia. Razias musulmanas, invasiones normandas y vikingas, dejarán la región prácticamente despoblada. En la Edad Media, el nivel poblacional se va recuperando. En esa época, la Torre de Hércules, en ruinas, se reconstruye como fortificación. Será en el siglo XVII, cuando recupera su función original y en el siglo siguiente se la dotó del aspecto actual. Desde entonces, la ciudad, con multitud de avatares (algunos los contaremos a continuación), ha crecido hasta convertirse en una de las más importantes del norte peninsular.

El recorrido lo realizaremos a través de dos lugares y dos personajes. Los lugares van a ser el castillo de San Antón y el Museo Histórico Militar; mientras que los personajes serán María Pita, una española que murió luchando contra los ingleses, y el general John Moore, un inglés que murió defendiendo a los españoles.

Los lugares.

Museo Histórico Militar

¡Qué agradable sorpresa! La verdad es que no esperaba encontrar un museo tan amplio y variado como este. Especial mención merece su colección de armas de fuego. Impresionan la selección de ametralladoras, pero también por sus rifles, mosquetones,  carabinas, pistolas y revólveres, muestra que completan con diversas armas blancas, así como unos curiosos cañones cuya explosión de las salvas corresponden con las notas musicales. También llaman la atención su completa sección de uniformes, una nutrida selección de medallas españolas e internacionales, así como espectaculares maquetas y dioramas: te puedes pasar un buen rato observando los que dedican a la batalla de Elviña (1809), en la que murió (entre otros) el general John Moore, del que hablaremos más abajo. Mención a parte merecen sus obras de arte, cuadros y esculturas, de las que no puedo dejar de destacar un retrato de mi admirado ¡coronel Cavalcanti!

El museo tiene un origen curioso. Se remonta al año 1858, cuando el museo empezó a recoger armamento procedente de las guerras carlistas en el desaparecido Parque y Maestranza de Artillería. Hoy en día están expuestas más de 1.500 piezas.

 

Castillo de San Antón

A finales del siglo XVI, en un pequeño islote frente a la ciudad, en el que tan solo había una ermita dedicada a San Antón, se decide edificar un castillo que, junto con los de Santa Cruz y San Diego, debían formar un anillo con el que proteger la ciudad. Aún no se había terminado de edificar, cuando los británicos llegaron con la Contraarmada (1589), tuvo un papel muy importante en la defensa de la ciudad.

Pero el castillo fue diseñado para proteger a la ciudad de los barcos y la artillería propios del siglo XVI. Pero el paso del tiempo corría inexorablemente y las imprescindibles reformas para adecuar el castillo a los nuevos barcos y nueva artillería jamás llegaron a realizarse, más que parcial y tardíamente. Como lo demostró un destructivo ataque de una escuadra francesa en 1639. Finalmente, en el siglo XVIII, el castillo pasó a ser una prisión, en el que estarían encerrados, figurando entre los más destacados Antonio de Villarroel, Alessandro Malaspina o Juan Díaz Porlier (1) entre otros muchos. Actualmente, el castillo alberga el Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña.

 

 

De los lugares, pasamos a los personajes. El primero de ellos no podría ser otra que Maria Pita (1565-1643). Su nombre completo era el de María Mayor Fernández de Cámara y Pita. España tiene una más que sobrada tradición de héroes… pero también de heroínas. La más famosa de ellas, Agustina de Aragón, pero no podemos olvidarnos de mujeres como Juana Galán, apodada La Galana, o Catalina de Erauso, la ínclita “Monja Alférez”.

Año 1589. Tras la derrota de la Armada Invencible, la reina Isabel I decide devolver la la visita, poniendo al frente de una ingente flota al mítico almirante sir Francis Drake, para que repitiera su éxito de 1587 cuando atacó Cádiz. Los ingleses creían, erróneamente, que La Coruña albergaba una poderosa flota dispuesta a marchar de nuevo contra Inglaterra. Tras destruirla, los objetivos de la Albión eran los de provocar una insurrección en Portugal contra Felipe II (rey desde 1580) y conquistar alguna de las islas Azores, para usarla como base para atacar a los galeones españoles. A principios de mayo, los ingleses llegan frente a la costa coruñesa. No hay rastro de los barcos que esperaban encontrar, pero igualmente deciden saquear la ciudad, que prevén pobremente preparada. Y están en lo cierto, ya que apenas cuenta con unos 600 defensores, más cuatro compañías de milicia, por los 12.000 efectivos (2) que lleva Drake. El ataque empieza el día 4 de mayo, pero la defensa es feroz y el avance es mucho más lento de lo previsto por los ingleses. Pero para el día 14 de mayo se planea el asalto final a la brecha recién abierta a la fortificación. Los ingleses consiguen poner un pie intramuros, pero son recibidos a sangre y fuego. Los atacantes no se amilanan y, cuando están a punto de doblegar las defensas coruñesas, aparece María Pita que, sable en mano, le arrebata al abanderado inglés (3) la bandera y la vida, arengando a los defensores a redoblar sus esfuerzos para echar a los anglosajones, cuya moral se hunde y se baten en retirada. Al parecer, Pita habría reaccionado de este impulsivo modo al conocer la muerte en combate de su marido, el carnicero (de profesión) Gregorio de Rocamonde. Pero Pita no fue la única mujer que participó en el combate. Fueron muchas y muy valerosas. Y en los días siguientes participarían en la reconstrucción de la ciudad con el mismo ímpetu.

Por cierto, que la Invencible Inglesa regresó unos meses después a Plymouth sin ninguno de sus objetivos conseguidos y con tantas bajas como deshonor, especialmente después de haber reducido a cenizas la indefensa ciudad de Vigo. Este viaje marcaría el inicio de la imparable declive de Francis Drake (4).

Por su parte, María Pita aún tuvo tiempo de casarse y enviudarse otras dos veces.

 

John Moore (1761-1809). El 16 de enero de 1809, murió en la casa de un anónimo pescador el general británico sir John Moore (5), a causa de las heridas recibidas por una bala de cañón durante la batalla de Elviña (o de La Coruña, para las fuentes británicas). Moore moría, pero conseguía su objetivo: salvar el grueso del Ejército Expedicionario, acechado por las tropas napoleónicas, comandadas por el mariscal Soult.

Moore era uno de los militares europeos más prestigiosos de su generación. A su intachable historial militar, cabía añadirle una serie de reformas en el ejército británico, que pronto fueron copiadas por el resto de naciones europeas. Había desembarcado en la Península Ibérica unos meses atrás, concretamente a mediados de septiembre, en la población lusa de Queluz, a tiro de piedra de Lisboa, al mando de 50.000 hombres. No tardó en dirigirse a Salamanca. Por el camino pudo percatarse del lastimoso estado de los ejércitos de sus aliados: españoles y portugueses. Además, en Salamanca, pudo comprobar que los napoleónicos, estaban lo suficientemente fuertes en número de efectivos y número y calidad de tropas y mandos y sobrados de avituallamientos como para no dejar de darle tundas, hasta aniquilarlos. Moore vio que con aquellos mimbres el único cesto que podía hacer era el de regresar a la Gran Bretaña y eso es lo que intentó. Pero los barcos no estaban listos cuando Moore llegó a La Coruña. De hecho, llegaron casi al mismo momento que las tropas del héroe de Austerlitz. Moore comprometió a parte de su ejército, para salvar al grueso de sus tropas. Consiguió el objetivo, pero el general escocés no regresó jamás a su patria. Atendiendo a sus deseos de ser enterrado en la ciudad donde cayera en combate. El momento en el que fue enterrado en el cementerio militar, fue inmortalizado por el pintor George Jones (6) en su óleo “The Burial of Sir John Moore after Corunna”. Posteriormente, sus restos mortales fueron trasladados a una hermosa tumba en el Jardín de San Carlos, donde aún se pueden ver y que, según dicen los viejos del lugar, el jardín está formado por árboles de la finca familiar que los Moore tenían en Escocia y fueron enviados por la madre del general.

“The Burial of Sir John Moore after Corunna”, de George Jones

Como veis, en La Coruña hay mucho qué ver y disfrutar.

 

 

NOTAS

(1) Antonio de Villarroel y Peláez (1656-1726), fue uno de los más destacados militares en la Guerra de Sucesión. Pasó al bando austriacista, después de haber defendido la causa de Felipe V. Fue el comandante en jefe del ejército catalán en los últimos meses de la contienda, hasta la caída de Barcelona (1714).  Tras la guerra, fue encarcelado, pasando sus últimos días en la prisión del castillo de San Antón. Alessandro Malaspina (1754 – 1809) fue un marino italiano al servicio de España, famoso por sus expediciones científicas. Pero sus ideas liberales le hicieron caer en desgracia ante Fernando VII, que lo mandó encarcelar. Fue liberado gracias a la influencia de Napoleón Bonaparte. Juan Díaz Porlier (1788 – 1815), destacado marino español, luchó, entre otras, en la batalla de Trafalgar y fue un héroe de la Guerra de la Independencia. Tras el regreso de Fernando VII, fue encarcelado en San Antón por sus ideas liberales, pero consiguió huir y lideró un levantamiento liberal en La Coruña, pero fracasó y fue ejecutado.

(2) Las fuentes varían, ya que otras indican que llevarían hasta 23.000 hombres.

(3) Algunos afirman que era el propio hermano de Drake.

(4) Por su nefasto mando y, especialmente, por la destrucción de la indefensa ciudad de Vigo, Drake recibió una lluvia de críticas por su desastrosa misión. Estuvo seis años medrando en destinos de poca importancia hasta que en 1595 convenció a Isabel I para que se le diera el mando de una nueva gran armada con la que asolar el Caribe español. Pero una vez más, la misión fue un completo desastre. De hecho, el propio Drake murió de disentería tras sufrir graves derrotas militares.

(5) Moore, hijo de un prestigioso médico, disfrutó de una educación privilegiada. Ingresó en el ejército británico en 1776, siendo Menorca (por aquel entonces británica) su primer destino. Su bautismo de fuego fue durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. A su regreso, fue elegido miembro del Parlamento. Más adelante, participó en el aplastamiento de la rebelión republicana de Irlanda, siendo de los pocos mandos británicos a quien no se le pueden atribuir terribles crímenes en la represión de los irlandeses.

(6) George Jones (1786-1869) fue un pintor de batallas. Probablemente uno de los más prestigiosos de su generación. No se ha demostrado que estuviera presente en España durante la Guerra de la Independencia, pero sí está claro que Paul Anderson, uno de los lugartenientes de Moore le encargó que pintara el entierro del general escocés. El cuadro fue entregado a la familia Moore, que lo ha mantenido hasta el año 2016, cuando fue subastado por casi 25.000 euros. Del resto de la obra de Jones cabe destacar sus cuadros sobre las batallas de Borodino y Waterloo, de importantes batallas de la Guerra de Crimea, además de diversos combates de las tropas británicas en la India.

 

 

FUENTES

http://www.ejercito.mde.es/unidades/Madrid/ihycm/Museos/coruna/

http://www.abc.es/historia/abci-maria-pita-espanola-irreductible-salvo-coruna-flota-sanguinario-corsario-ingles-drake-201703140130_noticia.html

https://www.bonhams.com/auctions/23540/lot/57/

 

 

 

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