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“VIRTUTI ET MERITO”

Magnifico retrato de Carlos III por Rafael Mengs, nunca expuesto antes en España, y presente en otra exposición, tituladao “Majestad y Ornato en los escenarios del Rey Ilustrado”

Retrato presente en otra exposición sobre Carlos III (“Majestad y Ornato”), que es posible ver por primera vez en España en el Palacio Real de Madrid. Rafael Mengs (1765)

Os adjuntamos el enlace:

http://www.patrimonionacional.es/carlosiii/

Se ha celebrado en Madrid recientemente, en concreto en la prestigiosa Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (Museo Casa de la Moneda), una muy interesante exposición sobre la gran Orden del Rey Ilustrado, coincidiendo con el 300 aniversario de su nacimiento.

Se trata, desde su creación, de la más alta distinción civil de España, y como consecuencia de ello la nómina de condecorados se nutre de los perfiles más destacados y selectivos en todos los ordenes imaginables. En un principio, hasta Isabel II, el criterio fue otro. Tenemos que retrotraernos al menos hasta hace casi 250 años.

En 1771 se crea la Orden, estando en su génesis reservada al entorno más cercano, encumbrado y de confianza del monarca. Fundamentalmente a reyes de otras dinastías, a la alta nobleza nacional e internacional, a los príncipes de la iglesia y a los altos mandos del Ejército y la Armada. De algún modo se trataba de una Orden de Caballería equiparable a la Jarretera británica, la del Santo Espíritu francesa o la napolitana de San Genaro, por poner solo tres ejemplos destacados y que comparten su carácter elitista y de regio patrocinio.

Collar de la Orden de Carlos III.

Collar de la Orden de Carlos III.

Carlos III fue un Rey enciclopédico en el sentido más literal de la palabra. Entendió su reinado, con sus claroscuros, como una gran oportunidad de modernización de España, de proyección y de mejora en todos los ámbitos de la cosa pública, de la ordenación del territorio y sus estructuras, del fomento de las artes, etc. Una necesaria y urgente adecuación al compás de otras potencias de la época que estaban varios escalones por delante de nosotros. Los problemas internos, las carencias y lagunas de todo tipo, sumadas a lo que implicaba el vasto imperio americano y de otros territorios de ultramar, demandaban un Rey con el suficiente criterio y experiencia para manejar tan compleja situación.

EL ANTECEDENTE. EL REINADO DE NAPOLES.

Carlos III, nace en el antiguo Alcázar de Madrid, antecedente del posterior, afrancesado y espectacular Palacio de Oriente, en 1716. Hijo del primer Rey de la dinastía de los Borbones en España, Felipe V y de Isabel de Farnesio.

El entonces Infante don Carlos debería jugar posteriormente un papel protagonista en la estrategia de recuperación de la presencia e influencia hispana en algunos territorios de Italia vinculados a la Corona. Hablamos de los Ducados farnesios de Parma y La Toscana, y sobre todo de los Reinos de Sicilia y Nápoles. En 1738 contrae matrimonio con María Amalia de Sajonia, hija del Rey de Polonia entre otras dignidades.

Repostero del escudo real.

Repostero del escudo real.

Durante 25 años, un periodo lo suficientemente extenso como para conferirle una gran experiencia en todos los ordenes, fue Rey de Nápoles.

Carlos III fue un gran aficionado a las artes y a la historia. De esa inclinación, que rozaba la devoción, y que continuaría posteriormente en su reinado hispano, cabe destacar las primeras excavaciones arqueológicas en Pompeya y Herculano, el mecenazgo de todo tipo de artistas de primera línea, ingentes actuaciones urbanísticas y de obra pública, y las construcciones por ejemplo del Palacio de la Ópera de San Carlos y de los suntuosos Palacios de Caserta y Capodimonte.

En paralelo a esta labor, y dada su inclinación y fascinación por el ceremonial palatino y por las Órdenes de Caballería, crea en 1738 la Real Orden de San Genaro. Podemos hablar sin ninguna duda del antecedente directo de nuestra protagonista. Hay además una gran similitud entre ambas, tanto de diseño, Lises idénticos en los ángulos, como conceptual, al estar bajo la advocación una de un Santo y la otra de la Inmaculada, y en definitiva premiar biografías excepcionales, en aquella época, por condición, rango y aprecio del Rey.

LA CONSECUENCIA. EL REINADO EN ESPAÑA.

Ya estamos en 1759. Carlos III inicia su reinado en España con el claro objetivo, como decimos antes, de modernizar todas las estructuras del Estado, bajo los dictámenes de lo que se vino en llamar el despotismo ilustrado. “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Las llamadas Reformas Carolinas abarcaron cambios muy significativos en todo lo tocante a los asuntos políticos, económicos, educativos, artísticos, urbanísticos y militares. Se crean varias de las Reales Academias, Las Reales Ordenanzas Militares, vigentes hasta hace no muchos años (1978), Sociedades Económicas y Comerciales, las Reales Fabricas y Manufacturas Reales, (la mítica porcelana del Buen Retiro, cuya fábrica fue bombardeada con toda la intención durante la invasión francesa de Madrid para preservar la producción de Limoges), la de Cristal de La Granja, la Real Fabrica de Tapices, etc. Sin olvidar el inicialmente Gabinete de Historia Natural, ocupado actualmente por el Museo Nacional de El Prado.

Expediciones científicas, como las botánicas de Celestino Mutis o la muy celebre de Alejandro Malaspina, de carácter científico y de algún modo también político y militar. Acabo esta extensa nomina de logros, mencionando la creación de la Real Hacienda, la Casa de la Moneda, el Banco Nacional de San Carlos, germen del posterior Banco de España, e incluso la Lotería Real…

No podemos olvidar tampoco su decisivo papel en el apoyo y cobertura militar a los insurrectos norteamericanos frente a los británicos, cuyo mérito ha sido reconocido recientemente por el Gobierno de EE.UU. en la figura de Bernardo de Gálvez, artífice principal de la independencia americana y cuyo retrato figura ya en El Capitolio. (Ver post presente en este Blog sobre la figura de Gálvez)

LA ORDEN DE CARLOS III-EL NUEVO REGIMEN PREMIAL Y LOS SIMBOLOS DEL REINO.

Gran Placa y Cruz que perteneció al teniente coronel Laurenao Sanz y Soto (1793-1868)

Gran Placa y Cruz que perteneció al teniente coronel Laurenao Sanz y Soto (1793-1868)

Como he tratado de destacar, el Rey, que también recibió el titulo de “Mejor Alcalde de Madrid” por el embellecimiento y modernización de la ciudad, también acometió reformas y adecuaciones dentro de la simbología de la Monarquía. En 1760 se adoptan nuevos elementos para el escudo, se crea la Marcha Real, que desde entonces será ya el himno de España, y en 1785, mediante concurso para diferenciar y evitar percances en la identificación de los navíos por la similitud con otros pabellones blancos, como los ingleses o franceses por ejemplo, se adopta oficialmente, en un principio solo para la Armada y posteriormente para el resto de unidades terrestres, la bandera roja y gualda.

En este contexto, surge en 1771 la “Real y Distinguida Orden Española”, como se llamo en un primer momento, para premiar los muy destacados servicios en beneficio de la Corona y del propio Rey. El motivo concreto que provoca dicha promulgación, además de ser un objetivo que ya debía rondar los planes y nuevos reconocimientos premiales de C-III, coincide con el nacimiento de su nieto Carlos Clemente de Borbón, hijo de los Príncipes de Asturias, que llevaban muchos años persiguiendo un continuador de la línea dinástica. Posteriormente el infortunado Infante falleció con tan solo tres años. En agradecimiento por ese nacimiento se crea la Orden y se vincula a La Inmaculada como patrona, incorporándose su imagen en una de las caras del escusón central.

El Rey se convierte desde ese momento, y así seguirá ocurriendo hasta nuestros días con cada descendiente posterior, en Gran Maestre. Los colores azul y blanco de las bandas, son los distintivos de los colores Marianos, que ya en época posterior con Carlos IV, tendrán en el Manto Capitular azul y estrellado su elemento más espectacular. Dicho manto se utilizaba exclusivamente en los solemnes Capítulos de la Orden dos veces al año. Una en la capilla del Palacio Real y la otra en el Convento de San Gil, ambos en Madrid.

Manto capitular.

Manto capitular.

La exposición con un gran cantidad de magníficos retratos, objetos, concesiones y piezas destacadas, algunas de personajes muy conocidos y de magnifica factura (la de Gravina, Placa gran cruz, es la más antigua que actualmente se conserva y pertenece a los ingentes fondos del Museo Naval de Madrid), ha resultado una magnifica oportunidad para ratificar la importancia y preeminencia de esta prestigiosa y muy antigua condecoración.

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