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Hacía mucho tiempo que no escribía una reseña para el blog, pero lo cierto es que esta monumental obra de Sebag Montefiore se lo merece.

romanovDurante poco más de 300 años (1613-1918), la familia Románov gobernó con mano de hierro un país que tomó sumido en el caos para convertirlo en una gran potencia europea y, finalmente, devolverlo al caos del que lo habían sacado. La autarquía bajo la que gobernaban fue eficaz en una época expansiva, pero los últimos Románov no fueron capaces de ver que el mundo cambiaba y que las cuestiones que planteaban los nuevos tiempos no se respondían con las fórmulas del Antiguo Régimen.

Pedro I el Grande. Despiadado, sanguinario, cruel, lujurioso y borracho, pero al mismo tiempo un político inteligente y audaz que puso las bases para convertir a Rusia en una gran potencia europea.

Pedro I el Grande. Despiadado, sanguinario, cruel, lujurioso y borracho, pero al mismo tiempo un político inteligente y audaz que puso las bases para convertir a Rusia en una gran potencia europea.

El relato que traza Montefiore te atrapa desde la primera página. Un prólogo nos sitúa en el reinado del legendario Iván el Terrible y el caos que en que dejó sumido el país tras su muerte y que el no menos mítico Borís Gudunov no fue capaz de revertir. Entonces, entra en escena un chaval de 16 años, Miguel Romanov, lejanamente emparentado con Iván y que es escogido por la asamblea de boyardos (nobles terratenientes que controlaban los entresijos del poder). Miguel, en primera instancia, rechaza el zarato, dada la corta esperanza de vida de los últimos zares en el cargo, pero la presión de los boyardos y la grave crisis a la que se enfrenta Rusia provocan que, finalmente, cambie de parecer, fundando una dinastía que duraría poco más de 300 años, tumultuosos la mayoría de ellos. Y es esta historia turbulenta y sus inefables zares lo que hacen que la lectura de este libro sea una maravilla, además del estilo de Montefiore, ágil y didáctico, que lo acerca a historiadores como Laurence Rees o Paul Preston, que combina sólidos datos históricos y una ingente bibliografía, junto con datos curiosos y anécdotas que amenizan el relato, como que las mujeres nobles rusas medievales se tintaban de negro los dientes para parecer más atractivas, los concursos de novias (no pocas veces amañados) para escoger las esposas de los antiguos zares o que el abuelo de Vladimir Putin fue el cocinero de Nicolás II, Lenin y Stalin. Capítulo aparte merece el relato de la muerte de los últimos Románov, si bien la verdadera caza al Románov no se limitó a la familia real (18 miembros de la familia fueron asesinados en pocos días), la descripción de la ejecución de la familia de Nicolás II es espeluznante.

Alejandro I, un zar que supo llevar la nave rusa en tiempos azarosos con gran habilidad.

Alejandro I. Un zar que supo llevar la nave rusa en tiempos azarosos con gran habilidad.

Lo mejor del libro: algunos de los personajes, como Pedro I, Catalina II o Alejandro I (injustamente minusvalorado). Los relatos del Sínodo de Borrachos, verdadero poder en la corte de Pedro I son más que divertidos. Las borracheras y las orgías eran una constante en las cortes europeas de la época, pero las rusas eran épicas. Inolvidable su narración de la relación de Napoleón con Alejandro I y la posterior guerra. Pero también merece la pena conocer algunos de los cortesanos que ayudaron a convertir a Rusia en una superpotencia europea, como Grigori Potiomkin o Nicolás Aleksándrovich, zarévich y primogénito de Alejandro II, un joven con una capacidad y preparación que, de no haber sido por su prematura y trágica muerte, podría haber cambiado el destino de Rusia y, por ende, el de toda Europa. El siguiente zar sería Alejandro III, un verdadero zoquete. Y no podemos obviar el hecho de que el libro permite entender muchas claves del presente ruso y de como se repiten algunos de sus fantasmas del pasado, como es el caso de Ucrania o Crimea, por citar dos de los casos de más actualidad.

Nicolás II. Su manifiesta incapacidad para llevar las riendas de un país provocaron el triunfo de la Revolución Bolchevique y el fin de una dinastía tres veces centenaria.

Nicolás II. Su manifiesta incapacidad para llevar las riendas del país provocaron el triunfo de la Revolución Bolchevique y el fin de una dinastía tres veces centenaria.

Lo peor: los capítulos finales, especialmente los dedicados a Alejandro II y Alejandro III. Al ser los más próximos a nosotros deben ser de los que se tiene una información más extensa, pero el espacio que se les dedica es exagerado. Realmente, no creo necesario la detallada descripción de la correspondencia erótica de Alejandro II con su amante. Otro problema, esta vez inevitable, es la inacabable lista de personajes que aparecen. Con el añadido que muchos cambian de apellido y a otros, en ocasiones, se les llama por el diminutivo. Las constantes intrigas palaciegas y la multitud de amantes hacen que el relato, en ocasiones, se convierte en farragoso. No hay más remedio que tener paciencia. El resultado vale la pena.

En resumen, un libro para disfrutar de la Historia.

 

Los Románov (1613-1918)
Simon Sebag Montefiore
Crítica
Barcelona
2016

http://www.planetadelibros.com/libro-los-romanov/216174

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