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scheid-02Confieso que mi atracción por las órdenes y condecoraciones centroeuropeas (búlgaras, húngaras, serbias y, sobre todo, austríacas) no es proporcional con el número de medallas de estos países que tengo en mi colección. Como pequeña compensación, hoy os traigo la breve historia de uno de los fabricantes de medallas más importantes de Austria y Hungría, la célebre compañía Scheid. Una historia que, como casi todas las que tienen lugar en la Centroeuropa del siglo XX, sólo podemos calificar de trágica.

La empresa G.A. Schied fue fundada por Georg Adam Scheid (1837-1921), un alemán que a mediados del siglo XIX emigró a Viena para trabajar en diversas joyerías. En 1862, junto con su suegro fundó la suya propia. Era una empresa de venta de joyas, artículos de lujo (tales como pitilleras de oro o plata) y, por supuesto, condecoraciones.

Retrato de Georg Adam Scheid.

Retrato de Georg Adam Scheid.

Scheid aplicó sistemas de trabajo propios de la industrialización en la fabricación de condecoraciones y joyas, lo que supuso una verdadera revolución en su sector, poniéndolo rápidamente entre las principales empresas austríacas. Esa prosperidad permitió que en 1867 abrieran una sucursal en Budapest, poniendo al frente a uno de los trabajadores de la compañía, Franz Albert Dworak. Tal era la marcha del negocio que a finales del siglo XIX, Scheid había adquirido la participación en diversas minas de oro y plata, para asegurarse las materias primeras. A principios del siglo XX, Scheid se retiró (1) de la gestión del negocio, que pasó a manos de sus hijos Robert y Ludwig.

Durante la Primera Guerra Mundial, Dworak adquirió el 50% de la propiedad de la sucursal húngara. Pero cuando todo parecía ir viento en popa, empezaron los problemas. El hijo de Dworak fue hecho prisionera en el frente oriental, pasando 6 años en una cárcel rusa. El Tratado de Trianon (2) decretó la confiscación de diversas minas de oro y plata, por lo que Schied y Dworak perdieron gran parte de las participaciones que tenían en ellas. Además, tras la guerra, los pedidos de condecoraciones cayeron en picado, así como la venta de artículos de lujo, debido a la galopante crisis económica.

Signum Laudis. Mi única pieza austríaca fabricada por Scheid.

Signum Laudis. Mi única pieza austríaca fabricada por Scheid.

A mediados de los años 30, las cosas parecían que volvían a mejorar. Pero entonces, en 1938, llegó el Anschluss. Los nazis declararon a la empresa de “Especial Interés” y les obligaron a que una parte de los beneficios fuera directamente al Partido Nazi. Poco después, falleció Franz Albert Dworak, quien fue remplazado por su hijo. Pero al estallar la Segunda Guerra Mundial, los nazis declararon que la Scheid era una “Industria de Guerra de Segunda Categoría”, por lo que impusieron a un Delegado para dirigirla. Afortunadamente, éste estuvo muy poco interesado en el funcionamiento de la empresa, por lo que, en la práctica, su poder fue más nominal que ejecutivo. En 1942, los nazis requisaron todo el stock de piedras y metales preciosos: a partir de ese momento, solo pudieron realizar las condecoraciones en cobre.

Además, en Budapest, durante el sitio de la ciudad, una bomba incendiaria cayó sobre la fábrica y el laboratorio, reduciéndolos a cenizas. Hasta acabada la guerra, no pudieron remprender su actividad. Pero su calvario iba a aumentar con la llegada de los soviéticos. Al ser una empresa de titularidad nazi, la requisaron como botín de guerra e impusieron un nuevo Delegado, este sí, un metomentodo. Finalmente, en 1948, las autoridades soviéticas desmantelaron las máquinas y confiscaron los stocks y el edificio. En 1956, los Dworak emigrarían a Canadá.

Las condecoraciones de Scheid no solían ir marcadas. Se las identifica por detalles en su fabricación de alta calidad. En cambio, las cajas sí iban marcadas.

Las condecoraciones de Scheid no solían ir marcadas. Se las identifica por detalles en su fabricación de alta calidad. En cambio, las cajas sí iban marcadas.

Mientras tanto, en Austria, al finalizar la guerra, la Casa de la Moneda absorbió la poca demanda de condecoraciones. Aquello significó el principio del fin de la Scheid que en 1967, fue vendida la empresa Degussa.

Desde entonces, la Scheid entró en la historia de las condecoraciones. Una historia que merece la pena recordar.

 

Notas

(1) Se retiró a la Villa Scheid, una magnífica mansión que encargó a su yerno Josef Hackhofer (casado con Elsa Scheid), quien era uno de los más importantes arquitectos modernistas (de la Secesión de Viena, como se conoce allí a este movimiento). Mientras que la decoración interior y numerosos cuadros fueron encargados a su otro yerno, Josef Maria Auchentaller (casado con Emma Scheid), junto con Klimt, uno de los pintores más importantes del mismo movimiento artístico. La mansión deslumbraba por su belleza exterior e interior. Debido a numerosos cambios en el nombre de las calles (e incluso de la Villa), y dados los interminables avatares de la historia del siglo pasado, durante muchos años se había creído que la Villa había desaparecido. Pero en 2010, se descubrió un archivo fotográfico con valiosas fotografías de la Villa y, finalmente, se la pudo localizar. Actualmente, el edificio pertenece a la Embajada de Corea del Sur. Si vais a Viena, lo podréis ver en la Gregor Mendel Strasse, 25.

(2) Fue el tratado de paz firmado en 1920 entre los aliados vencedores de la Primera Guerra Mundial y el Reino de Hungría. En él, se desmembró el antiguo Reino de Hungría, además de imponérsele unas durísimas sanciones económicas y compensaciones como reparaciones de guerra.

 

La base de la información para este post la he sacado de un artículo publicado por Ilona Keresztes, nieta de Franz Albert Dworak, en la revista Magyar Front. The MHBK Vancouver Chapter Newsletter. Volumen IV, número 2, del año 2002.

La información la he completado en:

http://www.auchentaller-art.com/styled-3_scheid/scheid/scheid.html

http://www.ascasonline.org/windowMARZO82.html

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