Plano de las defensas de Manila con los buques británicos a la izquierda

Plano de las defensas de Manila con los buques británicos a la izquierda

Introducción

El objetivo de este escrito no es realizar un articulo, pues ya existen suficientes obras que lo tratan. Más bien busca escribir una breve reseña o introducción, sobre unos hechos, que aún continúan siendo desconocidos para el lector español. El 24 de septiembre de 1762, una pequeña escuadra británica al mando del Almirante Cornish, llegó al estrecho de Cavite e inició el asedio de la ciudad de Manila. Es de sobra conocida las causas, que llevaron a esta situación. Causas, que tal como indica  Ayerbe, están vinculadas a las agresivas practicas, que la marina británica, heredó del gobierno de Pitt; tras su destitución en octubre de 1761. Pero el escrito busca algo más. Trata de rescatar,  a través de las fuentes,  la resistencia y drama de la ciudad. Como se verá, al final fue una extraña derrota. La ciudad cayó pero el archipiélago se mantuvo fiel. Tal fue el resultado para los británicos, que al final volvieron a entregar la ciudad.

Los extraños años 1760 y 1761

El 29 de agosto de 1756 Federico “ El Grande” invadió Sajonia, comenzando la guerra de los Siete años. Paralelamente, el 17 de mayo se iniciaron  las hostilidades francobritánicas, con la derrota de la flota británica frente a Menorca,  y la rendición de la guarnición de Mahón. Sin embargo, el año 1758 se revelará trascendental para la guerra. La victoria prusiana en Rossbach , el  5 de noviembre de 1757,  y la caída de Quebeq , tras la victoria británica en Louisbourg, el 26 de julio de 1758, posicionó, a los franceses hacia una estrategia defensiva. En la búsqueda de unas condiciones de negociación favorables. Será  esta búsqueda, según Blart, de unas nuevas condiciones de fuerza por el ministro Choiseul, lo que forzará a indagar   un entendimiento con España. Pero este entendimiento, aún estaba lejos de cumplirse.

Carlos III , Mengs, Museo del Prado

Carlos III , Mengs, Museo del Prado

La muerte del monarca español Fernando VI , el 10 de agosto de 1759 cambió la situación. La llegada de Carlos III, la transformó.  La vieja política de neutralidad, llevada a cabo desde los tiempos de José de Carvajal, sufrió un fuerte viraje, en apenas cuatro meses. Tres motivos  favorecieron esta transformación: la muerte de la reina Amalia de Sajonia, el 27 de septiembre de 1760 , la progresiva imposición del partido profrancés,   y el claro odio   antibritánico por su ataque  a Nápoles en 1742. Esta ruptura de “ barreras”, favoreció las intrigas francesas para implicar a España en la guerra. A partir de agosto de 1760, en las negociaciones de La Haya, Choiseul , incluyó las demandas españolas contra Gran Bretaña. Por otra parte, la política exterior española, se posicionó en el exterior. Grimaldi, el nuevo hombre fuerte de la monarquía, fue nombrado embajador en Versalles, en diciembre .Lo que indicaba un claro acercamiento a Francia.

Mientras tanto, en Londres, que conocían desde julio los planes de invasión franceses,  temían que la entrada de España,  supusiera la unión de ambas escuadras;  para cruzar el canal de la Mancha. La política británica sufrió un brusco acelerón,  para desactivar esta iniciativa,  a partir de septiembre de 1760. Por una parte Pitt, autorizó al delegado en La Haya, Stanley, a empezar a establecer puntos para negociar con Francia. Por otra parte, se ordenó al embajador en Madrid,  Lord Bristol,  que retrasase cualquier iniciativa con los españoles. Así, con una estrategia de cal y otra de arena, Gran Bretaña dirigió todo su esfuerzo diplomático y militar,  a aislar a España. Pitt, que en esos momentos se encontraba en dificultades,  por su enfrentamiento con algunos miembros del gobierno, como el Duque de Devonshire, intentó explotar el enfrentamiento español,  en su propio beneficio. El resultado fue el reforzamiento momentáneo de su poder, gracias a su política antiespañola,  y el apoyo de los inversores y comerciantes en el Parlamento.

William Pitt" El Viejo",

William Pitt” El Viejo”

En el año 1761 , los acontecimientos se precipitaron. En mayo, Prusia busca entablar negociaciones con Francia, a través de la mediación de Voltaire. Esto dividió aún más al gobierno británico, en dónde alguno de sus miembros, como  el Primer Ministro Newcastle,  deseaban negociar, ante el riesgo de perder Hannover. Por otra parte, la terquedad de la archiduquesa Mª Teresa en recuperar Silesia, empezó a lastrar al gobierno de Choiseul quíen empezó a sufrir las primeras críticas. La actitud española, se fue posicionando con más fuerza gracias a las gestiones de Grimaldi en Versalles.  Finalmente el Pacto de Familia, fue firmado el 15 de ese mes y revolucionó Europa. Por una parte, Francia obtuvo un nuevo medio de presión en las negociaciones en La Haya entregando un ultimátum, el 13 de agosto. Por otra parte, la posición negociadora española, en aspectos como Honduras y las pesquerías de Terranova, se endureció. El miedo a una invasión, volvió al gabinete británico, cuando Pitt fracasó, en su enfrentamiento con Newcastle; al defender la acción preventiva contra España. Tras una acalorada discusión, en dónde,  según un testigo “ Habia demasiada ira en la sala”, Pitt fue forzado a dimitir. Mientras tanto , España se preparaba, y esperaba contar con el refuerzo francés de 20.000 hombres. Esperando para noviembre,  la llegada de la  flota de la plata para movilizar efectivos.  Pero España no se encontraría en posición de atacar hasta mayo. Esos ocho meses se revelarían fatal para los intereses españoles. El  2 de enero de 1762 se produjo la declaración de guerra,  y el 6, Anson y el Almirantazgo,  elaboraron el plan de ataque. Cuyo principal objetivo era La Habana. Para ello emplearía diversas flotas, que serían puestas bajo el mando del Almirante Pollock , y que debían transportar una fuerza de 23.000 hombres, por los peligrosos bajíos de las Bahamas. Sin embargo , a diferencia de otras operaciones como la de Vernon, en 1741 en Cartagena de Indias, Anson proyectaba sorprender a España, dónde menos se lo esperaba. Este lugar era Manila.

Ataque británico a La Habana, 13 de agosto de 1762

Ataque británico a La Habana 

La lucha por la India y la toma de Manila  

Para poder entender la empresa de Manila, es necesario comprender la situación británica en la India. Hasta el año 1759, la estrategia británica , no había producido cambios apreciables. Tres aspectos condicionan esta situación. En primer lugar, la propiedad exclusiva de la gestión y por lo tanto dirección de la guerra,  por parte de la Compañía de Indias Orientales. Aspecto que deja fuera al gobierno. Haciendo descansar,  el enorme esfuerzo de guerra en una estructura privada,   poco preparada para un conflicto a largo plazo. El resultado será el agotamiento financiero de la misma. Así, en noviembre de 1759, el director de la compañía, el Duque de Malborough , comunica al parlamento, que hay “serias dificultades para crear nuevas factorías en Bengala y por lo tanto obtener nuevos arbitrios para la guerra”. En segundo lugar , la presencia de importantes formaciones navales francesas en el Indico, que operan a través de los puertos de Pondichery  y Madrás en la India ;y Reunión   ,cerca de Madagascar. En tercer y último lugar,  la hostilidad de los reyes y maharajás indios, a la política británica, especialmente en el valle del Ganges. Dejando algunos enclaves, como Bombay, muy expuestos. Lo que dispersaba los escasos recursos británicos en guarniciones.

Plano de la batalla de Plassey  (23 de junio de1757)

Plano de la batalla de Plassey (23 de junio de 1757)

Este panorama cambió en 1760. El gobierno, ante el riesgo de quiebra de la compañía, otorgó varios prestamos; a cambio de un 20% de los beneficios anuales. Por otra parte, los graves problemas económicos de las finanzas francesas, tras el fiasco de Canadá en 1759, propició el progresivo abandono de sus recursos navales. Así,  las escasas fuerzas navales francesas, apenas podían actuar, dejando la iniciativa a los británico. Pero si paradójicamente  la iniciativa de la guerra era británica , esta no fue empleada. La fuerte presencia india, con una fuerza de más de 40.000 hombres, impidió a los británicos reunir fuerzas suficientes para actuar. La victoria de Clive en Plassey , el 23 de junio de 1757, siendo definitiva, no logró acabar con la guerra rápidamente. Se necesitó hasta la navidad de 1760, para poder ocupar todos los puertos franceses. Entre tanto, los británicos aprovecharon el momento, para reforzar su posición en el Indico. Se atacó en varias ocasiones, a la largo de 1760 los enclaves franceses de Reunión, y se acosó a los buques holandeses, bajo el pretexto de que comerciaban con los franceses. Cuando cayó el último puerto, Pondicherry, en enero de 1761, las críticas arreciaron dentro de la compañía. Los costes se habían disparado y su cotización, había bajado ante el descenso de las expectativas. Además, la implicación del gobierno, no fue bien vista por algunos inversores, que preferían llegar a un entendimiento con Francia, antes de alargar una guerra incierta. Por lo que era necesario,  cerrar el periodo con beneficios. En ese contexto, se fraguó la expedición contra Manila.

Este proyecto, fue obra de un militar: el coronel Drapper. Al volver a Inglaterra sugirió su idea al Almirantazgo. Obteniendo la autorización de la compañía el 30 de diciembre de 1761.  Finalmente, fue aprobado el 6 de enero, con fuertes reticencias por parte de la compañía por los altos costes. Inicialmente, contaba con una fuerza de 2000 hombres y 15 buques de guerra, al mando del Almirante Cornish. El plan era navegar lo más deprisa posible, a través del estrecho de Malaca. Evitando exponerse ante los holandeses en Batavia, para luego dirigirse hacia Cavite, a tiempo de apresar el galeón “Filipino”.

Sir Willian Drapper( Gainsborough)

Sir Willian Drapper( Gainsborough)

El 14 de septiembre de 1762, la flota británica se aproximaba a la ciudad. Esta  se levantó, por la noticia traída por pescadores procedentes de las islas Manivelas, que informaban “ de la presencia de numerosos bajeles”. Según Ayerbe, la ciudad esperaba la llegada del Filipino procedente de Acapulco pero no la llegada de buques hostiles. La sorpresa cundió en la población. Varios aspectos facilitaron el caos español. No había llegado el gobernador, y el cargo fue otorgado a la máxima autoridad de las islas: El arzobispo Manuel Antonio Rojo. Además, la falta de noticias de la guerra con Gran Bretaña, cogió por sorpresa a las autoridades militares españolas, que en aquellos momentos contaba  con una guarnición  inferior a 500 hombres. El 22 de septiembre la flota llegó a la bahía. La ciudad, que apenas contaba con dos bastiones, San Antón y el Castillo de Santiago, se puso en estado de alerta. El Obispo Gobernador, envió al teniente Fernando Acaya con un pliego a los británicos, para pedir explicaciones. La respuesta sorprendió, no sólo al Obispo si no a la ciudad. El Almirante Cornish afirmó “Habiendo declarado la guerra España a Inglaterra, viene la escuadra de esta nación a conquistar la plaza de Manila y estas islas”. La respuesta española a este ultimátum fue contundente” Todos los fieles están dispuestos a dejar la sangre por el rey”.  El Obispo Gobernador, apremiado y con escasas fuerzas, ordenó al Comandante de Artillería Gabriel de Magallanes, establecer un perímetro defensivo con los escasos recursos que tenía. Trasladando dos cañones de ocho libras al puerto.  Además,  la proclama británica del 24 de septiembre, que liberaba a los indígenas de las islas, causó el efecto contrario al deseado. La población indígena se sumó al bando español, creándose en la isla de Luzón, bandas y partidas, dispuestas a marchar a la ciudad para su defensa.

Castillo de Santiago

Castillo de Santiago

Entretanto, y ante la negativa de rendición, la flota británica comenzó a bombardear la ciudad, mientras las tropas desembarcaban cerca del pueblo de Santiago, en el extremo sur de la ciudad. El Obispo Gobernador intentó poner a salvo el Filipino, pero fue interceptado por dos buques británicos, cerca del puerto de Palambang. Los británicos, que desde el 22 de septiembre intentaron tomar el fuerte de Santiago,  fracasaron. Las acciones de la milicia dirigidos por Don Pedro de Busto, apoyados por tropas indígenas armadas con lanzas, detuvieron momentáneamente a los británicos. Pero el Obispo Rojo sabía que no podía mantener el cerco,  por lo que intentó contactar con las autoridades que aun había en las islas. En un intento de sortear el bloqueo británico, un champang de sangleleys( chinos), fué interceptado al salir de la bahía con cartas. Se capturó al sobrino del Obispo, así como un inmenso botín por valor de 30.000 pesos de plata, que las autoridades, intentaban sacar de la ciudad. El 25 y 26 se intensificaron  las acciones en torno al pueblo de Santiago, alrededor de la iglesia de San Juan. Dos columnas , una mandada por Fallet otra por Pedro de Busto, intentaron emboscar al enemigo en la población. Los ruidos de bombas, pusieron en fuga a 1500 indígenas. Siendo el momento, según Ayerbe,  que los británicos aprovecharon para atacar y ganar el enfrentamiento . Los 200 milicianos españoles , a pesar de la defensa, tuvieron que retirarse ante la imposibilidad de aguantar a los “casacas rojas”. Mientras tanto,   la ciudad era un mar de fuego, y la población intentó refugiarse. Esta situación motivó  que el obispo intentará pedir la rendición, pero fue detenido por su Consejo de Guerra. Pues las defensas se mantenían intactas. La falta de un mando experimentado, afectó al plan . El retraso del mando designado, el Brigadier de la Torre, por el bloqueo de La Habana, hizo que la defensa española vacilará. Pero en  realidad  poco podía hacer el Gobernador, a  pesar de las salidas de las milicias de Fallet y Busto. Drapper, temeroso, por las cartas  de la posible llegada de otras fuerzas de socorro, y con la artillería desembarcada, inició el asalto el 5 de octubre de madrugada. Derribando los muros fácilmente, gracias al mal estado del foso. Entonces las tropas británicas irrumpieron, iniciando el saqueo. Incluido el palacio del propio gobernador. Ante el miedo de la población, el Obispo acordó la entrega de la plaza. Pero Drapper quería cobrar las compensaciones cuanto antes, y ante los cuatro delegados de la compañía;  insistió en realizar un pago de 4 millones de pesos de plata.  El Obispo, y así lo relata, asombrado por el pago intentó renegociar pero  “ se reafirmó en su no el dictamen”. Al Obispo, solo le quedó pagar, renegociando las condiciones del mismo pero como relata el propio Obispo “Muchas son las instancias de los millones exigidos lo que exigió en obras pías , plata de adorno de las iglesias y lo poco que pudimos” Consiguiendo de los particulares 25976 reales, pero al ser insuficiente , los británicos se apropiaron del Filipino con 250.000 pesos de plata de Perú. En esas condiciones, Manila finalmente se rindió.

Conclusión.

¿Qué conclusiones se puede extraer del saqueo de Manila? En primer lugar, que se desconoce el papel y valor de las tropas españolas, y en concreto el de las milicias en la defensa. Pues ante fuerzas muy superiores, hombres corrientes, sin adiestramiento militar en muchos casos, acudieron en la defensa de su ciudad , familia y rey. Por lo tanto esta reseña, es un recordatorio de la extraordinaria voluntad, no sólo de los manilense si no además de los propios filipinos,  por resistir. Un hecho casi desconocido que  sucedió a miles de kilómetros de su patria, y que merece la pena ser conocido.  Pero sobre todo en segundo lugar, el expolio practicado por los británicos. Pues  por mucho que los autores británicos recalquen que no se cometieron desmanes contra la población, lo cierto es que se humilló, sin declaración de guerra, a una ciudad. El chantaje al Obispo es un ejemplo. Por otra parte, la actitud de las autoridades británicas sobre el apresamiento del Filipino, supuso un despreció a la autoridad española. No solo se ignoraron  las constantes protestas del embajador en Londres, el Príncipe  de Masserano, sobre las condiciones  de su apropiación, si no que se trató como un delito criminal  corriente, a través de los tribunales ordinarios. Este desplante diplomático, hizo que otras voces en Europa como el Duque de Choiseul o el Príncipe Fernando de Brunswick levantasen la voz contra el trato dispensado a los españoles. Voces que el gobierno británico, ignoró. El resultado fue,  que la ciudad permaneció en manos británicas hasta 1764 como botín de guerra. Pero tal como se comentó al principio, fue una extraña derrota para España. Pues las islas jamás se sometieron. Fue la población indígena la que continúo la resistencia, con unos pocos españoles bajo la dirección de Simón de Arda y Salazar. Por lo tanto, las Filipinas se convirtieron en un problema para los británicos. Problema que comenzó con la toma de Manila, el 6 de octubre de 1762.

Bibliografía

AYERBE, JUAN JORDAN DE URRIES(1897)Sitio y Conquista de Manila por los Ingleses en 1762.Imprenta Román Miedes. Zaragoza

BLART,L( 1902) Rapports de la France et l´Espagne apres le Pacte de Familie  jusqu´a a la fin du ministere du Duc de Choiseul. Librerie Felix Alcan, Paris.

CORBETT,J,S(1907) England in the seven years war. A study in combines strategy. Longmans, Green and CO, London

COUTO,J(1856) Historia de la Marina Real Española,. Vol II. Imprenta de José María Ducazal , Plaza de Isabel II . Madrid

RODGER,N.A.M(2004) The Comand of the Ocean. A naval history of Britain(1649-1815). Penguin Books in association of National Maritime Museum, London

VVAA (1830) Memories of affairs of East Indian Company. Printed in  Lincolns-in Field. London

Fuentes Documentales

-Carta del Príncipe de Masserano, Embajador en Londres al Marqués de Grimaldi remitiendo la carta recibida de Lord Halifax , en lo referente a las normas que debe seguir la corte de España para la reclamación del Navío Santísima Trinidad, conocido como Filipino.( Archivo Histórico Nacional)

-Nota de Lord Halifax indicando el deseo del rey para que las demandas del Navío Santísima Trinidad sea tratado en los tribunales ordinarios, bajo las leyes de Gran Bretaña.( Archivo Histórico Nacional)

– Carta de Fernando de Magallon, embajador en Paris al Marques de Grimaldi , remitiéndole la copia de un papel del Duque de Choiseul en que manifiesta la opinión de S.M sobre el asunto del rescate de Manila, opiniones que se incluyen otras( Archivo Histórico Nacional).

– Oficio del Balío Julian de Arriaga la Marqués de Grimaldi sobre los hechos realizados en Manila por los hechos después de las capitulaciones. Se incluye las minutas sobre las condiciones y pagos, así como por las violencias y destrucción de propiedades como el palacio del Obispo Gobernador( Archivo Histórico Nacional)

-Copia del Pacto de familia signado entre sus Majestades Católicas ( Archivo Histórico Nacional)

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