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Juramento de las tropas del marqués de la Romana a su llegada a Dinamarca, de Manuel Castellanos (1850)

Juramento de las tropas del marqués de la Romana a su llegada a Dinamarca, de Manuel Castellanos (1850)

Hay pasajes de la historia que recordando la celebre cita de Oscar Wilde, cuando decía invirtiendo el orden lógico de las cosas que “La naturaleza imita al arte”, que nos permitiría decir en este caso que “La historia se inspira en las novelas”.

La peripecia que estamos a punto de compartir con vosotros tiene tal cantidad de ingredientes novelescos que podría parecer pura ficción, una licencia permitida y puesta en manos de un osado novelista al que le dejamos que su imaginación pueda crear territorios totalmente irreales en la búsqueda de una trama que nos atrape desde un primer momento. En este caso la historia es tan real como poco conocida.

Grabado de un mapa de Dinamarca.

Grabado de un mapa de Dinamarca.

Como consecuencia de los tratados de La Granja de 1800 y Aranjuez en 1801, se establece una alianza política y militar entre Carlos IV y los franceses contra el Reino Unido y Portugal.

En 1807 y de la mano del valido del rey, el inquietante Godoy, Pedro Caro y Sureda, tercer marqués de la Romana, recibe el encargo de mandar como teniente general un cuerpo expedicionario español integrado por unos 15.000 hombres aproximadamente para desplegarse en Dinamarca junto a las tropas del mariscal de campo francés Bernardotte. El motivo aparente es proteger al también aliado danés de posibles incursiones navales británicas y suecas. Llama la atención desde el principio de la operación la maniobra como tal, el numero de hombres y sobre todo lo alejado del destino.

Las tropas se nutrían de una serie de regimientos peninsulares y de algunos otros desperdigados por la Toscana italiana. A la vista de lo que luego ocurriría, no parece descabellado pensar que en gran medida la intención de esta operación por parte de los franceses también pretendía concentrar y aislar cuerpos del ejercito español fuera de nuestras fronteras.

Grabado de los uniformes españoles y franceses de las unidades desplazadas a territorio danés.

Grabado de los uniformes españoles y franceses de las unidades desplazadas a territorio danés.

Tras concentrarse durante unos meses en Hamburgo y Hannover se inicia el viaje previo al despliegue en Dinamarca. Empiezan a llegar desde España noticias alarmantes sobre lo ocurrido en el Motín de Aranjuez y en los sucesos posteriores del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

Un vez en Dinamarca se dispersan los distintos regimientos y llega la orden desde España, a través del Secretario de Estado de Carlos IV Mariano Luis de Urquijo y secundada por algunos altos oficiales españoles de marcado afrancesamiento, de prestar juramento a Napoleón.

Napoleón, por Jacques Louis David.

Napoleón, por Jacques Louis David.

Los integrantes de los regimientos Asturias y Guadalajara se niegan y son desarmados y tomados como prisioneros por los franceses. La certeza de la nueva situación creada, sentirse cautivos y desplazados de lo que se dirime en España, hace que Caro empiece a idear la forma de revelarse contra esta situación impuesta.

Desde Inglaterra algunos políticos y militares exiliados piensan de qué manera se podría rescatar, con la ayuda de la armada británica, a este importante contingente que tanta falta hace en España. En este punto cabe recordar la crucial intervención del teniente de Navío Rafael Lobo, ayudante del almirante Ruíz de Apodaca, que es quien inicia los contactos y empieza a concretar el plan de fuga. Interviene en este punto otra figura relevante en la trama. Se trata de un sacerdote católico escoces, de nombre James Robertson, que es quien finalmente se desplaza y contacta con Caro y sus oficiales. El sistema de claves y mensajes se basaba en los poemas del “Cantar del Mío Cid”. Como decíamos al principio, digno del mejor Ian Fleming…

Se suceden una serie de escaramuzas y refriegas con los franceses y daneses previas a ser embarcados en la localidad costera de Langeland con destino a Gotemburgo en Suecia. El mariscal Bernadotte dirige personalmente las operaciones intentando frustrar el plan de fuga. Finalmente el grueso de las tropas españolas logra embarcar y llegar finalmente a Santander. Posteriormente se pactaría con los daneses la entrega de los 5.000 prisioneros españoles pertenecientes a los patrióticos y levantiscos regimientos Asturias y Guadalajara.

Como decíamos al principio se trata de un pasaje que ha sido casi olvidado pero es indudable que como preliminar de la Guerra de la Independencia y por lo rocambolesco de la aventura nos ha parecido importante reseñarlo. Tal vez esa circunstancia, el propio foco y preponderancia de la guerra contra los franceses lo ha relegado injustamente a un segundo plano.

No se han escrito demasiados libros sobre este asunto. Traemos a estas líneas uno que nos ha llamado la atención. Se trata de una obra interesante del hispanista sueco Magnus Morner, editada por el Ministerio de la Presidencia y en concreto por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en el año 2004.

Portada del libro.

Portada del libro.

BREVE SEMBLANZA DEL MARQUÉS DE LA ROMANA, 1761-1811.

Pedro Caro Sureda nace en Palma de Mallorca en el seno de una familia noble.
Muy joven, en compañía de su hermano, ingresa en el colegio trinitario de Lyon, por aquel entonces el centro privado mas prestigioso de Europa. Desde muy joven destacó en humanidades y tenía mucha facilidad con los idiomas, caso muy poco frecuente en la España de aquella época.

Terminada su época colegial estudia en Salamanca humanidades. En 1778 decide ingresar en la Real Escuela de Guardiamarinas de Cartagena licenciándose años después como alférez de Fragata. En 1781-1782 participa activamente, a las ordenes del brigadier Ventura Moreno, en la recuperación de Menorca en poder de los británicos. El propio Carlos III sigue de cerca su carrera.

Como consecuencia de una permanente inquietud viajera y formativa realiza un prolongado viaje por Europa que le permite conocer Viena, Berlín, Moscú, París y Londres.

En 1790, después de un destino en las colonias americanas, regresa a España, asciende a capitán de fragata y sirve a las ordenes de Gravína. En aquella época deja la Armada Real e ingresa en el Ejército con el grado de Coronel. Interviene en la Guerra del Rosellón contra los franceses. Posteriormente Carlos IV le nombra Capitán General de Cataluña.

Con posterioridad a todo esto se produce la expedición a Dinamarca de la que ya hemos hablado y que encierra una nueva sorpresa realmente increíble. Inicialmente se pensó en el general Castaños como el responsable español junto a un mariscal francés pero finalmente Napoleón se inclina por Caro.

Muy poco después, en 1808, el propio Castaños endosó en Bailen la primera gran derrota en campo abierto que sufrió Napoleon. Si hubiera estado en Dinamarca no sabemos que hubiera ocurrido. El pasaje es digno de Galdós.

A su regreso de Dinamarca participa en la Guerra de la Independencia, interviniendo de forma destacada en diversos frentes. Fallece en 1811 en Badajoz de una enfermedad infecciosa. El propio Duque de Wellington sintió mucho su perdida ya que lo consideraba unos de los más destacados, cultos y brillantes oficiales españoles, y de los pocos junto al general Álava con los que podía hablar en un inglés entendible.
APUNTES SOBRE EL MARISCAL DE CAMPO BERNARDOTTE, 1763-1844.

Mariscal Bernardotte, por François Gérard.

Mariscal Bernardotte, por François Gérard.

Jean-Baptiste Bernardotte nace en Pau, Francia, en el seno de una familia pequeñoburguesa de provincias. En 1780 ingresa en el Ejército.

Coincidiendo con el inicio de la Revolución y dadas su innatas aptitudes castrenses en 1794 ya disfruta del empleo de brigadier y ese mismo año, como consecuencia de su brillante intervención en la batalla de Jourdan en Flerus asciende a general de división. En 1798 es nombrado embajador ante la corte austriaca.

Ese mismo año se produce una circunstancia que cambiara su vida, contrae matrimonio con la hermana de la mujer de José Bonaparte pasando a formar parte de la familia, como le pasaría al rey de Nápoles Joaquín Murat, del Emperador. Con la llegada del Imperio Bernardotte es nombrado uno de los pocos miembros del selecto grupo de los Mariscales de Francia.

Interviene de forma destacada y con mando en unidades en todas las campañas de esa época. Por su brillante intervención en la gran batalla de Austerlitz contra rusos y austriacos se le concede el titulo de Príncipe de Pontecorvo.
En 1807 como ya hemos visto, interviene en la expedición a Dinamarca como comandante en jefe de las tropas francesas.

Años después, en 1810, y como consecuencia de su profundo conocimiento de los países escandinavos, de su indudable prestigio militar, de los equilibrios estratégicos con Rusia y de la megalómana costumbre de Bonaparte de hacer reyes a sus familiares, es nombrado heredero del trono sueco y posteriormente del noruego también, convirtiéndose en el rey de ambos países. Muere en Estocolmo en el año 1844.

Bastón de mando de Napoleón.

Bastón de mando de Napoleón.

Finalmente, cabe reseñar que a todos los integrantes españoles de la expedición se les concedió una condecoración de mérito creada expresamente, denominada coloquialmente “La Estrella de Dinamarca” y, como era habitual en la época, se acuñó en dos versiones: esmaltada para oficiales y en plata para suboficiales y tropa. Adjuntamos una ilustración de la versión de oficiales que aparece en el catálogo de Pérez-Guerra.

"La Estrella del Norte" en su extremadamente rara versión para oficiales.

“La Estrella del Norte” en su extremadamente rara versión para oficiales.

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