Bajo las murallas de Sagunto: la batalla de Murviedro y la crisis estratégica española de 1812

Arco del Triunfo en París , en donde aparece registrado la victoria de Sagunto

Arco del Triunfo en París , en donde aparece registrado la victoria de Sagunto

Introducción 

La antigua villa de Murviedro, actualmente llamada Sagunto, fue el escenario del enfrentamiento final entre las fuerzas imperiales y el ejército español , en la fase final de la guerra de independencia. Una campaña que,  tradicionalmente, ha pasado desapercibida a los historiadores militares modernos, y que,  sin embargo demuestra la importancia del frente de levante para la guerra peninsular. La consecuencia final, será el descrédito militar del régimen liberal de Cádiz y el sometimiento militar , al dictamen británico en 1812. El presente articulo, por lo tanto tiene como objeto, analizar las causas militares que llevaron a la derrota en Murviedro y como éstos afectaron a la estrategia española, a nivel peninsular. Un impacto que como se verá tiene su origen,  en el principal lastre que el mando español sufrió, desde el principio de la guerra, y fue la falta de unidad de acción militar y política. Situación que propició la caída de la ciudad del Turia el 9 de enero de 1812.

Antecedentes del desastre. La ruptura de la unidad de acción estratégica española 

Si la guerra comenzó con el levantamiento del 2 de mayo de 1808, ésta cambió de forma radical con el desastre militar español en Ocaña,  el 19 de noviembre de 1809. Ese día,  el Ejército Centro, con 50.000 hombres  y dirigido por el mariscal Aréizaga será destruido por las fuerzas franceses mandadas por Soult. Este desastre,  no sólo abrió el camino para la conquista francesa de Andalucía, si no que rompió la estrategia global española, al aislar a los dos ejércitos que quedaban: el ejército de la Izquierda o de Extremadura-Galicia y el de la Derecha o Levante.

Junto a esto, la guerra en Levante,  avanzaba hacía la descomposición política y militar. La rendición del ejército de Palafox, el 19 de enero de 1809 en Zaragoza, privó a las provincias de Aragón, Cataluña y Valencia sin un ejército para detener el avance francés. Los distintos intentos de la Junta Suprema por dotar de capacidad militar a estas provincias,  chocaron con los intereses provinciales y locales. En abril de 1809,  Blake es nombrado general en jefe del recién creado Ejército de la Derecha. Nombramiento bien acogido en un principio por el prestigio de éste militar, pero que pronto creará problemas de unidad de acción. En primer lugar,  con las juntas corregimentales catalanas,  que se negarán a formar parte de los regimientos regulares y en segundo lugar con Valencia y Aragón,  quienes   tardaron en enviar tropas de refresco. La campaña empezó bien para las fuerzas españolas las cuales infligieron una severa derrota a los imperiales en  Alcañiz( 23 de mayo). Pero la falta,  bien de iniciativa,  bien de rapidez,  permitió a los franceses rearmarse. Situación que condujo a la doble derrota en Maria ( 15 de junio)  y Belchite( 18 de junio).

De esta manera, la iniciativa pasó a los imperiales,  quienes de la mano de Suchet iniciaron el  contraataque. Tras realizar una expedición contra Valencia, el 3ª Cuerpo   francés de Aragón tomó Lérida el 13 de mayo de 1810. Inmediatamente después,  Suchet bloqueó Tortosa,  pero las dificultades de coordinación con el Séptimo  Cuerpo francés de Cataluña, hacen que  el asedio se retrase hasta finales de año. Tomándose  finalmente la ciudad  el 30 de diciembre. En este punto Valencia, la única de las provincias no amenazadas,  se verá  incapaz de socorrer a sus vecinos del norte. Así, fruto de la descoordinación caerá toda la región, acelerando los acontecimientos. En febrero de 1811 se inició el asalto contra Tarragona, la sede de la Junta del Principado. Pero dada la resistencia local,  se convirtió en una pesadilla para los franceses. Primero por la resistencia de la propia población catalana,  dentro del  perímetro de asedio y la ciudad. Pero también, por la insurgencia en Aragón  de la mano de las divisiones guerrilleras y columnas volantes. Así,  tres aspectos convergen y hacen que el asedio esté a punto de fracasar. La primera la toma de la fortaleza de Figueras( 4 de noviembre) por el vicario Rovira y el Barón Eroles. Situación que hace que todo el  Séptimo Cuerpo de ejército se dirija a marchas forzadas,  para evitar una sublevación general en Gerona. En segundo lugar, por la ofensiva generalizada de la insurgencia entre el 1 y 15 de noviembre en Aragón que hace que algunas plazas caigan. Amenazando las líneas de suministros del Ebro. En tercer y último lugar, la desastrosa situación francesa en Portugal,  que propicia que al frente de Levante se le niegue la llegada de refuerzos. Siendo estos dirigidos  hacia el Tajo.

Mariscal Louis Gabriel Suchet, Duque de la Albufera

Mariscal Louis Gabriel Suchet, Duque de la Albufera

La situación de Tarragona,  se volvió insostenible tras la caída de su principal baluarte, el Fuerte Olivo,  el 28 de mayo. En este punto,  la falta de órdenes claras,  impidió al oficial al mando de la plaza, el general Contreras, actuar de forma clara. En primer lugar,  no facilitó la llegada de refuerzos procedentes de Valencia al mando del general Miranda,  desde el cercano puerto de Benicarló. En segundo lugar, no recibió instrucciones  claras con respecto a la rendición. Así, y tras rechazar diferentes propuestas de rendición, el 18 de julio los franceses lograron abrir una brecha, iniciando uno de los peores saqueos de la guerra. Un saqueo que hasta el propio Balzac recordará en su obra “Tarragona violada”.

Entre tanto, la dirección de la guerra quedó suspendida. La Junta Suprema fue disuelta, siendo sustituido por el Consejo de Regencia, dentro de su nueva ubicación en la isla de León, en Cádiz. Pero, siendo Cádiz el auténtico baluarte del liberalismo y con una débil oposición absolutista, el poder fue controlado por los radicales que también dominaban las Cortes. Así en Cádiz se produjo entre septiembre y noviembre de 1810 una doble situación. Por una parte,  la inacción de la Regencia controlada por absolutistas,   que neutralizó cualquier dirección de las operaciones . Pero por otra parte, por el radicalismo de las Cortes,  por llevar hacia delante la revolución de 1808, rompiendo la unidad de acción. Así , tal como indica el historiador británico Esdaile , dado que los absolutistas y serviles eran minoría , el poder pasó de forma efectiva a los liberales quienes  crearon un gobierno afín. Perdiéndose mucho tiempo y dejando al país sin una dirección militar clara en la guerra. Por otra parte, el interés por parte de los diputados de Cádiz en llevar adelante el proceso revolucionario restó eficacia militar dentro de la propia estructura del ejército. Así  como indica Moran Ortí “las derrotas de Tortosa, Badajoz, Chiclana, Olivenza se traducen en gestiones febriles, ordenes altisonantes y tomas de cuenta”

Mariscal Joaquin Blake y Joyces

Mariscal Joaquin Blake y Joyces

En abril, las cortes se encuentran en posición de actuar,  pero ya es demasiado tarde. La necesidad de dotar al nuevo régimen de un prestigio militar, hace que poco a poco la figura de Joaquin Blake y Joyces,  adquiera más importancia. Este militar de gran valía y autor de la reforma de la Junta de Estado Mayor, consiguió más protagonismo. Su éxito procede de Albuera ( 16 de mayo de 1811) cuando junto a las fuerzas de Castaños y Beresford , logró flanquear de forma notoria  al  ejercito de Soult . A partir de entonces, y de forma más o menos soterrada,  su prestigio y mando dentro del ejército  de Cádiz aumenta. Rodeándose de oficiales de gran valía como Zayas, Lardizábal  con una afinidad política probada. Las noticias de la caída de Tarragona el 24 de julio hizo estallar otra crisis política dentro de la ciudad. Uno de los tres regentes, Agar, quiso renunciar a su cargo y Argüelles forzó en el pleno,  reducir la presión contra el gobierno. En un intento por amortiguar la caída, las Cortes,  nombran a Blake  Generalísimo de los ejércitos y se acuerda el envío de una fuerza expedicionaria con tropas escogidas, hacia Levante. Pero también, es un golpe político peligroso.  Por el compromiso del régimen en una iniciativa propia porque su figura militar más destacada se desplazaba en persona para dirigir la defensa.  Con una opinión publica voluble, la campaña de Sagunto se convirtió en la apuesta personal de un régimen, y más aún de la revolución, que necesitaba cimentar su prestigio con las armas. Como se verá, esta necesidad política se convirtió en la causa última de la derrota.

La campaña  y  lucha por el castillo de Sagunto

Así, visto lo anterior, y dado que el principal ataque francés procedía del norte, la fortaleza de Sagunto se convirtió en el principal pivote defensivo para la defensa del reino de Valencia. Todos los planes de defensa españoles se basaban en la ocupación de esta plaza fuerte y su utilización como cobertura para los tres ejércitos españoles que iban a actuar. Organizado en torno a las fuerzas provinciales del Segundo ejército de Valencia y Aragón junto al Tercer ejército de Murcia; se situaban además las tropas escogidas del Cuerpo Expedicionario de Cádiz. En total siete divisiones, agrupadas la mayoría alrededor de Sagunto.

Pero este plan fácil de realizar sobre el papel, escondía grandes fallos. El primero, del ejército de 7 divisiones, 4 estaban formadas pero no operativas. Faltaban fusiles, balas,  así como uniformes y capotes. La mayor parte de las tropas llevaban,  espardeñas o incluso,  algunos iban descalzos. En segundo lugar, faltaban oficiales con experiencia, especialmente en caballería. La mayor parte de los nombramientos estaban aún por realizarse. Además,  estos oficiales no conocían a sus hombres. En tercer lugar,  las fortalezas estaban en pésimas condiciones. Sagunto, por su parte , tenía numerosos huecos y carecía de dotación de artillería para la defensa.  Según el gobernador de la plaza, el brigadier Adriánni , “entre los escombros de la antigua Sagunto tan mal parados, se encerraban  2900 defensores” . Estas tropas eran inexpertas, bisoñas y carecían de práctica,  por las constantes obras de fortificación. Para terminar de desestabilizar  la situación, las tropas expedicionarias, fueron empleadas en una operación de dudosa utilidad militar, entre el 6 y 13 de agosto en Almería y Granada. En la batalla del Pozo de Baúl ( 12 de agosto) una de las formaciones selectas de Blake, la división de Zayas, fue diezmada , perdiéndose sus contingentes veteranos.

Castillo de Sagunto

Castillo de Sagunto.

Por el contrario, el ejército francés se encontraba en condiciones muy óptimas. Creado en 1807 como cuerpo de observación en el canal de la mancha, el 3ª Ejército de Aragón se formó en torno a dos divisiones,  mandadas por los generales Mousnier y Laval. Fuerzas a las que  posteriormente se agregaron dos divisiones mas: Habert y Harispe. Por otra parte, estas fuerzas incorporaban un importante contingente polaco,  de la Legión del Vistula. Tres son sus principales ventajas frente a los españoles. En primer lugar,  la superioridad de su doctrina estratégica en base al sistema de “Corps d´armée”( cuerpos de ejército) que permitía actuar como pequeños ejércitos, en colaboración con otros. En segundo lugar, su superioridad táctica con el “Ordré mixte”( orden mixto) en dónde en un ejército se incorporan las tres armas.  Primando la infantería, la cadencia de fuego y la artillería. Para mantener esta cadencia,  los regimientos estaban  organizados en unidades de volteadores y unidades de líneas,  que avanzan por los flancos. En tercer lugar,   por la cercanía del tren de asedio  y la protección de líneas de suministros con fuertes y puestos. Situación que permite desarrollar una continúa guerra contra plazas y fortalezas.

El plan francés , era aprovechar el efecto psicológico de la conquista de Tarragona y tomar cuanto antes Sagunto,  para desposeer a los defensores españoles de su principal baza defensiva. Tal como indica el propio Suchet “Junto a Murviedro íbamos a encontrar la montaña de Sagunto convertida en una autentica fortaleza que exigía un sitio en toda regla. Para tratar de sitiarla en presencia de un imponente ejercito de socorro , no era suficiente con el valor de nuestros soldados , si no que hacia falta calcular su numero y reducir la desproporción de fuerzas que podían haber comprometido la operación”. De esa manera el plan francés,  para ganar velocidad, decidió actuar en base a tres columnas que debían converger en la fortaleza.  El 15 de septiembre, 7520 hombres de la primera columna,  entraron en el territorio, apoyados  por una columna procedente de Teruel y otra de Morella. Blake ante estas noticias,  decidió movilizar a su ejército. Pero con apenas 4 divisiones operativas,  y el resto formándose junto a Valencia, decidió retirarse. Socavando  la moral en la ciudad. Mientras tanto, los imperiales llegaron a la población de Murviedro , el 23 de septiembre , saqueando el pueblo y quemando sus casas. Iniciándose, de esta manera,  la lucha por el perímetro. Entre los días 28 de septiembre y 1 de octubre se produce la lucha por el área de Sagunto . El 28 de septiembre,  los imperiales intentan por la noche entrar en la fortaleza,  pero fracasan. Entre el 30 y 1 de octubre dos divisiones españolas,  intentan acosar el emplazamiento del asedio. La primera,  será puesta en fuga en la cercana localidad de Benaguacil,  tras ser desalojada a punta de bayoneta,  por el  veterano 7ª de línea. El segundo, en Segorbe , por la férrea resistencia de los dragones italianos del escuadrón “Napoleóne” .

Soldados de infantería de linea francés

Soldados de infantería de linea francés

Pero será en la batalla del 26 de octubre,  dónde el destino de la fortaleza quede sellado. El acoso y destrucción de las líneas de comunicación francesas en Aragón,  por parte de las divisiones del Empecinado y Durán, forzarán a Suchet a incrementar el ataque sobre la fortaleza.  Ante el riesgo de quedar aislado, Suchet fuerza la toma de la plaza como forma de llevar a su ejército hacia la rica huerta valenciana. Forzando al ejército de Blake a abandonar sus posiciones defensivas. De esa manera,  Suchet intensificó las obras de asedio. Primero tomado Benicarló el 10 de octubre y posteriormente en Sagunto. Abriendo la brecha el 17 de septiembre. En esta dura lucha,  Adrianni logró rechazar varios asaltos franceses. Pero, con una cada vez mayor escasez de munición y medicamentos, la posición de los defensores se va haciendo insostenible.

Ante esta situación, Blake advertido por los puestos de vigía en la ciudad, decide socorrer la fortaleza al día siguiente,  al amanecer. Pero debido a la premura de la concentración de efectivos y su dificultad para avanzar por la noche, la mayoría de los contingentes  no ocuparon sus posiciones planeadas para el comienzo de la batalla.El plan era atrapar al ejército enemigo. Para ello se debía superar el tapón o pequeña franja de tierra que hay entre las montañas y el mar. Para luego maniobrar y destruir a las fuerzas imperiales, aprovechando la superioridad numérica del momento. El ataque principal vendría en este sector, por parte de las experimentadas divisiones de Cádiz, mientras que las tropas provinciales apoyarían por el flanco izquierdo a través de la sierra, con el objeto de desbordar y tomar la retaguardia , cerca de Murviedro

Vista del campo de batalla desde el Castillo.

Vista  actual del campo de batalla desde el Castillo.

La batalla comenzó bien para las fuerzas españolas,  las cuales gracias a la rapidez inicial,  tomaron  la cercana localidad de Puzol. Pero, las dificultades del movimiento, bien por la existencia de acequias bien por la abundancia de malezas, hacen que los batallones de línea se dispersen. Esto otorga a los imperiales un peligroso respiro, que es aprovechado para tomar los altos,  en un ejercicio de gran disciplina tal como  Suchet ordenó “ que los generales se pusiesen al frente de sus columnas y las tropas accedieron sin disparar ni correr”.  Las dos divisiones gaditanas mandadas por Lardizábal y Zayas, en este punto de la batalla,  intensificaron los asaltos. Las formaciones españolas necesitaban avanzar antes de disparar,  quedando diezmadas por el orden mixto francés,  antes de ponerse a tiro.

Mientras en el flanco izquierdo, las fuerzas provinciales del Segundo y Tercer ejército, tardaron en llegar. Las divisiones aragonesas de Obispo y Villacampa fueron rechazadas por las tropas del general Chlopisnki. Mientras que las fuerzas murcianas,  se vieron acosadas por la llegada imprevista de fuerzas imperiales. Desbordando,  las posiciones españolas. Entretanto, la lucha al norte de Puzol llegaba a su trágico final. Sometidas las divisiones de Lardizábal y Zayas,  al indiscriminado  fuego francés,  Blake ordenó un nuevo asalto,  incorporándose las fuerzas de Miranda y la reserva de caballería de Loy.

Imagen de la carga de los coraceros franceses. Obra France Militaire

Grabado en donde se representa la carga de la caballería francesa en Sagunto 

El ataque español,  coincidió con un momento de debilidad francés,  ya que los batallones noveles,  habían sido diezmados y los mandos superiores recurrieron a los batallones veteranos,  para establecer nuevas posiciones.  Tal como indica Suchet “si nuestra infantería hubiese vacilado, este momento habría sido critico” .Ciertamente, la carga de caballería de Loy,  rompió  las líneas francesas,  en un momento que la batalla parecía favorable a los españoles. Pero de nuevo, los escasos batallones veteranos franceses,  volvieron, como en otras ocasiones, a ser decisivos. La resistencia de estas últimas líneas,  permitió a la caballería francesa actuar. En el último momento, Suchet ordenó a sus coraceros actuar,  rompiendo a la caballería española. Finalmente, ante esta situación, y tras dejar 9000 bajas y perder 6500 fusiles, Blake ordena la retirada. La batalla había  acabado.

Epilogo: la caída de la fortaleza y la crisis estratégica nacional

La caída de la fortaleza de Sagunto , supuso,  en términos prácticos, el final de la campaña porque se desposeyó a la estrategia española del único punto fortificado que existía en la región. A partir de noviembre, Blake intentó practicar la misma estrategia con Valencia, bajo la creencia que el río Turia sería una posición aún más poderosa. Pero ya lo decía Jomini “  Un campo semejante situado sobre un rio ….asegura al ejército grandes ventajas incontestables, pero nunca será más que un refugio , un medio para ganar tiempo y reunir refuerzos”. De nuevo,  como en Sagunto,  Blake pensó que podía obtener un éxito importante. Pero se comprometió erróneamente, en la defensa del perímetro de Valencia, restringiendo sus opciones y decisiones estratégicas. Este punto es interesante pues Blake,  rompiendo todo principio estratégico,  que prima la conservación de medios sobre puntos geográficos, en vez de retirarse, quiso defender la ciudad y condenó a su propio ejército. Constantemente, sus defensores como Pirez alegan, que la importancia de Valencia era suficiente para plantear un operativo de defensa. Pero tal como se ha expuesto, Blake personificaba el régimen y  el prestigio de la revolución. Por lo tanto , posiblemente presionado por éste dilema, el Generalísimo vio la oportunidad y decidió  quedarse a luchar , en vez de irse. La historia, a partir de aquí es sencilla. El 9 de enero de 1812, Blake con todo su ejército se rindió Lo que supuso un terremoto para el régimen. Ante la incapacidad práctica, de dirigir la guerra , en septiembre  de 1812 Wellington es nombrado general en jefe de las tropas peninsulares. Una situación, que se inició con la campaña de Valencia de 1811, y en concreto,  por la pérdida de la fortaleza de Sagunto.

Bibliografía

  • Adrianni, Luis María.Memoria Justificada de la defensa de Sagunto en 1811 en refutación de un pasage de la historia de la guerra de independencia de España que dio a luz de 1835 a 1837 el Exmo Sr Conde de Toreno.Madrid; Imprenta de Don Eusebio Aguado, 1838
  • Esdaile, Charles. La Guerra de Independencia. Una Nueva Historia Crítica,Barcelona; Ediciones Crítica, 2003
  • Morán Ortí, Manuel. Poder y gobierno en las Cortes de Cadiz(1810-1813). Pamplona , Ediciones Universidad de Pamplona, 1987
  • Queipo del Llano, José María , Conde de Toreno. Historia de la guerra y revolución de España.Madrid; Ediciones Rivadeneyira, 1872
  • Suchet, Louis Gabriel .Guerra y memorias de las campañas de España. París, Imprenta casa Bosange.1828
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