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COMANDANTE JULIO BENÍTEZ y BENÍTEZ
HÉROE DE “IGUERIBEN”
LAUREADO INDIVIDUAL A TITULO PÓSTUMO
El Burgo (Málaga) 1878 – Marruecos 1921

BENITEZ

Los sucesos que a continuación vamos a intentar desgranar, ocurridos en la antesala del descomunal Desastre de Annual (1921), son uno de tantos aunque entre los mas destacados y desgarradores, de los que jalonaron la llamada Guerra de Marruecos de principio a fin. Como ya hemos comentado en alguna otra ocasión este conflicto, que abarco en sus distintas etapas y denominaciones desde 1859 hasta 1927, no de forma continua ya que hubo periodos de paz pero si de forma latente durante casi setenta años, es sin lugar a dudas junto a lo ocurrido en 1898 y posteriormente en 1936-1939, el mayor y mas complejo conflicto que hemos vivido a lo largo del siglo pasado y parte del XIX, con implicaciones en política exterior con respecto a Marruecos que llegan hasta nuestros días.

El Comandante Benítez que nace en la provincia de Málaga en 1878 se estrena como subteniente en la Guerra de Cuba, siendo destinado a continuación a la ciudad de Melilla, ya como teniente, en el Regimiento de Infantería “Ceriñola Nº 42”.

Los diferentes modelos de la Orden de San Fernando.

Los diferentes modelos de la Orden de San Fernando.

Los increíbles hechos de armas de la posición de Igueriben, por los que fue merecedor de la Laureada de San Fernando a titulo póstumo en 1925, cuatro años después de suceder todo, realmente son estremecedores y no resulta difícil emocionarse imaginando la situación de ese grupo de valientes, aislados en el mas lejano e inóspito peñasco del por otro lado infernal territorio del Rif.

El 14 de julio la posición empieza a soportar el feroz asedio de los rifeños mandados nada mas y nada menos que por el temible Abd El-Krim. La posición como tal formaba parte de un temerario plan de avanzadillas aisladas ideado por el General Silvestre que todavía no dimensionaba la que se les avecinaba días después. Hablamos de unos 350 hombre con muy pocos víveres, con muy poca agua y también escasos de munición teniendo que contener una tras otra las oleadas de miles de moros enfurecidos, bajo un calor indescriptible y con un aislamiento casi absoluto. La sed desde un principio se convierte en una pesadilla. Se llegaron a beber incluso la tinta china y sus propios orines con un poco de azúcar.

Posición de ametralladoras. Fuente: Archivo Gráfico del ABC.

Posición de ametralladoras. Fuente: Archivo Gráfico del ABC.

Las ametralladoras empiezan a fallar como consecuencia de su incesante actividad y de la temperatura a la que están expuestas, los viejos Máuser tampoco pueden respirar. Las columnas de aprovisionamiento que desde Annual envía Silvestre son sistemáticamente diezmadas por los certeros tiradores enemigos, que además conocen el intrincado terreno como la palma de su mano.

Se producen varias contactos y comunicaciones mediante un heliógrafo (sistema telegráfico mediante espejos) y Benítez esta convencido que finalmente les podrán rescatar. No pierde la fe y arenga y consuela una y mil veces a sus hombres que se debaten en un combate feroz, rodeados de cadáveres en descomposición y con el miedo como única compañía. La identificación de los soldados con su jefe, según uno de los muy pocos supervivientes el teniente Casado Escudero, es absoluta. El 18 de julio la proximidad a la posición de los rifeños les permite de noche incluso insultar a los oficiales españoles animado a la tropa para que se rinda. Se acerca el final y todos lo saben pero no se van a rendir.

Soldados españoles en una trinchera en Marruecos. Fuente: Archivo gráfico del ABC.

Soldados españoles en una trinchera en Marruecos. Fuente: Archivo gráfico del ABC.

Hay alguna comunicación mas con el Cuartel General. Se traslada que esta casi todo perdido. Hay una ultima intentona a la desesperada de Silvestre que pretende atravesar las líneas con unidades de caballería pero ya es demasiado tarde. Se les ordena la evacuación de la posición. Benítez se siente abandonado y traicionado, así se lo hace saber a su controvertido general. Ordena una evacuación escalonada y por secciones de los muy pocos supervivientes y heridos pero él y algunos más deciden quedarse hasta el final, sabedores de lo que inexorablemente ocurrirá.

Es imposible imaginar que pasaría por la cabeza de este valeroso y humilde soldado en aquel momento, que trataba de “hijos míos” a sus subordinados, sabedor que todo el esfuerzo y las tremendas bajas y penalidades sufridas no habían servido finalmente para nada. Solo quedaba el ultimo empujón, la bayoneta calada, el cuerpo a cuerpo, la feroz embestida de una muerte segura y sangrienta. Se preparo para encarar todo ello sin pestañear.

La última cita de Benítez.

La última cita de Benítez.

Periódico en el que aparece la esquela del heroico comandante.

Periódico en el que aparece la esquela del heroico comandante.

Su última y famosa comunicación o tal vez dramática arenga (que adjuntamos esculpida en mármol), no deja lugar a dudas sobre el trance, la certeza del final y la hombría de un grupo de valientes que desnudaron el valor para hacerlo suyo y de nadie mas. Dice así:

“AUN QUEDAN DOCE CARGAS DE CAÑON QUE EMPEZAREMOS A DISPARAR PARA RECHAZAR EL ASALTO. CONTADLAS Y AL DUODECIMO DISPARO, FUEGO SOBRE NOSOTROS PUES MOROS Y ESPAÑOLES ESTAREMOS ENVUELTOS EN LA MISMA POSICIÓN”…

Nos queda como única satisfacción, que no compensa ni lejanamente las terribles penalidades que hemos descrito, la certeza de que su gesta no se olvidara jamás. Hay un magnifico monumento en un parque de Málaga dedicado a él y a sus hombres para recordárnoslo.

No te olvidaremos fácilmente mi comandante, andamos muy necesitados de cierto tipo de actitudes. Ansiosos de personas capaces de darlo todo por un ideal y por el respeto y cariño hacia los tuyos, esos anónimos soldados calzados con alpargatas que escribieron una pagina digna de la mejor épica de Homero.

*Breves notas sobre el General Silvestre.

El general Fernández Silvestre fotografiado por el mítico Kaulak.

El general Fernández Silvestre fotografiado por el mítico Kaulak.

Manuel Fernández Silvestre, hijo de militar, nace en la entonces provincia de Cuba en 1871 falleciendo en 1921 en extrañas circunstancias, se habla incluso de suicidio, en las operaciones de Annual.

Militar de caballería inicia su carrera en Cuba siendo destinado posteriormente en 1904 a Melilla para mandar el prestigioso Escuadrón de Cazadores de Alcántara. En esos años estudia brillantemente árabe. Se da la paradójica circunstancia que el profesor nativo que califico entonces sus resultados como sobresalientes fue Abd El-Krim, su posterior verdugo, pero que entonces estaba al servicio de la administración colonial española.

En 1915 vuelve a España y es nombrado, ya con el grado de brigadier, ayudante de campo de Alfonso XIII con el que llegó a tener una relación muy estrecha e incluso de amistad. En 1920 vuelve a África como Comandante General de Melilla.

Después de una carrera que podríamos calificar como de brillante y llena de reconocimientos de todo tipo ha pasado a la historia como uno de los principales responsables, yo creo que no el único, de lo ocurrido en Annual. Este hecho vino dado en gran medida por su menosprecio de las verdaderas capacidades de las tribus rifeñas que nos endosaron probablemente la mayor derrota en la historia militar española con alrededor de 10.000 bajas. Entre ellos, unos días antes, los irreductibles 350 de Igueriben.

Para saber mas:
http://losnombresdeldesastre.blogspot.com.es/

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