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BERNARDO DE GÁLVEZ Y MADRID
CAPITÁN GENERAL
Málaga 1746- México 1786
CONDE DE GÁLVEZ
VIZCONDE DE GALVESTON
VIRREY DE NUEVA ESPAÑA
GOBERNADOR DE LA LUISIANA
HÉROE DE LA BATALLA DE PENSACOLA
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE CARLOS III

Atribuido a Salvador Maella, alrededor de 1784.  Colección particular de la familia De Haya-Gálvez, (Málaga). Luce Gálvez uniforme de Capitán General y lleva prendida la Cruz de Caballero de la Orden de Carlos III en su primera versión coronada y concedida por el propio Rey que la creó

Atribuido a Salvador Maella, alrededor de 1784.
Colección particular de la familia De Haya-Gálvez, (Málaga).
Luce Gálvez uniforme de Capitán General y lleva prendida la Cruz de Caballero de la Orden de Carlos III en su primera versión coronada y concedida por el propio Rey que la creó

Hace unos años daba un paseo por el magnifico casco antiguo de Málaga, ciudad muy querida al haber nacido allí mi abuela materna y me llamó poderosamente la atención que una de las dos torres de su monumental catedral barroca estaba claramente sin terminar. Al preguntar el motivo, alguien me comentó, como si se tratarse casi de una leyenda popular muy conocida en la ciudad, que Carlos III había destinado los fondos previstos para finalizar el templo a los insurgentes norteamericanos que luchaban en su particular y cruenta Guerra de la Independencia contra los ingleses. La historia me pareció realmente fascinante aunque un tanto incierta y la archivé cuidadosamente en la memoria.

Hoy me he enterado que el Senado de los EE.UU., reunido en sesión solemne y plenaria, ha decidido conceder a Bernardo de Gálvez la ciudadanía honorífica de los Estados Unidos, poner un retrato suyo del pintor malagueño Carlos Monserrate, muy similar al de Maella de 1784 que reproducimos sobre estas líneas, en el hall del Capitolio, espacio reservado a personajes destacadísimos de la historia norteamericana. Por último, han decidido incluirle en un club reservado hasta la fecha a solo siete personajes, el de los grandes próceres y amigos de la nación, compartiendo protagonismo por ejemplo con nuestro admirado Winston Churchill o el mismísimo Lafayette, activo colaborador también en dicha Guerra de Independencia. Es decir ha recibido de aquel país los máximos honores imaginables.

La biografía de nuestro personaje sería motivo de un largo ensayo repleto de hazañas y merecimientos de este militar ilustrado, inteligente y valiente que en pleno siglo XVIII se embarcó en una auténtica epopeya que ahora se ve recompensada desde las más altas instancias de los Estados Unidos. A nadie se le puede escapar los intereses y beneficios militares y políticos de España en aquella aventura contra Inglaterra pero eso no resta trascendencia, probablemente se la confiere más si cabe, a lo que fue capaz de conseguir este malagueño valeroso. Batallas decisivas como la de Pensacola o Baton Rouge son sólo una parte de su impagable contribución a la independencia del coloso americano.

Tropas españolas en la batalla de Pensacola.

Tropas españolas en la batalla de Pensacola.

Como en tantas otras ocasiones el reconocimiento y la admiración nos viene de fuera. No me cansare de repetir, como tantas otras veces desde esta humilde tribuna, que si bien somos una nación que en muchos ámbitos merece la máxima admiración, este es un nuevo ejemplo de ello, en otros nos hemos especializado en menospreciar y olvidar lo que no se debería orillar bajo ningún concepto. No siempre y no con todo pero sí con una frecuencia que a mí particularmente me parece inexplicable.

Hay alguna anécdota que no puedo dejar pasar ya que me ha llamado poderosamente la atención. La primera es que Gálvez se curtió como oficial luchando contra los Apaches en el desierto de Sonora. Este pasaje que podría parecer sacado de una novela de Zane Grey es totalmente cierto. Como lo es también saber que los uniformes azul marino de muchos soldados insurgentes se habían fabricado en los prestigiosos telares catalanes, o que se guarecían del frio con mantas zamoranas, disparando con pólvora traída de España. Todo ello configura la verdadera dimensión de una implicación mucho mayor de lo que cabria pensar y en la que hasta hace muy poco se valoraba mucho más la ayuda de Francia que la muy poco conocida de nuestro país.

Ya en 1976 un jovencísimo rey Juan Carlos inauguraba en un céntrico parque de Washington un magnifico monumento ecuestre dedicado a Gálvez. Este dato corrobora que el reconocimiento allí viene de lejos, en realidad había empezado ya en 1778.

Estatua de Gálvez.

Estatua de Gálvez.

No podemos olvidar en este asunto a la admirable Teresa Valcarce Graciani, promotora de este último y magnifico homenaje de la mano y bajo la supervisión de la “Asociación Cultural Bernardo de Gálvez” y del embajador de España en Washington, Ramón Gil-Casares. Esta mujer, con doble nacionalidad, nacida en El Ferrol y con vínculos afectivos con la ciudad de Málaga, ha sido la embajadora encargada por la ACBG de esta hazaña en la que también habrán colaborado innumerables y anónimos ciudadanos. Cuantas veces actitudes como esta, con un marcado carácter quijotesco al que somos tan aficionados, consigue empresas tan complicadas y meritorias. Desde aquí les damos las gracias a todos por su idealismo.

Tampoco quiero dejar pasar esta oportunidad, como ya hicimos con Blas de Lezo y Jorge Juan antes de ser públicamente agasajados y afortunadamente con sendos y muy recientes monumentos en Madrid, de pedir a quien corresponda el urgente reconocimiento de este gigante, tal vez en su preciosa ciudad natal, con un monumento conmemorativo digno de sus innegables méritos. Queda dicho una vez mas.

Empezaba esta crónica emocionante recordando un ocioso paseo por las calles de Málaga. Quien sabe si esos imagino cuantiosos Reales, en origen para un uso exclusivamente sacro y catedralicio, fueron con los que Gálvez escribió esta gloriosa y poco conocida página de nuestra historia.

Catedral de Málaga.

Catedral de Málaga.

Por último quiero decir que en esta ocasión he decidido que no seré yo quien enumere los méritos de nuestro admirado personaje. Será la agradecida redacción del propio Senado de los Estados Unidos quien lo haga por mi.

Washington D.C., 2014.

-Considerando que Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galveston y conde de Gálvez, fue un héroe de la Revolutionary War (Guerra de Independencia) que arriesgó su vida por la libertad del pueblo de los Estados Unidos y procuró suministros, inteligencia y un enorme apoyo militar al esfuerzo de guerra;
-Considerando que Bernardo de Gálvez reclutó un ejército de 7.500 hombres entre los que había fuerzas españolas, francesas, afroamericanas, mexicanas, cubanas y angloamericanas y lideró el esfuerzo de España para ayudar a los colonos de Estados Unidos contra Gran Bretaña;
-Considerando que durante la Revolutionary War, Bernardo de Gálvez y sus tropas tomaron el Puerto de Nueva Orleans y derrotaron a los británicos en las batallas de Baton Rouge, Luisiana, Natchez, Misisipi y Mobile, Alabama;

Escudo de armas de Gálvez

Escudo de armas de Gálvez

-Considerando que Bernardo de Gálvez lideró el exitoso sitio de Pensacola, Florida, que duró dos meses, en el que sus tropas capturaron la capital de la Florida Británica Occidental y dejaron a los ingleses sin bases navales en el Golfo de México;
-Considerando que Bernardo de Gálvez fue herido en el sitio de Pensacola, y demostró un valor que le convirtió en un querido ejemplo para los soldados estadounidenses;
-Considerando que las victorias de Bernardo de Gálvez contra los británicos fueron reconocidas por George Washington como un factor decisivo en el resultado de la Revolutionary War;
-Considerando que Bernardo de Gálvez ayudó a redactar los términos del Tratado que puso fin a la Revolutionary War;
-Considerando que el Congreso Continental de los Estados Unidos declaró, el 31 de octubre de 1778, su gratitud y sentimientos favorables a Bernardo de Gálvez por su conducta con los Estados Unidos;
-Considerando que tras la guerra, Bernardo de Gálvez sirvió como virrey de Nueva España y lideró los esfuerzos encaminados a trazar los mapas del Golfo de México, incluyendo la bahía de Galveston, la mayor de la costa de Texas;
-Considerando que muchas localidades, incluyendo la Bahía de Galveston, Galveston (Texas), El Condado de Galveston (Texas), Galvez (Luisiana) y San Bernardo Parish (Luisiana) deben su toponímico a Bernardo de Gálvez;
-Considerando que el Estado de Florida ha honrado a Bernardo de Gálvez con la designación de Gran Floridense;
-Considerando que Bernardo de Gálvez jugó un papel integral en la Revolutionary War y ayudó a asegurar la independencia de los Estados Unidos, por todo ello, se ha resuelto por el Senado y la Casa de Representantes de los Estados Unidos de América y el Congreso de América en Asamblea, que Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galveston y conde de Gálvez, sea proclamado póstumamente como un ciudadano honorífico de los Estados Unidos.

Apuntes sobre el pintor Salvador Maella
Valencia 1739 – Madrid 1819.

En 1750 se desplaza a Madrid para seguir perfeccionando su técnica que ya había llamado la atención en su Valencia natal desde temprana edad. Ingresa en la Real Academia de San Fernando y se forma con el escultor Felipe de Castro con el que empieza a dominar el gusto por el estilo neoclásico tan de moda en esa época.

Posteriormente en 1757, viaja a Roma para seguir mejorando su técnica y en 1765 consigue un puesto de mucha relevancia al ser contratado, bajo la tutela del gran Rafael Mengs, para trabajar en las mejoras pictóricas y decorativas que se estaban realizando por aquel entonces en los frescos del Palacio Real de Madrid.

A raíz de esta circunstancia su prestigio y fama aumentan de tal modo que llega a ser primero académico de San Fernando y de 1795 a 1798, su director.

Pintor de cámara de Carlos III y IV, su conocido afrancesamiento en la época de José I hacen que caiga en desgracia con la llegada al trono posteriormente de Fernando VII.

Es muy conocido su retrato de Carlos III como gran maestre de su orden que actualmente se puede ver en una magnifica exposición en el Palacio Real de Madrid, titulada: “El retrato en las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, de Juan de Flandes a Antonio López”. Os la recomendamos vivamente.

Carlos III, por Maella.

Carlos III, por Maella.

Dominó el retrato como decíamos pintando también muchos cuadros de temática religiosa. Como por ejemplo alguna famosa Inmaculada, dentro de las que destaca la de “San Francisco El Grande” en Madrid. Su obra forma parte de las colecciones permanentes de muchos museos nacionales y extranjeros, entre ellos y de forma muy significativa, de la de El Prado.

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