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Exposición simultánea en el renovado Museo Arqueológico Nacional y en el Museo Naval de Madrid. Hasta el 30 de noviembre de 2014. Entrada gratuita.

La fragata Mercedes en plena acción

La fragata Mercedes en plena acción

La increíble historia que a continuación compartiremos con todos vosotros y que se recoge en detalle en dos magnificas exposiciones temporales en el MAN y en el Museo Naval de Madrid, pone una vez mas de manifiesto la gigantesca historia naval española y también nos demuestra hasta que punto este capítulo de nuestra peripecia colectiva como nación empieza a ser debidamente tratado después de siglos de ignorancia y un cierto desdén institucional.

El hundimiento en 1804 de esta nave botada en los astilleros de La Habana en 1786 y su muy valioso cargamento durante el reinado del incalificable Carlos IV, tiene todos los tintes de una tragedia clásica, pero sin embargo y por distintos avatares que luego explicaremos en detalle, ha logrado un desenlace dichoso y me atrevo a decir, realmente excepcional.

Tanto las circunstancias de su hundimiento como los de la posterior localización y rescate del contenido de la nave son una verdadera ignominia y ponen de manifiesto muchas cosas sobre ciertas sociedades anglosajonas con una a veces inmerecida fama de garantes de la civilización y muy dados a dar lecciones morales al resto de los mortales.

Carlos IV visto por Francisco de Goya

Carlos IV visto por Francisco de Goya

El contexto en el que se producen los funestos acontecimientos del Cabo Santa María el 5 de octubre de 1804, muy cercana ya la nave al puerto de destino en Cádiz y divisando de cerca la costa portuguesa, podemos calificarlo de tensa calma pero sin una declaración de guerra previa entre el Reino Unido y España. Es decir, se dan dentro de una situación de paz a todos los efectos legales e incluso morales. Este factor hace del hundimiento como tal un pasaje muy oscuro e injustificable de la historia naval militar británica, pura piratería.

La flota dentro de la cual se encontraba encuadrada La Mercedes y compuesta también por las fragatas Clara, Medea y Fama había zarpado rumbo a España desde el puerto de Montevideo, habiendo cargado previamente su contenido en el puerto de El Callao con valores y enseres procedentes del poderoso y rico virreinato del Perú. Hablamos según todos los expertos del mayor hallazgo de monedas jamás rescatado hasta la fecha de un pecio de cualquier nacionalidad. Alrededor de medio millón de monedas de oro y plata acuñadas en los territorios de ultramar con la efigie de Carlos IV, que sumaban en el caso de las piezas mas numerosas de plata, unas 17 toneladas de este metal.

Moneda de oro de Carlos IV

Moneda de oro de Carlos IV

Monedas de oro de Carlos IV recuperadas de la fragata Mercedes, en las que se aprecia el efecto de la corrosión marina

Monedas de oro de Carlos IV recuperadas de la fragata Mercedes, en las que se aprecia el efecto de la corrosión marina

Retrato del ínclito Godoy, luciendo nada más y nada menos que la Orden de Carlos III, la Orden de Cristo portuguesa, Santo Espíritu francesa, Toisón de Oro, Caballero de la Orden de Malta y de la Orden de Santiago, entre otras muchas.

Retrato del ínclito Godoy, luciendo nada más y nada menos que la Orden de Carlos III, la Orden de Cristo portuguesa, Santo Espíritu francesa, Toisón de Oro, Caballero de la Orden de Malta y de la Orden de Santiago, entre otras muchas.

La pequeña flota, que por orden del entonces poderosísimo e intrigante Manuel Godoy se componía de buques de guerra y no de naves mercantes escoltadas, fue atacada como decíamos por una flotilla inglesa mucho mas potente y mejor armada al mando del nefasto Graham Moore, después de una inasumible propuesta de entrega de las naves y su contenido para viajar a Inglaterra como rehenes. Ante esta situación el jefe de la flota española, José de Bustamante, y el capitán de La Medea y segundo en el mando, Diego de Alvear Ponce de León, se aprestaron a un combate épico y desigual que termino con la explosión de La Mercedes al ser alcanzada de lleno su santabárbara por una bala roja. Se da la terrible circunstancia que toda la familia de Diego de Alvear salvo uno de sus nueve hijos, hallaron la muerte en La Mercedes. Hablamos en total de unos 250 muertos aproximadamente en el conjunto de los combates de ese día.

Graham Moore

Graham Moore

Diego de Alvear Ponce de León, luciendo la Orden de San Hermenegildo

Diego de Alvear Ponce de León, luciendo la Orden de San Hermenegildo

Después de la batalla, las naves y sus tripulaciones fueron trasladadas contra su voluntad a Inglaterra y posteriormente puestos en libertad previa indemnización. El suceso fue recogido por la opinión publica de la época, incluida la británica, con unánime critica por tan tremenda agresión. Como consecuencia de todo ello, en diciembre de 1804 España declara la guerra a la Inglaterra de Jorge III y de algún modo se establece el preámbulo de la posterior y decisiva batalla de Trafalgar en 1805.

Hasta aquí el pasaje estrictamente histórico, la primera parte de la ignominia podríamos decir, pero hay una segunda no menos bochornosa y tremenda. En 2007, y después de una imaginamos concienzuda y pormenorizada investigación, entre otros lugares en el soberbio Archivo de Indias de Sevilla…, la empresa privada de arqueología “Odissey Marine Exploration Inc.”, localiza y exhuma los restos trasladándolos de forma clandestina a los Estados Unidos sabedora sin duda alguna de lo ilegal de su increíble y valiosísimo botín.

Se produce un seguimiento mediático masivo del asunto a partir de la noticia de una escala técnica en Gibraltar de un barco con una carga incierta. Desde un primer momento las autoridades españolas sospechan que se puede tratar del contenido de un barco de bandera española, que a la vista de la legislación vigente, es un territorio inviolable propiedad de cada estado, además del cementerio de doscientos y pico infortunados compatriotas. Ese ha sido en gran medida el corpus y línea argumental de la demanda contra los cazatesoros.

El Gobierno de España y en su nombre el Ministerio de Cultura, asesorado siempre de forma activa por nuestra Armada, inicia un litigio muy complejo que ha durado cinco largos años y que finalmente ha dado la razón a España permitiendo la recuperación de toda la carga y múltiples objetos robados. La importancia de este hecho es manifiesta en tanto en cuanto sienta jurisprudencia y preserva, eso esperamos todos, estos valiosos legados de aventuras similares. Hay que reconocerle a los tribunales norteamericanos que la sentencia fuera en contra de una empresa de ese país, erradicada en Tampa, y a favor de un tercero aunque este fuera un gobierno soberano. Todo un ejemplo de imparcialidad y justicia en el sentido estricto de la palabra del que deberían tomar nota algunos a este lado del atlántico.

La visita de esta exposición es, sin duda, una cita obligada para este otoño.

Reproducción de una de las cubiertas de la fragata Mercedes, que se puede ver en la exposición

Reproducción de una de las cubiertas de la fragata Mercedes, que se puede ver en la exposición

 

Para saber mas:
http://www.man.es
http://www.armada.mde.es

 

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