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Como continuación de nuestro post sobre los Voluntarios de la Libertad de Amadeo I, hoy presentamos una nueva condecoración dedicada a los milicianos voluntarios, en este caso, la medalla entregada a los miembros de la Milicia Ciudadana que defendieron la ciudad de Cádiz en la campaña de 1823.

El papel del ejército liberal ante la expedición de los 100.000 Hijos de San Luis fue sin lugar a dudas, decepcionante. Uno tras otro, los ejércitos constitucionales se fueron rindiendo y sus jefes, o huyeron o se pasaron a las filas de los realistas. A ello contribuyó enormemente la timorata acción del gobierno liberal que, sin siquiera esperar a que los franceses cruzaran la frontera, se trasladaron, primero a Sevilla y después a Cádiz, llevándose con ellos a Fernando VII, como una suerte de rehén. La única resistencia seria la encontraron en Cataluña, donde el ejército comandado por Espoz y Mina (1781-1836) mantuvo una tenaz resistencia, fundamentada en resistir en las grandes capitales, aunque Espoz contara con un contingente humano tan numeroso como el de los atacantes. En Cádiz, los defensores se parapetan en el fuerte Trocadero, que da la llave a la ciudad. Resisten infructuosos ataques y bombardeos hasta la madrugada del 31 de agosto de 1823, cuando el fuerte fue tomado en un asalto a bayoneta. El 23 de septiembre de ese mismo año, caía Cádiz. Un mes más tarde, se rendían Lleida y la Seu d’Urgell. La última ciudad en rendirse fue Barcelona, el 4 de noviembre1. Como dato, no hay en toda la (corta) campaña una sola victoria destacable de las fuerzas liberales2.

Reverso de la condecoración. Fuente: JHG.

Reverso de la condecoración. Fuente: JHG.

El final de la contienda no trajo la paz y la amnistía que Fernando VII se había comprometido a instaurar, sino que llevó a cabo una represión que dio lugar a millares de ejecuciones y exilios, dando lugar a la oscura “Década Ominosa” (1823-1833). 

No fue hasta unas décadas más tarde, bajo la Regencia de Espartero (1840-1843), nuevamente de corte liberal, que las tropas liberales recibieron el reconocimiento por parte del Estado, en forma de diversas condecoraciones. Entre ellas, se promulgó la creación de dos placas para los defensores de Cádiz, una para las tropas que ya se encontraban dentro de la ciudad y, la que presentamos aquí hoy, otorgada a los miembros de la Milicia Expedicionaria que se trasladaron desde diversos puntos de España hasta Cádiz para defender el régimen constitucional.

Batalla de Tricadero. Fuente: La Mirada Histórica.

Batalla de Trocadero. Fuente: La Mirada Histórica.

Anexo 1

El Sr. Anntonio Prieto Barrio ha tenido la amabilidad de enviarme el Decreto mediante el que se crea la condecoración de la que hoy hablamos, y que os adjunto a continuación:

Decreto de 12 de mayo de 1841 (Gaceta de Madrid número 2401, del 14).

Concediendo un distintivo a los Milicianos Nacionales que abandonando sus lugares el año de 1823 se incorporaron al ejército constitucional y sostuvieron con las armas en la mano la causa de la libertad.

Si los Milicianos nacionales que llevados de su amor a la libertad desampararon sus hogares y sufrieron con valor y constancia el sitio de Cádiz, merecieron de la Regencia provisional del reino el honroso distintivo que les fue concedido por decreto de 15 de febrero de este año; justo será también pagar un tributo de gratitud a los que no menos generosos y esforzados desoyeron los clamores de sus familias, abandonaron sus intereses y reposo para ir a exponer sus vidas en defensa de la patria donde más necesario y más probable se creía el sacrificio. Para recuerdo y recompensa de tan noble civismo basta, cuando se trata de españoles, una condecoración que ofrezca a los ojos de sus conciudadanos bellos ejemplos que imitar. Por tanto, tengo el honor de someter a V. A. el siguiente proyecto de decreto.

Como regente del Reino durante la menor edad de la Reina doña Isabel II y en su real nombre, he venido en decretar lo siguiente:

Artículo 1.° Se concede a todos los Milicianos nacionales que abandonando sus hogares el año de 1823 se incorporaron al ejército constitucional, o se trasladaron a las plazas de armas, ciudades y pueblos defendibles sosteniendo en ellos hasta el fin con las armas en la mano la causa de la libertad contra las tropas francesas o rebeldes, un distintivo conforme al diseño aprobado, unido al presente decreto .

Artículo 2.º Este distintivo deberá llevarse prendido al pecho, al lado de la cruz que les fue concedida por decreto de 14 de julio de 1836 y para poder usarle los que le merecieren, deberán obtener el correspondiente diploma que se expedirá por el ministerio de la Gobernación de la Península, previa justificación de hallarse en el caso que expresa el artículo 1.º

Se compone de cuatro brazos estrechos triangulares esmaltados de morado claro o lila, que rematan en globitos de oro. El centro es circular en el que hay un castillo de oro en fondo blanco. En el cerco, que es anaranjado, tiene la inscripción M. N. EXPEDICIONARIA 1823, y alrededor y por detrás de los brazos pasa una corona de laurel esmaltada de verde.

NOTAS:

1 La ciudad en ese momento estaba al mando del sanguinario mariscal de campo Antoine Rotten, militar liberal, precisamente de origen francés, que se exilió en Génova tras la caída de la Ciudad Condal. Por su parte, Espoz y Mina, huyó a Inglaterra. No regresaría a España hasta 1833, una vez muerto el Felón.

2 Se puede encontrar un artículo en internet titulado “1823 – Batalla de Campillo de Arenas: Victoria Española Frente a los Cien Mil Hijos de San Luis”, de Jesús Ángel Romero Aranda, en el que se defiende la tesis que esta batalla fue ganada por las tropas españolas, pero al leer el artículo, nada hace suponer que el desenlace de la batalla fue tal, ya que las tropas españolas acabaron huyendo derrotadas, consiguiendo tan solo retrasar unos días el avance francés hacia el sur.

Fuentes:

http://lamiradahistorica.blogspot.com.es/2013/08/3181823-2013-190-anos-de-la-batalla-de.html

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