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Cruz al Mérito a la Milicia Ciudadana. Anverso. Fuente: JHG

Cruz al Mérito a la Milicia Ciudadana. Anverso. Fuente: JHG

Como comentamos en el post dedicado a la Orden de San Hermenegildo, para las élites tan importante es premiar el valor como la lealtad. Por ello, es normal que entre las tropas de voluntarios o las milicias se vean profusamente recompensadas con diversas condecoraciones específicas.

En España, las Milicias nacieron al abrigo de la Guerra de la Independencia. Eran cuerpos armados de ciudadanos voluntarios, que si bien en un inicio tienen un carácter liberal, pronto, van a tener una respuesta realista.

Cabe tener en cuenta que las milicias, al no formar parte del ejército regular, su organización, así como sus condecoraciones, no dependen del Ministerio de la Guerra, sino que del Ministerio de Gobernación. Por ello, sus medallas deben ser consideradas como medallas civiles, no militares. Así, por ejemplo, los encargados de listar a los candidatos y entregar las condecoraciones a quienes las merecieran, eran los Ayuntamientos, concretamente, los alcaldes, sin intervención de autoridades militares.

Estas condecoraciones, me parecen especialmente interesantes, ya que quienes las obtuvieron eran ciudadanos ideológicamente comprometidos con su causa, no eran simples militares que obedecían órdenes. Éstos creían firmemente en los ideales que defendían.

Amadeo I de Saboya. Luce el Toisón de Oro y la banda con Gran Cruz de la Real y Distinguida  Orden de Carlos III, de la que era Gran Maestre de estas Órdenes, por su condición de Rey de España.

Amadeo I de Saboya. Luce el Toisón de Oro y la banda con Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, de la que era Gran Maestre de estas Órdenes, por su condición de Rey de España.

La medalla que presentamos hoy fue otorgada por Amadeo I1 a los miembros de la Milicia Ciudadana. El Real Decreto fue publicado a principios de mayo de 1871 y su reglamento, en junio de ese mismo año. Éste indica que la medalla se dividía en tres clases, aunque no indica cómo debe ser cada modelo, ya que existen versiones de la medalla laureada y sin laurear, modelos esmaltados o, simplemente, lacados. La confusión aumenta por el hecho que en algunos modelos reza la expresión “A la Milicia Ciudadana” y otros “A los Voluntarios de la Libertad”. En cualquier caso, parece ser que para obtenerla, era necesario haberse alistado a la Milicia Ciudadana como mínimo tras la Revolución de 1868, conocida como la Gloriosa2, que derrocó a Isabel II, hasta la subida al trono de Amadeo I. 

Cruz al Mérito a la Milicia Ciudadana. Reverso. Fuente: JHG.

Cruz al Mérito a la Milicia Ciudadana. Reverso. Fuente: JHG.

Cabe suponer, pero esto es pura especulación, que los modelos laureados deberían ser otorgados por méritos, mientras que los modelos sin la corona de laurel podrían ser otorgados por constancia. Jaume Boguñà me ha comentado que hace años oyó hablar de la existencia de una placa de esta condecoración, pero que jamás llegó a verla. De existir, podría ser la tercera clase de la que habla el reglamento anteriormente citado.

La condecoración de la fotografía, muestra la cruz del escudo de los Saboya, a la que rodea una corona de laurel, inspirada en la Orden de San Fernando. En el anverso reza “A la Milicia Ciudadana” y en el reverso la fecha 29 de septiembre de 1868 – 29 de enero de 1871.

En resumen, la Cruz de la Milicia Ciudadana de Amadeo I es un buen ejemplo de lo que es el tortuoso mundo de las condecoraciones españolas: tan atractivo como lleno de misterios pendientes de ser resueltos.

 

NOTAS:

1 Amadeo I de Saboya (1845-1890), rey de España entre 1870 y 1873. Era el segundo hijo de Víctor Manuel II, rey de Piamonte-Cerdeña. En 1867, Amadeo se casó con la princesa Maria Victoria dal Pozzo della Cisterna, con quien tuvo tres hijos, excepcionalmente, fue un matrimonio marcado por el amor y respeto entre los cónyuges. Por cierto, en honor a su esposa, el rey creó la tan preciosa como escasa Orden de Maria Victoria. Desde el inicio, tuvo un reinado complicado. El general Prim, su principal valedor, moría asesinado un día antes de su llegada a España. En la Corte, sufrió el ostracismo de gran parte de la alta nobleza, y el ninguneo de una parte de la clase política, contando con un ingente grupo de opositores, desde los carlistas hasta los republicanos, pasando por los leales a los candidatos despechados a la corona, como el maquiavélico Duque de Montpensier. En 1873, al ver que su situación no mejoraba y que, a pesar de su política de corte social no aumentaba su popularidad entre el pueblo llano, abdica y regresa a Italia, donde toma posesión del Ducado de Aosta. En 1876, Maria Victoria fallece a causa de la tuberculosis que contrajo en España.  

 

2  A mediados de septiembre de 1868, el almirante Topete se levanta en armas contra el gobierno de Isabel II, siendo seguido por varios generales. El día 28 de ese mes, el general Serrano derrota las tropas gubernamentales y la Reina marcha al exilio. Dando incio al Sexenio Democrático. Éste se va a caracterizar por una gran inestabilidad política, ya que los conspiradores solo tenían en común su intención de hacer caer a Isabel II, lo que va a provocar que durante aquel periodo se pasen por diferentes formas políticas, todas ellas abocadas al fracaso a causa de las tensiones políticas internas: el Gobierno Provisional va a dar lugar al reinado de Amadeo I, que dará paso a la Primera República. La crisis económica y social, junto con la Tercera Guerra Carlista y la Crisis de los Cantones, acabarán provocando que los Borbones se vuelvan a ceñir la corona española, en la figura de Alfonso XII, un monarca de corte liberal, con mucha mejor preparación que su madre, Isabel II, que no regresará nunca a España.

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