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Placa de Submarinos. Anverso. Fuente: JHG

Placa de Submarinos. Anverso. Fuente: JHG

Hay un detalle que suele pasar desapercibido y que es de cierta importancia. Al final de la guerra, cuando Hitler designa a su sucesor como Jefe de Estado no escoge ni al desesperante Göring, ni al truculento Himmler, ni al fanático Göbbels, ni tan siquiera al servil mariscal Keitel o a Speer, su arquitecto de cabecera y buen amigo. Hitler escoge al discreto, aunque fidelísimo, Grossadmiral Karl Dönitz (1891-1980). Hace años, carcomido por la curiosidad, empecé a leer sobre este marino prusiano, que ha pasado relativamente desapercibido en la Historia.

La principal obra de Dönitz durante la guerra fue la de poner en marcha una de las más mortíferas armas de guerra alemanas, la única que estuvo a punto de doblegar a los británicos: el arma submarina, los aterradores U-Boat, los temerarios lobos grises… sobrenombre por el que eran conocidos sus tripulantes.

Grossadmiral Dönitz. Nótese como, además de lucir la placa de Submarinos de la Segunda Guerra Mundial, también muestra la de la Primera; así como su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y la Cruz de Hierro, amén de los pasadores de sus numerosas condecoraciones.

Grossadmiral Dönitz. Nótese como, además de lucir la placa de Submarinos de la Segunda Guerra Mundial, también muestra la de la Primera; así como su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y la Cruz de Hierro, amén de los pasadores de sus numerosas condecoraciones.

Los submarinos se empezaron a usar como arma bélica en la Primera Guerra Mundial. Pero su mayor desarrollo llegó durante la Segunda Guerra Mundial, si bien, algunos de aquellos lobeznos se habían fogueado durante la Guerra Civil española, luchando en las filas de los nacionales.

Para resumirlo de un modo somero diremos que una combinación de factores (sistema de convoyes, superioridad técnica alemana, tripulaciones intrépidas y veteranas, sistema de códigos indescifrable…), provocaron que hasta mayo de 1943, los submarinos pusieran en serios aprietos los suministros que llegaban a las Islas Británicas, que hubieron de racionar algunos alimentos básicos y estuvieron muy cerca de estrangularla económicamente. Pero en la primavera del 43 se cambian las tornas. Los aliados consiguen desarrollar un sistema de radar mucho más avanzado que permite localizar a los submarinos, cambios en el sistema de convoyes, lo que no se tradujo en un avance técnico alemán, cuyos submarinos se tornaron mortalmente vulnerables, con un sistema de radar obsoleto e incapaces de conseguir que se hundieran poco más que unos metros, lo que los dejaba a merced de las cargas de profundidad de bombarderos y buques de guerra aliados. El resultado de todo ello fue que el arma de submarinos fue el contingente alemán con un mayor porcentaje de bajas al final de la guerra: un escalofriante 80%.

Submarino del Tipo-VII, el más habitual de la Kriegsmarine. Este corresponde concretamente al U-47 del mítico Günther Prien

Submarino del Tipo-VII, el más habitual de la Kriegsmarine. Este corresponde concretamente al U-47 del mítico Günther Prien

Cuando Dönitz fue preguntado por qué los submarinos seguían saliendo en misiones de guerra, cuando eran constantemente hostigados y, en la inmensa mayoría de los casos, hundidos, el almirante replicaba, como indica en sus memorias, que era porque los submarinos seguían comprometiendo un elevado número de efectivos aliados que, de otro modo, hubieran estado bombardeando las ciudades alemanas. Cabe tener en cuenta que las tripulaciones de los submarinos estaban compuestas, en exclusiva, por voluntarios y que la gran mayoría de ellos estaban ideológicamente comprometidos con el régimen nazi.

Para premiar a las tripulaciones de los U-Boat, el 13 de octubre de 1939 se restituyó la Placa de Submarinos. Para su diseño, se basaron en la antigua placa de la Primera Guerra Mundial, cambiando el modelo del submarino, que fue el Tipo-VII, y la corona de los Hohenzollern se sustituyó por el águila y la esvástica. Como el resto de placas, las del principio de la guerra están fabricadas con la típica alienación de metales conocida como “buntmetal”, para pasar a ser de cinc más adelante. Se presentaban en color dorado, que en los modelos de cinc se suele perder o, en cualquier caso, apagar su vistosidad.

Para conseguir la placa se debían cumplir uno de los siguientes criterios:

      Realizar dos misiones de guerra

      Ser muerto o herido en la primera misión

      Haber realizado una acción heroica en la primera misión

Cabe tener en cuenta que cada misión de combate podía durar semanas o, incluso meses, tiempo que pasaban siendo hostigados por flotas de bombarderos y buques de guerra aliados. Como dato, baste tener en cuenta que la mayoría de placas se entregaron a los familiares de los marineros muertos en combate en su primera misión.

Placa de Submarinos. Reverso. Fuente: JHG

Placa de Submarinos. Reverso. Fuente: JHG

El modelo que presentamos hoy, se trata de la placa de un fabricante desconocido, basada en un modelo de Meybauer. Está fabricada en cinc, por lo que puede ser un modelo de mediados o finales de la guerra. Es una placa original, y así aparece en el libro “Die Kriegsabzeichen der Kriegsmarine”, de Weber y Skora.   

En 1941, se creó una nueva clase de placa, realizada en plata y diamantes, para los comandantes de submarinos que hubieran conseguido la Cruz de Caballero con Hojas de Roble. Se estregaron un total de 28 ejemplares. Por su parte, Dönitz llevaba un modelo propio, con más diamantes, y que le fue robado al final de la guerra, junto con su bastón de mando, estando cautivo de los aliados.

En el futuro, merecerá la pena que dediquemos un post a algunos de estos intrépidos comandantes de submarinos, como el mítico Günther Prien, Otto Kretschmer, Erich Topp, Wolfgang Lüth o Albrecht Brandi, estos dos últimos llegaron a obtener los diamantes a la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas (esta condecoración tan solo se entregó en 27 ocasiones a lo largo de la guerra).

Espero que esta condecoración haya sido de vuestro interés.

Mi agradaceimiento a Jaume Boguñà por su ayuda en la redacción de este post.

BIBLIOGRAFÍA / PARA SABER MÁS:

CASTELLVI, Josep M. Castellví, GUARRO, Josep M.: La guerra secreta del Mediterrani. Submarins alemanys i vaixells aliats a la costa de Tarragona (1914-1918)

DÖNITZ, Karl: Diez años y veinte días. La Esfera de los Libros. Madrid, 2006.

WEBER, Sascha & SKORA, Gerhard R.: Die Kriegsabzeichen der Kriegsmarine, Verlag Weber. Berlín, 2010.  

WILLIAMS, Andrew: La Batalla del Atlántico. Editorial Crítica. Barcelona, 2010

http://www.uboat.net/men/decorations/badge.htm

http://www.uboataces.com/war-badge.shtml

http://www.wehrmacht-awards.com/war_badges/kriegsmarine/uboat_badge.htm

http://www.ospreypublishing.com/articles/world_war_2/the_u_boat_war_badge/

 

Y recomendamos encarecidamente, ver la película DAS BOOT.

http://www.youtube.com/watch?v=LMj0_wCn6jM

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