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BLAS DE LEZO y OLAVARRIETA
(Pasajes 1689- Cartagena de Indias, Colombia, 1741).
MARQUES DE OVIECO a titulo póstumo.
Retrato con el uniforme de teniente general de la Armada Española.
Museo Naval, Madrid.

“EL GRAN ESTRATEGA DEL MAR”

Traemos hasta esta sección, coincidiendo además con una muy recomendable exposición monográfica sobre su figura en el Museo Naval de Madrid (del 18 de septiembre de este año al 13 de enero 2014), sin ninguna duda uno de los museos madrileños de mayor importancia, atractivo e interés, la reseña y biografía de un héroe de colosales proporciones y sobre el que se esta produciendo actualmente una inaplazable y necesaria reivindicación. Hasta el extremo que parece estar gestándose también una iniciativa para erigirle un monumento en Madrid, -donde ya tiene una calle desde 2010-, 270 años después de su muerte, promovida y liderada por el académico y escritor Arturo P. Reverte.

Nuestro admirado, como pocos, personaje nace en 1689 en el seno de una familia guipuzcoana con diversos y destacados antecedentes en la Armada. Este entorno y la propia vocación de un pueblo como Pasajes que siempre ha mirado al mar sin ninguna duda influyeron en su determinación de dedicarle su vida a la marina de guerra. Se educa inicialmente en un colegio de Francia, regresando a España en 1701, contaba tan solo doce años. Con esta edad, y dadas las alianzas y el intercambio de oficiales y guardiamarinas con Francia en aquella época se enrola al servicio del Conde Toulouse, hijo de Luis XIV.

La Guerra de Sucesión, pasaje de nuestra historia de innegable actualidad y sobre la que no nos detendremos, salvo por el hecho de la participación activa de un jovencísimo Blas de Lezo que se bate con gran valentía en la batalla de Vélez-Málaga (1704) del lado de Felipe de Anjou y en la que alcanzado por una bala de cañón de la flota del Archiduque Carlos de Austria, pierde su pierna izquierda, previa amputación sin anestesia. Hablamos de un niño que ante semejante suplicio no profirió un solo lamento, y por cuyo comportamiento es ascendido a Alférez de Bajel por el Rey Luis XIV y se le ofrece la oportunidad de ser asistente de cámara, imaginamos un reconocimiento destacadísimo, del propio Felipe V. Declina elegantemente recalar en la Corte dado su afán marinero y después de recuperarse de sus graves heridas participa en los combates de Peñiscola y en el ataque al navío ingles de setenta cañones Resolution.

Estandarte de Blas de Lezo

Estandarte de Blas de Lezo, en el que podemos observar dos de las más altas condecoraciones europeas: la Orden del Espíritu Santo francesa y el Toisón de Oro español.

Lo que a continuación contaremos podríamos enmarcarlo como un primer y relevante síntoma, -el valor legendario que siempre le acompaño ya ha quedado suficientemente reflejado aunque habrá muchos más ejemplos-, del gran estratega que llego a ser. En 1706 se le encarga abastecer a los sitiados de Barcelona al mando de una pequeña flota. Consigue con éxito su misión una y otra vez, salvando el cerco inglés mediante maniobras de distracción e ingenio (paja húmeda ardiendo para crear una nube que ocultase sus navíos, devastadores proyectiles incendiarios contra los buques ingleses, etc.).

Después de estas acciones es destinado para la defensa en tierra de la fortaleza de Santa Catalina en Tolón contra las tropas asediantes del príncipe Eugenio de Saboya. De nuevo es herido como consecuencia de la esquirla de un proyectil y pierde el ojo izquierdo. Se inicia entonces su fama legendaria y los apodos de armas que le acompañaran toda su vida, “Patapalo”, “Mediohombre”, este último tal vez ideado por sus enemigos ya que todas sus heridas y mutilaciones lo que demostraban bien a las claras precisamente era una hombría demostrada y un valor de difícil parangón.

En 1707 es ascendido a Teniente de Guardacostas. Poco después rinde alrededor de diez barcos ingleses y en concreto logra una gran victoria en el combate contra el insignia de estos, el Stanhope de John Combs, que es rendido al abordaje, técnica empleada por la Armada española en aquella época con profusión, y después también de un catalogo de maniobras estratégicas sorprendentes. Por todo ello es ascendido por meritos de nuevo a Capitán de Fragata.

En 1712 pasa a servir a las órdenes del almirante español Andrés de Pes que le promueve como Capitán de Navío deslumbrado por su valía. En 1714 participa en el asedio de Barcelona, recibiendo un balazo que le inutiliza el brazo derecho. Con tan solo 25 años este personaje de leyenda esta ya tuerto, manco y cojo…

En esa misma época apresa el mítico navío británico Stanhope y en 1715, al mando del NS de Begoña reconquista Menorca sin disparar una sola bala. Imaginamos, visto lo visto en párrafos anteriores, que su fama ya producía efectos devastadores e inmovilizadores frente a sus enemigos.

Terminada la Guerra de Sucesión y hasta 1720 es destinado al caribe español, en concreto a La Habana, participando posteriormente a las órdenes de Bartolomé de Urdizu en una batida de las costas del Virreinato de Perú, junto a los franceses, y contra buques corsarios ingleses. Sus ascensos se suceden de forma fulgurante siempre por meritos de guerra.

LOS SUCESOS Y COMBATES DE CARTAGENA DE INDIAS.

En 1734 es ascendido a teniente general y en 1737 es nombrado comandante general de Cartagena de Indias.

En abril de 1741 se desarrollan en dicha ciudad los combates motivados por el ataque a Cartagena de la flota del almirante ingles Edward Vernon (*).

Este es el cuadro del al mirante Vernon que los responsable del  "National Maritime Museum” de Greenwich se han negado a ceder para la exposición dedicada a Lezo.

Este es el cuadro del almirante Vernon que los responsable del “National Maritime Museum” de Greenwich se han negado a ceder para la exposición dedicada a Lezo.

La flota inglesa, la mayor que hasta entonces se había logrado organizar a lo largo de toda la historia naval mundial (sobrepasando en mas de sesenta navíos a la “invencible” de Felipe II), no solo tenia la intención de rendir Cartagena, plaza de tremendo valor estratégico sin duda, probablemente también pretendía ser la cabeza de playa de una estrategia colosal encaminada a terminar con la hegemonía española en todo el continente americano. De ahí el famoso aserto popular por el que America habla castellano y no inglés gracias a esta batalla y sus consecuencias.

Hablamos de 186 navíos, 24.000 hombres (compuestos por unidades tan feroces como los macheteros de Jamaica y los voluntarios de la entonces colonia norteamericana de Virginia). Frente a esta ejercito descomunal, los españoles tan solo contaban con 3.000 hombres, tropas regulares y milicias, las dotaciones de algunos barcos (tan solo 6 en realidad) y 600 flecheros de tribus indígenas amazónicas. Eso y una fortaleza, San Felipe, que demostró su magnifica factura.

La fortaleza de Cartagena de Indias que defendió Blas de Lezo.

La fortaleza de Cartagena de Indias que defendió Blas de Lezo.

La importancia de esta victoria, que tiene indudablemente tintes y pasajes de epopeya, mantuvo la hegemonía española en los mares durante más de medio siglo, hasta el desastre de la batalla de Trafalgar (1805), motivado en gran medida por la impericia y soberbia de los marinos franceses, nefastos aliados de los españoles en esa ocasión. Esta realidad palmaria, la propia derrota como tal en Cartagena, no ha sido nunca admitida oficialmente por los ingleses. Es conocida la anécdota que fue tal la seguridad en la victoria de los ingleses, a la vista de las fuerzas que se enfrentaban tampoco parece tan descabellado, que se acuñaron previamente monedas conmemorativas de una victoria que nunca se produjo.

Uno de los modelos de las medallas conmemorativas que se celebraron la "victoria" de Vernon.

Uno de los modelos de las medallas conmemorativas que se celebraron la “victoria” de Vernon.

Paradójicamente Blas de Lezo fallece con 52 años como consecuencia de la peste producida por los miles de cadáveres, sobre todo británicos, que no pudieron ser sepultados en Cartagena, pero antes consiguió una de las mayores gestas de la historia militar universal y se pudo permitir una soflama a un Vernon derrotado y caído en desgracia a partir de ese momento:

“Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor porque esta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres, lo cual les hubiera sido mejor que emprender una conquista que no han podido conseguir”.

(*) Hasta que punto sigue siendo una de las mayores derrotas y humillaciones que se le ha inflingido a los ingleses a lo largo de su historia que al solicitar recientemente el Museo Naval de Madrid un cuadro de Vernon para poderlo incluir en la exposición que hemos mencionado al principio, el “National Maritime Museum” de Greenwich ha declinado dicho préstamo al saber que la monográfica museística versa sobre Don Blas. Lo de bestia negra parece quedarse muy corto en este caso concreto.

Para saber más, os invitamos a ver los siguientes enlaces:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=PwpDHmADH7A

http://www.abc.es/cultura/20130916/abci-blas-lezo-201309151937.html

http://www.abc.es/cultura/20131013/abci-tumba-blas-lezo-cartagena-201310131635.html?utm_source=abc.es&utm_medium=modulo-sugerido&utm_content=noticia-AB&utm_campaign=outbrain=obinsite

 

 

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