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La conquista de Bilbao fue la gran obsesión del carlismo vasco. Durante la Primera Guerra Carlista, la ciudad fue sitiada en dos ocasiones (1835 y 1836). En el primer sitio tuvo lugar un hecho trascendente en la campaña: la muerte del Tomás de Zumalacárregui, el más capaz de los generales carlistas del frente vasco. Zumalacárregui se opuso a la conquista de Bilbao, ya que prefería tomar Vitoria, peor defendida y que abría camino para seguir hasta Madrid. Pero Carlos V insistía en tomar la capital vizcaína. Pero el general pareció acabar teniendo razón, tras algunas victorias iniciales, los carlistas hubieron de levantar el sitio tras tres semanas de combates y, lo peor de todos, la muerte de Zumalacárregui1, cuya pérdida sería detonante de la derrota carlista en el frente vasco.

Medalla de Bilbao (1874). Anverso. Fuente: Colección JHG.

Medalla de Bilbao (1874). Anverso. Fuente: Colección JHG.

En la Tercera Guerra Carlista2, Carlos VII había conseguido consolidar un territorio con estructuras de estado en los territorios de Navarra y parte del País Vasco, y según el historiador Jaume Grau, la toma de Bilbao hubiera significado el reconocimiento del nuevo Estado carlista por parte de algunas potencias europeas, además de poder contar con un puerto del de la importancia del bilbaíno.

La medalla que presentamos hoy fue otorgada el 17 de julio de 1875, siguiendo una orden del 10 de junio del mismo año. A la medalla se le añadieron los siguientes pasadores, que hacen referencia a las batallas que precedieron al levantamiento del sitio carlista:

–       Otón, 15 de febrero

–       Montaño, 25 de febrero

–       Abanto, 25, 26 y 27 de marzo

–       Muñecas-Galdames, 28, 29 y 30 de abril.

Estos pasadores están relacionados con diferentes acciones bélicas que tuvieron lugar durante la batalla de Somorrostro, entre febrero y mayo de 1874. En el caso de Montaño, las tropas encabezadas por Francisco Serrano, tomaron al asalto el citado monte el día 25 de febrero de 1874, durante cuatro días el general Moriones había fracasado en el intento. Aunque problablemente, la más célebres de estas acciones fue la toma de San Pedro de Abanto, de finales de marzo. Tras infructuosos intentos de los liberales para tomas la problación, llegó el 1º Regimiento de Infantería de Marina (con base en San Fernando, Cádiz), con la orden e tomar aquel pueblo al coste que fuere. Los soldados no se hicieron repetir la orden dos veces y, encabezados por el teniente coronel Joaquín Albacete y Fuster, se lanzaron en sucesivas oleadas hasta tomar, en primer lugar el caserío de Murrieta y el pueblo de San Pedro de Abanto después. La unidad quedó diezmada, sirva como ejemplo que de la 1ª Compañía del 2º Batallón quedaron en pie tres hombres. Por esta hazaña, la unidad recibió la Laureada de San Fernando Colectiva. Con ello, se resquebrajó uno de los puntos defensivos más importantes del cerco de Bilbao, que decidiría finalmente con la toma de Muñecas a finales del mes siguiente. El día 2 de mayo, el general de la Concha, marqués del Duero, y en aquel entonces uno de los más insignes generales españoles, entraba en Bilbao.

Tropas liberales cruzan el puente del Somorrostro, el 25 de febrero de 1874.

Tropas liberales cruzan el puente del Somorrostro, el 25 de febrero de 1874.

Por su parte, las tropas carlistas huyeron hacía el sector de Durango y Balmaseda. Se ha criticado a los liberales que les dejaran huir, puede que cometieran un error de bulto que a la postre, alargaría la guerra un par de años más, pero cabe tener en cuenta que la campaña de Bilbao había sido durísima y que había dejado sobre el campo de batalla más de ocho mil muertos entre los dos bandos.

Medalla de Bilbao (1874). Reverso.

Medalla de Bilbao (1874). Reverso.

Si regresamos a la medalla, veremos que en el anverso, la medalla muestra el escudo de Bilbao, con la iglesia de San Anton sobre un puente de dos arcos sobre el Nervión, en la parte superior derecha, dos lobos en palo. El reverso tiene dos variantes, una lisa y otra con una corona de laurel.

Pero la medalla que mostramos, muestra una particularidad, y es que el escudo, en lugar de presentar a dos lobos, como corresponde, muestra a dos burros. Se trata de la célebre versión subversiva que fabricó Genaro Castells. Versión que, como dato curioso, añadimos que fue la que se dio como buena en alguna ocasión. Por ejemplo, el historiador estadounidense H.E. Gillingham, en su obra Spanish orders of chivalry and decorations of honour, concretamente en la página 131.

Página de la obra de Gillingham en la que se da por buena la medalla de los "burros".

Página de la obra de Gillingham en la que se da por buena la medalla de los “burros”.

Castells era simpatizante carlista y se comenta que participó en el levantamiento carlista de Gracia de 18723, encabezado por su homónimo general Castells. En 1875, no le quedó más remedio que proporcionar esta condecoración a los militares que se la pedían (como decimos en Catalunya, “el negoci és el negoci”), pero dio pábulo a sus simpatías carlistas creando esta original versión subversiva de la medalla… a riesgo de que le cerraran el negocio e, incluso, de su propia integridad física. 

ANEXO 1

En una reciente visita al Museo Naval de Madrid que realizamos los dos autores del blog, Raimundo y yo mismo, comprobamos con sorpresa, que la medalla del sitio de Bilbao que tienen expuesta ¡se corresponde con la subversiva versión de Castells!

La medalla del Sitio de Bilbao (1874) que se expone en el Museo Naval... se trata de la versión de los burros.

La medalla del Sitio de Bilbao (1874) que se expone en el Museo Naval… se trata de la versión de los burros.

NOTAS

1 No es este el espacio para desarrollar el tema, pero merece la pena hacer notar que durante una inspección rutinaria de las defensas bilbaínas, Zumalacárregui recibió un disparo en la pierna. La herida no parecía grave, pero el célebre general murió unas horas más tarde, probablemente de septicemia. Se ha llegado a especular sobre las verdaderas causas de la muerte del general, puesto que no destacaba por tener buenas relaciones con la corte del pretendiente Carlos. Sospechas, además, abonadas por la negativa del pretendiente a asistir al funeral de Zumalacárregui, a pesar de encontrarse a pocos kilómetros de distancia. Apuntemos, finalmente, que las malas relaciones de los diferentes pretendientes carlistas con sus mejores generales fueron norma habitual. Baste recordar el ejemplo de Carlos VII y Savalls.

2 La cronología de las guerras carlistas es la siguiente: Primera, 1833-1840; Segunda, 1846-1849, solo se sostuvo en Cataluña y hay algunas fuentes que se la saltan; Tercera, 1872-1876.

3 En 1872, en Gracia (por aquel entonces una villa a las afueras de Barcelona, hoy un barrio integrado en la ciudad) se levantaron un grupo de carlistas encabezados por Joan Castells, que fue rápidamente reprimido por fuerzas liberales procedentes de Barcelona, pero que dio como inicio a la Tercera Guerra Carlista. Joan Castells y varios de sus fieles huyeron a la sierra del Monsteny. Las autoridades liberales amnistiraon a los que se quedaron en Gracia, entregando las armas, siendo Genaro Castells uno de ellos (se da la paradoja que regentando una tienda de enseres militares, debió entregar lo que le vino en gana…). En cuanto a Joan Castells, en 1876, acabó siendo el Capitán General de Cataluña, cuando en los últimos estertores de la guerra, Savalls fue destituido.

PARA SABER MÁS

http://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1875/198/A00147-00147.pdf

http://zonabatida.blogspot.com.es/2013/03/pasador-condecoraciones-1868-1876.html

http://km-130.blogspot.com.es/2012/12/paz-en-la-guerra-escenarios-de-la.html

Gillingham, H. E. (1926). Spanish orders of chivalry and decorations of honour. New York: The American numismatic society.

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