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Medalla de Crimea. Anverso. Otorgada al soldado Thomas Mather, del 68º Regimiento de Infantería Ligera.

Medalla de Crimea. Anverso. Otorgada al soldado Thomas Mather, del 68º Regimiento de Infantería Ligera.

Continuamos con el relato de los post de la guerra de Crimea, esta vez para centrarnos en la medalla que entregó el gobierno británico a sus tropas y aliados.

Al finalizar la contienda, los vencedores acordaron la creación de una medalla de la campaña por cada país participante, que se entregaría, como cortesía, a todos los contendientes de los países aliados1. Sin embargo, a la hora de la verdad, sólo la Gran Bretaña y Turquía cumplieron con lo pactado y entregaron las medallas prometidas. La medalla que mostramos hoy es el modelo británico, con los cuatro pasadores de las tropas que lucharon en el ejército de Tierra: Alma, Sebastopol, Inkerman y Balaclava. La Royal Navy, por su parte, podía llevar el pasador de Azoff. Anotemos brevemente, que paralelamente a las operaciones en Crimea, la Royal Navy también desarrolló actividades bélicas y de bloqueo contra la armada rusa en el mar Báltico, otorgándose a quienes participaron en ellas la conocida como Medalla del Báltico, sin pasadores.

Regresemos a la Medalla de Crimea. El gobierno británico repartió 381.028 medallas, de las que 146.028 fueron para militares británicos y el resto para sus aliados. Los franceses acabaron adoptando este modelo como propio, añadiéndole sus propios pasadores (Traktir, Tchernaia, Malakof, Kinnburn, Merd’Azoff, Moulin), aunque de carácter no oficial. Así mismo, el gobierno británico se ofreció a grabar las condecoraciones con los nombres y unidades de todos los participantes, algo que sus aliados declinaron, pero que sí se realizó entre las tropas británicas, como era su costumbre. Las medallas se enviaron a Turquía sin grabar, por lo que la mayoría de estas grabaciones se realizaron en el propio regimiento o, ya de regreso al Reino Unido, por parte de grabadores privados, como es el caso de la medalla que traemos.

Medalla de Crimea. Detalle del reverso.

Medalla de Crimea. Detalle del reverso.

Se trata de la medalla conseguida por Thomas James Mather, nacido en Kinross (Escocia) en 1826. Este soldado se alistó en 1846 y fue destinado al 68º Regimiento de Infantería Ligera (los futuros y célebres Durham). Tras unos meses en Malta, pasa a Galway (Irlanda) por un periodo de tres años, donde va a conocer la que será su esposa, Mary Ann O’Hallaran. El Regimiento de Mather regresa a Londres, donde contrae matrimonio con Mary Ann en 1850. En 1854, Mather es destinado a Crimea, donde va a pasar un año aproximadamente.

El 68º Regimiento se ve envuelto en duros combates, estando presente de un modo u otro en todas las grandes batallas de la campaña. Su participación fue anecdótica en las batallas de Alma y Balaclava; en la primera, porque fueron colocados en una de las alas de las líneas británicas y apenas participaron en la batalla; y en Balaclava porque cuando llegaron, la batalla ya estaba prácticamente decidida.

Soldaods del 68º. Fotografía de Robert Fenton. ¿sería uno de estos soldados Thomas Mather?

Soldaods del 68º. Fotografía de Robert Fenton. ¿Sería uno de estos soldados Thomas Mather?

Fue durante la batalla de Inkerman, el 5 de noviembre de 1854, donde el 68º Regimiento tuvo una actuación muy brillante, pasando a la historia del Regimiento por dos motivos. En primer lugar, porque debido a un problema de logística, los del 68º no recibieron los abrigos grises que sí tenían el resto de sus compañeros de armas y fue la única unidad que se vio forzada a entrar en combate con la legendaria casaca roja. Además, en el momento culminante de la batalla, junto con elementos del 20º Regimiento, siguiendo al teniente general Torrens (herido de gravedad en la acción) y al general Cathcart (muerto en la acción), contraatacaron el flanco derecho ruso, haciendo frente a unas fuerzas superiores en una proporción de 6 a 1, enfrentándose al temible Regimiento Yakutsk. Los 243 hombres del 68º que intervinieron en la batalla acabaron sufriendo 69 bajas, entre muertos, heridos y prisioneros (lo que significa un altísimo porcentaje de casi el 30%), siendo uno de los muertos el teniente coronel Harry Smyth, al mando del Regimiento (y cuyo hijo, teniente del propio 68º, fallecería de cólera unos meses más tarde2). Si bien, cabe reconocer que las tropas británicas estuvieron a punto de perder el campo y fue la decisiva intervención de los franceses, especialmente, de la división del general Bosquet, quienes inclinaron la balanza del lado aliado. Añadamos que la Guerra de Crimea nos ha llegado por fuentes fundamentalmente británicas, que suelen obviar el papel de sus aliados en la contienda y que como vemos en Inkerman, se trató de una actuación decisiva para el desarrollo de la contienda.

El Cementerio de los Generales en Cathcart Hill, a las afueras de Sebastopol, donde reposan los restos de los altos mandos que cayeron en la batalla de Inkerman.

El Cementerio de los Generales en Cathcart Hill, a las afueras de Sebastopol, donde reposan los restos de los altos mandos que cayeron en la batalla de Inkerman. Fotografía realizada por Roger Fenton.

El resto de la guerra, la pasaron asediando Sebastopol. Hubieron de hacer frente a varios ataques rusos, siendo el más importante de ellos el que sufrieron en mayo de 1855, cuando dos compañías al mando del teniente coronel MacBeath se enfrentaron a unos dos mil rusos, repeliéndolos a golpe de bayoneta.

En mayo de 1856, los últimos elementos del 68º embarcaban hacía Corfú, antes de llegar a su destino final, en Gran Bretaña. Se quedaron para siempre en la península 298 soldados del 68º. Pero como ya apuntamos en el post anterior, la mayoría falleció a causa de lo que fuentes inglesas llaman “King Cholera”, concretamente 243 hombres; mientras que las balas del Zar mataron a 45 soldados.

No se disponen de los datos de los heridos del regimiento, pero uno de ellos fue Thomas Mather, quien contrajo el reumatismo crónico. Un tribunal médico militar lo atribuyó a las penosas condiciones sufridas durante la campaña. Por ello, fue licenciado a su regreso a Londres y le fue concedida una pensión vitalicia. La medalla de Crimea con los cuatro pasadores y la medalla del Khedive de Turquía fueron sus únicas condecoraciones, junto con dos galardones por Buena conducta. De regreso a Londres, tuvo seis hijos con su esposa May Ann, todos ellos educados en el Royal Caledonian School3. Por orden cronológico:

–          Sarah Maria Mather

–          Louisa Mather

–          Albert Inkerman Mather (1861- ). Nótese como a su primer hijo varón le puso como segundo nombre el de la batalla donde su regimiento tanto destacó (cabe suponer que él fue unos de los 165 supervivientes del 68º). Al parecer, trabajó en Londres como cochero.

–          David Charles Mather (1868-1943). Conocido como D.C. Mather, es la celebridad de la familia. En la Royal Caledonian School, destacó en el aprendizaje de danzas escocesas y se convirtió en un virtuoso en el manejo de la gaita. Se trasladó a vivir a Escocia, donde llegó a ganar varias medallas de oro y premios variados en diversos concursos de folklore local, siendo especialmente destacadas las competiciones de Oban de 1891 y las de Inverness de 1894 y 1899, siendo el primer no escocés (D.C. era londinense, de hecho se le conocía como “Cockney Piper”4) en ganar estas preciadas competiciones. Sin embargo, en 1901 emigra a Montana (USA), no se sabe si por un desengaño amoroso o porque se queda sin trabajo (los aristócratas y miembros de la alta burguesía gustaban de tener a gaiteros entre sus criados, pero un cambio en los impuestos que éstos recibían provocó que muchos de ellos prescindieran de este tipo de servicios. En caso es que D.C., emigró siguiendo la fiebre del oro, estableciéndose en la ciudad de Anaconda (Montana, USA). Al parecer, a mediados de los años 20, dejó de tocar la gaita en público. Trabajando en las minas había contraído una enfermedad pulmonar y se convirtió en predicador de los Testigos de Jehová. Si bien era un virtuoso intérprete de la gaita, actualmente D.C. Mather es reconocido como un extraordinario compositor, siendo algunas de sus canciones tan populares como interpretadas aún hoy en día. Además, treinta de sus condecoraciones se pueden ver en el Museo de Inverness y su uniforme está expuesto en la Montana Historical Society.

DC Mather ataviado con sus mejores galas.

DC Mather ataviado con sus mejores galas.

–          George Martin Mather se casó con Jane Elizabeth Nock en 1883. Entre e1884 y 1906 tuvieron 13 hijos.

–          Mary Ann Mather

Thomas J. Mather enviudó en la década de 1880, falleciendo en la década de 1890, cuando deja de cobrar la pensión que le seguía pasando el ejército.

Thomas J. Mather había sido hijo de Thomas Mather (1802-1828), quien trabajaba en servicio doméstico de la mansión Blairadam de Cleish, en el condado escocés de Kinross, a unos 40 kilómetros de Edimburgo. En 1821, contrajo matrimonio con Sarah Maria Eastey, hija de James Eastey, el propietario del Eastey Hotel de Londres. Sarah Maria había conocido a Thomas Mather en Kinross, dos años antes, donde ella trabajaba como maestra de escuela. El matrimonio tuvo cinco hijos: Robert, Anna Louisa, Thomas J. (nuestro héroe), Sarah Marian y Andrew. A la muerte de Thomas padre, la familia se trasladó a Londres, a pesar de que el propietario de la mansión Blairadam ofreció a la viuda un terruño y una vaca. Asimismo, el abuelo de Thomas J. Mather también se llamaba Thomas Mather y había nacido en 1775.

Hasta aquí, los post sobre la medalla británica de Crimea. Como dijimos con anterioridad, de esta campaña también existe la medalla del Khedive de Turquía otorgada a sus aliados y la que el Zar otorgó a las tropas que lucharon por su causa. Pero de estas medallas y de otras campañas hablaremos en otra ocasión.  

NOTAS:

1 Rusia también acuñó una medalla conmemorativa de la guerra, pero de ésta y de la otomana hablaremos otro día.

2 La batalla de Inkerman tuvo un coste desproporcionado en vidas de altos mandos británicos. A la del teniente coronel Smyth cabe añadir:

– General George Cathcart (1794-1854), comandante en jefe de la 4ª División. Militar y diplomático de primer orden, era un veterano de las guerras napoleónicas (incluyendo una destacada participación en la batalla de Quatre Bras y Waterloo, donde fue ayudante de campo de Wellington). Cayó de un tiro en el pecho, cuando vio que el general de brigada Torrens había caído, y decidió encabezar él mismo en contraataque contra el flanco ruso. Probablemente, siguiendo una idea de Lord Raglan (comandante en jefe de los británicos en Crimea y amigo íntimo de Cathcart desde la infancia), en su honor se nombró la colina cercana a Sebastopol donde se fundaría el cementerio para altos mandos que vemos en la fotografía de arriba, lugar que sería su última morada y que se mantuvo intacto hasta la conquista de Crimea por los alemanes, cuando el cementerio fue arrasado por las tropas de von Manstein.

Muerte del general Cathcart, de ua autor anónimo.

Muerte del general Cathcart, de un autor anónimo.

 – General de Brigada Thomas Leigh Goldie (1807-1854), al mando de la 1ª Brigada de la 4ª División en Inkerman y coronel del 57º Regimiento de Infantería. Fue enterrado en Cathcart Hill.

– General de Brigada Sir Arthur Wellesley Torrens (1809-1855), al mando de la 2ª Brigada de la 4ª División, donde estaba encuadrado el 68º Regimiento. Encabezó un contraataque al flanco ruso, su caballo cayó, atrapándolo y recibió varias heridas de bala, que si bien no fueron mortales de necesidad, sí que le dejaron muy mal herido. Falleció en París, al cabo de unas semanas. Su abuelo materno era el gobernador de la isla de Santa Helena, donde Napoleón pasó sus últimos días, y el propio Torrens era ahijado del duque de Wellington, de quien lleva sus nombres de pilas.

– General de Brigada Thomas Fox Strangeways (1790-1854), estando en el Estado Mayor, una granada cayó al lado de su caballo, amputándole la pierna, muriendo poco después. Fue enterrado en Cathcart Hill. Se dice que como broma macabra, cuando murió llevaba puesto la Orden de Santa Ana, la condecoración que le concedió el Zar tras Waterloo, batalla en la que fue herido de tal gravedad, que se le desahució.

– Teniente Coronel Charles Francis Seymour (1819-1854), formaba parte del Estado Mayor de Cathcart, con quien cayó y se le enterró en Cathcart Hill. Pertenecía a los Scots Fusiliers Guards, uno de los mejores regimientos victorianos, y como en los casos anteriores, era procedente de una larga relación de antepasados militares.

– Teniente Coronel Herny Bentick (1796-1878), al mando del 28º Regimiento de Infantería. Recibió una grave herido en el brazo y hubo de regresar a la Gran Bretaña, donde continuaría su carrera militar hasta llegar al grado de general.

Por su parte, los generales franceses también pagaron con sangre su decisiva intervención en Inkerman:

– General de Brigada Frederic de Lourmel (1811-1854), falleció de un balazo, cuando tras la batalla persiguió con sus hombres a los rusos en retirada hacia Sebastopol. En las cercanías de la ciudad, recibió el fatal disparo.

– General François de Canrobert (1809-1895), en aquel entonces, nada más y nada menos que Comandante en Jefe del Ejército Francés en Crimea, en sustitución del mariscal Saint-Arnnaud, que acababa de fallecer por una pericarditis complicada por el cólera. Viendo la delicada situación de las tropas británicas, el arrojado Canrobert no se lo pensó dos veces y encabezó en persona una carga del Regimiento de los Zuavos. Fue herido de cierta gravedad al caérsele su caballo encima. No permaneció demasiado tiempo en el cargo, ya que sus relaciones con Lord Raglan eran pésimas y decidió regresar a Francia, unos meses después de esta batalla.

3 La Royal Caledonian School era una institución de carácter benéfico en la que los hijos de escoceses residentes en Londres, que habían causado baja (muerte, heridas de gravedad o enfermedades crónicas) luchando en el ejército británico, podían recibir una educación gratuita, enseñándoles un oficio en el que sobrevivir el día de mañana, además de clases de folclore escocés. El origen de esta feliz iniciativa se encuentra en 1815, cuando una serie de prohombres escoceses afincados en Londres fundan el Caledonian Asylum, para atender a los niños escoceses que habían quedado huérfanos durante las Guerras Napoleónicas. En 1852, la reina Victoria se convirtió en la patrona de la institución, que pasó a llamarse Royal Caledonian School. En aquella época, eran atendidos 70 chicos y 50 chicas. A lo largo de los años, esta institución ha ido modificando su sedes, pero no sus objetivos y hoy en día sigue trabajando para los mismos objetivos con los que se fundó, ampliándose además a la atención de niños escoceses que habitan en Londres que viven en o al borde de la pobreza.

4 “Cockney” es el nombre con el que los británicos conocen a los habitantes de Londres.

FUENTES:

http://www.pipetunes.ca/composers.asp?pg=Details&composerID=25

http://boards.ancestry.com/thread.aspx?mv=flat&m=667&p=surnames.mather

http://senderosdelahistoria.wordpress.com/2007/07/30/la-guerra-de-crimea-1854-1856/

http://www.lightinfantry.me.uk/dlicirmea.htm

http://www.nam.ac.uk/online-collection/detail.php?q=searchType%3Dsimple%26resultsDisplay%3Dlist%26simpleText%3D77th%2Beast%2Bmiddlesex%2Bregiment&pos=2&total=15&page=1&acc=1994-01-1-322-1

http://glosters.tripod.com/crimstaff.htm

VIDAL, Francisco de Paula: Historia Contemporánea del Imperio Otomano. Librería Edita Española. Barcelona, 1934.

GORDON, Lawrence: British Battles and Medals. Ed. Spink. 7º edición. Londres, 2008.

MERCER, Patrick: Inkerman, 1854. Editorial Osprey. Londres, 1998.

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