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Si hace unos días hablábamos de la Medalla de Joló de 1876, hoy hablaremos de la Medalla de Mindanao de las campañas de 1890-91 y 1894-95.

Para una visión general de la historia de la colonización española de la isla de Mindanao, os sugiero leer los artículos que escribí para el foro de El Gran Capitán:

http://www.elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos/historia-militar/1706-las-campanas-de-mindanao-1o-parte

http://www.elgrancapitan.org/portal/index.php/articulos/historia-militar/1707-la-campana-de-mindanao-2o-parte

En 1890, es nombrado Gobernador General de Filipinas el resolutivo general Valeriano Weyler1, cuya primera decisión para con Mindanao fue la de terminar con la política pacificadora de su antecesor, el general Emilio Terrero, y terminar con los datus rebeldes por la vía militar. Especialmente en las zonas del Río Grande y de la laguna de Lanao.

Tras sofocar una revuelta en las islas Carolinas, en 1891, retoma las acciones en Mindanao, repartiendo armas entre los colonos y expidiendo un decreto organizando un somatén armado en los distritos de Misamis y Dapitan, con organización y reglamento parecidos a los del somatén de Cataluña. Seguidamente, establece destacamentos en Barás, Parang-Parang y Malabang en la bahía Illana, lo que dificulta las comunicaciones y movimientos de los moros rebeldes. El paso culminante lo da en agosto de 1891, atacando y destruyendo la ranchería de Marawi (Marahui o Marahuit en los textos españoles de la época), en el lago Lanao. Pero el resultado de esta operación repite los patrones anteriores: brillante victoria militar, pero que no se puede consolidar por falta de efectivos. Se abandona el fuerte destruido con tanto sacrificio, para que, en unas semanas (meses a los sumo), vuelva a ser reconstruido.

Teniente de Infantería de Marina español destinado en Filipinas.

Teniente de Infantería de Marina español destinado en Filipinas.

Weyler además incitaba a que en las inmediaciones de los fuertes españoles, se fueran estableciendo poblados, autorizando a los soldados a instalarse con sus familias, facilitándoles tierras de cultivo. Todo ello, con la intención que al licenciarse, los soldados se quedaran en aquellos territorios, formando la base de las poblaciones y asentamientos españoles, como ya los había en Luzón y las Bisayas. Asimismo, Weyler acordó dar todo tipo de facilidades a los filipinos de las mencionadas islas que se quisieran establecer en Mindanao2. El mallorquín también tuvo la idea de establecer una colonia penitenciaria en las inmediaciones del lago Lanao, pero el proyecto no llegó a materializarse.

González Parrado3 nos informa de cómo quedó la composición del ejército español, tras la campaña de Weyler:

–       Regimiento de Infantería nº 69: 1.291 efectivos

–       Regimiento de Infantería nº 71: 1.291 efectivos

–       Regimiento de Infantería nº 73: 411 efectivos

–       Artillería: 132 efectivos

–       Caballería: 70 efectivos

–       Ingenieros: 273

–       Batallón Disciplinario: 590

Lo que suma un total de 4.018. Por aquel entonces, explica González Parrado, la actitud militar frente a los sultanatos moros es puramente defensiva, “destinada a contener, por la fuerza, sus agresiones y desmanes” 4.

Pero los planes de Weyler no se llegan a realizar. Ni le llegan los refuerzos que precisa, ni consigue atraer el flujo migratorio que requieren sus planes de colonización. Por ello, dimite, siendo sustituido por el general Despujol5, a quien no le queda más remedio que bajar la intensidad de la campaña.

Finalmente, el siguiente gobernador, el general Ramón Blanco6, volverá a dar un impulso a la conquista de la región del lago Lanao, bastión de los moros rebeldes en la campaña de 1894-95. A pesar de que, paralelamente, debe hacer frente a una revuelta en Luzón.

Blanco coloca al general Parrado al mando de unos 3.000 ó 5.000 hombres, dependiendo de las fuentes, todos ellos batallones de cazadores e infantería de marina; ya que los batallones de infantería de línea estaban comprometidos en la campaña de Cuba. Volverán a conquistar el fuerte de Marawi, que ya había conquistado Weyler y que, tras abandonarlo, los moros habían reconstruido. Cae en marzo de 1895, muriendo en el combate el indomable datu Amai Pakpak, junto a su hijo y otros 23 datus. Siendo así mismo cuantiosas las pérdidas de guerreros maranaos y de españoles, de los que fallecen 194, entre españoles y filipinos aliados. Seguidamente, Blanco tratará de emprender una política de corte diplomático, en la que acabará reconociendo la autoridad de los líderes locales, si es que no hay autoridades españolas para administrar justicia, así como el respeto a la religión islámica y las costumbres locales.

Medalla de Mindanao. Anverso.

Medalla de Mindanao. Anverso.

El sábado 12 de octubre de 1895, se publica en la Gaceta de Madrid el Real Decreto del Ministerio de la Guerra por el que se crea la Medalla de la Campaña de Mindanao, con el siguiente articulado:

1º Se crea una medalla en recuerdo de las penalidades y de los gloriosos hechos de armas de las campaña de Mindanao en los años 1890, 1891 y 1894, 1895, que, a la vez, sirva de merecida recompensa a cuantos han expuesto su vida por la Patria, soportando con entereza las privaciones y las fatigas y arrostrando con valor los peligros en aquella apartada región.

2º Las expresadas campañas se indicarán por medio de pasadores de oro colocados en la cinta de la medalla.

3º Tendrán derecho a ostentar dicha condecoración todos los individuos del Ejército y de la Armada y los voluntarios que hayan concurrido a dichas campañas y los de la clase civil que en cualquier concepto, pero debidamente autorizados, hubieran acompañado al Ejército en las operaciones activas y asistido a funciones de guerra.

4º Será condición indispensable para obtener la medalla haber tomado parte en un hecho de armas, y permanecido, a lo menos, un mes en operaciones, a no ser que lo hayan impedido heridas recibidas en acción de guerra o enfermedades adquiridas a consecuencia de las penalidades de la campaña.

5º El Ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto.

La medalla que presentamos hoy incluye el pasador de la campaña de Weyler, de 1890-91.

  1. Época: Alfonso XIII, Regencia de María Cristina
  2. Catálogo Pérez-Guerra: 772
  3. Catálogo Gravalos-Calvó: 366
  4. Tamaño: 34mm
  5. Material: De hierro, con el borde de bronce dorado
  6. Fabricante: Desconocido
  7. Estado: Bueno. El reverso está ligeramente movido, debido al proceso de fabricación, ya que el marco dorado es la parte unida al enganche, mientras que el centro de hierro estaba engarzado. Ello hace que, con el paso del tiempo, los centros de esta medalla tiendan a moverse.
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