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Dentro del mundo de las condecoraciones militares, uno de los aspectos menos conocidos, o limitados a los expertos en la materia, es el estudio de los medallistas o acuñadores de medallas. En España, salvo excepciones, las medallas eran acuñadas y vendidas por empresas privadas. Cada una de ellas, siguiendo troqueles y diseños oficiales, ofrecía diferentes grados de calidad, e incluso sutiles variaciones en las piezas, convirtiéndolas en verdaderas joyas, pudiendo llegar a multiplicar su valor.

Dentro de los diferentes fabricantes de efectos militares y acuñadores de medallas, siempre hemos tenido una cierta debilidad por la saga de los Castells de Barcelona. No sólo por la calidad de sus acabados, sino por el “toque Castells” que les daban a muchas de sus piezas. Iniciamos una serie de dos post, dedicada a sus dos primeros dueños: el primero, dedicado a Bernardo, el fundador; el segundo, a su hijo, Genaro.

Pero la investigación sigue abierta. No descartamos dedicarles más post en el futuro. Al ser una empresa privada, liquidada hace años, en ocasiones, van a apreciado en anticuarios o tiendas de militaría, nuevas piezas o documentación, que pueden dar más luz a esta temática.

Finalmente, queremos agradecer la amable colaboración que hemos obtenido por parte de Jaume Boguñà y Juan Luis Calvó, quienes nos han aportado generosa información para desarrollar este texto.

Bernardo Castells i Brunet fundó su célebre negocio de efectos militares en 1834, en el barrio de Gracia. Más adelante, abriría una sucursal en la calle Escudellers, 17, donde el negocio pasaría a llamarse “Castells e Hijos”. Bernardo Castells fallece el 16 de abril de 1883. Deja un hijo varón, Genaro Castells Reig, y una hija, Teresa Castells Reig. Quienes continuarán el negocio familiar con el nombre de “Hijos de Bernardo Castells”.

Bernardo Castells i Brunet fue una persona de relevancia pública, como lo demuestra que fuera “agraciado por S.M. el rey, en virtud de sus servicios especiales prestados en diferentes épocas al ramo de Guerra, con la cruz blanca de segunda clase del Mérito Militar[i]. Así mismo, era vocal de la asociación benéfica “Amigos de los Pobres”, presidida por don Francisco de P. Rius y Taulet[ii].

Entre las medallas que fabricó, destacamos:

Medalla por la Defensa del Arsenal de la Carraca(1873). Uno de los episodios más destacados en las Guerras Cantonales, fue la Defensa del Arsenal de la Carraca (San Fernando, Cádiz). Con motivo de su exitosa defensa, el gobierno decidió otorgar na defensa a cada uno de sus 188 defensores, para lo cual convocó un concurso público. Con su diseño, Bernardo Castells y, por consiguiente, quien obtuvo la exclusividad para acuñarla. Se trata de una medalla elíptica, de bronce, tocada por una corona de cinco torres. En el mercado, se pueden encontrar algunas piezas cuyas coronas constan de cuatro torres, pero se trata de un remiendo posterior, con medallas sobrantes. Las coronas de las ciento ochenta y ocho medallas originales ostentaban cinco torres.

Orden del Mérito Militar de 1ª Clase con Distintivo Rojo. Modelo de la Restauración Bornónica (Alfonso XII-Alfonso XIII). Si bien las órdenes no suelen ir firmadas, sí que determinados elementos en su fabricación permiten saber quien las acuñó. Por ejemplo, en el caso de las versiones pensionadas de esta condecoración, los Castells incluían una barra blanca en el brazo superior, a las tres barras reglamentarias (laterales e inferior), lo que permite identificarlas. Asímismo, también es característica la corona de esta pieza, que es más redondeada y con más relieve que las piezas de otros fabricantes.

Medalla de la Orden del Mérito Militar de 1ª clase con Distintivo Rojo. Fuente: JHG

Medalla de la Orden del Mérito Militar de 1ª clase con Distintivo Rojo. Fuente: Colección JHG

Medalla por la Defensa de Bilbao (1874). Bernardo Castells era un conocido simpatizante de la causa carlista. En una de las insurrecciones carlistas de Barcelona, al parecer, llegó a salir con un trabuco. Por ello, cuando el gobierno de la Primera República decretó la creación de una medalla por la defensa de Bilbao, en la que se constaba el escudo de Bilbao, en el que figuran dos lobos; Castells, en una versión subversiva, los sustituyó por dos pollinos, para que los militares liberales que la lucieran, llevaran sobre su pecho una pareja de burros. Se da la circunstancia, que en el libro estadounidense de principios del siglo XX, se ha dado su modelo subversivo e irregular como la versión oficial[iii].

Medalla por la Defensa de Bilbao (1874)

Medalla por la Defensa de Bilbao (1874). Fuente: Colección JHG

Así mismo, tenemos conocimiento que visitó Marruecos, durante la campaña de 1860. Según nos indica el Sr. Boguñà, la mayoría de piezas de esta campaña que hay en el mercado fueron manufacturadas por la Casa Castells, aunque no estén firmadas, debido a su característica corona.

Salvoconducto con el que B. Castells pudo ir a Marruecos durante la guerra de 1860. Fuente: J.L. Calvó

Salvoconducto con el que B. Castells pudo ir a Marruecos durante la guerra de 1860. Fuente: J.L. Calvó

No sólo fue un prestigioso acuñador y fabricante de artículos militares, sino que a él se le debe como curiosidad el diseño incluso de la bandera de la Guardia Civil. Al parecer, al verlos desfilar el día de la boda de Alfonso XII y Mercedes de Orleans tuvo la idea[iv].

La bandera tiene su origen en la boda de Alfonso XII con María de las Mercedes. Aquel fausto día, el 23 de enero de 1878, desfiló sin enseña la Compañía de Guardias Jóvenes, cosa que no ocurrió con la Compañía de Carabineros Jóvenes, cuerpos actualmente fusionados. Al verlo, Bernardo Castells se ofreció al teniente general marqués de la Colonia, director general del cuerpo, una bandera que fue entregada, finalmente, el 9 de noviembre de aquel año[v].

En el próximo post, hablaremos de Genaro Castells y más de sus fantásticas condecoraciones.


[i] La Vanguardia, abril de 1881.

[ii] Francisco de Paula Rius i Taulet (Barcelona, 1833 – Olèrdola, 1889). Prohombre de Barcelona, ciudad de la que fue alcalde en cuatro mandatos e impulsor de la Exposición Universal de 1888. El vicepresidente de la Asociación era don Juan José Cabot; el otro vocal era don Pedro Bruny.

[iii] Gillingham, H. E. (1926). Spanish orders of chivalry and decorations of honour. New York: The American numismatic society.

[v] ABC, 4 de marzo de 1967

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