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No es el objetivo de este post hacer un exhaustivo estudio de esta orden, sino una pequeña introducción de una de las piezas más antiguas de mi colección. Espero que os guste.

ORIGENES

Las diferentes leyes y legislaciones de cada época nos hablan con una claridad meridiana de la escala de valores de las gentes que las impulsaron. Lo mismo que el sistema premial que emana de aquéllas. Por ello, es realmente muy significativo que las primeras condecoraciones modernas[1], premiaran más la lealtad que el valor en el campo de batalla. Y no fue en otro lugar del mundo, sino España donde surgió la primera condecoración de estas características. En 1666, cuando Doña Mariana de Austria, regente de su hijo, Carlos II, establece la Medalla de la Real Efigie del Rey Nuestro Señor, destinada a premiar a aquellos jefes y oficiales de los Reales Ejércitos que hubieran permanecido en servicio militar activo por un mínimo de veinte años[2].

Posteriormente, los países de nuestro entorno empezarán a crear condecoraciones de corte similar. Así, en Francia, Luís XIV crea el 5 de abril de 1693 la Ordre Royal et Militaire de Saint-Louis (la Real y Militar Orden de San Luís), condecoración que estuvo en vigor hasta 1830 (con el paréntesis de la Revolución Francesa y el periodo Napoleónico) y que premiaba a los oficiales de fe católica que se habían distinguido en los ejércitos franceses por un periodo mínimo de diez años. Por su parte, Luís XV crea el 16 de abril de 1771 el Médaillon des Deux Épées (la Medalla de las Dos Espadas), para premiar a oficiales con un mínimo de veinticuatro años de servicio en el ejército. Medalla que consiguió el tanto prestigio en Francia, como para ser la única condecoración monárquica que no fue abolida por la Revolución Francesa, si bien se dejó de otorgar en 1795.

two swords

Medalla de las Dos Espadas. Fuente: La Galerie de la Numismatique.

En el Reino Unido, el rey Guillermo IV crea en 1830 la Long Service and Good Conduct Medal (Medalla de Largo Servicio y Buena Conducta), que empezó premiando a los militares que habían tenido un servicio intachable durante quince años, si bien más adelante se alargó hasta los diecisiete años de servicio. Hay que tener en cuenta que durante la etapa victoriana, los soldados eran voluntarios y se enrolaban por un periodo de doce años: siete en servicio activo y cinco en la reserva. Así que para obtener esta condecoración, el soldado debería de haberse re-enganchado tras su contrato inicial.

Del mismo modo, es igualmente significativo el hecho de que dos de las tres grandes Órdenes creadas por Fernando VII durante su reinado, tengan como objeto premiar la lealtad: San Hermenegildo y la Real Orden de Isabel la Católica[3]. Pero es que la tercera de ellas, la que debía premiar la valor heroico en el campo de batalla, también la usó para premiar la lealtad de los oficiales franceses que irrumpieron en España, bajo el mando del Duque de Angulema y el nombre de los 100.000 Hijos de San Luís para devolverle el poder absoluto, saltándose los estatutos de la Orden, degradándole de un modo que, milagrosamente, no llegó a ser irreversible.

De todas ellas, hoy es únicamente la Orden de San Hermenegildo la que ha quedado para premiar la constancia en la vida militar. También es una de las condecoraciones más queridas por el ejército, amén de contar con ciertas particularidades que la convierten en una pieza muy especial. No en vano es una de las grandes Órdenes de nuestro ejército.

 SAN HERMENEGILDO

Si bien el consejo del general Wellington a Fernando VII fue el de premiar con la Orden de San Fernando tanto el valor como la constancia en el servicio, el Consejo Supremo de Guerra consigue imponer su parecer de crear una orden diferenciada para cada una de estas virtudes militares[4]. Así, finalmente, el correspondiente Real Decreto fue firmado por Fernando VII el 24 de noviembre de 1814.

Esta nueva orden se puso bajo la advocación de San Hermenegildo[5] (también se pensó en San Recaredo), por una serie de circunstancias y vicisitudes que concurrían en este Santo: rey español, firmeza inconmovible en la fe que demostró en su martirio, gran devoción a este Santo que demostró Felipe II como artífice de la primera unidad religiosa de España, que hizo trasladar su reliquia al Real Monasterio de El Escorial, de donde fue arrebatada por los franceses en 1814 y que, recuperada, fue devuelta al Real Monasterio, donde permanece hasta nuestros días. Si bien, fue definitiva la devoción religiosa para con él que demostró Fernando VII[6]

El requisito para obtenerla es el intachable servicio por un periodo de veinticinco años[7]. La orden, en un principio, se dividió en tres clases: Gran Cruz, Paca y Cruz; si bien, posteriormente se añadiría la Encomienda. Desde su inicio, sólo puede ser otorgada a militares españoles.

Se tiene mucho cuidado con su diseño, ya que la figura del santo mártir, va a caballo y porta una palma en la mano (a diferencia de la Orden de San Fernando, cuyo santo lleva una espada), ya que su premio tienen un lema que no alude a la valentía, sino a la pulcritud: “Premio a la Constancia Militar”[8].

NUESTRA PIEZA

A diferencia de las condecoraciones españolas más longevas, se puede afirmar que la Orden de San Hermenegildo es la que menos cambios ha sufrido a lo largo de sus casi dos siglos de existencia. Ello dificulta fechar algunas piezas. En nuestro caso, sin embargo, algunas pistas nos pueden ayudar a ponerle una fecha aproximada a nuestra pieza. Para empezar es de tamaño princesa y la anilla es de churro, por lo que podemos fecharla, sin miedo a equivocarnos, en la primera mitad del siglo XIX. Se estado de conservación es excelente, con los esmaltes prácticamente intactos y el centro es de oro. 

ESP SH 02

  Orden de San Hermenegildo. Anverso. Fuente: Colección JHG.

 ESP SH 04

 Orden de San Hermenegildo. Reverso. Fuente: Colección JHG.

Ficha técnica:

a .Época: Fernando VII o  Isabel II

b. Catálogo Pérez-Guerra: 56

c. Catálogo Gravalos-Calvó: 60

d. Tamaño: Princesa, 35 x 20mm

e. Material: Oro y esmaltes

f. Fabricante: Desconocido

g. Estado: Prácticamente perfecto. Señales de uso en los brazos horizontales de la cruz. La cinta de seda probablemente sea la original.

BIBLIOGRAFÍA

ALONSO BAQUER, Miguel: “La Valentía en Grado Heroico” en Revista de Historia Militar, Número Especial “Segundo Centenario de la Orden de San Fernando”. Edita el Instituto de Historia y Cultura Militar. Madrid, 2011.

CEBALLOS-ESCALERA GILA, Alfonso de: “Historia de la Creación y Trayectoria de la Orden de San Fernando” en Revista de Historia Militar, Número Especial “Segundo Centenario de la Orden de San Fernando”. Edita el Instituto de Historia y Cultura Militar. Madrid, 2011.

MINISTERIO DE DEFENSA: Historia de la Real y Militar Orden De San Hermenegildo. www.rmo.mde.es/ordensherme/


[1] Entendemos por condecoraciones modernas a aquellas que se reciben por algún mérito contraído en el campo militar o el civil, en contraposición a las medallas del Antiguo Régimen (medallas medievales), que eran de carácter conmemorativo y las repartía el Rey a su libre albedrío entre los miembros de la alta y media nobleza. discreción real

[2]CEBALLOS-ESCALERA GILA, Alfonso de (2011), p. 29

[3]Creada el 14 de marzo de 1815, para premiar la “acrisolada lealtad” de los súbditos de la Corona en el continente americano.

[5] San Hermenegildo (Medina del Campo, 564 – Tarragona, 585), hijo del rey visigodo Leovigildo y la noble hispanorromana Teodosia, educado en el arrianismo, se convirtió al catolicismo, lo que provocó la ruptura con su padre, que desembocó en la guerra, su captura y muerte. A petición de Felipe II, fue canonizado por el papa Sixto V, convirtiéndose junto a San Fernando, en el santo patrón de la monarquía española (Wikipedia).

[7] 1º Reglamento, julio de 1815, Artículo 38.

[8]ALONSO BAQUER, Miguel (2011), p. 19

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