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THE DEATH AND GLORY BOYS:

 17ª Regimiento de Lanceros (Duke of Cambridge Own)

En 1759, convencido de la necesidad de incrementar sus efectivos de caballería ligera, Jorge II mandó crear cinco nuevos regimientos de dragones. Uno de ellos sería el 17º. Fue su primer coronel, John Hale, quien tuvo la idea de incluir su ya mítico lema: “Death or Glory”, tras su primera victoria en Québec (1763). Participó en varias batallas durantela Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.

Fue una unidad muy viajera, como demuestra el hecho que en cuatro años estuvo presente en cuatro continentes diferentes: en 1806 en Inglaterra, Europa; en 1807 en Montevideo, América; en 1808 en Cabo de Buena Esperanza, África; y en 1809 en Surat, Asia.

Al finalizar las guerras napoleónicas, el ejército británico, al ver lo bien que se han desenvuelto en el campo de batalla los lanceros ulanos de Napoleón, decide transformar algunos de sus regimientos de Dragones en Lanceros. Éste será el caso del 17º.

Su siguiente campaña, fue nada menos que la Guerrade Crimea, y fue allí donde conseguirían fama mundial, al ser ellos la vanguardia de la celebérrima Brigada Ligera que cargó contra los cañones rusos en la batalla de Balaklava, donde sufrieron severísimas bajas y donde se ganaron a sangre el lema de su regimiento: Death or Glory Boys. También participaron en las batallas de Sebastopol, Alma e Inkerman.

Los Lanceros del 17º, a la vanguardia de la Carga de la Brigada Ligera.

Su siguiente destino fuela India, donde fueron trasladados tras el famoso motín de los cipayos. En 1879 pasaron a Sudáfrica, donde tuvieron un importante papel en la batalla de Ulundi, donde los zulúes fueron definitivamente derrotados.

Tras una breve estancia en el Reino Unido, al estallar la Segunda Guerra Bóer, son nuevamente trasladados a Sudáfrica. Hay un aspecto de la Segunda Guerra Bóer que no se suele tener en cuenta, y es que no se trata de una guerra como la que los británicos estaban acostumbrados a luchar. Aquí los enemigos no eran los zulúes, guerreros indomables, pero tan solo armados con lanzas y mazas; ni sudaneses o hindúes, que contaban con un armamento totalmente anticuado. Los bóer contaban con medios financieros suficientes para conseguir armas de la misma calidad que los británicos, conocían el territorio en profundidad y tampoco les faltaba valor1. Ello obligó al Imperio Británico a realizar un esfuerzo sin precedentes, llegando a movilizar hasta 400.000 soldados2 (y que según las fuentes varían entre los 50.000 a las 100.000 bajas3), especialmente tras la conocida como Black Week (10-17 de diciembre de 1899), cuando los británicos fueron derrotados sucesivamente en las batallas de Stormberg, Magersfontein y Colenso, dejando en el camino casi 3.000 bajas británicas4. Pero el poderío británico se impuso y, finalmente, en 1900 entraron en Johannesburgo. Pero, si bien los británicos se las prometían felices y daban la guerra por concluida, los bóer no se rindieron y, aprovechando su profundo conocimiento del terreno y el apoyo de gran parte de la población civil (especialmente en el Estado Libre de Orange), dando lugar a una guerra de guerrillas, con algunos golpes de mano extraordinariamente audaces. Pero la presión británica se impuso (así como unas medidas salvajes contra la población civil, como por ejemplo el establecimiento de campos de concentración5), y los bóer se rindieron en la primavera de 1902.

“All that was left of them”, de Woodville. Los Lanceros del 17º caen en Modderfontein en septiembre de 1901.

Pero si algo quedó claro en esta guerra fue que una caballería de lanceros había quedado obsoleta en la guerra moderna. Sus lanzas podían ser eficaces para atacar a zulúes en Ulundi, pero no para enfrentarse a un enemigo armado con rifles Martini-Henry.

En la Primera Guerra Mundial, dentro de sus honores de batalla, destacan Festubert (1914), Somme (1916,1918), Morval, Cambrai (1917, 1918), St Quentin, Avre, Hazebrouck, y Amiens. Tras finalizar la guerra, el 17º de Lanceros fue fusionado con el 21º de Lanceros (otra unidad de rancio abolengo). Terminaba allí su historia, dejando en el camino cinco Victoria Cross y un historial que muy poquitos regimientos pueden igualar a estos arrojados y valientes Death or Glory Boys.

Notas

1: la inconmensurable magnitud de la Primera Guerra Mundial ha eclipsado las que pueden ser consideradas, en cierto modo, como sus hermanas pequeñas: las guerras que enfrentaron a ejércitos occidentales durante la segunda mitad del siglo XIX, además dela Segunda Guerra Bóer, la terrorífica Guerra Franco-Prusiana (1870), cuyo recuerdo resultó de acicate para que las naciones europeas se lanzarán con más temeridad que inteligencia a aquel brutal choque de trenes que hubo entre 1914-1918 (no nos debe extrañar que muchos generales y altos mandos de los ejércitos galo y alemán fueron veteranos de la anterior contienda). La única guerra de aquel periodo que ha gozado de más divulgación ha sido la Guerra de Secesión de los Estados Unidos; que, en este caso, ha contado con la inestimable ayuda del cine estadounidense, que a su vez necesitaba ávidamente historias reales para llevar a la gran pantalla de un país muy joven y con tan poca historia. No sé si dentro de esta categoría se debería incluir la Guerra Hispano-Americana de 1898.

2: este es el motivo por el que las medallas dela Segunda Guerra Bóer: la Queen’s South Africa y la King’s South Africa estén entre las condecoraciones de campaña más económicas y sean, como ya venimos aconsejando, un buen inicio para todos aquellos que se quieran introducir en este terreno.

3: muchas bajas hay que contarlas no sólo por combates, sino también por un extenso catálogo de enfermedades.

4: es tras estas derrotas que el gobierno británico se da cuenta de la magnitud del problema y empieza a enviar tropas a gran escala, entre las que se encontrarán los 17º de Lanceros. Recordemos que F.W. Stoddard desembarca en Sudáfrica en marzo de 1900.

5: aquí encontramos otro paralelismo con la Guerra de Cuba y las represalias contra los civiles que llevó a cabo (con menos éxito, pero no menos crueldad) el general Weyler, probablemente los primeros de la historia.

Fuentes:

Peter Stoddard

Copia de la documentación relativa a F. Stoddard proveniente de los National Archives.

Webs recomendadas:

www.northeastmedals.com

www.anglo-boer.co.za

http://www.bbc.co.uk/history/british/victorians/boer_wars_01.shtml

www.haslar.co.uk/haslar16b.htm

Libros:

HAYWARD, John, BIRCH, Diana, BISHOP, Richard: British Battles and Medals. Ed Spink & Son Ltd. Londres, 2006, 8ª edición.

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