Exposición sobre el servicio militar en el Ifni

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Hace unas semanas, por pura casualidad, encontré el anuncio de una exposición que estaba a punto de clausurarse en el Museo de las Culturas del Mundo de Barcelona. El título, para un estudioso de las guerras de Marruecos, no podía ser más sugerente: “Ifni. La mili africana de los catalanes”. Y a pesar del riesgo que suponía que la exposición estuviera organizada por el Ayuntamiento de Barcelona (cuya visión de la historia y cultura militares está alejada de la este blog), merecía la oportunidad de ser visitada y comentada.

En resumen, ya sólo por el simple hecho de tratar de rescatar del olvido un episodio de la reciente historia de España, la valoración sólo puede ser positiva. Si bien cabe reseñar la modestia de lo expuesto y lo exiguo del espacio que se le dedicó que hacía el recorrido demasiado corto.

En cuanto al contenido, unos paneles explicativos del contexto histórico y una breve reseña sobre la “guerrita” que tuvo lugar entre noviembre de 1957 y junio de 1958, destacando la participación de las unidades de paracaidistas, con las banderas Roger de Lauria y Roger de Flor (dos militares míticos de la Edad Media catalana) y que estaban formada por un gran número de voluntarios catalanes, pero poco más en el apartado bélico.

La exposición estaba salpicada de fotos, algún vídeo, mapas, objetos relacionados con el Ifni y hasta una tienda de campaña, pero desde mi punto de vista le falta algo de vida, hubiera estado bien contar con una maqueta o que la explicación de la guerra de 1957-58 no hubiera quedado en un mero panel explicativo. Hubiera sido interesante, incluir las armas que se usaron, o desplegar un paracaídas de nuestros célebres “paracas”, pero supongo que ello iría (y lo digo sin recochineo) en contra de la cultura de la paz que promulga el Ayuntamiento de Barcelona. Que me parece loable, pero que cuando hablas del Ifni, acaba provocando que la exposición cojee un poco.

Otro punto interesante de la exposición es que es un grito (bueno, más que un grito, un susurro) de queja sobre lo injustamente olvidada que ha tenido la sociedad española a este territorio. La censura franquista ocultó bajo un tupido velo la guerra y sus consecuencias. Y si bien el los últimos años, los estudiosos de las guerras con Marruecos hemos podido disfrutar de, al menos, una buena tanda de ensayos históricos sobre el tema (que no películas o cómics), en el caso del Ifni sí que se le dedicó una película “¡Ahí va otro recluta!”(1960), de Ramón Fernández, con José Luis Ozores de protagonista, que encarna al clásico paleto de la época que recibe todo tipo de bromas y novatadas cuando le toca realizar la mili en el Ifni. La película, que no he visto, no fue bien tratada por la crítica.

Muy interesante me pareció que se hablara del cómic “Las guerras silenciosas”, de Jaime Martín (L’Hospitalet, 1966), que narra las peripecias de su padre durante su servicio militar en el Ifni. Un cómic muy recomendable.

Finalmente, no se explicaba en la exposición, pero ya que estamos puestos, he estado buscando libros de ficción que ambientadas en el Ifni y, la verdad es que solo he encontrado una “Cacao p’al moro”, de Eladi Romero (Lleida, 1956). No deja de ser curioso que sean autores catalanes y una exposición en Barcelona quienes traten de sacar del olvido este episodio de la historia de España.

Por cierto, no puedo dejar de apuntar que esta exposición no se hubiera sin la colaboración de la Asociación de Veteranos Catalanes del Ifni, que cuenta con unos 500 socios y que bien merece que más pronto que tarde, le dedique más espacio en este blog.

 

Este texto va dedicado a todos los veteranos del Ifni.

Webs de asociaciones de veteranos del Ifni:

http://veteranosdeifni.blogspot.com/2016/12/blog-post_26.html

https://www.amigosdeifni.org

http://www.avile.es

 

 

 

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Carta de una desconocida. La mediación humanitaria de Alfonso XIII durante la Primera Guerra Mundial

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Alfonso XIII en su despacho.

 He pensado, no es la primera vez que lo hacemos, que la entrada de esta crónica muy bien podría parafrasear el titulo de la famosa y atractivísima novela de Zweig. A fin de cuentas esta emocionante historia trata de eso.

Se escribe una carta de un remitente desconocido, se le envía a un Rey neutral de un país lejano, se le traslada el drama personal y familiar de una desaparición, de un confinamiento producto de un conflicto de proporciones dantescas.

Normalmente lo hace una esposa, una hija, una madre, y desde ese momento se pone en marcha una oficina en el Palacio Real de Madrid para intentar localizar o acreditar lo sucedido. Lo que en muchos casos resultó una tarea ingente con un final muchas veces, la mayoría, muy ingrato.

Vista general del Palacio Real.

“La Gran Guerra”, no nos detendremos excesivamente en los detalles ya que se ha reflejado en otras entregas de este mismo Blog, también conocida como la Primera Guerra Mundial por su carácter global, con teatros de operaciones en Europa pero también en Oriente Medio y África, significó el primer gran conflicto que asoló medio mundo. No sólo por la intervención de todas las potencias de la época, sino por ser el escenario y el banco de pruebas de todos los avances y perversiones de la industria armamentística del momento.

Las particularidades del enfrentamiento, con frentes atrincherados y estables durante años, introdujeron unos padecimientos hasta entonces desconocidos. Como también lo fueron el efecto de la guerra sobre la población civil, el uso de la aviación y las primeras unidades acorazadas como factores novedosos y devastadores, la sistemática de los gases como arma letal, un potencial artillero desconocido hasta entonces. El infierno en su versión contemporánea.

En este escenario realmente extremo los hombres se encaminaban al frente con la resignación del condenado a muerte. En casa quedaban las familias, solas, desamparadas, con el horror y la angustia que se avecinaban como única compañía. Había que buscar a alguien que pudiera interceder ante tanta tragedia personal. Pero a quién, cómo, con qué posibilidades reales de éxito…

Hubo una primera carta, y después de ella miles. Todas producto de la desesperación, hasta un total de unos 200.000 expedientes que llegaron con una cadencia imparable a Palacio. Historias llenas de angustia y al mismo tiempo con una fe ciega en la mediación del Monarca.

La carta Puccini.

Se daba la compleja circunstancia que en la Corte española de la época convivían las dos sensibilidades en función de las dos alianzas enfrentadas.

Por un lado la Reina Victoria Eugenia de Battenberg, británica y con incluso un hermano movilizado que finalmente cayó en combate, y por otro la Reina Madre María Cristina de Habsburgo, austriaca. Esta situación se debió vivir con una cierta contención y mano izquierda pero no debió ser un contexto familiar de fácil manejo.

La neutralidad de España en la Gran Guerra se había hecho pública el 7 de agosto de 1914. Este inmenso acierto nos evitó, por una vez, vernos inmersos en un conflicto que se llevo por delante entre 15 y 17 millones de personas (militares y civiles) según las fuentes. Se dice pronto.

Cuando en función de las cartas recibidas se decide crear una oficina que se encargue de recepcionarlas y de darles curso, se selecciona cuidadosamente un equipo de funcionarios de distintos niveles, hasta un total de 50 personas. Diplomáticos, militares y traductores poliglotas, ya que se llegaron a recibir cartas de 50 países, aunque fundamentalmente llegaban de Francia, Bélgica y Alemania.

Carta de respuesta de la Secretaría del Rey.

Hay que destacar en este capítulo la figura del traductor Julián Juderías que hablaba y entendía unas 15 lenguas. Como novedad para la época, se incorporan varias mujeres en tareas administrativas y de cierta responsabilidad. Todo este complejo entramado dependía directamente de la Secretaría Particular de A-XIII.

El modelo de actuación, una vez recibida la demanda de noticias sobre alguna persona concreta, con fotos del desaparecido, datos de filiación, Regimientos concretos, último destino conocido, etc., consistía en clasificar por nacionalidades, empleos, unidades, remitiéndose acto seguido a las Embajadas de España por toda Europa para iniciar la búsqueda como tal.

Fotografía del equipo encargado de la gestión de la ayuda humanitaria.

 Este complejo sistema como decíamos tenía como punta de lanza a las distintas legaciones y al personal del Ministerio de Asuntos Exteriores acreditado en ellas. Como dato muy revelador de la implicación y despliegue efectuados, se visitaron 3.000 veces distintos campos de prisioneros, consiguiéndose además de múltiples identificaciones y localizaciones, el indulto de 70 condenados a muerte.

Fotografía de la part del equipo que trabajaba desde la Embajada de España en Viena.

Si al principio hacíamos mucho hincapié en el carácter desconocido de la inmensa mayoría de las peticiones, esto no impidió que también se dieran algunas por parte de personajes muy conocidos de la época. Unamuno, Puccini, Nijinsky, y hasta nuestro admiradísimo Rudyard Kipling.

Destaca también por su interés histórico, hay documentos y telegramas que lo demuestran, la intentona para salvar al Zar Nicolás II y al resto de la familia Imperial de su desdichado final en Ekaterimburgo, ofreciéndose incluso su exilio en España.

Otros nombres que figuran entre los miles de expedientes que se conservan en perfecto estado, y que ahora además se están digitalizado, es el de Charles de Gaulle, que cayó prisionero en la mítica batalla de Verdún, el del entonces piloto Roland Garros, o el cantante y actor también francés, Maurice Chevalier.

 La exposición, en una de las salas en las que se realizan las exposiciones temporales dentro del complejo del Palacio Real, además de un extensísimo catalogo de memorabília, cartas y fotografías originales, películas inéditas, retratos, soberbios bronces, por ejemplo del gran Mariano Benlliure, mobiliario original de la oficina, tiene una puesta en escena realmente brillante. Todo ello, con alguna cesión temporal para la exposición, forma parte de la colección y archivos de Patrimonio Nacional y del propio PR.

Tanto la iluminación, la reproducción de los archivadores donde se guardaban las fichas, a un tamaño deliberadamente fuera de escala, así como lo que contienen las numerosas vitrinas, tienen algo de gran Memorial. Es un espacio para el recuerdo, y para la inevitable reflexión sobre los terribles efectos de cualquier guerra. No es difícil llegar a emocionarse. Y esto es mérito de la propia historia que allí se cuenta, pero sin duda también de la forma de contarla y exponerla.

 

 Hubo un pasaje concreto, que reflejó la prensa de la época, sobre todo francesa, la carta de una niña de ocho años (Sylviane Sartor) que decía así:

“Majestad, mamá llora a todas horas porque su hermano está prisionero. Acaba de recibir una carta que dice que morirá de hambre. Majestad, si quisierais enviarle a Suiza…, porque mamá va a enfermar con seguridad. Os lo agradezco por adelantado. Vuestra servidora, Sylviane, Abril 1917”.

 La carta fue contestada inmediatamente e iniciadas las pesquisas, el tío de esta niña, el soldado francés Achille Delmonte, fue localizado y salvado de una muerte segura, trasladándolo a Suiza y después a Francia.

Inauguración de una placa conmemorativa por parte de Felipe VI.

El reinado de Alfonso XIII, con sus luces y sombras, con sus deseos y sus verdaderas capacidades, en muchos casos muy escasas, siempre ha estado condicionado y en cierto modo eclipsado, por la irrupción de la II Republica, la cruenta Guerra Civil y los posteriores cuarenta años de Franco.

Hasta tal punto (recomendamos el magnífico libro de Javier Tusell y Genoveva Queipo de Llano sobre su figura) que muchos pasajes, aciertos y errores, duermen todavía en un cierto limbo, y como en el caso que nos ha ocupado en esta crónica, habían pasado casi desapercibidos.

Creo que es de justicia, al menos en este pasaje tan emotivo, agradecer a A-XIII una iniciativa que además de salvar muchas vidas, dignifico a sus promotores y saco lo mejor de nosotros mismos como sociedad.

Coincidiendo con la exposición, el Rey Felipe VI, ha inaugurado una placa en el Palacio Real que recuerda aquella vicisitud.

*Damos las gracias a Patrimonio Nacional, propietario de la mayoría de las magníficas fotos que ilustran este artículo.

 

Para saber más:

https://www.casadellibro.com/ebook-alfonso-xiii-el-rey-polemico-ebook/9788430608799/1971258?gclid=eaiaiqobchmincggibj33wiv5hxtch1zgqsbeayyasabegjn8fd_bwe&utm_source=google&utm_medium=cpc&utm_campaign=19438

 

https://www.patrimonionacional.es/noticias/exposicion-cartas-al-rey-la-mediacion-humanitaria-de-alfonso-xiii-en-la-gran-guerra

Ángel Sanz Briz. El cielo es de los valientes.

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EL CIELO ES DE LOS VALIENTES” (Mateo, 11:12)

Querido Embajador,

No nos conocemos personalmente pero he decidido reflejar brevemente en este espacio de permanente homenaje, la profunda admiración y respeto que me inspiran los hechos que voy a tratar de desgranar en estas líneas. 

En un tiempo, el actual, en el que la mediocridad, el egoísmo, el ombliguismo patológico y la generalizada falta de valores campan a sus anchas, poder recordar un pasaje como el que usted protagonizó, ideó y llevo a cabo con una brillantez increíble, me ha parecido además de necesario, inaplazable. 

Ser un hombre “Justo entre las Naciones”, como expresión de lo mejor que el ser humano es capaz de hacer, es uno de los muchos reconocimientos que afortunadamente recibió en vida. El Cielo es de los valientes sin ninguna duda. Desde allí seguro que nos observa en compañía de alguno de eso 5.000 afortunados que usted salvó de la infamia más terrible.

Le doy las gracias en nombre de todos, porque su determinación a todos nos ha redimido, lo sepamos o no. 

 

Acabo de regresar de un viaje a la sorprendente y bellísima ciudad de Budapest, capital magiar desde tiempos remotos, que compartió junto a Viena, la bicefalia y esplendor del viejo Imperio Austro-Húngaro.

Ciudad de una categoría arquitectónica a la altura de las principales ciudades europeas, y que como muchas de ellas, ha sufrido innumerables invasiones, raíds y saqueos.

Desde los Mogoles y los Otomanos, de algún modo los propios Austriacos, los nazis en la época de la Segunda Guerra Mundial, y hasta los primeros 90 la de los comunistas, como país satélite de la antigua URSS.

En este marco cargado de historia y vicisitudes, no siempre agradables, se construyó la realidad de la “Perla del Danubio”. Es una ciudad como suele pasar en Centro Europa, llena de rastros y heridas de todas estas circunstancias, y con esas características de la Europa de Este, tan cercana a las fronteras más remotas y expuestas. En especial todo lo que pasó durante la demoledora Segunda Guerra Mundial está muy presente y todavía es apreciable su rastro.

Nuestra historia nos retrotrae a esa época tan oscura como proclive, precisamente por eso, a destellos y comportamientos abnegados como es el caso de nuestro protagonista.

Ángel Sanz Briz, zaragozano de nacimiento y diplomático de carrera, ocupaba en aquel entonces el puesto de simple encargado de negocios de la Embajada de España en Budapest. Las circunstancias hicieron que en el año 1944 se quedase como único responsable de la legación en ausencia del Embajador y del Cónsul, sus superiores jerárquicos. La Embajada, de poca importancia, contaba con un pequeño grupo de administrativos húngaros y algún funcionario español de Asuntos Exteriores.

Para situar mejor todo lo que ocurrió hay que explicar brevemente el contexto político de aquellos años en Hungría, aliada del Eje (como Bulgaria y Rumania), de la mano de Horthy (1) y de las milicias de “La Cruz Flechada” (partido fascista Húngaro), y a un año de la rendición incondicional de los alemanes.

Como decíamos el gobierno de Hungría, aliado y títere de la Alemania nazi, hasta ese año había disfrutado de los beneficios de su alianza, manteniendo un statuquo privilegiado. Todo cambia en el 44, Alemania invade Hungría y destina al siniestro Eichmann (2) como jefe de las unidades de intervención de las SS.

Aunque la guerra está perdida la “Solución Final” se sigue aplicando con una rigurosidad enfermiza. La colonia judía en todo el país, y especialmente en Budapest, es muy numerosa. Hablamos de unas 400.000 personas. Paradójicamente, cuando los planes de exterminio se filtran el Comité judío de la ciudad no lo hace público para evitar que cunda el pánico entre sus conciudadanos. Craso error de fatales consecuencias.

Ese informe sin embargo, cae también en manos de Sanz Briz que inicia la operación para salvar el mayor número posible de estos condenados a muerte que con toda seguridad acabarían sus días en el campo polaco de Auschwitz-Birkenau.

Su plan empieza a tomar forma. Involucra a sus contactos, beneficiándose de su estatus diplomático y cuenta con la valiente ayuda de los funcionarios de la Embajada y del personal húngaro. La idea, genial por otro lado, parte de un lejano decreto de Primo de Rivera de 1924 por el que los judíos sefarditas podían solicitar la nacionalidad española. Lo que nunca contó a las autoridades húngaras y alemanas es que ese decreto había sido derogado en 1930. La astucia se mezcla con el arrojo, el miedo con la determinación más absoluta. Hablamos de un tipo de una pieza.

Se establece una red de pisos particulares bajo la protección de la Embajada española, donde poder alojar a un colectivo cada vez más numeroso. Se empiezan a expedir los pasaportes españoles para amparar a todos ellos con una gran rapidez. Hay que mencionar, aunque no resulte políticamente correcto en nuestros días, que la operación fue conocida en detalle y consentida por el Ministerio franquista de Asuntos Exteriores.

A diferencia de tantas biografías e historiales deslumbrantes que hemos reseñado desde un principio en este blog, la hazaña de Sanz Briz sí ha sido reconocida de forma coral, no solo en Hungría y España. Hay monumentos, uno en su Zaragoza natal, placas y monolitos que lo recuerdan, pero nunca habrá mayor homenaje que el de no olvidar lo que este valeroso funcionario fue capaz de hacer con tan pocos medios pero con una fe inquebrantable.

Leía hace poco lo que uno de sus orgullosos hijos afirmaba, que su padre murió feliz y reconfortado por lo que fue capaz de evitar. Desde entonces se le conoce como “El Ángel de Budapest” o el “Oskar Schindler español”. He podido confirmar en persona, allí en esas mismas calles ahora llenas de vida y normalidad pero entonces teñidas de la ignominia de todo el continente en armas, que sigue siendo recordado con la mayor gratitud y admiración. Fue uno de ellos.

Ha sido realmente emocionante acercarme a la Embajada e imaginar que en ese mismo escenario, que está absolutamente igual salvo por una reciente mano de pintura en la fachada, ocurrieron pasajes tan sumamente sobrecogedores. Solo una placa en piedra que reproduce parte del discurso que en 2007 pronunció el Rey Juan Carlos ante la Asamblea Nacional Húngara, nos recuerda la grandeza de este personaje fascinante.

DISTINCIONES CONCEDIDAS AL EMBAJADOR ÁNGEL SANZ BRIZ

No podemos dejar de reseñar, este espacio se ocupa mucho del tema, todas las condecoraciones y títulos recibidos por nuestro protagonista.

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE CARLOS III, a título póstumo (España)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE ISABEL LA CATÓLICA (España)

–        GRAN CRUZ DEL MÉRITO CIVIL (España)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE MALTA (Santa Sede)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN ORANGE-NASSAU (Holanda)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE SAN GREGORIO MAGNO (Santa Sede)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE LEOPOLDO II (Bélgica)

–        CABALLERO DE LA LEGIÓN DE HONOR (Francia)

–        GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE QUETZAL (Guatemala)

–        TITULO DE JUSTO ENTRE LAS NACIONES (Israel)

–        CRUZ AL MERITO MILITAR DE 1º CLASE CON DISTINTIVO ROJO (España)

 

 

Notas:

(1) Miklós Horthy, fue regente de Hungría de 1920 hasta 1944.

Noble, político y marino de guerra, que guió los destinos de su país con un marcado carácter autocrático y conservador que acabó en la órbita del fascismo. Previamente había estado vinculado al emperador Francisco José de Austria con cargos de importancia en la Corte. Sirve en la armada imperial en la Gran Guerra. Después del armisticio se inicia en la vida política liderando el movimiento que derroca al gobierno comunista de Bela Kun, convirtiéndose en regente durante 24 años, y llegando posteriormente a esa alianza con los alemanes. Estos finalmente le consideraron un tanto desleal y de ahí la invasión del 44.

(2) Adolf Einchmann, Obersturmbannfuhrer (teniente coronel) de las SS, 1906-1962.

En cierto modo uno de los inspiradores y desde luego responsable implacable de la “Solución Final” y de todo lo referente a la logística y organización de las deportaciones y traslados a los campos. Una de esas biografías que producen escalofríos por los niveles de crueldad y de fanatismo, eso sí, tremendamente eficaz.

Fue destinado a Hungría para coordinar las sacas de judíos en 1944 como ya decíamos. Huye al finalizar la guerra y se traslada a Argentina donde es capturado en 1960 por el Mossad y juzgado por crímenes de guerra en Israel. En 1962 es ejecutado en la horca después de un juicio sumarísimo y muy mediático para la época.

 

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Raimundo de Miguel Alonso/2018

Entrevista a Marina Cejalvo. “Desde la trastienda”.

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Como continuación a la primera parte sobre CEJALVO traemos hasta estas páginas una interesantísima entrevista con MARINA CEJALVO, actual propietaria y alma máter.

Buenas tardes y muchas gracias Señora Cejalvo;

Estimado Raimundo, antes de contestar a tus preguntas quiero agradecerte muy sinceramente el interés que has puesto en nuestro trabajo y en todo lo relacionado con Cejalvo.

1)    Qué motivo, si lo conoce, hizo que su antepasado se dedicara a esta particular actividad, habida cuenta que no había antecedentes en la familia.

Muchas de las cosas que yo sé de la historia de Cejalvo como firma comercial, e historia de la familia, las he oído repetidamente en casa. Aunque llevo más de 50 años trabajando y viviendo entre condecoraciones, soy la cuarta generación y no he vivido una parte muy importante de nuestra historia, por ello no conozco qué impulsó a mi bisabuelo a empezar en el mundo de las condecoraciones. Él llegó a Madrid, desde Villar del Humo, un pueblecito de Cuenca, supongo que con la intención de tener una vida mejor….pero no sé ni oí nunca contar cómo empezó.

2)     Tuvo algún maestro que le iniciara en el oficio, trabajó antes con otras firmas o fue absolutamente autodidacta.

Empecé a trabajar siendo muy joven por lo que poco a poco fui aprendiendo todas las fases de la fabricación de una condecoración, desde el momento que empieza el diseño hasta que ya está montada con sus correspondientes cintas de moiré, cordones y estuches. Todo lo he ido aprendiendo en el taller, viendo el trabajo que se hacía día a día…. repitiendo una y otra vez cada proceso hasta quedar satisfecha con la pieza terminada, procurando acercarme a la perfección… que no existe… Han sido muchas, muchas horas de trabajo y eso, a mí y a cualquiera, le enseña un oficio.

3 )    Dado que se empieza la actividad empresarial en una época tan convulsa como la segunda mitad del siglo XIX, ¿qué medallas se fabricaron de esa época?. ¿Cuenta con archivos en los que se conserven catálogos, muestrarios o pedidos de la época?. En ese caso, ¿pueden investigadores de este tema tener acceso a ellos?.

Cualquier época es problemática, durante estos más de 150 años, Cejalvo ha fabricado las medallas y condecoraciones que nos pedían nuestros clientes, en la época monárquica con sus correspondientes coronas, en la República , y en la época de Franco, cambiando las coronas…pero siempre hemos trabajado para el cliente del momento. No existen muestrarios, ni piezas de aquella época, ni pedidos….simplemente, desde siempre, nos hemos dedicado a realizar piezas lo mejor posible, sin pensar que algún día se valorarían como se hace ahora.

4 ) ¿Cómo consiguieron convertirse en Proveedores de la Casa Real durante el reinado de Alfonso XII?, ¿le constan qué piezas de la familia real fueron encargadas a Cejalvo?

Pues que yo sepa, no hubo que hacer nada, si un fabricante servía a la Casa Real, pues…era proveedor de la Real Casa. Igual que nosotros, existen, o existían, multitud de establecimientos que servían a la realeza y tenían el derecho de considerarse “proveedor de la Real Casa ” llevando como marca su nombre dentro de un manto de armiño, timbrado con una corona real.

En 1984, cuando hizo 100 años de la concesión del título, el Rey Juan Carlos, nos concedió una audiencia donde se ratificó en la concesión del título. Fue un encuentro muy bonito de los cinco hermanos que formamos la cuarta generación, con Su Majestad.

5)   ¿Sigue siendo Casa Cejalvo proveedora de la Casa Real?. 

Sí, tenemos el honor de seguir sirviendo condecoraciones a la Casa Real. Una de las últimas piezas que hemos servido ha sido el lazo con el Toisón de Oro, que el rey Felipe VI, entregó a la Princesa de Asturias.

Este Toisón es una pieza que habitualmente lleva el Rey Felipe y hubo que hacerle algunos cambios y ponerlo en un lazo de cinta de moire para que lo lleve la Princesa.

Insignia del Senado fabricada por Cejalvo.

6 )   ¿Cómo fue la actividad industrial y comercial de Casa Cejalvo durante la Guerra Civil? Estando en territorio republicano, sufriendo una severa restricción de materias primas (especialmente de metales), ¿cómo se vivió ?.

Imagino que en la guerra civil, Cejalvo lo pasaría tan mal como otra muchísima gente, pero no recuerdo que nadie me contara nada en especial. Sí sé, que servían indistintamente a un bando y al otro

7)   ¿Qué medallas republicanas le consta que fabricaron?. Realmente, hay muy poca documentación al respecto y muchas de las medallas de este periodo que corren por tiendas y anticuarios fueron encontradas en un almacén mucho después de concluida la guerra. 

Hubo varias órdenes y medallas que se adaptaron a la época republicana, cambiando las coronas y las cintas, como en el caso de Isabel la Católica, Orden de África, Medalla Militar Individual…y por supuesto, la Orden de la República, de la que se fabricaron un buen número de piezas de cada grado y siete collares, de los que sí se sabe su destino, si no de todos, sí de la gran mayoría.

8 )    En cuanto al anterior Jefe del Estado, se sabe que el general Franco era un excelente cliente de Casa Cejalvo, donde encargó su célebre laureada y el no menos famoso bastón de mando. ¿Sabe cuál era el trato entre Franco y Cejalvo? ¿Llegó a visitar la tienda personalmente?

No, el anterior Jefe del Estado no fue un cliente “directo” de Cejalvo, no hubo ningún trato entre él y Cejalvo, ni tampoco estuvo nunca en la tienda.

Él fue el destinatario de muchas de las medallas encargadas por otros, medallas que regalaban al Jefe del Estado.

Casi todas las provincias concedieron la medalla de la ciudad a Francisco Franco, y nos las encargaban a nosotros, pero nuestros clientes eran los Ayuntamientos, Diputaciones…..

Ni siquiera nos encargó el Bastón de Mando. Esto fue un encargo del Ejército Español, siendo el general Varela la persona con la que hablamos, bueno, hablaron en todo momento…..a mi me faltaba un poco para nacer. Como curiosidad te puedo contar, que, como nos pasa muy a menudo, el encargo se hizo con muy poco tiempo, y en el momento de la imposición, no pudo estar terminada la Laureada, con lo que la placa que se le impuso perteneció al general Marina, que amablemente prestó la suya para la ceremonia.

 Y otra curiosidad más es que, Doña Carmen Polo, o bien no conocía el hecho de que estábamos fabricando la Laureada para su marido, o bien quiso hacerle un regalo personal, y ella, sí que estuvo en la tienda y encargó otra Laureada, que abonó personalmente.

Parece ser que fue mi madre quién la atendió y repetidas veces la oí comentar que era una señora muy agradable y sencilla.

Factura de Cejalvo del año 1887.

 9 )     Qué pieza por su importancia, por la relevancia del destinatario o por la complejidad de la misma cree que de algún modo ha sido una de sus obras maestras.

Creo que todos nuestros clientes son importantes, por ello les han concedido una condecoración, no?…..pero quizás uno de los encargos que más me gustaron, fue el que nos hizo la viuda de Francisco Ayala. Al fallecer un académico, la familia tiene que devolver la medalla que ha llevado durante su permanencia en la Academia, y esta señora, lamento no recordar su nombre, no quiso quedarse sin la medalla, con lo que nos encargó una medalla exacta para poder guardarla ella como recuerdo. Me pareció muy bonito.

 10 )    Le parece contarnos alguna anécdota interesante en relación a algún cliente, pieza o cualquier otra circunstancia.

Pues supongo que pensando un poco encontraría muchas anécdotas. Una de ellas puede ser que me enorgullece que en el año 1953, mi abuelo Fernando ganase un concurso internacional que hubo para el diseño y fabricación de la Orden de Rubén Darío. Es una Orden con un diseño precioso, que nos abrió las puertas para la fabricación de las Órdenes de países como Ecuador, Chile, Uruguay……dándose a veces la curiosidad que en un acto protocolario, las condecoraciones que entregaba España y el otro país sudamericano llevaban el mismo membrete en los estuches

 11 )    Cómo se logra desembarcar en la icónica tienda de la calle Cruz de Madrid, se pensó que la cercanía con el Congreso de los Diputados podía ser comercialmente interesante.

No se pensó nada. Mis abuelos vivían en la calle de la Cruz. Allí, nació mi padre y tenían el taller en la calle de la Victoria… simple casualidad.

Sí es cierto que estábamos a medio camino entre el Congreso y Lhardy… y en los días de pleno, se notaba…

Real Maestranza de Sevilla, fabricada por Cejalvo.

12 )     Nos gustaría conocer cuál ha sido y sigue siendo su vivencia personal con respecto a este complicado y singular negocio. Es solamente continuar una tradición centenaria, sigue siendo un negocio razonable, es el peso y la responsabilidad de mirar hacia atrás. Creo que su hija ya trabaja con ustedes, o lo hará en breve, y será la continuadora del legado de Cejalvo.

Mi vivencia personal ha sido y es…el trabajo bien hecho todos los días. Me gusta lo que hago y creo que lo hago bien. No he conocido otro trabajo y desde luego no es un trabajo rentable, simplemente se vive, pero me gusta y antes que yo hubo mucha gente dejando su granito de arena para poder continuar hasta hoy, así que, no es cuestión de tirar la toalla. Y sí, mi hija trabaja conmigo y….si seguirá con el legado de Cejalvo?….pues no lo sé, ella decidirá. Yo solo quiero que sea feliz, con condecoraciones o sin ellas..

13 )    Qué técnicas o particularidades en los materiales ha permitido que la Casa se haya posicionado como un referente.

No hay nada especial…solo el trabajo bien hecho, buscando la perfección …que ya sé que no existe.

14 )     Que tiene más peso actualmente desde un punto de vista del volumen de negocio. Los encargos de particulares o el de instituciones, Ministerios, Reales Academias, Colegio Profesionales, etc.

Dicen que un grano no hace granero pero ayuda al compañero…. Todos los encargos son importantes, los de los particulares, instituciones, ministerios…

Orden de Rubén Darío.

15 )    Un tema que nos preocupa a historiadores y coleccionistas es la profusión de determinadas piezas, como ejemplo, la Laureada de San Fernando, que se venden a docenas en determinadas tiendas de internet y anticuarios. ¿Cree usted que un control más efectivo de las ventas de estas piezas a clientes particulares redundaría positivamente en el buen nombre de los fabricantes de condecoraciones actuales y en el prestigio de las propias órdenes y condecoraciones?.

Aquí sí que no creo nada. No pienso que haya muchos fabricantes de Laureadas, pero en cualquier caso cuando un cliente pide una determinada pieza, no estamos obligados a que nos justifiquen que la tengan concedida. Otra cosa es que alguien lleve en un acto oficial una condecoración a la que no tiene derecho, imagino que el protocolo que ha organizado el acto, podría llamarle la atención, pero el fabricante está al margen de todo.

16 )    Dado que la última Laureada individual se concedió en 1966, pero en la actualidad se sigue fabricando, ¿hay algún tipo de distinción entre las placas fabricadas antes y después de esa fecha que puedan ayudar a los coleccionistas saber de qué fecha pueden ser las piezas que van a adquirir?.

Sí claro, se puede saber, más o menos, la época en que está fabricada una placa y sobre todo por que fabricante, pero no es algo que conozca la mayoría de la gente. Yo digo que conozco siempre a “mis hijos”, pero para un coleccionista no muy experimentado, no es fácil, es cierto…

17 )     Explíquenos por favor como están organizados internamente y como se hacen vuestras piezas.

El proceso de fabricación de las piezas es algo bastante complejo y laborioso. Cada condecoración pasa por varios procesos (estampado, calado, pulido, esmaltado, dorado, armado, montaje…), los mismos que se vienen utilizando desde que se creó el taller. En todos ellos ponemos el máximo cuidado e interés para que el cliente quede satisfecho con nuestro trabajo.

18 )     Por último, y esto es un ruego, nos podría contar algo, digamos en calidad de primicia, que nunca antes se haya publicado.

Esta pregunta es muy difícil. Creo que está todo dicho., o al menos yo no recuerdo nada que no se haya contado antes. Únicamente volver a agradecerte el interés por nosotros. Es muy bonito ver cómo se valora el trabajo de todos los que estuvieron antes que yo…

 

Diseño de Cejalvo del bastón de mando de un general.

 

Cejalvo. El que tuvo, retuvo. 1ª parte.

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Placa de la Orden del Mérito Militar.

Hace algún tiempo traíamos hasta estas líneas dos magnificas crónicas de mi amigo y compañero de fatigas Joan Herrero, sobre la mítica joyería de efectos militares de Barcelona (como se denominaba en un principio a este tipo de establecimientos), CASTELLS.

Debo confesar que fue él quien me dio a conocer y me introdujo en el universo de este afamado y singular orfebre de la mejor falerística, en cuyo establecimiento se acuñaron verdaderas joyas.

Este “Puente Aéreo” conceptual de amistad y de estrecha colaboración que establecimos hace ya algunos años Joan y yo me hizo pensar que debía rescatar el buen nombre de una firma que nació en Madrid, y que forma parte del exclusivo club de las grandes firmas que elevaron este oficio artesanal y concienzudo a los territorios reservados solo a las obras maestras.

CEJALVO nace en Madrid hace casi dos siglos, que se dice pronto. Desde 1860, año en el que Don Mariano Cejalvo Sánz, un hombre sin ningún vínculo anterior con este tipo de actividad y de origen humilde, desembarcó en esta especialidad tan exigente como singular.

Hay que imaginar la España de aquel momento y sus contextos políticos y sociológicos, entre Isabel II y el frustrado reinado de Amadeo de Saboya. Mantener durante todo este tiempo,cuatro generaciones, la misma forma de hacer y de cuidar el diseño y la factura de sus obras, no deja de sorprender y admirar.

Don Mariano, que como la mayoría de este tipo de perfiles incorporó el carácter del pionero, del visionario inquieto que se adelanta, sentando las bases de un negocio realmente especial, creó escuela y por ello sigue siendo un referente. Tener una pieza de Cejalvo, yo afortunadamente tengo varias de algún familiar, es tener una pieza de museo que se conserva como oro en paño.

Don Mariano Cejalvo, el fundador de la Casa Cejalvo.

La gran noticia, a diferencia de la mencionada Castells, Villanueva y Laiseca, Casa Medina, etc., y con la única salvedad tal vez de la admirable Celada, es que Cejalvo después de cerrar su icónica tienda de la calle Cruz, ha sabido mantener su actividad hasta nuestros días. Esta realidad, además del mérito que implica en unos tiempos, los actuales, en los que los procesos industriales han orillado el amor por el detalle y la manufactura artesanal, es el motivo de esta crónica llena de fascinación.

Pero sigamos con el largo viaje de esta admirable casa. La progresión y calidad de sus piezas les permite en 1884 recibir el título de “Proveedores de la Casa Real” de manos de la Intendencia General de Alfonso XII. A nadie se le escapa que esta circunstancia permitió con toda seguridad a Cejalvo desembarcar en instancias oficiales, no solo en la Corte y sus imagino innumerables encargos. El entorno Ministerial, de las Reales Academias y sus vistosos pectorales, el mundo Universitario, conviviendo con los encargos particulares, posiciona al Cejalvo de esos años como una empresa de primera línea.

Concesión de Proveedor Real.

Este negocio y lo que representa, de algún modo la materialización de la vanidad del ser humano por el reconocimiento en vida, no como decía Jardiel Poncela, “Si buscáis los máximo honores, moriros”…, permitió a nuestros protagonistas convertirse en un establecimiento muy reconocido en España, pero que también recibía encargos de terceros países deslumbrados por su forma de trabajar.

Hablamos de un Spink & Son castizo, a los que por otro lado no tiene nada que envidiar, que tuvo su elegante establecimiento (recuerdo sus atractivos escaparates siendo yo un niño absorto con aquel cofre del tesoro), a escasos metros del Congreso de los Diputados. Muy cerca en definitiva de unos de sus entornos naturales, dónde habitaban una parte de los destinatarios de sus apreciadas piezas.

Las técnicas se mantienen intactas. Se conservan los moldes de época, el esmalte al fuego, con la incorporación de la compleja y delicada técnica de los gripes, los materiales de base siempre preciosos, oro y plata, confieren a sus piezas un marchamo de altísima calidad que les distingue y diferencia de otras manufacturas cuidadas pero no tan preciosistas. Siempre estuvo presente la forma de trabajar de los grandes joyeros de la época. Porque Cejalvo no ha dejado de crear autenticas joyas desde un principio, uniendo a una depurada técnica, un toque personal e indudablemente artístico.

Después de una primera época dorada, tanto con Alfonso XII como posteriormente con Alfonso XIII y la Segunda Republica (durante la guerra surtieron de piezas a ambos bandos), se vivió una segunda edad de oro al finalizar la Guerra Civil. La profusión de condecoraciones y condecorados al terminar la contienda propició una avalancha de encargos, que imaginamos producirían un momento de febril actividad en sus talleres.

Cruz de Guerra.

Entre un catalogo de anécdotas que podrían dar para escribir un ensayo, hay una en concreto que rescatamos dada la trascendencia que en aquel momento significo para la casa. Al terminar la guerra, en realidad en el año 1940, se les encarga un bastón de mando y una Laureada de SF personalizada para el mismísimo Franco.

El bastón, -que se pago descontando una peseta de la soldada de los intervinientes en la guerra-, fue un alarde que no reparo en la calidad de los materiales. Piedras preciosas, esmaltes al fuego y materiales de primerísima calidad, se convirtió en una de las piezas más importantes de su inabarcable producción.

A mí particularmente me parece incluso más significativo el tema de “La Laureada”. Los acabados y factura serian de la misma categoría que los de bastón, pero en definitiva, fue una pieza de indudable valor histórico que ha aparecido en miles de fotografías y retratos oficiales durante 40 años.

El catalogo de condecoraciones, habida cuenta como decíamos que además se conservan los moldes de época, cubre todo tipo de condecoraciones civiles y militares, grandes ordenes de caballería y nobiliarias, colegios profesionales, Congreso y Senado, teniendo capacidad también para crear y asesorar en el diseño de nuevas piezas prémiales de corporaciones o asociaciones de todo tipo.

Entre sus clientes, de antes y de ahora, se encuentran Casas Reales Europeas, además de la de España, Ministerios, sobre todo el de Asuntos Exteriores, del que dependen las Cancillerías de Ordenes como la de Isabel la Católica o la muy exclusiva de Carlos III, personalidades de todo tipo y celebridades del mundo del arte y la cultura, que por la exquisita discreción de la casa, permanecen bajo el silente secreto del sumario.

Cruz de Malta 

Orden del Mérito Civil

 A raíz del encargo de la reproducción de una pieza familiar he tenido la oportunidad de entrar en contacto con los continuadores y descendientes de esta gran firma. Ha sido todo un descubrimiento. Me llena de alegría haber descubierto que una empresa que suponía desaparecida como tantas otras, sigue al pié del cañón, manteniendo el buen hacer de su fundador 158 años después.

Les hemos propuesto continuar esta primera crónica de lo que significó Cejalvo y sigue significando, manteniendo una pequeña entrevista con su descendiente directa y heredera, Marina Cejalvo, y les ha parecido una buena idea. En definitiva, en septiembre hablaremos con ella para intentar desvelar todo tipo de anécdotas y curiosidades de este señero establecimiento. Sirva este avance como humilde pero sincero homenaje a esta saga de maestros.

Os adjunto el enlace con su Web actual para que podáis apreciar, los que no los conozcáis, el calibre de sus piezas. Tener la certeza que si les encargáis alguna de ellas será de una calidad insuperable y se realizará como hemos reiterado con las matrices originales. De la mano además de artesanos de los que ya no quedan en España, siempre con el buril y la minuciosidad entre las manos.

El que tuvo, retuvo

http://condecoracionesycoleccionismo.com

El insigne Toisón de Oro

La silenciosa revolución del coronel Soto Sancho

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Cuando vi esta condecoración por primera vez, hubo dos características que me llamaron la atención: la primera es que se trata de una placa del Mérito Militar alfonsina republicanizada, pero de hecho, si observamos atentamente, más que republicanizada se trata de una placa “desborbonizada”, ya que si bien mantiene la corona, lo que ha eliminado es la “beauté fleur” de la dinastía borbónica, las flores de lis. La segunda es que al estar doblemente concedida y con las fechas grabadas, podría tratar de averiguar a quién fue concedida. Y lo conseguí.

Esta medalla perteneció al coronel de artillería Mario Soto Sancho. Y su apasionante historia nos muestra cómo se puede disfrutar de una destacadísima carrera militar sin necesidad de haber estado ni un solo día en el frente.

Mario Soto nació en una familia de arraigada tradición militar. Su padre fue un reconocido teniente coronel de ingenieros, Sixto Soto y Alonso (1), destinado en Vitoria en la época en 1879, cuando nació Mario, concretamente el día de Reyes de ese año. También fue militar su hermano José, destinado al arma de caballería, y su hermana, María Luisa, se casó con otro el coronel de artillería José Franco Mussió (2). En 1894 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose como teniente segundo en 1897.

Academia de Artillería de Segovia. Fotografía de Zarateman para Wikipedia.

Fue un militar de marcado perfil científico. Llama la atención de su carrera militar que en 30 años de servicio, muy posiblemente no llegara a disfrutar de su bautismo de fuego. Pero aún y así su contribución a la industria artillera en España es fundamental, siendo uno de los mayores expertos de la aplicación militar de la metalurgia y la fabricación de munición. Además de una importantísima contribución a la industria médica española, de la que hablaremos más adelante. Así, todos sus ascensos fueron por antigüedad, y los consiguió los siguientes años:

  • Teniente segundo: 1897
  • Teniente primero: 1898
  • Capitán: 1906 (con 28 años)
  • Comandante: 1918 (con 40 años)
  • Teniente Coronel: 1921 (con 43 años)
  • Coronel: 1932 (con 54 años)

A la edad en la que Soto Sancho era capitán, en Marruecos había militares que ya eran coroneles y, hasta alguno llegó al generalato. Pero su motivación y objetivos eran otros y estaban muy alejados de los paisajes magrebíes. Aunque el desarrollo de su trabajo en la Península contribuyó a la victoria de España contra los rifeños.

Su primer destino es la Comandancia de Artillería de San Sebastián  (1910). De allí pasará a la Comandancia de Artillería de Menorca, la de Cádiz y durante diferentes etapas trabajará en las Fábricas Nacionales de Trubia (Asturias) y Toledo, de las que llegará a ser su director. En 1930, también es destinado en la Sección de Industrias y Construcciones del Ministerio del Ejército.

Escribió diversos libros sobre cartuchería y munición, siendo los más celebrados “Práctica de las operaciones del cálculo que deben efectuarse para el tiro de una batería de la costa”, por la que se le concede la orden del Mérito Militar con distintivo blanco pensionada en 1918; y “Metalografía Industrial”, por la que recibe la segunda concesión en 1924.

En esta obra se hace referencia a su mayor contribución a la industria española. Durante la Primera Guerra Mundial, España sufrió una gran escasez de material quirúrgico: la totalidad de este instrumental se importaba de otros países europeos que, durante la contienda, dejaron de exportarlo por motivos obvios. Ello fue el acicate para que a principios de los años 20, un equipo de personas capitaneadas por Soto Sancho desarrollasen en la Fábrica Nacional de Armas de Toledo la maquinaria y el tipo de acero adecuados para poder ser autosuficientes en este aspecto fundamental para la salud de sus compatriotas. El resultado no pudo ser más exitoso. Tal es así que al cabo de unos años, la Fábrica Nacional llegó a exportar instrumental quirúrgico al propio Reino Unido.

Vistas de Toledo, ciudad en la que el coronel Sancho realizó sus principales trabajos. Fotografía de Dan Vaquerizo para El Digital CLM.

Al estallar la Guerra Civil, era el director de la Fábrica Nacional de Toledo y Soto Sancho se mantuvo fiel a la República. Con la caída de Toledo, se traslada a Barcelona, donde trabajará para la Subsecretaría de Armamento, hasta su fallecimiento, en julio de 1938, en su domicilio en la calle Teodor Roviralta, nº 35, aquejado de una dolencia cardíaca.

Una vez terminada la Guerra Civil, las nuevas autoridades militares le abrieron un expediente por masonería, pero el juicio se sobreseyó al demostrarse su fallecimiento.

En cuanto a su vida personal, se casó con Mª Eugenia García López, quien falleció el 23 de agosto de 1934. Tuvieron una hija, Mª Eugenia Soto García (1910-1993), que se casó con el doctor en medicina Enrique Díaz Méndez, con quien tuvo seis hijos (un varón y cinco féminas).

Junto con esta placa, al coronel Soto Sancho también le fue concedida la Orden de San Hermenegildo.

La placa fue fabricada por José Fernández, en Madrid.

 

Notas

(1) Sixto María Soto y Alonso, nacido en 1846, llegó a ser Coronel, Comandante de Ingenieros de la Plaza de Vitoria y Comandante General de Ingenieros de  la 7ª Región Militar. Tras participar en el bando liberal en la Tercera Carlista, desarrolló la mayor parte de su actividad en el ámbito de la construcción militar, siendo sus obras de mayor envergadura  el cuartel de caballería Conde Ansúrez en Valladolid y de las factorías del Parque de Artillería y del Hospital  Militar de Vitoria, además de desarrollar una importante actividad topográfica. También publicó un buen número de obras, destacando “Apuntes de fortificación para el oficial en campaña” (1879). Además, estuvo destinado en Filipinas (1898), amén de realizar tareas de observador militar en Francia e Italia. Hombre de gran cultura, su gran pasión fue el arte, disciplina en la que publicó numerosas obras, destacando “Historia de la restauración y estudio crítico de tres cuadros pintados por José de Ribera el Españoleto” y “La Basílica de Nuestra Señora de Estíbaliz”, además colaboró asiduamente con la revista “La Ilustración Española”.

(2) José Franco Mussió (Manila, 1879 – Oviedo, 1937), como su cuñado, venía de una familia de larga tradición militar. De hecho, nació en Manila, donde su padre José Franco Manzano, estaba destinado. En 1894, es admitido en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose tres años después, siendo compañero de promoción de su amigo y futuro cuñado, Mario Soto Sancho. En 1900, se casa con la hermana de éste, Mª Luisa. En 1910, es destinado a Marruecos, quedando adscrito a la Comandancia de Melilla y, posteriormente, al Regimiento Mixto de Artillería de Montaña, participando activamente en la campaña de Kert. Entre 1914 y 1918 regresó a la Península, para ser destinado de nuevo en Marruecos entre 1918 y 1924. Al estallar la Guerra Civil, Franco Mussió era el director de la Fábrica de Armas de Trubia (Asturias). El por entonces coronel Aranda, gobernador militar de Oviedo, que se había unido a los militares sublevados, detuvo y fusiló al gobernador civil, Isidro Liarte Lausín, e invitó a Franco Mussió, al que unía una sólida amistad, a unirse a la sublevación, pero éste se mantuvo fiel a la República. De todas maneras, también cosechó enemigos dentro de sus propias filas, por lo que llegó a ser juzgado y absuelto, acusado de simpatizar con los nacionales. Tras el juicio, a parte de dirigir la fábrica de Trubia, desarrollará otras funciones de mando militar en la región. Cuando Asturias está a punto de caer en manos de los sublevados, las autoridades republicanas ofrecen a Franco Mussió un barco para pasar a una zona segura para él y su familia, pero el coronel decide quedarse en su puesto hasta el final. Ante la llegada de las tropas nacionales, pacta con el coronel Camilo Alonso Vega, jefe de la IV Brigada de Navarra, la entrega intacta de la fábrica a cambio de que se respetara su vida y la de sus oficiales. Pero, vae victis, inmediatamente se le abre un juicio de guerra a él y a sus oficiales y se les condena a muerte. La condena será ratificada por el general Fidel Dávila y contará con la aprobación del general Franco. Más de cuarenta años de leal servicio a España y al ejército fueron gratificados con cinco balazos. Unos días más tarde, en Santander, fue fusilado su hijo mayor, el capitán de artillería José Franco Soto.

 

Fuentes:

Archivo Militar de Segovia

Registro Civil de Barcelona

Hemeroteca del ABC

Hemeroteca de La Vanguardia

https://www.toledo.es/toledo-siempre/exposiciones-virtuales/homenaje-a-la-fabrica-de-armas-de-toledo/artilleria-fabrica-nacional-de-toledo-fabricacion-de-instrumental-quirurgico-ano-1923/

 

 

Una Duquesa subversiva en la corte de Luis XIV y la Orden de la Abeja Melífera

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Como ya sabéis, en el blog también nos gusta hablar de órdenes y condecoraciones curiosas, excéntricas y medio olvidadas, pero de las que de vez en cuando te puedes encontrar en una subasta. La orden que vamos a conocer hoy se ajusta perfectamente a esta definición. Espero que os sorprenda tanto como os guste.

Podemos afirmar, sin miedo a faltar a la verdad y ni a ofender a nadie, que Luis XIV de Francia era un elemento de mucho cuidado. Pero es que muchos de sus cortesanos le fueron a la zaga. De todas las excentricidades y perversiones de su corte, nos centraremos en la que desembocó en el nacimiento de una nueva orden de caballería: la Orden de la Abeja Melífera (l’Ordre de la Mouche à Miel).

A finales del siglo XVII, ¡los hijos de la alta aristocracia francesa estaban al borde de la revolución! El motivo: que Rey Sol les obligaba a casarse con sus hijos bastardos legitimados. Para estos príncipes, ello era una afrenta y un insulto a su posición social. Y eso fue lo que le sucedió a nuestra protagonista, Luisa Benedicta de Borbón (1), princesa de sangre (por pertenecer a la familia Borbón) y que se vio forzada a aceptar el matrimonio con Luis Augusto de Borbón, duque de Maine, uno de los hijos bastardos que el Rey tuvo con Madame de Montespan. El matrimonio, fue todo lo contrario a un cuento de hadas, ya que los cónyuges no se soportaban, pero se sobrellevaban con educación.

Luisa Benedicta de Borbón, duquesa de Maine.

La Duquesa también aborrecía la corte de Luis XIV, controlada por su esposa secreta, Madame de Maintenon, que la había dotado de austeridad y hundido en el aburrimiento. Luisa Benedicta añoraba su antigua fastuosidad, así que organizó una corte paralela en su propia residencia, el fabuloso castillo de Sceaux. En uno de sus juegos, burlándose de las órdenes que otorgaba el Rey Sol, en 1703, la Duquesa creó la suya propia: la Orden de la Abeja Melífera.

Al parecer, la abeja fue escogida como símbolo de la orden porque en una colmena el poder recae siempre en una reina, además de ser de menguado tamaño, como la propia Duquesa. Ésta nombró, entre los miembros de su corte, a 39 caballeros y damas, que debían vestirse con una capa ceremonial, llevar una peluca con forma de colmena y una medalla, que colgada de una cinta amarilla, en el anverso se vería la efigie de la Duquesa de Maine, con las letras grabadas: L. BAR. D. SC. D.P.D.L.O.D.L.M.A.M, que significan Louise, baronne de Sceaux, dictatrice perpétuelle de l’ordre de la Mouche à miel; mientras que en el reverso se podía ver la imagen de una abeja, junto con un verso del poeta italiano Torcuato Tasso (2), la orden se acompañó de la divisa: «Piccola si, ma fa pur gravi le ferite» (3).

Fachada del castillo de Sceaux. Parte del descomunal palacio de Sceaux ha sobrevivido a los avatares del tiempo y hoy en día se ha convertido en un parque público que se puede visitar al sur de París.

Los rituales de la Orden estaban hechos a imagen y semejanza de los que organizaba el Rey en Versalles. Buena cuenta de ello nos la da Alejandro Dumas padre en su novela “El caballero de Harmental”, en la que nos narra con todo detalle (capítulo 14) el rito de entrada a la Orden por parte de un nuevo miembro, precisamente el príncipe de Cellamare, cuya posterior conspiración salpicaría a los propios duques de Maine.

Entre los miembros de esta orden, a parte de destacados príncipes de sangre, también estuvieron el enciclopedista D’Alembert o el propio filósofo Voltarie, entre otros destacados nombres de las letras.

Grabado de la Duquesa de Maine.

La Orden, por algún extraño milagro, sobrevivió a la Duquesa, probablemente siguió entre los miembros más díscolos y socarrones de los Borbones y puede que más adelante la orden pasara a manos de plebeyos con ínfulas, vanidades o hambre de prestigio social. El caso es que sus condecoraciones se siguieron realizando hasta principios del siglo XX.

Hoy en día, en tiendas de numismática o en subastas de antigüedades se encuentran dos modelos de esta medalla:

  • la metálica, normalmente de bronce dorado o cobre (el hecho de que no sean de oro certifica que no son de la época de la fundadora de la orden, cuya fabulosa fortuna le permitió acuñarlas del más preciado metal)

Anverso de la orden en versión de medalla de mano.

Reverso de la orden en su versión de medalla de mano.

  • la esmaltada de siete puntas. Sus esmaltes revelan que es una medalla fabricada muchas décadas después de la muerte de la duquesa de Maine. En el anverso reza “VIRTUTI ET LABORI · PAPI” (El Coraje y el Trabajo de los Tribunos); y en el reverso ‘NIL MORTALIBUS ARDUUM EST C · C’, que es una cita de una oda de Horacio (“Nada es demasiado difícil para los mortales”).

Versión esmaltada de la orden. Muy probablemente manufacturada mucho después de la muerte de la Duquesa.

 

 

Notas:

(1) Luisa Benedicta de Borbón (1676 – 1753) fue una mujer de armas tomar. Nació y creció en el palacio de su padre, el célebre Hôtel de Condé. Sufrió una educación estricta, que ralló la brutalidad bajo la batuta de su padre Enrique de Borbón-Condé, que sufría una enfermedad mental. Fue una mujer de gran cultura, divertida e ingeniosa, aunque con muy mal temperamento y, por lo que dicen, tirando a feúcha. Tenía un brazo inútil de nacimiento, lo que unido a que su marido era cojo y paticorto, eran los hazmerreír de ciertos círculos de la corte de Luis XIV, que ella detestaba tanto como a su marido. Éste compró como residencia familiar el fabuloso castillo de Sceaux, donde la Duquesa de Maine organizó una corte paralela, a su gusto. De todas maneras, los lazos de amistad entre los duques de Maine y los reyes eran sólidos. Así, por ejemplo, Madame de Maintenon que tenía tanta estima por el Duque como influencia sobre su marido, Luis XIV, consiguió que el Duque fuera nombrado regente del futuro Luis XV a la muerte del Rey Sol. Pero tras el deceso, el Parlamento decretó que el regente sería Felipe de Orléans, quien en uno de sus primeros decretos provocó que varios príncipes de sangre pasaran a meros pares de Francia. Así que Luisa Benedicta fue una de las instigadoras de lo que se conoció como el complot de Cellamare, a través del cual un grupo de nobles querían deponer al regente y cambiarlo por Felipe V de España, tío de Luis XV. Pero la trama fue descubierta y los conspiradores, encarcelados. La Duquesa de Maine fue encerrada en el castillo de Dijon. Tras pasar un año encarcelada, en 1720, los duques fueron liberados y regresaron a Sceaux. Curiosamente, la relación con su marido mejoró ostensiblemente. A su muerte, la Duquesa adquirió el palacio Hôtel Biron, que se pasó a llamar Hötel de Maine (hoy es el Museo Rodin, última residencia del genial escultor y es una visita que os recomiendo que no os perdáis si visitáis París). Allí murió Luisa Benedicta en 1753, a los 76 años de edad. Con el Duque tuvo una hija y dos hijos, pero ninguno de ellos tuvo descendencia, por lo que la fabulosa herencia de los Maine pasó a Luis Juan de Borbón, duque de Penthièvre, sobrino de los Maine y ya de por sí una de las mayores fortunas de Europa.

(2) Torquato Tasso (1544-1595), fue un poeta italiano conocido por su poema épico “Jerusalén Liberada”, que versa sobre la conquista de la Ciudad Santa durante la Primera Cruzada. También fue célebre por su fanatismo católico y la locura que lo atormentó los últimos años de su vida y que inspiraría biografías por parte de escritores posteriores como Goldoni, Goethe o Lord Byron, por citar los más célebres. Donizetti le dedicó una ópera.

(3) «Pequeña, sí, pero puede provocar graves heridas»

Juego de Tronos. Los empleos militares honoríficos entre reyes.

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El zar Nicolás II con el uniforme de Coronel Honorifico del regimiento de caballería Farnesio de Valladolid.
Lleva también impuesto el Gran Collar de la Orden del Toisón de Oro concedido por A-XIII.
(El cuadro es copia del original).

No es demasiado conocida la práctica y costumbre protocolaria y palaciega, que sobre todo durante el siglo pasado estableció el nombramiento de distintos Reyes como Coroneles de regimientos de otros países.

Del mismo modo que el intercambio de órdenes y condecoraciones de la más alta categoría entre mandatarios, Reyes o Presidentes de Repúblicas y Gobierno, se mantiene hasta nuestro días cada vez que hay un viaje de Estado o un encuentro oficial, esta otra dignidad solo estuvo reservada fundamentalmente a los monarcas, tan aficionados, entre otras muchas cosas, a “coleccionar” uniformes, reconocimientos de todo tipo y condecoraciones, al estar en todos los casos estrechamente vinculados a la institución militar.

De algún modo se trataría de un escalón premial de mayor importancia, un detalle de cercanía no exento de una gran vistosidad a la hora de la imposición, circunscrito como decíamos a los Pares que en muchos casos mantenían lazos familiares y parentescos muy directos.

En la imagen bajo estas líneas, con parecidos físicos en algún caso realmente sorprendentes.

Nicolás II de Rusia y Jorge V de la Gran Bretaña con uniformes intercambiados de sendos regimientos de ambos países.

Estos nombramientos, que también como en el caso de las grandes condecoraciones, jugaban un importante papel como instrumento político y diplomático, -el agasajo como antesala de la negociación-, implicaban además un plus de confianza personal del monarca.

Se aprovechaban distintos contextos. Desde funerales a coronaciones, pasando por visitas de otro tipo pero siempre intentando hacerlo coincidir con un viaje de carácter oficial para que el nombramiento tuviera la mayor repercusión y relevancia posible. De no ser posible se utilizaban altas delegaciones encargadas de entregar el nombramiento y el uniforme.

Reyes reinantes en el funeral de Eduardo VII de la Gran Bretaña en 1910, con Alfonso XIII vistiendo un uniforme de un regimiento británico.

La historia que ha dado pie a este post, rescata del olvido un pasaje, que por la mítica que rodea al personaje, el Zar Nicolás II, nos ha perecido digna de mención.

Alfonso XIII debía mantener una estrecha relación con el Zar, ya que incluso hemos podido leer que intentó infructuosamente ante las nuevas autoridades bolcheviques el exilio del Zar y su familia a España. La Revolución no hacía prisioneros, y la posibilidad del Zar exiliado nunca se hubiera permitido. Todo acabo trágicamente en Ekaterimburgo en 1918.

Cuadro del magnífico retratista húngaro Laszlo de Lombos*,1927, de Alfonso XIII vistiendo el uniforme de Húsar de Pavía. Luce las Grandes Cruces de Carlos III y del Mérito Militar con distintivo rojo y las insignias de Gran Maestre de las Ordenes de Caballería españolas; Santiago, Montesa, Alcántara y Calatrava. Museo Nacional de El Prado.

Antes de todo aquello, en 1908, se nombra Coronel Honorifico del regimiento de Lanceros Farnesio Nº5 al Zar, que de forma simultánea nombra a A-XIII Coronel de un distinguido regimiento de Ulanos**.

En este caso, y probablemente en otros donde no coincidía con un viaje oficial, máxime entre dos países tan lejanos, el nombramiento se materializó utilizando dos comisiones creadas a tal efecto.

En el caso español, la delegación se trasladó a San Petersburgo en mayo de 1908 con el uniforme, realizado a medida lógicamente (por parte de los mejores sastres y en su versión y acabados más lujosos), para el Zar. Dada la importancia del agasajado, presidió la delegación el primo del Rey, el Infante Fernando de Baviera y Borbón. Además del uniforme como tal y las insignias correspondientes, se le entregaron otros regalos y detalles en relación con el Farnesio y su historia. Después de la ceremonia, siempre se acababa con un banquete de gala. En este caso en el suntuoso Palacio de Invierno.

Alfonso XIII posando en el Palacio Real de Madrid con el uniforme de Coronel del 7º regimiento de Ulanos de Olviopol junto a un parte de la delegación de dicha unidad.

En marzo de 1908 la delegación rusa se desplaza a Madrid en tren. Como en el caso anterior un primo del Zar, el príncipe Vladimir Boris, preside la comisión que se entrevista con A-XIII en el impresionante salón Gasparini del Palacio Real, donde se le hace entrega de su nuevo uniforme y de otros objetos.

La relación e intercambio simbólico de elementos no se quedo ahí en este caso. Las hombreras de ambos regimientos llevaban el monograma del Rey honorifico (N-II y A-XIII), en ambos acuartelamientos se colgaron cuadros del Zar y de A-XIII con sus uniformes foráneos (en este último caso pintado por Ortiz Echagüe*** en 1912), y los estandartes de ambas unidades también incorporaban la cifra de cada Rey en sus blasones.

Sorprendente recreación gráfica de las hombreras que se utilizaron en ambos regimientos. En el español con el monograma de Nicolás II, y en el ruso, con el de Alfonso XIII.

Todos estos objetos, realmente únicos por la circunstancia que ilustran, en el caso español se conservan afortunadamente en el museo del regimiento en Valladolid, pero los que había en Rusia han desaparecido.

Oficiales y Plana Mayor del Regimiento de Lanceros Farnesio.
Esta foto, dentro de un extenso álbum, le fue entregada al Zar junto al resto de regalos y recuerdos.
(Archivo del Regimiento)

Para saber más:

(*) Laszlo de Lombos

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/laszlo-de-lombos-philip-alexius-de/37a1d8d9-ff62-47fb-aed9-e6514d06f6e0

(**) Regimientos de caballería Ulanos

 https://es.wikipedia.org/wiki/Ulano

(***) Antonio Ortiz Echagüe

http://www.euskonews.com/0461zbk/gaia46101es.html

Agradecimientos:

Regimiento Farnesio Nº5 de Valladolid por su encomiable labor de conservación de estos y otros objetos de gran valor histórico.

Reseña: “Los Generales de África”, de Juan José Primo Jurado

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Empiezo con una anécdota personal. A finales de los años 80, yo era un adolescente al que le apasionaba la música clásica, pero que no tenía ni idea de dónde podía aprender sobre ella o cuáles podrían ser los mejores compositores y sus mejores obras. ¡Acordaos de cómo era la vida antes de internet! Por eso, para mí fue de gran ayuda el disco de Luis Cobos titulado Tempo d’Italia. La crítica y los conneisseurs del tema se le echaron a la yugular. Pero fue un éxito de ventas y dio a conocer a la música clásica a muchísima gente que, sin su acercamiento, hubiera permanecido ajena a ella. Este libro, en cierto modo, me recuerda a aquel disco. Parte de una idea brillante: presentar a algunos de los más destacados generales españoles que han luchado en Marruecos desde la Guerra de África de 1860 hasta la retirada del Ifni de 1974; es una excelente introducción al tema, pero a la que probablemente historiadores de corte más académicos le pondrán algún que otro pero.

Como puntos positivos del libro, destacaría que nos hable de generales muy poco conocidos, como Oswaldo Capaz, Gómez-Zamalloa o Gómez de Salazar. Es interesante la selección de militares, quienes, inevitablemente, muchos tuvieron que participar en la Guerra Civil. Me ha llamado la atención la gran cantidad de africanistas que también tuvieron los republicanos. Y la gran mortalidad que hubo entre todos ellos, fueran del bando que fueran. Los desastres de la Guerra Civil no conocieron bandos.

Como puntos menos positivos, destacaría que, en general, las biografías son un poco sosas, en el sentido no aporta mucho más que la información que uno mismo puede encontrar en cualquier otro libro o por internet. Así, se echan en falta anécdotas o datos personales. Por ejemplo, en el caso de Millán Astray, a parte de su agitada vida personal, podría haber explicado la influencia del Bushido (que llegó a traducir) en la creación de la Legión. Otro punto en el que me parece que cojea, es la falta de crítica. A excepción de Silvestre (y por el Annual), en algunos casos parece que el generalato español formaba una suerte de panda de von Mansteins acosados por políticos inútiles. Obviando que muchos de estos mismos militares tuvieron responsabilidades políticas como jefes de gobierno o ministros.

El general Prim, por quien tenemos una especial admiración en este blog.

El libro salva correctamente la complicada biografía de Franco. A pesar de que no lo nombra “dictador” en ningún momento (sólo lo hace citando a Thomas Hughes; en cambio, califica como a tal a Primo de Rivera), sí que recalca la brutal represión que encabezó durante la guerra y la posguerra, siendo llamativa su nula indulgencia hacia algunos de sus antiguos compañeros de fatigas africanas. Y ya que Marruecos es el leitmotiv del libro, hubiera sido interesante desarrollar la acción del Biutz no solo como una mera hazaña heroica de Franco, sino con la polémica que hubo más tarde con el teniente Salafranca y las Laureadas no concedidas.

El nombre del general Fernández Silvestre estará ligado para siempre a las guerras de Marruecos.

Finalmente, y puede que involuntariamente, abre un debate. En su introducción, nos indica que el andalusí Gálib fue el primer general español en conquistar Marruecos. La verdad es que me parece osado considerar a Gálib como español (¿lo era su califa Al-Hakam II?), ¿Se consideraba a sí mismo como español? ¿Conquistó Marruecos para mayor gloria de España? Si seguimos con su razonamiento, la Reconquista no hubiera sido en realidad una Guerra Civil. ¿Lo fue?

El autor es Juan José Primo Jurado (Córdoba, 1961) doctorado en Historia, licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Magisterio. Actualmente es el subdelegado del Gobierno de España en Córdoba, dirigió anteriormente la concejalía de Patrimonio y Casco Histórico de la ciudad. Anteriormente había sido director del Archivo Histórico del Palacio de Viana. Ha recibido las condecoraciones de la Cruz al Mérito Militar (2003) y Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario (2017). Además es autor de numerosísimos libros sobre la historia de Córdoba, algunos de los cuales he leído y os recomiendo vívamente.

En resumen, considero y recomiendo el libro especialmente para aquellas personas que quieran introducirse en la apasionante historia de nuestras guerras africanas.

El Sr. Primo Jurado durante la presentación de su libro.

 

 

Ficha técnica

Título: Los Generales de África

Autor: Juan José Primo Jurado

Editorial: Almuzara

Colección: Historia
Páginas: 304
Edición ilustrada
Tamaño: 15,00 x 24,00 cm
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 17,95 €

Reseña bibliográfica: “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”

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Los que seguís este blog ya sabéis que no solemos hablar de la Guerra Civil. Pero acaba de aparecer un libro sobre uno de los aspectos menos conocidos de la contienda y dado que el libro es una maravilla y uno de sus co-autores es un buen amigo del blog, no me he resistido a comentarlo. De trata de “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”, de Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio.

El 29 de agosto de 1936, fue creada mediante decreto la Guardia Nacional Republicana, que fue como se denominó a la Guardia Civil que permaneció en el territorio leal a la República. Esta nueva denominación siguió hasta octubre de 1937, cuando la GNR se integró en el nuevo Cuerpo de Seguridad y Asalto, unidad que reunía a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad de la zona republicana.

Banderines de la Guardia Nacional Republicana.

La actuación de la Guardia Civil a lo largo de la contienda casi siempre fue trascendental. Especialmente al inicio de la contienda. El caso más célebre probablemente sea el de Barcelona, donde el general Aranguren Roldán (1), al mando de la 5ª zona de la Guardia Civil (Catalunya) se mantuvo fiel a la República y ayudó a aplastar las tropas sublevadas bajo el mando del general Goded. Y es que el Inspector General de la benemérita, el general Pozas Perea (2), dio instrucciones a sus subordinados para que no secundaran la rebelión militar.

De los 35.000 miembros de la Guardia Civil al principio de la contienda, aproximadamente un 66% y seis de sus siete generales permanecieron fieles a la República. Al finalizar la guerra, el recuento final de bajas del Cuerpo en ambos bandos arroja la cifra de 2.714 muertos y 4.117 heridos, lo que supone el 20 % de sus efectivos iniciales (3). Sin contar con los numerosos condenados a muerte en la posterior represión, destacando, por ejemplo al citado general Aranguren o su ayudante, el general Escobar (4), entre otros muchos.

Miembros de la Guardia Nacional Republicana marchando al frente.

El libro de Prieto Barrio y Pérez Rubio proporciona una detallada y amena historia de este cuerpo: sus protagonistas, sus antecedentes, su estructura, su papel en la Guerra Civil, especialmente en Catalunya, donde mantuvo su papel protagonista hasta los Sucesos de Mayo. Y, como no, los autores no se podían olvidar de un capítulo a la militaría. Muchos de vosotros ya conoceréis la obra de Prieto Barrio, por lo que ya sabéis de sobras lo minucioso de sus trabajos. Como os podéis suponer, es uno de esos libros que mientras dudamos si comprarlo o no, se agota y luego no hay manera de encontrarlo. Y de verdad que merece la pena. ya lo sabéis.

 

Ficha del libro:

Título: GUARDIA NACIONAL REPUBLICANA: LA GUARDIA CIVIL DEL FRENTE POPULAR

Autores: Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio

Editorial: Editorial Actas

Colección: Colección Historia Contemporánea

Páginas: 621

Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta

Edición: Madrid, 2017

PVP: 49,90€

 

 

Notas

(1) José Aranguren Roldán (1875-1939). Al estallar la rebelión militar, estaba al mando de la Guardia Civil de Catalunya. A pesar de sus fuertes convicciones católicas, se mantiene del lado del gobierno republicano. Llegó a mandar la IV División Orgánica, pero tras los Sucesos de Mayo se le destina a la Comandancia Militar de Valencia. Cuando la guerra está a punto de llegar a su fin, decide no exiliarse, ya que considera que ni ha cometido ningún crimen ni ha actuado con deshonor. Pero las nuevas autoridades franquistas no opinan lo mismo y, tras un juicio sumarísimo, es fusilado el 22 de abril de 1939.

(2) Sebastián Pozas Perea (1876-1946). Su carrera militar empezó en la Guerra de Marruecos, donde consiguió una Medalla Militar Individual. En 1934, estaba al mando de la IV División Orgánica, con sede en Barcelona, durante la proclamación por parte de Companys del Estado Catalán. Pozas lo desbarató y participó en el juicio que condenó al gobierno catalán por rebelión militar. El estallido de la Guerra Civil lo encuentra en Madrid, donde está destinado en ese momento como Inspector General de la Guardia Civil. Colabora en sofocar la rebelión en la capital de España y José Giral lo nombra su Ministro de Gobernación, durante unas pocas semanas. Pasa a ocupar diversos puestos de responsabilidad en la defensa de Madrid, pero sus relaciones con el general Miaja son peores que pésimas. Así, tras los Sucesos de Mayo en Barcelona, sustituye al general Aranguren al mando de la IV División Orgánica, restructura al ejército, que pasa a depender del gobierno central y no de la Generalitat, como hasta entonces. A pesar de ello, sus ofensivas en el Frente de Aragón acaban siendo sonoros fracasos. Cuando los franquistas contratacan en marzo de 1938, sus fuerzas se ven claramente superadas y su ejército, prácticamente destruido. Es destituido y recibe el mando en destinos de segundo orden, hasta el fin de la guerra que pasa a Francia y, desde allí, a México, donde falleció en 1946.

(3) Fuente: http://www.guardiacivil.es/es/institucional/Conocenos/historiaguacivil/La_Guerra_Civil.html

(4) Antonio Escobar Huerta (1879-1940). Nació en Ceuta, en el seno de una familia con una arraigada tradición militar. Tras la sublevación militar se mantuvo fiel a la República. Hombre de profundas convicciones religiosas, trató de frenar la violencia contra el clero, llegando a salvar al obispo de Tarragona, Vidal i Barraquer, de ser fusilado. Azaña le da el mando de la Columna Escobar, integrada en el Ejército del Centro, luchando bravamente en la defensa de la capital. Es herido de gravedad y se retira por unos meses al santuario de Lourdes. Al regresar, es nombrado Delegado de Orden Público en Barcelona, pero vuelve a ser herido de gravedad, esta vez por un atentado anarquista. Participa en la batalla de Brunete. Paralelamente, su hijo menor, José Escobar, falangista que lucha en el bando sublevado, muere en la batalla de Belchite. Poco después es ascendido a general y se le otorga el mando del Ejército de Extremadura. En enero de 1939 planifica y ejecuta con éxito la Ofensiva de Valsequillo, pero no su victoria es pírrica, no puede cambiar el curso de la guerra. Por lo que en el mes de febrero se une a la conjura del coronel Casado. En marzo, se rinde al general Yagüe en Ciudad Real. Éste le ofrece un avión para que huya a Portugal, pero Escobar lo rechaza. Su actuación en la guerra ha sido intachable. Franco no lo ve así y es juzgado y condenado a muerte. Es fusilado en el castillo de Montjuïc de Barcelona.

 

 

Las fotografías, excepto la portada del libro, las he sacado de:

https://ejercitorepublicano.wordpress.com/2013/04/25/gc-guardia-nacional-republicana/