JOSÉ VILLAURI, DEFENSOR DE ZARAGOZA (1ª parte)

La epopeya de los Sitios de Zaragoza, es una de las gestas por excelencia de la Guerra de la Independencia Española, que ocasiono que personajes comunes y desconocidos como sacerdotes, labradores, comerciantes y en definitiva personas de toda condición social  llegaran a ocupar un lugar en la historia.

Muchos son sobradamente conocidos, como es el caso de Agustina de Aragón, La Condesa de Bureta, Antonio de Sangenís, o el párroco Santiago Sas con su famosa unidad de Los Escopeteros de San Pablo.

Sin embargo muchos otros aunque en su día lograron  reconocimiento por sus acciones, nadie los recuerda. Son aquellos hombres y mujeres que a menudo quedaron a la sombra de los héroes y heroínas antes mencionados, pero que en ocasiones gracias a documentos conocemos su historia.

Este artículo está dedicado a uno de ellos, y también a un lugar de los Sitios, que no es muy mencionado cuando se relata la gesta de la defensa de Zaragoza. Se trata de un teniente y de una zona llamada Arrabal, del mismo nombre que una unidad famosa,   los ´´Escopeteros del Arrabal“ que estaban al mando de Jorge Ibor, otro de los héroes zaragozanos..

El Arrabal se encuentra al otro lado de la ciudad, una vez que se cruza el Puente de Piedra. Actualmente diversos monolitos y nombres de calles de ese barrio rememoran muy brevemente lo que hace ya más de dos siglos sucedió. E incluso, hasta marzo de 2005, aún seguía en pie la casa de Jorge Ibor. Lamentablemente dado su estado, hubo de ser demolida.

En la imagen que se adjunta, en el número 9, se sitúa lo que era el barrio del Arrabal. Zaragoza, con el bicentenario situó a lo largo de la ciudad  diversas marquesinas con una breve reseña y mapa de lo sucedido en los diversos lugares de la capital durante el asedio.

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Volviendo al artículo, demos a conocer tras esta breve introducción, la historia en esta primera entrega, de uno de esos  defensores. El teniente José Villauri.

El 26 de mayo de 1808, José Rebolledo Palafox, se disponía para asumir el cargo de capitán general de Aragón y enfrentarse a las tropas napoleónicas, como así lo hizo saber en su proclama. Proclama que no debió gustar nada al Corso ya que el 4 de junio, ordeno la partida desde Pamplona de 35 mil infantes y 950 jinetes, así como de varias piezas de artillería rumbo Zaragoza.

Zaragoza, se debía preparar para la defensa, pero  el panorama que presentaba la ciudad aragonesa, aún en el mes de junio, era muy precario.

Por suerte para él y para la ciudad, en los primeros días de junio fueron llegando voluntarios y restos de unidades de otros puntos del país.  La ciudad, con fortificaciones deficientes, sin parapetos y con tropas regulares que sumaban únicamente un total de 1463 efectivos,  debía hacer frente a uno de los mejores ejércitos de la historia. Por lo menos, entre esas escasas unidades regulares con las que contaba la ciudad aragonesa, había 200 artilleros y 300 jinetes pertenecientes sobre todo al escuadrón de Dragones del Rey, que se había fugado de Madrid en el mes de mayo y que logro entrar en Zaragoza el 8 de junio, pasando a formar parte del ejercito de Aragón.

Entre esos Dragones del Rey, se encontraba nuestro protagonista, el teniente José Villauri, un veterano extremeño de casi cuarenta años de edad y que ya había peleado contra los franceses en la  guerra de España y Francia de 1793, donde según su expediente militar, tuvo una destacada intervención en la defensa de Tolon, que le valió el ascenso a alférez.

Como otros militares y civiles, era consciente de que Zaragoza, pronto se vería rodeada de franceses y esperaba impaciente instrucciones.

Esas instrucciones tampoco tardaron en ser recibidas. En un intento de evitar que los galos llegasen a la capital aragonesa, Palafox, ordeno salir al encuentro de estos y así, quizás, ganar tiempo para que la ciudad se fuese preparando para lo peor. Así, el 7 de junio de 1808 Palafox mando a Tudela un millar de efectivos y cuatro cañones, con el objetivo de impedir que los franceses cruzaran el Ebro. Sin embargo, nada pudieron hacer y fueron arrollados por las tropas de Lefebvre.

Tras derrotar a las tropas españolas,  el día 13 de junio, el ejército francés, reanudo su marcha a Zaragoza con dirección Mallen, localidad en la que aguardaban las tropas aragonesas del marques de Lazan, constituidas por 4 mil milicianos, un Batallón de Voluntarios de Tarragona y cien jinetes, entre los que estaba nuestro protagonista, José Villauri.

Según su expediente, el teniente Villauri tras incorporarse al ejercito de Aragón el día 8 de junio, participo en el ataque de Mallen y en los de Épila y Alagón, con especial distinción en este último.

El combate de Alagón, se dio lugar en la madrugada del 14 de junio de 1808,  a 24 km al noroeste de Zaragoza. Dicha villa, emplazada sobre un pequeño cerro dominante estaba situada a vanguardia del rio Jalón, con lo cual, el paso de éste no era un obstáculo para el avance francés a Alagón, pero sí lo podía ser para las fuerzas españolas en caso de una retirada urgente y precipitada por la limitación de paso del puente. Todo el amplio espacio del Valle del Ebro, facilitaba el rápido despliegue y las cargas de caballería. Por todo ello, el general francés Lefebvre tenía una clara superioridad frente a las fuerzas españolas.

Según las crónicas, fue un enfrentamiento en el que se destacó por la feroz resistencia,  el improvisado ejercito de Palafox, compuesto por unos 5000 mil paisanos y 80 caballos del regimiento de Dragones del Rey.

Sin embargo, pese al arrojo que mostraron las tropas españolas poco pudieron hacer una vez más, contra las unidades de Lefebvre, y Palafox hubo de retirarse  hacia Zaragoza con los  pocos efectivos que le quedaban, entre los que se encontraban soldados del 1º Batallón de Voluntarios de Aragón y los supervivientes del escuadrón de Dragones Rey.

Vista la imposibilidad de derrotar a los franceses en campo abierto, ya sólo les quedaba resistir en la ciudad, iniciándose así la cuenta atrás para el inicio de uno de los episodios más notables de la lucha contra Napoleón. Los sitios de Zaragoza.

El primer sitio de Zaragoza, se dice que se inicio el 15 de junio de 1808, (Aunque desde el punto de vista estrictamente militar, esta apreciación es incorrecta. Cuando Zaragoza es atacada por primera vez por el general Lebfevre el día 15 de junio y posteriormente por el general Verdier el 2 de julio, la ciudad no estaba sitiada ya que no se había completado el cerco)[1] con los ataques simultáneos a las puertas del portillo, el Carmen y Santa Engracia, pero que los zaragozanos lograron repeler demostrando a los franceses que la captura de Zaragoza, no sería nada fácil. El ejército francés se vería obligado a una lucha callejera y de casa por casa.

Pero como se ha dicho anteriormente, nos vamos a centrar, no en la lucha callejera, sino en la del Arrabal. Durante el primer Sitio de Zaragoza,  el barrio del Arrabal, fue la vía por la que se suministraron alimentos, municiones y personal a la ciudad.

El 25 de junio llegaba a Zaragoza el general Jean Antoine Verdier, con numerosos refuerzos y se hace cargo del asedio. Ante la dificultad y alto coste que se había producido en los asaltos a la ciudad, se decide efectuar un riguroso bombardeo.  En los días 26, 27 y 28, los bombardeos se hacen especialmente intensos, pero sin acciones.

Según se puede leer en el Diario de los Sitios ´´Este día estuvieron los franceses muy quietos sin acercarse ni incomodarnos, y nosotros colocamos una batería de 9 cañones y 2 morteros en el valle de las Ontinas, encima de los olivares de la Huerva, dominando la Casablanca. Salió mucha gente a interceptar los convoyes del enemigo, habiendo logrado coger un espía con cartas en que avisaban al general Lefebvre que, caso de no poder entrar en Zaragoza, se retirase a Madrid o Pamplona. 

Este día hubo Junta que duró todo él, en la que se determinaban algunos puntos interesantes, entre ellos un bando en el que se mandaba la subordinación a los oficiales y se concluyó de hacer el juramento a la tropa. Se trató en ella de empalizar las salidas de la ciudad, poniendo más cañones y organizar todos los puntos de defensa“.

Por lo tanto, fueron unas fechas y  en especial la del 26 de junio, en la que Palafox, aprovecho para organizar unidades. Por ejemplo, el  26 de junio se creaba “el 1º Batallón de Fusileros de Aragón” al mando del Coronel D. Antonio Torres con una fuerza inicial de 250 hombres y también se otorgaban ascensos a quienes se habían distinguido en los últimos días.

Uno de ellos, fue nuestro teniente de Dragones del Rey, que fue nombrado por el propio Palafox, capitán de Dragones de dicha unidad.

D.20A( Fuente: Colección A. Rodríguez Belles)

Lamentablemente no se ha podido saber cuál fue el hecho concreto que dio como origen tal recompensa, pero muy posiblemente fuera por el combate de Alagón.

 Volviendo a la posición del Arrabal, decir que curiosamente fue un punto que hasta el día 26 de junio, no fue debidamente fortificado. Esperando incluso hasta el 11 de julio, para empezar en ese sector a  fortificar las tres baterías del Arrabal bajo el mando del subteniente de Ingenieros D. José María San Román. Quizás porque anteriormente, los franceses habían insistido en ataques frontales a la ciudad, sin cerrar el sitio.

Junto a otras unidades, como el Batallón de Suizos de Aragón, en el que se  encuadraban unos 500 hombres, fue creado en Calatayud por el Barón de Warsage con un grupo de suizos procedentes de Madrid y fue completada por españoles y extranjeros. Luchó brava y tenazmente en las acciones de la izquierda del Ebro los días 14,16, 29 y 30 de julio sufriendo numerosas bajas[2], el Arrabal esta defendido por el Regimiento de Dragones del Rey, que tras su regreso de la acción de Épila, el 23 de junio, fue destinado a la defensa de dicho enclave.

La participación de esta unidad de caballería sería clave en muchas ocasiones para la defensa de posiciones que en ciertos momentos vieron crítica su situación. Según el expediente de nuestro protagonista, los Dragones del Rey el día 11 de julio, fecha para muchos del inicio ´´real“ del Primer Sitio, tuvieron una acción destacada al lograr desalojar al enemigo que se encontraba en el Arrabal pese a tener fuerzas ´´notablemente inferiores“.

Por desgracia,  no se sabe muy bien que hicieron en esa defensa del día 11 los Dragones ni ante que unidades se enfrentó nuestro protagonista, pero debió de ser notable e imprescindible la acción ya que en su expediente se le cito como distinguido.

Muy posiblemente se enfrentaron al Tercer escuadrón de Ulanos ´´… El día 11 de julio el tercer escuadrón de ulanos cruzará el río Ebro aguas arriba del Soto de Candespina en las proximidades de Alagón. Tras dispersar a un destacamento español que defendía el vado de Torres de Berellen se aproximarán siguiendo por la orilla del río hasta el denominado “codo de San Lamberto” enfrente del meandro de Ranillas…“[3]

Para la unidad de caballería de Villauri, el mes de julio fue un mes sumamente activo, ya que  tuvieron enfrentamientos en diversos puntos, participando en las acciones  de Torre del Arzobispo, Alto de los Molinos y orillas del Gállego. Durante la acción sobre la Torre del Arzobispo el 14 de julio fue herido de gravedad su coronel D. Bernardo Acuña y fue sustituido por su segundo el teniente coronel D. Pedro del Castillo.

A primeros de agosto, el sitio de Zaragoza, veía su fin cuando el 6 de ese mes, Verdier era informado de la evacuación de Madrid y se le ordenaba levantar el sitio. El día 14, con las primeras luces del amanecer, el ejército francés había desaparecido, y la ciudad estallaba en júbilo.

Nuestro protagonista, debió de celebrar la victoria, aunque siendo consciente que no sería la última vez que se enfrentaría a los franceses, como veremos más adelante…

Para recompensar el esfuerzo y la tenacidad de los defensores zaragozanos, se crearon diversas distinciones. En el mes de agosto, por disposición de Palafox, un escudo de distinción llamado ´´ Escudo de Defensor`` con el que se recompensaron a civiles y militares que en la defensa de la ciudad había mostrado signos de gran valor ante los mayores peligros.

Días más tarde, en el mismo mes de agosto Palafox creo un nuevo escudo, llamado de ´´Premio y Distinción“ para premiar las acciones distinguidas de los Defensores, con un escudo superior al de Defensor.

Finalmente, también se crearon medallas. En España, en las dos primeras décadas del S.XIX, estas medallas las confeccionaban joyeros y artesanos y cada uno, se tomaba ciertas libertades en su realización, tanto en cuestiones de calidad como de tamaño e incluso y en ciertos aspectos, de diseño como podemos apreciar.

A continuación se muestran dos ejemplares, de la Cruz del Primer Sitio, en los que se pueden observar esas diferencias.

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primer sitio 03(Fuente: J. Boguña)

Cruz del Primer Sitio: por R.O. de 25 de marzo de 1817 se aprobó la cruz de distinción para aquellos que habían participado en el Primer Sitio.

Me gustaría mostrar mi agradecimiento a Jaume Boguña, gran coleccionista que ha cedido amablemente para este y los futuros trabajos, fotos de medallas de los sitios de Zaragoza de su colección.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Archivo General Militar de Segovia.
  • Diario de los Sitios de Zaragoza.
  • Pérez Francés, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808, Zaragoza, 2011.
  • Pérez Guerra, José Manuel. Ordenes y condecoraciones de España 1800-1975.
  • http://www.asociacionlossitios.com

[1] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 265.

[2] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 263.

[3] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 264.

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¡Tambores en la Pradera! La Guerra Comanche y la frontera española del norte de México (1692-1785)

-Presidio de la Bahia (Texas)

– Presidio de la Bahia (Texas)-

Introducción

Pocos temas han sido tan escasamente tratados en la historia de España , como la Guerra Comanche o “Comancheria”; en el norte de México. Un enfrentamiento latente y complicado ,que forzó a las tropas españolas a luchar contra un enemigo tan formidable como los comanches. Superados , en ocasiones por un terreno tan vasto como los territorios de Texas, Nuevo México o incluso California, las escasas tropas españolas ,se batieron, en ocasiones en situaciones imposibles, contra un enemigo más experimentado y preparado. El escrito, que aquí se presenta, es un tributo y homenaje a esa constancia, así como un recordatorio de los hechos que allí ocurrieron.

La conquista de Nuevo México y la Guerra Apache

La frontera norte del actual México, siempre fue una región indeterminada dentro de la política española. Fundado en 1610 por Pedro de Peralta, Santa Fé. se convirtió en el principal bastión español en las montañas rocosas. Emplazamiento estratégico enclavado en el valle del Rio Grande,  que sirvió para poder acceder, al norte, a las amplias llanuras del de Colorado, al este, a las meseta tejana del “Llano Estacado” y al oeste, a los suaves valles al norte del desierto de Gila, en Arizona. La posición del desierto de Sonora , así como de Gila, en Arizona y el desierto de Mohave, fijaron las rutas y asentamientos españoles en una débil franja fértil, entre las actuales ciudades de Foenix y Alburquerque. Territorio indio, perteneciente en su franja sur a los Apaches y en el norte a los Navajos; existiendo hacia Sonora una fuerte presencia de Indios Pueblo.

A finales de siglo XVII, los españoles llevaban combatiendo contra los apaches y las sucesivas rebeliones de los indios pueblo, casi cincuenta años. En 1692, parecía que la guerra habría terminado cuando los dos principales jefes Pope y  Caitis aceptaron enterrar el hacha de guerra, gracias a la mediación de frailes franciscanos. Sin embargo, lo que parecía el comienzo de una paz perpetua, vaticinó en realidad, un siglo de luchas encarnizadas, por una tierra que a ojos de las autoridades españolas  era baldía. Nadie se internaba a colonizarla,  y desde el punto de vista militar ,era una zona hostil .  Junto a esta consideración de “zona de guerra” por las autoridades españolas, existían profundos intereses, por parte de la Iglesia por evangelizar aquellos territorios. La protección franciscana de los ”nuevos conversos” ,dificultó el desarrollo de operaciones militares a partir de 1705, momento como se verá, que facilitó la posteriormente  la entrada comanche.

Guerrero Apache (1800)

-Guerrero Apache ( 1800)-

El estallido de otra  “Gran Rebelión Pueblo” entre 1715 y 1717, marcó el inicio de la guerra comanche, cuando a partir de ese año, los misioneros informan de la entrada desde el norte de grandes contingentes humanos apaches, huyendo precipitadamente de las Grandes Llanuras. Las tensiones en los mandos españoles , especialmente entre el Gobernador Diego de Vargas ,  y su adjunto Cubero, forzó al Virrey  con el apoyo del Rey Felipe V ,a nombrar al Marqués de la Nava, como Gobernador y Capitán General de Santa Fe; en 1705. La provincia había entrado en crisis pues bandas de navajos y apaches, estaban destruyendo los pueblos y ranchos de la región. Además, y a pesar de la mediación del Padre Goicochea, superior de los Franciscanos , se produjo el levantamiento de los indios Zuñi; en el norte de Arizona. En Marzo de 1704 , Vargas , antes de la llegada del Nuevo Gobernador, inició una expedición contra los apaches, siguiendo la senda del Rio Grande hasta Santa Fé. Sin embargo, cerca de la población de Aguas Frías, al norte de Alburquerque, la expedición fue cercada.  A pesar de las advertencias de sus rastreadores, las fuerzas de Vargas fueron llevadas a un cañón, donde cayeron en una trampa. Los supervivientes al mando de Francisco Guerra, lograron llegar a Santa Fé donde notificaron lo que había ocurrido.

El desastre de la expedición de 1704, afectó a la estrategia militar española de la primera mitad de siglo. La cual pasó durante los siguientes años  a la ofensiva generalizada; pero con pésimos resultados. La aprobación del Reglamento Indio de 1705 dificultó las operaciones,  pues los conversos se encontraban bajo la protección real; llevando a la provincia al caos. En 1707, el Gobernador Don José Chacón Medina de Salazar Marqués de la Peñuela, tuvo que intervenir con contingentes armados ,para evitar las ejecuciones sumarias de indios capturados por los colonos.

En 1716, estalló la revuelta Moqui, cerca del rio Gila. Numerosas tribus y  pueblos asentadas dentro del territorio español, se lanzaron a saquear los distintos asentamientos. En octubre de ese mismo año , diversos rumores informaron de la entrada de  numerosos contingentes apaches. Esta situación,  forzó en diciembre de ese  año , a convocar una Junta militar; en donde los colonos acusaron a los misioneros de entorpecer las operaciones.  En  ese año, el Capitán De la Serna con 400 hombres, derrotó a una banda de Navajos en la región. Sin embargo, cuando se retiró al presidio de Ojinaga, informó de la entrada de numerosas tribus de apaches. Entre 1718 y 1720, se organizaron diversas expediciones contra los apaches, más allá del rio Colorado , pero todas fracasaron.

La estrategia española se  organizó, contra una penetración masiva de apaches y navajos; pero no advirtieron, la amenaza que venia detrás. En 1724 los padres Miranda y Lardizábal, mientras visitaban las misiones, fueron advertidos por algunos jefes de la llegada de grandes contingentes, procedentes del norte. En 1730 el Padre José Narváez informó al Gobernador, que se estaban produciendo grandes cambios, al norte del Rio Nebraska. Información, que no fue tomada en consideración. De esa manera, la extrema debilidad militar española, junto al fuerte despoblamiento y falta de actuaciones claras ,facilitó la entrada comanche en 1729.

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-Posesiones españolas en Norteamérica(1785)-

La gran migración comanche  y el comienzo de la guerra

Los comanches, naturales de las zonas de Wyoming, se escindieron de los Shoshones, en el siglo XVII; emigrando hacia las Grandes Llanuras.   Según Kavanagh, tres aspectos diferencian al Comanche de otras tribus como apaches, navajos o kiowas. En primer lugar, la guerra como única forma de vida aceptable, capaz de otorgar prestigio dentro de la tribu. En segundo lugar , la sangre , no el honor, como forma de relación frente aliados y enemigos. Y por último, el prestigio casi mágico, rozando la superstición del jefe vinculado al caballo; sobre todo ante las asambleas y Consejos de la Tribu. Así el caballo era utilizado como medio de lucha,  y no como  alimentación , como pasaba con otros pueblos como los apaches.

Esta superioridad se basó en las operaciones militares,  con grupos pequeños a caballo, separados bien por un día o bien a distancia visual. Cada banda tenía un grupo, cuyo contingente dependía del prestigio militar del líder. El número de cabelleras determinaba la fuerza del contingente. Además la juventud y escasa esperanza de vida de los más jóvenes, les empujaba desde muy jóvenes a buscar el liderazgo. No hacían cautivos. En ocasiones,  las niñas blancas que eran mantenidas durante su niñez como trofeos, luego eran ejecutadas.

De esa manera, con una mezcla de audacia y salvajismo, los comanches se impusieron en las grandes llanuras; dirigiéndose después al territorio español. En 1750 estalló la guerra con los pawnees, y en 1751, los onsages, antiguos aliados, fueron exterminados. La destrucción , empujó a los apaches y navajos, hacia las Montañas Parashant, cerca de la actual ciudad de Las Vegas. Grandes contingentes humanos, bien en grupos dispersos , bien poblados enteros irrumpieron, atacando a los Indios Pueblo, en Sonora. En 1730, los comandantes de las plazas de El Paso, Tucson y Ojinaga notificaron al Gobernador de la aparición de estos grupos, utilizando las viejas sendas indias de las montañas. Ese mismo año, se tiene constancia de la llegada de los Comanches a la ribera del rio Nebraska, provocando la primera huida de colonos al sur.

Las autoridades españolas , seguían pensando que el conflicto era con sus viejos enemigos los Apaches. Pero cuando estos llegaron pidiendo protección, se dieron cuenta de la nueva amenaza. En 1752 el Gobernador Rodríguez de la Torre , organizó las nuevas fuerzas, agregando contingentes nuevos : desde las provincias del sur de Sinaloa y Nueva Galicia.  En este punto, la estrategia española reaccionó de tres maneras. En primer lugar, con la creación de nuevos presidios como Julimes y Carrizal,  que reforzase las comunicaciones con Alburquerque y Santa Fé . Las fuerzas de caballería española se transformarían  gracias al Reglamento de 1772, con la incorporación de armas ligeras, para la lucha de jinetes. Destacaron como unidad, los Dragones de Cuera o “Soldados de Cuera”, creados en 1729 a través del Reglamento de Buen Funcionamiento de Presidios y Unidades. En 1765 el Marqués de Rubí, ordenó el reforzamiento de los presidios, con la construcción del doble muro. La incorporación de armas de fuego de fabricación francesa , a partir de 1741, por parte de las diferentes bandas de Comanches , dificultó mucho la labor de la caballería española. Por todo ello, se hizo obligatorio para todos los destacamentos españoles, disponer de contingentes nativos, fundamentalmente apaches. En segundo lugar, la infiltración Comanche forzó a los nativos a reasentarse, en los valles del Rio Grande, Gila y Pecos; cerca de los presidios. Política favorecida a partir de 1750 por la protección franciscana de los conversos. Esto facilitó la reagrupación de colonos y ranchos , pero creó una ola de disensiones entre indios y españoles. Por último, el odio apache y navajo contra los comanches se volvió una poderosa arma al servicio de los españoles.

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– Dragones de Cuera( Archivo de la Nación, México)-

De esa manera, la entrada comanche, revolucionó la pradera. Fue la época, tal como indica Gwyne del “aullido del lobo”. Sus zarpazos golpearon a todo el territorio. En esos momentos, por presiones del Obispo de Durango, el Virrey fue forzado a iniciar  una nueva política de evangelización; con la creación de misiones. Pero la provincia estaba en el caos. En 1751 trescientos comanches, saquearon la provincia de Velez. El Gobernador Chaputin, envió un contingente que estuvo a punto de ser destruido al dispersar sus fuerzas; cerca del rio Arkansas. En 1757 se produjo la gran matanza de San Saba, cuando una expedición dirigida por el Coronel Diego de Parrilla, con varios frailes franciscanos ; acabó con el asesinato de cinco sacerdotes y varias familias. La falta de información, la desubicación del emplazamiento y la rapidez india al actuar,  estuvieron a punto de destruir al contingente español.   En 1762 otra fuerza española casi  es aniquilada, cerca del desfiladero de Sandia Crest. Las sendas secretas  comanches del Llano Estacado,  facilitó la rapidez de movimiento de contingentes indios,   hacia el valle del Rio Grande.  De esa manera, los españoles se vieron sorprendidos, por bandas cada vez más numerosas. Entre 1765 y 1767 los apaches notificaron al Gobernador, que numeroso jefes, ante la incapacidad española, empezaron a someterse a los comanches.

Con los colonos huyendo de Texas, y el valle del Rio Grande y Gila despoblándose, la presencia española se ciñó únicamente a los presidios, que eran constantemente atacados. En 1766 el Gobernador Don Tomás intentó impulsar la política de colonización del territorio,  enviando contingentes mineros a Colorado; bajo la protección de tropas. Pero fue imposible. Diversas misiones franciscanas fueron destruidas. El entonces Gobernador Pedro Fermín de Mendieta, se encontró con un panorama desolador.  Con un territorio pasto de las bandas indias,  cundió el temor a que estos grupos se internasen más al sur. El 3 de octubre de 1767, y aprovechando que el Rio Grande se desbordó , doscientos comanches vadearon el rio y  sorprendieron a los defensores de los presidios de Velarde y El Paso. Una escuadra de Soldados de Cuera fue enviada para socorrer a las plazas. Los lanceros españoles, lograron dispersar a las bandas indias tras una dura lucha cuerpo a cuerpo. Pero cundió la alarma. Las noticias llegaron al Virrey y este  ordenó,  una investigación sumaria

De esa manera, parecía que la amenaza comanche era imparable. Pero, en esos momentos complicados, surgió uno de los mayores, y desconocidos jefes militares que España ha dado en América. Su nombre era Juan Batista de Anza.

Juan  Bautista de Anza y el contraataque español

Juan Bautista de Anza, descendiente de vascos, nació en la provincia de Sonora, el 6 de julio de 1736. Su padre, el capitán Bautista de Anza murió luchando en la frontera contra los apaches. Esta dura experiencia le marcó y le preparó para la lucha en las futuras campañas indias. Además la vida del joven Anza en la frontera, le enseñó las costumbres indias, mentalidad y tácticas de guerra; fundamentalmente apaches. En 1751 ingresó en la milicia de fronteras, desempeñando en Sonora algunas misiones muy arriesgadas. Todas acabaron en éxito.

Destacado soldado de caballería, ascendió rápidamente y en 1756 obtuvo el grado de Capitán; obteniendo el  mando del presidio de Tubac. Durante esos años, en plena crisis, por el fracaso del la expedición del Gobernador Chaputin  en el rio Arkansas, obtuvo grandes éxitos luchando contra los Apaches en Arizona. Su rapidez, conocimiento de las tácticas indígenas, y audacia, le permitió granjearse ante sus superiores un gran prestigio. En 1758 volvió a derrotar a los indios Seris. Su fama llego a Ciudad de México.

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-Juan Bautista de Anza-

Gran conocedor de la realidad de la frontera, entendió el valor de los mapas y la exploración. En 1769 la posición española, por la irrupción comanche en el Rio Grande, era muy delicada. El miedo a la penetración  francesa en Nuevo México   y Louisiana así como Rusa en el Pacífico,  reactivó la exploración. En 1774  el Virrey autorizó al Capitán Anza a realizar , desde el presidio de Tubac, una primera exploración hacia la Alta California. Siguiendo las líneas de exploración llevadas a cabo por Portela en 1769, atravesó el desierto de Sonora y se internó en la región cercana a la actual San Diego. En una segunda expedición , en 1776 llegó a la Bahía de San Francisco, con una expedición formada por tres sacerdotes, treinta hombres y treinta y cuatro familias. Como consecuencia de estos éxitos fue llamado a la Ciudad de México, en 1777 y ascendido al grado de Coronel.

En 1776 estalló la Guerra de las Trece Colonias. La monarquía española, decidió apoyar a los rebeldes; ordenándose al Gobernador de Louisiana ,Bernardo de Galvez,  actuar con un ejército. La escasez de recursos desposeyó a la provincia de Nuevo México de importantes partidas de hombres y dinero. Por todo ello, el Virrey nombró en sustitución de Fermín de Mendieta , al militar más destacado de la frontera, el Coronel Anza, como Gobernador de Nuevo México.

Con una frontera escasa en hombres, Anza , desplegó una estrategia basada en la modernización de los contingentes de caballería; a través de la adopción de tácticas indias de movimiento. Pero también en la ruptura de la unidad de acción comanche, socavando la autoridad de los jefes tribales; permitiendo el reasentamiento bajo la protección española,  de los desafectos. En 1779, el nuevo caudillo comanche Tavibo Narigant, obtuvo la jefatura de la nación comanche, llamándose como “Cuerno Verde”. Su prestigió ante toda la nación por su guerra contra los españoles en 1764, le granjeó el apoyo de las principales tribus como Yamparikas y Jutes. En 1779  la totalidad de las tribus acordaron, por asamblea irrumpir dentro del territorio español.

Advertido por los apaches, Anza decidió internarse en pleno territorio indio, antes de que la concentración se completase . Siguiendo las  estrategias  indígenas  de movimiento partió con diversos grupos, distanciados unos de otros, para confundir a los rastreadores comanches. Empleó rastreadores utes y apaches, para desplazarse a través de las sendas indias y caer sobre el enemigo por sorpresa. Tras una marcha de 40 leguas(192 km) el contingente español, se aproximó sin  que los comanches se dieran cuenta; lo que constituyó una autentica proeza táctica.

El 3 de septiembre de 1779, Cuerno Verde advirtió a pocos kilómetros de su campamento, que fuerzas españoles se aproximaban. Sin esperar la llegada de los contingentes Juppes, salió al encuentro de los españoles con la totalidad de sus guerreros. Anza entendió que la fuerza del comanche era su caballo, por lo que preparó una emboscada, en una garganta cerca del rio de San Carlos, para neutralizar su superioridad. Tras provocar al jefe atacando su hombría, el contingente comanche con Cuervo Verde se internó en la garganta, donde fue destruido. Cuerno Verde, su primogénito y el hombre medicina de la tribu resultaron muertos. La totalidad de los guerreros cayeron, incluido la élite de la nación comanche. De un plumazo Anza no solo destruyó la amenaza, si no que desposeyó a los comanches durante tres años de jefatura.

En 1781 se inició la rebelión Moqui, en la región de la Pimeria, al norte de Sonora. El vacío de poder, propiciado por la extrema debilidad comanche,  fue aprovechado por los apaches para rebelarse. Así, entre 1780 y 1781, bandas de mescaleros atacaron los ranchos del Rio Grande. En 1784 en plena reorganización de la frontera, con la creación de las provincias de Nueva Galicia y Nueva Bizcaya; la actividad comanche volvió a resurgir. La lucha entre los Yamparikas, Juppes y Cuchamepcs, por hacerse con la jefatura, llevó a la nación comanche a la guerra civil. Anza astutamente apoyó las demandas yamparikas que buscaban un entendimiento con los españoles a cambio de puestos de comercio seguro. Por otra parte, y siguiendo la costumbre india, Anza estableció alianzas de forma puntual con jefes y familiares a título personal , con la concesión de regalos lujosos, como caballos. De esa manera manipuló la asamblea comanche a su antojo.

Con la gran rebelión apache, los españoles se encontraban momentáneamente maniatados,  para intervenir con fuerzas militares. Esto otorgó a los comanches un respiro cuando los supervivientes de la guerra civil, las tribus Yampanikas y Juppes se impusieron sobre los Kosotecas; pactando en asamblea, otorgar la jefatura al caudillo Toro Blanco. Sin embargo , la rivalidad con su hermano menor Paniamuco, fue aprovechada por Anza para discutir su primacía y socavar la unidad de la Asamblea Comanche. Con una política totalmente maquiavélica, Anza fomentó el conflicto fratricida entre hermanos. En una campaña despiadada , en donde en ocasiones los jinete de cuera tuvieron que intervenir. Anza logró el sometimiento de todas las tribus comanches, con la muerte de Toro Blanco en 1785. Tres años más tarde muere Juan Bautista de Anza y con él terminó el máximo dominio español sobre la Pradera.

A modo de conclusión

Las guerras indias en el norte de México constituyeron  el mayor desafío militar al que se enfrentó la Corona Española. Nunca antes un ejército tuvo que transformarse tanto para vencer a un enemigo tan formidable. No solo fue la innovación de un hombre como Anza,  sino también,la persistencia de las autoridades españolas, por intentar someter a uno de los  territorios más salvajes del mundo en ese momento.

En 1875 el Coronel del Ejército de la Unión ,Crook, fue enviado por el presidente Grant , para derrotar finalmente a los apaches en Nuevo México. En dónde muchos otros fracasaron , Crook obtuvo un espectacular éxito. La clave fue el estudio de las campañas de Anza y el método de reasentamiento indio de la  frontera española.

Así , y de esa manera, como suele suceder, otros recuerdan nuestras proezas mientras que nosotros continuamos olvidando. Este post, como se ha indicado anteriormente busca recordar la dura lucha en el oeste norteamericano y la figura de personajes de la talla de Batista de Anza. Un hecho, que ha marcado no solo a los actuales  estados de Nuevo México, Tejas y Arizona, sino a México y la España de Hoy. En la actualidad, la herencia española está muy presente en estos estados. Se  hacen recreaciones, se celebran fiestas, en suma, se recuerda constantemente todos estos hechos. Es pues necesario, recordar la memoria de aquellos españoles que lucharon en la frontera. Por todo ello, esta historia solo puede comenzar por un hecho: la guerra comanche en la frontera norte de México.

Bibliografía

BANCROFT.H,H (1889) History of Arizona and New Mexico:1550.1880, The History Company Publishers, San Francisco.

BOLTON.H,E (1930) Anza´s California Expeditions, Vol 3 y 4 University California Press, Berkeley, California

GWYNNE.S,C(2011) El Imperio de la Luna de Agosto. Auge y caída de los comanches. Ed Turner, Madrid

HÄMÄlÄINEN.P( 2008) El Imperio Comanche. Ediciones Península, Barcelona

KAVANANG. T,W( 1996) The Comanches: A History (1706-1875), Paperback, N.Y

TWICHELL. R, F(1918) Colonel Juan Bautista de Anza, governor of New Mexico; diary of his expedition to the moquis in 1780; paper read before the historical society at his anual meetings (UCLA)

YOUNG, B( 1966) Anza, Hard Riding Captain. Golden Gate, San Carlos, California

Fr ANTONIO REYES(1780) Noticias de California, Nueva Vizcaya y Nuevo México en cuyos territorios se han fundado la custodia de las misiones de la Propaganda Fide de la orden de San Francisco, y algunas breves reflexiones. Biblioteca Nacional de México

Fuentes documentales

Testimonio y autos sobre los ataques indios y comanches en los presidios de San Javier y San Saba,( Archivo Histórico Nacional)

Cedula del Virrey Conde de Galve en donde se informa de la rebelión de las naciones indias en Sinaloa y Sonora, 1 de julio de 1692.( Archivo Histórico Nacional)

Tarja( escudo con piel de Bisonte) que el 19 de mayo de 1786 remitió el gobernador Don Juan Bautista de Anza al capitan general comanche Ecueracalpa para que expresase con rayas y signos los caudillos que saliesen de campaña de su mando, contra los apaches , numero de hombres que contasen en su destacamento y progresos que consiguieron.( Archivo Historico Nacional)

Testimonios y leyendas de la Nación Comanche( Archivo de Fuentes Orales de la Nación Comanche) Nuevo México

Grandes Jefes Comanches (Archivo de Fuentes Orales de la Nación Comanche) Nuevo México

Mapa de California y Sonora(1770)( Archivo General de la Nación, México)

 

El coronel de artillería Isidoro Cabanyes i Olcinellas. El inventor insaciable

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Uniforme de oficial de Artillería, circa 1895. Cabanyes lleva prendidas la Encomienda y la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel La Católica, la Cruz y la Placa de San Hermenegildo, la Medalla Conmemorativa de la Mayoría de Edad de A-XIII, dos Cruces Sencillas de 1º clase del MM, blanca y roja, la del Sitio de Bilbao y la Medalla de A-XII a los Ejércitos del Norte o, no se distingue bien, la de la Guerra Civil de 1873-1874.

Es conocido, y además lo hemos destacado por encima en otras crónicas, el profundo arraigo y el cuidado que siempre ha presidido la formación de los artilleros en lo tocante a su conocimiento de distintas disciplinas de carácter científico. La física aplicada, la química y la mecánica han configurado los perfiles más técnicos dentro de los Ejércitos, propiciando una gran cantidad de Ingenieros Militares de altísima calificación profesional. Esto ha permitido a lo largo de los siglos la irrupción de biografías tremendamente brillantes e innovadoras. Terreno abonado también para inquietudes inventivas de todo tipo.

Todo ello entre los muros del muy prestigioso Real Colegio de Artillería de Segovia (1764), la academia militar más antigua del mundo, y dónde nuestro invitado de hoy ingresó en 1857 con tan solo catorce años de edad. Fundado por el militar y aristócrata hispano-italiano Félix Gazzola, bajo el reinado e impulso del rey ilustrado Carlos III. El Alcázar de Segovia es uno de esos edificios excepcionales que uno no puede dejar de conocer.

Arrebatadora imagen del Alcázar fotografiada por Javier Javisego.

Isidoro Cabanyes nace en El Garraf en 1843, y fallece en San Lorenzo de El Escorial en 1915.

Algún estudioso, y rendido admirador como nosotros de este hombre polifacético y sorprendente, le ha llegado a denominar el “Julio Verne Español”. Hay mucho en común efectivamente para que esta comparación con el genio de Nantes tenga todo el sentido.

Cabanyes, emparentado con el poeta Manuel y el pintor Joaquín Cabanyes, nace en El Garraf (Barcelona) en un entorno pequeño burgués estando su familia vinculada a los negocios y el comercio. En consecuencia nada hacía presagiar la dimensión que algunos años después tomaría su carrera, a pesar de tener dos hermanos que también fueron militares.

Su primer destino como bisoño teniente de artillería, fue Madrid. En concreto se le moviliza en 1866 para intervenir y sofocar la sublevación del cuartel de San Gil contra Isabel II. En 1869 es ascendido a capitán.

Pocos años después solicita pasar a la Reserva por desavenencias de tipo político, pero en 1873 solicita su reingreso. Acto seguido participa en el sitio de Cartagena, por cuyos méritos es ascendido a comandante, y en las importantes operaciones de la campaña del Norte, batalla de San Pedro Abanto y el levantamiento del Sitio de Bilbao. Ambas acciones enmarcadas dentro de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), y por las que fue condecorado, (1).

Desde 1876, terminada la campaña Carlista, se intensifica su labor investigadora. Se suceden varios destinos en distintas guarniciones y en 1894 es nombrado Jefe de Estudios de la Academia de Artillería de Segovia. Es aquí, en este entorno en el que los medios y el claustro académico facilitaban su labor inventiva, donde Cabanyes encuentra su verdadero sitio, hablando años después de este destino con especial cariño. En 1896 es ascendido a coronel.

Patio de Armas del Alcázar de Segovia.

La capacidad de trabajo, el torrente creativo y una curiosidad desbordante le permitieron crear un amplio abanico de ingenios, que como suele ocurrir en estos casos, se adelantaron a su tiempo.

Hablamos de verdaderos complejos de ingeniería en los que el nivel y conocimientos de carácter matemático y físico, los cálculos de estructuras y las soluciones mecánicas demuestran que hablamos de un verdadero genio. Adelantarse casi un siglo a lo que hoy conocemos como energías limpias y sostenibles, en esa prosa actual tan poco atractiva a la que son tan aficionados algunos, realmente produce una gran admiración en el profano.

No se trata de soluciones técnicas para problemas estrictamente castrenses. El eje conceptual del digamos proyecto de investigación de Cabanyes siempre giró alrededor de la generación de electricidad y su aplicación práctica en beneficio de la sociedad en general.

La lista de aportaciones es realmente impresionante y muy extensa. La describimos someramente:

-GENERADOR EÓLICO-SOLAR.

Probablemente se trate de su mayor aportación. Si pensamos además que en la actualidad este capitulo esta todavía en un estado casi experimental la anticipación e influencia de sus estudios y soluciones prácticas son todavía más meritorios. En su caso se patentó en 1902…

La torre Eólica de Cabanyes.

-PROYECTO E INSTALACIÓN DEL ALUMBRADO ELÉCTRICO EN MADRID.

-ESTUDIOS PARA LA FABRICACIÓN DE CARBON ARTIFICIAL. 1870.

-PATENTE DE UN REGULADOR DE AIRE COMPRIMIDO APLICADO COMO FUERZA MOTRIZ A LOS TRANVIAS Y OTROS MEDIOS DE TRANSPORTE. 1877.

-SISTEMA DE CALEFACCIÓN Y ALUMBRADO MEDIANTE GAS, (FOTÓGENO). 1880.

-PROYECTO DE SUBMARINO ELÉCTRICO, (TORPEDERO SUBMARINO). 1885.

Junto a su socio en esta aventura Miguel Bonet, y coincidiendo en el tiempo con el de Isaac Peral, fue capaz de idear una sorprendente máquina de guerra submarina, que como en el caso de Juan de la Cierva con el Autogiro años después, son probablemente la cima y la mayor aportación de la capacidad inventiva de nuestro país en el siglo XX.

Su coincidencia con el de Peral, con mayores apoyos y subvenciones por parte de la Armada sin ninguna duda le perjudicó, aunque finalmente este tampoco prosperara como ya había pasado con el de Narcis Monturiol en 1858.

El proyecto del torpedero sumergible de Cabanyes.

Durante todos estos años de investigación, patenta muchas de sus creaciones, manteniendo un permanente contacto con otros colegas europeos que le permitió mejorar y ampliar sus ya enciclopédicos conocimientos. Para ello pide periódicamente permisos que le permiten viajar por toda Europa. En 1881 viaja a Paris para asistir a la “Exposición Internacional de la Electricidad”.

En 1881 también patenta una lámpara eléctrica, que utilizando la tecnología del arco voltaico y de las bombillas incandescentes, según he leído se podía comparar con la del propio Edison. En 1890 instala por primera vez la luz eléctrica en el Palacio Real de Madrid.

Para entender y dimensionar adecuadamente la importancia de nuestro admirable compatriota hay que situar su biografía en un contexto y una época realmente prodigiosa, en la que las inquietudes, la curiosidad y el trabajo concienzudo de toda una generación de científicos, médicos, arquitectos, químicos, investigadores e ingenieros, sin duda alguna sentaron las bases de muchas cosas que hoy forman parte del ajuar colectivo de nuestro tecnológico mundo.

Personajes sencillamente geniales, que con la mayor humildad, signo inequívoco de su grandeza, y en muchos casos conviviendo con severas limitaciones de todo tipo, cuando no con la mayor incomprensión e incluso rechazo, fueron capaces de anticiparse, con una visión de la técnica casi artística.

Y por ultimo también hay que destacar la innegable contribución del Ejército y la Armada, casi siempre poco valorada, en estos territorios. El coronel Cabanyes es un ejemplo inolvidable de ello y por eso hemos querido compartir está breve semblanza con todos vosotros.

 

 

NOTAS:

(1) Se da la coincidencia que un antepasado mío también artillero, el general habilitado Juan Fernández-Florez y Humanes, pudo coincidir con Cabanyes en el entonces Real Colegio de Artillería, y si no lo hizo fue por muy poco. Uno ingresó en 1862 y nuestro protagonista lo había hecho en 1857, siendo ambos compañeros en dos promociones consecutivas.

Compartieron también, a muy distinto nivel desde luego, la inquietud científica e inventiva.

Donde indudablemente coincidieron los dos, ambos con el grado ya de comandante y dentro de los regimientos de artillería gubernamentales, fue en la cruenta batalla de San Pedro Abanto de 1874, y consecuentemente en el levantamiento del infernal Sitio de Bilbao del mismo año.

PARA SABER MÁS:

https://historiayculturamilitar.wordpress.com/2013/07/09/juan-fernandez-flores-un-artillero-de-ultramar/

 

 

 

 

Turismo militar en La Coruña

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Hoy proponemos una ruta militar por La Coruña. Una ciudad con más de dos mil años de historia, situada en un lugar geoestratégicamente privilegiado para recibir todo tipo de ataques e invasiones.

La antigua Brigantium de los romanos florece gracias a un activo comercio alrededor de su puerto. Por ello, se construye su famoso faro, conocido como la Torre de Hércules, siendo el único faro en el mundo de la época romana que ha llegado a nuestros días. La caída de Roma sume la región en una lenta decadencia. Razias musulmanas, invasiones normandas y vikingas, dejarán la región prácticamente despoblada. En la Edad Media, el nivel poblacional se va recuperando. En esa época, la Torre de Hércules, en ruinas, se reconstruye como fortificación. Será en el siglo XVII, cuando recupera su función original y en el siglo siguiente se la dotó del aspecto actual. Desde entonces, la ciudad, con multitud de avatares (algunos los contaremos a continuación), ha crecido hasta convertirse en una de las más importantes del norte peninsular.

El recorrido lo realizaremos a través de dos lugares y dos personajes. Los lugares van a ser el castillo de San Antón y el Museo Histórico Militar; mientras que los personajes serán María Pita, una española que murió luchando contra los ingleses, y el general John Moore, un inglés que murió defendiendo a los españoles.

Los lugares.

Museo Histórico Militar

¡Qué agradable sorpresa! La verdad es que no esperaba encontrar un museo tan amplio y variado como este. Especial mención merece su colección de armas de fuego. Impresionan la selección de ametralladoras, pero también por sus rifles, mosquetones,  carabinas, pistolas y revólveres, muestra que completan con diversas armas blancas, así como unos curiosos cañones cuya explosión de las salvas corresponden con las notas musicales. También llaman la atención su completa sección de uniformes, una nutrida selección de medallas españolas e internacionales, así como espectaculares maquetas y dioramas: te puedes pasar un buen rato observando los que dedican a la batalla de Elviña (1809), en la que murió (entre otros) el general John Moore, del que hablaremos más abajo. Mención a parte merecen sus obras de arte, cuadros y esculturas, de las que no puedo dejar de destacar un retrato de mi admirado ¡coronel Cavalcanti!

El museo tiene un origen curioso. Se remonta al año 1858, cuando el museo empezó a recoger armamento procedente de las guerras carlistas en el desaparecido Parque y Maestranza de Artillería. Hoy en día están expuestas más de 1.500 piezas.

 

Castillo de San Antón

A finales del siglo XVI, en un pequeño islote frente a la ciudad, en el que tan solo había una ermita dedicada a San Antón, se decide edificar un castillo que, junto con los de Santa Cruz y San Diego, debían formar un anillo con el que proteger la ciudad. Aún no se había terminado de edificar, cuando los británicos llegaron con la Contraarmada (1589), tuvo un papel muy importante en la defensa de la ciudad.

Pero el castillo fue diseñado para proteger a la ciudad de los barcos y la artillería propios del siglo XVI. Pero el paso del tiempo corría inexorablemente y las imprescindibles reformas para adecuar el castillo a los nuevos barcos y nueva artillería jamás llegaron a realizarse, más que parcial y tardíamente. Como lo demostró un destructivo ataque de una escuadra francesa en 1639. Finalmente, en el siglo XVIII, el castillo pasó a ser una prisión, en el que estarían encerrados, figurando entre los más destacados Antonio de Villarroel, Alessandro Malaspina o Juan Díaz Porlier (1) entre otros muchos. Actualmente, el castillo alberga el Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña.

 

 

De los lugares, pasamos a los personajes. El primero de ellos no podría ser otra que Maria Pita (1565-1643). Su nombre completo era el de María Mayor Fernández de Cámara y Pita. España tiene una más que sobrada tradición de héroes… pero también de heroínas. La más famosa de ellas, Agustina de Aragón, pero no podemos olvidarnos de mujeres como Juana Galán, apodada La Galana, o Catalina de Erauso, la ínclita “Monja Alférez”.

Año 1589. Tras la derrota de la Armada Invencible, la reina Isabel I decide devolver la la visita, poniendo al frente de una ingente flota al mítico almirante sir Francis Drake, para que repitiera su éxito de 1587 cuando atacó Cádiz. Los ingleses creían, erróneamente, que La Coruña albergaba una poderosa flota dispuesta a marchar de nuevo contra Inglaterra. Tras destruirla, los objetivos de la Albión eran los de provocar una insurrección en Portugal contra Felipe II (rey desde 1580) y conquistar alguna de las islas Azores, para usarla como base para atacar a los galeones españoles. A principios de mayo, los ingleses llegan frente a la costa coruñesa. No hay rastro de los barcos que esperaban encontrar, pero igualmente deciden saquear la ciudad, que prevén pobremente preparada. Y están en lo cierto, ya que apenas cuenta con unos 600 defensores, más cuatro compañías de milicia, por los 12.000 efectivos (2) que lleva Drake. El ataque empieza el día 4 de mayo, pero la defensa es feroz y el avance es mucho más lento de lo previsto por los ingleses. Pero para el día 14 de mayo se planea el asalto final a la brecha recién abierta a la fortificación. Los ingleses consiguen poner un pie intramuros, pero son recibidos a sangre y fuego. Los atacantes no se amilanan y, cuando están a punto de doblegar las defensas coruñesas, aparece María Pita que, sable en mano, le arrebata al abanderado inglés (3) la bandera y la vida, arengando a los defensores a redoblar sus esfuerzos para echar a los anglosajones, cuya moral se hunde y se baten en retirada. Al parecer, Pita habría reaccionado de este impulsivo modo al conocer la muerte en combate de su marido, el carnicero (de profesión) Gregorio de Rocamonde. Pero Pita no fue la única mujer que participó en el combate. Fueron muchas y muy valerosas. Y en los días siguientes participarían en la reconstrucción de la ciudad con el mismo ímpetu.

Por cierto, que la Invencible Inglesa regresó unos meses después a Plymouth sin ninguno de sus objetivos conseguidos y con tantas bajas como deshonor, especialmente después de haber reducido a cenizas la indefensa ciudad de Vigo. Este viaje marcaría el inicio de la imparable declive de Francis Drake (4).

Por su parte, María Pita aún tuvo tiempo de casarse y enviudarse otras dos veces.

 

John Moore (1761-1809). El 16 de enero de 1809, murió en la casa de un anónimo pescador el general británico sir John Moore (5), a causa de las heridas recibidas por una bala de cañón durante la batalla de Elviña (o de La Coruña, para las fuentes británicas). Moore moría, pero conseguía su objetivo: salvar el grueso del Ejército Expedicionario, acechado por las tropas napoleónicas, comandadas por el mariscal Soult.

Moore era uno de los militares europeos más prestigiosos de su generación. A su intachable historial militar, cabía añadirle una serie de reformas en el ejército británico, que pronto fueron copiadas por el resto de naciones europeas. Había desembarcado en la Península Ibérica unos meses atrás, concretamente a mediados de septiembre, en la población lusa de Queluz, a tiro de piedra de Lisboa, al mando de 50.000 hombres. No tardó en dirigirse a Salamanca. Por el camino pudo percatarse del lastimoso estado de los ejércitos de sus aliados: españoles y portugueses. Además, en Salamanca, pudo comprobar que los napoleónicos, estaban lo suficientemente fuertes en número de efectivos y número y calidad de tropas y mandos y sobrados de avituallamientos como para no dejar de darle tundas, hasta aniquilarlos. Moore vio que con aquellos mimbres el único cesto que podía hacer era el de regresar a la Gran Bretaña y eso es lo que intentó. Pero los barcos no estaban listos cuando Moore llegó a La Coruña. De hecho, llegaron casi al mismo momento que las tropas del héroe de Austerlitz. Moore comprometió a parte de su ejército, para salvar al grueso de sus tropas. Consiguió el objetivo, pero el general escocés no regresó jamás a su patria. Atendiendo a sus deseos de ser enterrado en la ciudad donde cayera en combate. El momento en el que fue enterrado en el cementerio militar, fue inmortalizado por el pintor George Jones (6) en su óleo “The Burial of Sir John Moore after Corunna”. Posteriormente, sus restos mortales fueron trasladados a una hermosa tumba en el Jardín de San Carlos, donde aún se pueden ver y que, según dicen los viejos del lugar, el jardín está formado por árboles de la finca familiar que los Moore tenían en Escocia y fueron enviados por la madre del general.

“The Burial of Sir John Moore after Corunna”, de George Jones

Como veis, en La Coruña hay mucho qué ver y disfrutar.

 

 

NOTAS

(1) Antonio de Villarroel y Peláez (1656-1726), fue uno de los más destacados militares en la Guerra de Sucesión. Pasó al bando austriacista, después de haber defendido la causa de Felipe V. Fue el comandante en jefe del ejército catalán en los últimos meses de la contienda, hasta la caída de Barcelona (1714).  Tras la guerra, fue encarcelado, pasando sus últimos días en la prisión del castillo de San Antón. Alessandro Malaspina (1754 – 1809) fue un marino italiano al servicio de España, famoso por sus expediciones científicas. Pero sus ideas liberales le hicieron caer en desgracia ante Fernando VII, que lo mandó encarcelar. Fue liberado gracias a la influencia de Napoleón Bonaparte. Juan Díaz Porlier (1788 – 1815), destacado marino español, luchó, entre otras, en la batalla de Trafalgar y fue un héroe de la Guerra de la Independencia. Tras el regreso de Fernando VII, fue encarcelado en San Antón por sus ideas liberales, pero consiguió huir y lideró un levantamiento liberal en La Coruña, pero fracasó y fue ejecutado.

(2) Las fuentes varían, ya que otras indican que llevarían hasta 23.000 hombres.

(3) Algunos afirman que era el propio hermano de Drake.

(4) Por su nefasto mando y, especialmente, por la destrucción de la indefensa ciudad de Vigo, Drake recibió una lluvia de críticas por su desastrosa misión. Estuvo seis años medrando en destinos de poca importancia hasta que en 1595 convenció a Isabel I para que se le diera el mando de una nueva gran armada con la que asolar el Caribe español. Pero una vez más, la misión fue un completo desastre. De hecho, el propio Drake murió de disentería tras sufrir graves derrotas militares.

(5) Moore, hijo de un prestigioso médico, disfrutó de una educación privilegiada. Ingresó en el ejército británico en 1776, siendo Menorca (por aquel entonces británica) su primer destino. Su bautismo de fuego fue durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. A su regreso, fue elegido miembro del Parlamento. Más adelante, participó en el aplastamiento de la rebelión republicana de Irlanda, siendo de los pocos mandos británicos a quien no se le pueden atribuir terribles crímenes en la represión de los irlandeses.

(6) George Jones (1786-1869) fue un pintor de batallas. Probablemente uno de los más prestigiosos de su generación. No se ha demostrado que estuviera presente en España durante la Guerra de la Independencia, pero sí está claro que Paul Anderson, uno de los lugartenientes de Moore le encargó que pintara el entierro del general escocés. El cuadro fue entregado a la familia Moore, que lo ha mantenido hasta el año 2016, cuando fue subastado por casi 25.000 euros. Del resto de la obra de Jones cabe destacar sus cuadros sobre las batallas de Borodino y Waterloo, de importantes batallas de la Guerra de Crimea, además de diversos combates de las tropas británicas en la India.

 

 

FUENTES

http://www.ejercito.mde.es/unidades/Madrid/ihycm/Museos/coruna/

http://www.abc.es/historia/abci-maria-pita-espanola-irreductible-salvo-coruna-flota-sanguinario-corsario-ingles-drake-201703140130_noticia.html

https://www.bonhams.com/auctions/23540/lot/57/

 

 

 

Entrevista a Antonio Rodríguez Belles

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Como ya sabéis, el principal objetivo de este blog es el de dar a conocer la Historia Militar, en especial la falerística; y, en la medida de lo posible, promocionar las iniciativas externas que ayuden a fomentarla. Y qué mejor manera de ahondar en este objetivo que el de conversar con verdaderos especialistas en la materia. La primera de ellas tenñia que ser a la fuerza con uno de los amigos de nuestro blog: Antonio Rodríguez Belles, autor del imprescindible libro Las recompensas de los ejércitos de África (1860-1936) y un exquisito coleccionista.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo empezó tu interés por el coleccionismo?

Respuesta: No te sabría decir, recuerdo que desde muy pequeño tanto mi padre como mi abuelo, me solían contar historias de la guerra civil de 1936, así como de la España de la posguerra, que hicieron en un primer momento interesarme por la historia de este país y posteriormente en coleccionar artículos relacionados con la misma.

Mi padre, me solía llevar por el antiguo rastro de Zaragoza, aquel que se situaba cerca de la plaza de toros, explicándome los artículos que en él se veían, como eran los aperos de labranza y otros artículos. Entre esos otros, como no,  se encontraban algunos  artículos militares como las condecoraciones. Siempre me llamaron la atención, y creo recordar que a los 12 años, es cuando me compre con la paga de los domingos,  mi primera medalla en un domingo de mercadillo!!

 

P: ¿Cuál es la parte de la militaría que más te interesa?

R: Todo lo relacionado con el sistema premial. Es decir, las órdenes, condecoraciones y sus documentos.

 

P: ¿Cuándo y por qué se te ocurre escribir este libro? ¿Por qué se te ocurrió escribir sobre esta temática en concreto?

R: Hace años que tenia idea de hacer algún trabajo para contribuir al estudio y difusión del coleccionismo de condecoraciones españolas ya que muchas veces hablando con algunos coleccionistas y leyendo mensajes en foros todos llegábamos a la conclusión de que encontramos en falta libros que traten las condecoraciones en sus variantes, con fotografías a color, un poco en la línea de lo que hacen los alemanes y americanos que en esto nos llevan mucha, pero mucha delantera.

Pero sobre todo fue mirando hace un tiempo reciente los libros que tengo en mi pequeña biblioteca sobre Ordenes y condecoraciones y en especial buscando información precisamente sobre documentos, cuando vi que sobre medallas españolas, aunque hay muy buenas obras sobre los motivos de concesión de las mismas, ( el plano legislativo) y me refiero sobre todo a los magníficos trabajos de Alfonso Ceballos Escalera y Antonio Prieto Barrio, encontraba en falta lo que antes te comentaba,  un libro que hablara sobre las variantes, las concesiones,  los fabricantes…

¿Por qué esta temática? Bueno, quería dar una visión general y este periodo me pareció el más adecuado. Me explico.

En primer lugar, quería buscar un punto de unión para hablar de las antiguas medallas como son la Orden San Fernando y la cruz maría luisa antecesoras en muchos casos para  meritos de  la Orden del Merito Militar, que es mi Orden favorita

Por otra parte,  durante las guerras de Marruecos, es donde están el mayor número de  tipos de recompensas por meritos de guerra. (En la Guerra de Cuba por ejemplo no está la Medalla individual Militar, ni la Medalla de sufrimientos por la patria con aspas de herido, tan coleccionable).

Además, quería tratar un tema que diera juego para coleccionistas y personas que se quieran introducir en este mundo y estas campañas africanas, en condecoraciones, tienen unos precios a día de hoy bastante económicos.

También por el tiempo que duraron hay muchas variantes y es un periodo de apogeo de los fabricantes, donde muchos de ellos están en la cima de su producción y calidad.

Finalmente es un periodo aún por explorar. No esta tan coleccionado ni investigado como puede ser la Guerra Civil Española o lo referente a la División Azul. Es una buena oportunidad para conocer más de nuestra historia.

 

P: Una de las partes más interesantes del libro ha sido la importancia a la que das a los documentos, ¿por qué te interesan tanto?

R: En primer lugar, como digo en el libro, lo más bonito e interesante del coleccionismo es investigar. Y los documentos de concesión arrojan muchísima información. Te muestran  episodios de la historia muchas veces desconocidos, te permiten, si uno lo desea, investigar la historia  profesional e incluso personal del militar que recibió la distinción y  te hace adquirir una especial sensibilidad y comprensión de aquel periodo histórico en general y de los sucesos que propiciaron la concesión en particular.

Por lo tanto, hace que una colección sea más personal.

Por otra parte, van firmados por personalidades como han sido ministros, altos cargos militares e incluso por reyes. Sin duda alguna, ver un documento y pensar que hace ya  100 años para los documentos de la guerra de Cuba o del Rif, o incluso 200 años en el caso de documento de la Guerra de la Independencia, ese personaje que podemos ver en los libros de historia, fue quien firmo el documento que tienes entre las manos, es una maravilla.

También, los documentos y en especial los del S.XIX desde punto de vista estético, son muy hermosos, con bellos encabezados, escudos heráldicos y que como las órdenes y condecoraciones, han evolucionando dando lugar a  muchas variantes, tanto por los tipos de letra, los encabezados, la heráldica que en ellos se refleja, que hacen su coleccionismo muy interesante.

Finalmente, considero y no tengo constancia, de que existan gran número de publicaciones que den importancia a los documentos como parte fundamental en la historia y en el coleccionimo.

 

P: ¿Cuál es el conjunto de documentos que tienes del que estás más orgulloso?

R: Es una pregunta difícil, todos tienen algo que los hacen únicos y por lo tanto, te sientes orgulloso de tenerlos. Algunos por el número de condecoraciones que se dieron a una misma persona, otros por el conflicto bélico en que se otorgaron y otros por las peripecias que vivió la persona de esos documentos, que claro está, en muchas ocasiones sólo la descubres una vez la investigas.

Pero bueno, quizás del que estoy más orgulloso es un lote de documentos pertenecients a un oficial veterano de la I Guerra Carlista, llamado Manuel Fernández, a quién concedieron la Orden de San Fernando por capturar a la junta rebelde de Aragón que se encontraba en un pueblo de Teruel, llamado Mirambel en 1837.

Ese mismo militar, caería prisionero más tarde en los alrededores de Morella y tras un mes como prisionero logro escapar del cautiverio y siguió peleando hasta el fin de la guerra en los alrededores de Valencia.

Vivió los acontecimientos revolucionarios de 1848 que recorrieron toda Europa. En Viena, ocasionaron la dimisión de Metternixch. En Alemania, Federico IV de Prusia fue forzado a reconocer que el pueblo se dotara de una constitución, en Venecia se proclamo la republica el 22 de marzo,  y dos días más tarde en Francia también se proclamaría la republica.

En nuestro país sería el 7 de mayo de 1848 en Madrid, donde se dio el brote insurreccional, pero que fue sofocado entre otros, por este oficial. A cambio, obtuvo otra orden de San Fernando.

Posteriormente y como oficial del cuerpo de estado mayor, formaría parte de la expedición española a Italia en 1849 para proteger al Papa Pio IX, siendo condecorado por el mismo con la Orden de San Silvestre.

Fue un militar que vivió muchas peripecias, porque además de todo lo que te termino de comentar, en 1856 se vio envuelto en un duelo y posteriormente un juicio con otro oficial, que pese a salir airoso y siendo ya coronel,   hubo de cumplir un mes de arresto en, según se dice en su expediente, castillo de Zaragoza, quizás en la Aljaferia.

Termino su carrera como brigadier y logro la Gran cruz de la Orden del Merito Militar.

 

P: Volviendo al libro, ¿te gustaría repetir la experiencia? ¿Tienes en mente nuevos proyectos similares?

R: Desde luego, ha sido una bonita experiencia. Proyectos tengo varios en mente, pero todavía nada decidido.

 

P: Escribir un libro es básico para impulsar la difusión de la historia de las medallas, pero te has planteado usar las nuevas tecnologías como un refuerzo de tu obra, como complementarlo con un blog o creando una cuenta en Twitter, Instagram o Facebook para dar a conocer tu colección? ¿Te has planteado crear una versión en Ebook?

R: Sí, crear un blog me gustaría y no descarto más adelante ese medio para difundir la historia de las medallas. Antes quizás tenga que preparar algunos artículos, pero confio en que un blog sea mi próximo objetivo.

Respecto al Ebook, nunca descarto nada, en principio y aunque es un medio muy cómodo y que permite una mayor agilidad en el tema de libros, soy un poco clásico y prefiero a día de hoy, el libro tradicional.

 

P: ¿Participas en algún Foro?

R: En estos momentos por temas de tiempo no, de vez en cuando me paso por ellos, pero no tengo una participación activa. No obstante es un buen medio para conocer gente con gustos similares y donde aprendes mucho y en tema de coleccionismo ves piezas muy curiosas, yo lo recomiendo.

 

P: Regresemos a tu colección, ¿cuál es la pieza (o piezas) de las que estás más orgulloso?

R: En tema de documentos, destacaría un ascenso a coronel que recibió un comandante por sus meritos durante el segundo sitio de Zaragoza y también una concesión,  de la Orden de San Fernando, que data de las guerras de independecia de América. La otorgaron a un coronel de caballería en el Perú el 19 de Marzo de 1819, por abatir a la caballería enemiga que contaba con triples fuerzas. Este Coronel, como se dice en el documento, pese a que el enemigo triplicaba el número, efectuó a la cabeza de sus hombres, 3 cargas evitando así que la infantería realista fuese franqueada por la izquierda y a la vez puso en fuga al enemigo.

Y en tema de condecoraciones, pues estoy especialmente orgulloso de una cruz de San Fernando, de las guerras de Marruecos y que por cierto, aparece en el libro. Es una bonita pieza tipo joya y además la más alta distinción del ejército español, por lo tanto, es una pieza muy especial.

 

P: ¿Qué te gustaría conseguir que aún no tienes?

R: Bueno, ¡Hay muchas piezas que me gustaría tener! Pero, en tema de medallas, una Orden de María Cristina de 2º clase es una pieza que llevo años con intención de adquirir y en tema de documentos, me haría una tremenda ilusión una concesión de la Orden de San Fernando de la III Guerra Carlista, ya que es el único conflicto del S.XIX del que no tengo esa preciada concesión.

P: Al inicio de libro, das unos excelentes consejos a nuevos coleccionistas. ¿Cómo crees que está el mundo del coleccionismo militar en España? Ya sé que no se puede generalizar, pero ¿percibes cada vez hay más gente interesada en la historia y el coleccionismo militar o, por el contrario, se estigmatiza a todo lo militar como “facha” y algo anacrónico que, como dices en el libro “son trastos del abuelo que se irán a la basura”?

R: Como bien dices no se puede generalizar, personalmente desde mi experiencia, en la historia si hay gente interesada, y sobre todo en la del siglo XX. Las dos guerras mundiales y la guerra civil, son temas que ocupan un buen apartado en todas las librerías y hay un buen número de foros y blogs estupendos como este, donde la gente elabora muy buenos trabajos y tienen un buen número de seguidores. Además de  varias revistas sobre esa materia como ARES, SERGA, DespertaFerro, por lo tanto en la historia, a grandes rasgos, si hay gente interesada.

Digo a grandes rasgos, porque luego hay muchos temas, sobre todo y lamentablemente temática española como son las guerras carlistas y las guerras de independencia americana, que aún están en ´´ la oscuridad“.

Quizás lo que no hay es ese paso al coleccionismo. Muchas personas, por lo que veo en foros que les encanta la historia, lo que hacen es decorar sus bibliotecas con alguna maqueta y alguna bayoneta, alguna medalla o alguna insignia. Pero de ahí, a coleccionar un tema, aun cuesta, en primer lugar porque no hay una tradición y  porque el coleccionismo requiere constancia y estar muchas horas investigando, buscando piezas y lógicamente ahorrando.

Sinceramente, no todo el mundo está dispuesto a ello. Y máxime en contexto de crisis económica.

El tema de estigmatizar;  Si, quizás se puede decir que aún hay un cierto recelo y se debe a dos factores.

1º a un gran desconocimiento y desincentivo.

2º a la conducta de algunos sujetos.

Desconocimiento, porque  tal y como lo he escuchado en primera persona, la gente cree que las medallas por ejemplo, sólo están en los museos y el resto son reproducciones. Es cierto que hay falsificaciones, pero como en todo mercado en que los bienes son valorables económicamente. El mundo de las obras de arte tiene falsificaciones, el de los juguetes antiguos tiene falsificaciones, etc…

Además en España no se ha incentivado la curiosidad al público por la historia militar. En Estados Unidos, por ejemplo, hasta los años 90, los artículos USA de la II Guerra Mundial, (y esto me lo comento un coleccionista de cascos alemanes y americanos de la IIGM) no tenían mucho atractivo. Pero tras películas como ´´Salvar al soldado Rayan“ o ´´Hermanos de Sangre“,  los americanos se lanzaron como locos a repatriar artículos de sus militares y apreciar las medallas y los cascos de esas  unidades como la famosa 101 aerotransportada.

¿En España que hemos hecho? Unas películas, dónde el espectador sale pensando que en lugar de ejército ha habido un grupo de cómicos o bien disgustados y enfadados con el ejercito, con una sensación que había que encerrarlos a todos por criminales. ¿Quién va a coleccionar eso?

Por otra parte,  hay sujetos que han dado muy mala fama a la temática militar en general. He visto con cierto rubor programas en TV donde aparecía alguna feria/mercadillo,  en donde bueno, había quienes compraban artículos, sin tener ni idea en muchos casos para poco menos que  jugar luego a los soldaditos. Y por lo tanto se ha transmitido una sensación de que la militaría es para gente que le encantan las armas, que usan los artículos para reafirmar una ideología  y con una vocación militar frustrada.

Yo colecciono español y sobre S. XIX, y estoy contento porque no me han preguntado aún ¡¡si soy fernandino o isabelino!! Pero los que coleccionan División Azul, temática del III Reich o la URSS, a casi  todos ´´de broma“ les han preguntado los propios amigos o gente que ha visitado su casa, sobre sus ideas.

Lógicamente han tenido que explicar que no, que el coleccionismo no entiende de ideologías, que es historia materializada.

 

Reseña bibliográfica: Las recompensas de los ejércitos de África (1860-1936)

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Me hace una tremenda ilusión hablar del libro que vamos a presentar hoy: Las recompensas de los ejércitos de África (1860-1936), de Antonio Rodríguez, por tres razones principales: en primer lugar, porque se trata de un libro sobre condecoraciones españolas; en segundo lugar, porque está centrado en las campañas de África; y en tercer lugar, porque está escrito por Antonio Rodríguez, un buen amigo de este blog, coleccionista de un gusto exquisito e indiscutible experto de la materia que trata.

En él podréis ver, con todo lujo de detalles, las órdenes y condecoraciones otorgadas durante las guerras de África desde la campaña de 1860 hasta las de la época franquista, tanto las medallas de campaña (Medalla de África de 1860, Medalla del Rif, Medalla de Melilla, Medalla de Marruecos) hasta las de mérito, como la Orden del Mérito Militar, la Orden de María Cristina, la medalla de María Isabel Luisa y, como no, la Orden de San Fernando. Podréis observar sus principales variantes y fabricantes, con todo lujo de detalles y fotografías en color.

Me gustaría destacar dos aspectos del libro, por un lado el apartado dedicado a los fabricantes, que incluye su historial comercial. Y el otro aspecto, y diría que desde un punto de vista del coleccionismo, me parece mucho más interesante, es la gran cantidad (y calidad) de documentos que aporta, en especial, de concesiones. En general, las concesiones, han sido la cenicienta del coleccionismo. Siendo mucho más escasos y, en ocasiones, ofreciendo más detalles sobre una acción militar concreta o un hecho histórico remarcable, muy probablemente no gozan de la importancia que deberían tener. Esta obra las coloca en el lugar destacado que merecen.

En definitiva, las guerras de África, tanto por su duración como por la inmensa cantidad de hechos heroicos y por las biografías de los propios militares que participaron en ellas, como por la influencia que han tenido posteriormente en nuestro país, sufren un déficit de publicaciones que esta obra de Antonio Rodríguez viene a paliar, al menos en su vertiente de militaría y coleccionismo.

Os animo a que la compréis y leáis. Pero ojo, en el mundo editorial, corren tiempos muy duros y el tiraje ha tenido que ser obligadamente justo, ya que el riesgo en este tipo de publicaciones es desgraciadamente demasiado alto. Por ello, os recomiendo que lo hagáis pronto antes de que se agote. Vale mucho la pena.

 

 

Tamaño: DinA4, fotografías en color, 189 páginas.

Precio: 39€

Lo podéis adquirir en:

http://www.todocoleccion.net/militaria-medallas/las-recompensas-ejercitos-africa-1860-1936~x84673564

 

El detective de las medallas

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Todas las formas de coleccionismo me parecen igual de válidas y legítimas. Cada uno colecciona lo que quiere y como lo quiere. En el caso de las medallas, algunos coleccionan para la mera posesión y hasta habrá algún despistado que lo haga como inversión. En mi caso, por ejemplo, no solo conservo medallas, sino que en todas y cada una de ellas intento rescatar una parte de la historia y, cuando me es posible, de su historia. Los que habéis leído mis textos sobre las medallas británicas, sabéis que me gusta bucear e investigar en las historias de los hombres que las consiguieron, al estar sus nombres grabados en las propias medallas. Incluso, en una ocasión llegué a contactar con Peter, el descendiente de uno de ellos, a quien entregué las medallas de su antepasado, ya que considero que es dónde aquellas medallas debían estar.

El Corazón Púrpura es una de las más carismáticas condecoraciones estadounidenses.

El Corazón Púrpura es una de las más carismáticas condecoraciones estadounidenses.

Pues precisamente Peter me ha enviado un artículo de la BBC sobre un hombre que se dedica a devolver las medallas por sistema. Esta es su historia. Merece la pena que la conozcamos.

El protagonista de esta historia es el comandante Zachariah Fike, del ejército de los Estados Unidos. Tras una primera estancia en Afganistán, decidió empezar a coleccionar militaría. En la Navidad de 2009, su madre le regaló un Corazón Púrpura (1). Esta condecoración tiene realmente valor cuando el dorso va grabado el nombre de quien la recibió (lo cual no ocurre siempre), ya que es la manera de saber que realmente la recibió un soldado e incluso es posible saber en qué acción fue herido o muerto. La medalla que recibió Fike indicaba que la había recibido un tal Corrado A.G. Piccoli. “Cuando lo vi, supe que no me pertenecía”, dice Fike. “Simboliza a un individuo que ha derramado su sangre o su vida por una causa, por su país, que no debería estar en la colección personal de alguien, sino con esa familia o en un lugar de honor”. Fike empezó a bucear en los archivos del ejército y descubrió que Piccoli murió en combate en Francia el 7 de octubre de 1944. Sus pesquisas se vieron interrumpidas por un nuevo servicio en Afganistán (donde el comandante consiguió su propio Corazón Púrpura), tras el cual las reanudó, consiguiendo contactar con sus hermanas. Tras una cierta desconfianza inicial, recibieron a Fike, quien les entregó la medalla. Los Piccoli lo celebraron con una gran fiesta familiar. La recuperación del Corazón Púrpura pasó de ser una pequeña noticia de ámbito local a difundirse por todo el país. Para su sorpresa, Fike empezó a recibir llamadas de todos los rincones de Estados Unidos ofreciéndole medallas que habían sido encontradas en desvanes o cajones. Incluso muchas que se concedieron después de la II Guerra Mundial y que fue imposible localizar a sus receptores.

Su labor le cuesta ingente cantidad de horas de investigación y viajes.

Su labor le cuesta ingente cantidad de horas de investigación y viajes.

Lejos de amilanarse, Fike decidió fundar Purple Hearts Reunited, una ONG que se dedica a recuperar medallas para intentar entregarlas a sus legítimos dueños o, si ello no es posible, a sus descendientes. No solo se centran en Corazones Púrpura, sino en otras medallas marcadas e, incluso, en chapas identificativas.

Las devoluciones de las medallas en ocasiones se convierten en un verdadero espectáculo.

Las devoluciones de las medallas en ocasiones se convierten en un verdadero espectáculo.

Desde entonces, Fike ya ha conseguido devolver más de 300 condecoraciones a sus dueños y su ONG cuenta con docenas de voluntarios. Este año, además, ha sido nombrado Soldado del Año por la revista Military Times. Además, su organización ha adquirido, sólo en 2016, 125 medallas en tiendas o subastas internacionales, para su estudio y devolución.

Las historias que resultan de las devoluciones son muy emotivas. Me conmovió especialmente la de uno de los soldados de liberó el Campo de Concentración de Dachau que el día en el que le devolvieron su Corazón Púrpura se personaron dos prisioneros supervivientes del campo que él había ayudado a liberar.

Devolución de una de las medallas, en una reunión más familiar que la anterior.

Devolución de una de las medallas, en una reunión más familiar que la anterior.

Pero su actividad no está exenta de polémica. Y ésta viene por parte de los coleccionistas de medallas estadounidenses, ya que Fike está trabajando en un proyecto de ley que se llamará Private Corrado Piccoli Purple Heart Preservation Act, mediante la cual nadie podrá lucrarse con la venta de las medallas. Es decir, que alguien podía comprar un Corazón Púrpura marcado por unos $100, pero si descubría que el militar había sido muerto o herido en Iwo Jima o en el Día D, lo podría vender por más de $500. Mediante esta ley, el lucro quedaría prohibido. Fike se ha enfrentado con los coleccionistas, “es deplorable obtener un beneficio de cualquiera que sacrifique su vida por su país”, ha argumentado. “Estamos conservando la historia”, concluye, “al contar sus historias”. En España, al estar la inmensa mayoría de nuestras medallas sin marcar, no tenemos este problema. En cualquier caso, ¿qué pensáis de este asunto?

 

Web de la ONG de Fike: https://purpleheartsreunited.org/

Noticia de la BBC: http://www.bbc.co.uk/news/resources/idt-5c1940d8-5f8f-4fd4-ac12-e216184a9a72

 

Nota:

(1) Desde 1917, el Corazón Púrpura es la medalla que se otorga a los muertos o heridos en combate. Los militares que lo han recibido en más ocasiones han sido los sargentos Irwin “Ray” Fraser y Albert L. Ireland, ambos en nueve ocasiones. Se han otorgado casi dos millones de Corazones Púrpura, entre los que han conseguido esta condecoración están John Fitzgerald Kennedy; el actual Secretario de Estado, John Kerry (en tres ocasiones); los actores Lee Marvin y Charles Bronson; o el director de cine Oliver Stone, entre otros muchos. Esta condecoración correspondería con nuestra Sufrimientos por la Patria.

 

“En el mérito está la virutd”. Exposición sobre la Real y Distinguida Orden de Carlos III

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“VIRTUTI ET MERITO”

Magnifico retrato de Carlos III por Rafael Mengs, nunca expuesto antes en España, y presente en otra exposición, tituladao “Majestad y Ornato en los escenarios del Rey Ilustrado”

Retrato presente en otra exposición sobre Carlos III (“Majestad y Ornato”), que es posible ver por primera vez en España en el Palacio Real de Madrid. Rafael Mengs (1765)

Os adjuntamos el enlace:

http://www.patrimonionacional.es/carlosiii/

Se ha celebrado en Madrid recientemente, en concreto en la prestigiosa Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (Museo Casa de la Moneda), una muy interesante exposición sobre la gran Orden del Rey Ilustrado, coincidiendo con el 300 aniversario de su nacimiento.

Se trata, desde su creación, de la más alta distinción civil de España, y como consecuencia de ello la nómina de condecorados se nutre de los perfiles más destacados y selectivos en todos los ordenes imaginables. En un principio, hasta Isabel II, el criterio fue otro. Tenemos que retrotraernos al menos hasta hace casi 250 años.

En 1771 se crea la Orden, estando en su génesis reservada al entorno más cercano, encumbrado y de confianza del monarca. Fundamentalmente a reyes de otras dinastías, a la alta nobleza nacional e internacional, a los príncipes de la iglesia y a los altos mandos del Ejército y la Armada. De algún modo se trataba de una Orden de Caballería equiparable a la Jarretera británica, la del Santo Espíritu francesa o la napolitana de San Genaro, por poner solo tres ejemplos destacados y que comparten su carácter elitista y de regio patrocinio.

Collar de la Orden de Carlos III.

Collar de la Orden de Carlos III.

Carlos III fue un Rey enciclopédico en el sentido más literal de la palabra. Entendió su reinado, con sus claroscuros, como una gran oportunidad de modernización de España, de proyección y de mejora en todos los ámbitos de la cosa pública, de la ordenación del territorio y sus estructuras, del fomento de las artes, etc. Una necesaria y urgente adecuación al compás de otras potencias de la época que estaban varios escalones por delante de nosotros. Los problemas internos, las carencias y lagunas de todo tipo, sumadas a lo que implicaba el vasto imperio americano y de otros territorios de ultramar, demandaban un Rey con el suficiente criterio y experiencia para manejar tan compleja situación.

EL ANTECEDENTE. EL REINADO DE NAPOLES.

Carlos III, nace en el antiguo Alcázar de Madrid, antecedente del posterior, afrancesado y espectacular Palacio de Oriente, en 1716. Hijo del primer Rey de la dinastía de los Borbones en España, Felipe V y de Isabel de Farnesio.

El entonces Infante don Carlos debería jugar posteriormente un papel protagonista en la estrategia de recuperación de la presencia e influencia hispana en algunos territorios de Italia vinculados a la Corona. Hablamos de los Ducados farnesios de Parma y La Toscana, y sobre todo de los Reinos de Sicilia y Nápoles. En 1738 contrae matrimonio con María Amalia de Sajonia, hija del Rey de Polonia entre otras dignidades.

Repostero del escudo real.

Repostero del escudo real.

Durante 25 años, un periodo lo suficientemente extenso como para conferirle una gran experiencia en todos los ordenes, fue Rey de Nápoles.

Carlos III fue un gran aficionado a las artes y a la historia. De esa inclinación, que rozaba la devoción, y que continuaría posteriormente en su reinado hispano, cabe destacar las primeras excavaciones arqueológicas en Pompeya y Herculano, el mecenazgo de todo tipo de artistas de primera línea, ingentes actuaciones urbanísticas y de obra pública, y las construcciones por ejemplo del Palacio de la Ópera de San Carlos y de los suntuosos Palacios de Caserta y Capodimonte.

En paralelo a esta labor, y dada su inclinación y fascinación por el ceremonial palatino y por las Órdenes de Caballería, crea en 1738 la Real Orden de San Genaro. Podemos hablar sin ninguna duda del antecedente directo de nuestra protagonista. Hay además una gran similitud entre ambas, tanto de diseño, Lises idénticos en los ángulos, como conceptual, al estar bajo la advocación una de un Santo y la otra de la Inmaculada, y en definitiva premiar biografías excepcionales, en aquella época, por condición, rango y aprecio del Rey.

LA CONSECUENCIA. EL REINADO EN ESPAÑA.

Ya estamos en 1759. Carlos III inicia su reinado en España con el claro objetivo, como decimos antes, de modernizar todas las estructuras del Estado, bajo los dictámenes de lo que se vino en llamar el despotismo ilustrado. “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Las llamadas Reformas Carolinas abarcaron cambios muy significativos en todo lo tocante a los asuntos políticos, económicos, educativos, artísticos, urbanísticos y militares. Se crean varias de las Reales Academias, Las Reales Ordenanzas Militares, vigentes hasta hace no muchos años (1978), Sociedades Económicas y Comerciales, las Reales Fabricas y Manufacturas Reales, (la mítica porcelana del Buen Retiro, cuya fábrica fue bombardeada con toda la intención durante la invasión francesa de Madrid para preservar la producción de Limoges), la de Cristal de La Granja, la Real Fabrica de Tapices, etc. Sin olvidar el inicialmente Gabinete de Historia Natural, ocupado actualmente por el Museo Nacional de El Prado.

Expediciones científicas, como las botánicas de Celestino Mutis o la muy celebre de Alejandro Malaspina, de carácter científico y de algún modo también político y militar. Acabo esta extensa nomina de logros, mencionando la creación de la Real Hacienda, la Casa de la Moneda, el Banco Nacional de San Carlos, germen del posterior Banco de España, e incluso la Lotería Real…

No podemos olvidar tampoco su decisivo papel en el apoyo y cobertura militar a los insurrectos norteamericanos frente a los británicos, cuyo mérito ha sido reconocido recientemente por el Gobierno de EE.UU. en la figura de Bernardo de Gálvez, artífice principal de la independencia americana y cuyo retrato figura ya en El Capitolio. (Ver post presente en este Blog sobre la figura de Gálvez)

LA ORDEN DE CARLOS III-EL NUEVO REGIMEN PREMIAL Y LOS SIMBOLOS DEL REINO.

Gran Placa y Cruz que perteneció al teniente coronel Laurenao Sanz y Soto (1793-1868)

Gran Placa y Cruz que perteneció al teniente coronel Laurenao Sanz y Soto (1793-1868)

Como he tratado de destacar, el Rey, que también recibió el titulo de “Mejor Alcalde de Madrid” por el embellecimiento y modernización de la ciudad, también acometió reformas y adecuaciones dentro de la simbología de la Monarquía. En 1760 se adoptan nuevos elementos para el escudo, se crea la Marcha Real, que desde entonces será ya el himno de España, y en 1785, mediante concurso para diferenciar y evitar percances en la identificación de los navíos por la similitud con otros pabellones blancos, como los ingleses o franceses por ejemplo, se adopta oficialmente, en un principio solo para la Armada y posteriormente para el resto de unidades terrestres, la bandera roja y gualda.

En este contexto, surge en 1771 la “Real y Distinguida Orden Española”, como se llamo en un primer momento, para premiar los muy destacados servicios en beneficio de la Corona y del propio Rey. El motivo concreto que provoca dicha promulgación, además de ser un objetivo que ya debía rondar los planes y nuevos reconocimientos premiales de C-III, coincide con el nacimiento de su nieto Carlos Clemente de Borbón, hijo de los Príncipes de Asturias, que llevaban muchos años persiguiendo un continuador de la línea dinástica. Posteriormente el infortunado Infante falleció con tan solo tres años. En agradecimiento por ese nacimiento se crea la Orden y se vincula a La Inmaculada como patrona, incorporándose su imagen en una de las caras del escusón central.

El Rey se convierte desde ese momento, y así seguirá ocurriendo hasta nuestros días con cada descendiente posterior, en Gran Maestre. Los colores azul y blanco de las bandas, son los distintivos de los colores Marianos, que ya en época posterior con Carlos IV, tendrán en el Manto Capitular azul y estrellado su elemento más espectacular. Dicho manto se utilizaba exclusivamente en los solemnes Capítulos de la Orden dos veces al año. Una en la capilla del Palacio Real y la otra en el Convento de San Gil, ambos en Madrid.

Manto capitular.

Manto capitular.

La exposición con un gran cantidad de magníficos retratos, objetos, concesiones y piezas destacadas, algunas de personajes muy conocidos y de magnifica factura (la de Gravina, Placa gran cruz, es la más antigua que actualmente se conserva y pertenece a los ingentes fondos del Museo Naval de Madrid), ha resultado una magnifica oportunidad para ratificar la importancia y preeminencia de esta prestigiosa y muy antigua condecoración.

Una Orden del Mérito Militar de leyenda

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Cuando un relato tiene una parte de realidad y otra parte que se pierde en la nebulosa de la historia, estamos hablando de una leyenda. Y este es el caso de la medalla de la que vamos a hablar hoy: la Orden del Mérito del Reino de Sedang. Una historia que parece que sea un remake vietnamita del cuento El hombre que pudo reinar, de Kipling (1)

la-mevaEn las Tierras Altas Centrales de Vietnam, sita la provincia de Kon Tum, esta región fue el centro del efímero Reino de Sedang (1888-1890), del que apenas quedan testimonios. A finales del siglo XIX, en plena época colonial, las potencias europeas rebañaban los mapas del mundo a la búsqueda de territorios en los que comerciar o, simplemente, esquilmar. Desde mediados de aquel siglo, los franceses dominaban la mayor parte de Indochina. Pero si bien, oficialmente controlaban grandes porciones del territorio, en realidad la ocupación no solía pasar de las zonas costeras o de territorios que tuvieran una especial relevancia para la economía de la metrópolis (como las minas). Es por ello, que quedaban grandes partes del territorio inexploradas. Es por ello que, en consecuencia, aparecieron multitud de aventureros dispuestos a jugarse la vida a cambio de enriquecerse a mayor gloria de su madre Patria.

El territorio del Reino de Sedang.

El territorio del Reino de Sedang.

Es en este contexto que, en 1888, aparece nuestro protagonista: Charles-Marie David de Mayréna. Nació en Toulon, Francia, en 1842. Procedía de una familia judía de origen español establecida en Francia tras la expulsión de 1492. Su abuelo fue un bonapartista con importantes cargos públicos, mientras que su padre, militar, falleció joven. Siguiendo los pasos de su progenitor, Mayréna se enroló al ejército francés, luchando en la guerra franco-prusiana y, más adelante, en Indochina. Fue condecorado con la Legión de Honor por su valor en el campo de batalla. Pero unos años después, regresa a su país natal, estableciéndose en París como trabajador de banca. En 1869, contrae matrimonio Maria Ayron, con quien tiene dos hijos, Albert y Marie-Louise. Pero la rutinaria vida parisina no está hecha para Mayréna, así que el 1883 abandona a su familia (al parecer, hay un desfalco de dinero por en medio) y huye a Holanda y de allí salta a Java, en ese momento bajo dominación colonial holandesa. Pero una vez más, debe huir, por un caso de estafa, y regresa a Francia. Allí, ayuda a organizar una expedición al puerto de Aceh, en la costa este de la India. En 1885, se establece en Indochina, donde trabaja ocasionalmente como periodista, compra una plantación y se casa con una joven nativa, Le Thin Ben, a la que cambió el nombre por el de Ahnaia. Como no se puede divorciar de su esposa francesa, Mayréna, hombre de recursos, se convierte al Islam, para así poder practicar (algunos dirían, disfrutar de) la poligamia. Poco después, toma contacto con la Société des Missions Étrangères de Paris (Sociedad de las Misiones Extranjeras de París), una asociación misionera francesa que se dedica a evangelizar el mundo desde finales del siglo XVII. Por los misioneros, se entera que existe una región que se ha quedado en tierra de nadie, a medio camino del reino de Annam (recientemente colonizado por Francia) y del de Birmania (recientemente colonizada por la Gran Bretaña), siendo un territorio que podría ser muy rico en minerales y fácil de conquistar. Además, es una región que podría conectar la costa con el río Mekong, en una época en la que los ríos eran autopistas para el comercio y el caudaloso Mekong, era una autopista de ocho carriles. El territorio en cuestión es la región de Kon Tum, conocida como el país de los Mois (salvajes en vietnamita, por lo irreductibles de sus habitantes).

marieiLa fórmula gala del colonialismo se ha mostrado siempre exitosa. Y las autoridades deciden ponerla en práctica una vez más: los misioneros actúan como avanzadilla, llegan con estampitas, nuevas técnicas de cultivo y medicamentos, no consiguen muchas conversiones, pero sí suelen conseguir que los nativos vean a los hombres blancos con buenos ojos. El segundo paso, son los exploradores, su función es la de trazar mapas y descubrir que se puede sustraer de la zona. El último paso, es la Administración colonial, que llega con su ejército y sus funcionarios.

El Gobernador General de Indochina, Ernest Constans Klobukowski, y el vicario apostólico de Qui Nhon (perteneciente a la Diocésis de la Conchichina Oriental), Désiré-François-Xavier Van Camelbeke, saben que tienen a su hombre para explorar el territorio: Charles-Marie David de Mayréna.

En abril de 1888, Mayréna encabeza una expedición, llevándose como ayudante a su amigo Alphonse Mercurol, antiguo croupier, y al jesuita Jean-Baptiste Guerlach. Al cabo de unos días, llega al poblado de Bana, anteriormente reblandecido por los misioneros. Pero los baneses están enfurecidos: sus vecinos de Rangaos son más poderosos que ellos. Están en guerra y piden ayuda a Mayréna para derrotarlos. Los fusiles franceses hacen que el encuentro sea más una escaramuza que una batalla: la victoria es apabullante. La fama de Mayréna corre como la pólvora en la región. Éste se viene arriba y en junio de 1888 promueve una confederación de las 42 poblaciones locales, creando la Confederación Mois. Pero al escogerlo a él como a líder, en 1 de julio de 1888, Mayréna se auto-proclama Marie I rey de Sedang. Acto seguido, decreta su divorcio con la esposa parisina y proclama a Ahnaia como reina y a sus hijos Albert y Marie Louise, príncipes del reino. El pueblo de Kong Gung (hoy en día, Dak) es nombrado la capital, bautizándola como Pelei Agna (la Gran Ciudad). Dota a la confederación de una constitución y entre el torrente de leyes que decreta se encuentra el de la libertad religiosa (aunque la religión oficial es el catolicismo), diseña una bandera y crea tres condecoraciones:

– la Orden de Marie I, por servicios al Rey

– la Orden del Mérito de Sedang, por servicios al reino

– la Orden de Santa Margarita, al valor militar.

También diseña sellos, que se han convertido en valiosísimos tesoros filatélicos. Finalmente, envía a Mercurol, con credenciales diplomáticas, para que su reino sea reconocido por el Gobernador General de Indochina, cosa que aquél rechaza de plano (2). Al contrario, moviliza a nuevos misioneros para proclamar la República de Bana, vecina del Reino de Sedang. Entonces, Mayréna contacta con Mademoiselle Dalberg, sueca y a la sazón agente prusiana en el territorio. En principio, no muestra interés en ayudarlo, pero se une a su corte, junto con su hermano, un hombre de una pésima reputación. Sospecho, y es una opinión personal, que éstos tenían más de oportunistas que de agentes prusianos. Poco después Ahnaia fallece de malaria o tuberculosis, según las fuentes.

Uno de los legendarios sellos de Sedang.

Uno de los legendarios sellos de Sedang.

La situación en su reino se deteriora a marchas forzadas. Estalla una epidemia de viruela, los siempre belicosos djarais se rebelan y esta vez no los puede sofocar e importantes jefes tribales empiezan a conspirar contra el pendenciero Mercurol, convertido en un pequeño tirano, para cocinarlo, según la receta tradicional local.

A principios de 1889, Mayréna, Mercurol y los hermanos Dalberg se trasladan a Hong Kong para pedir la protección de las autoridades británicas, que les responden con indiferencia. También intentan conseguir un préstamo para poder vestir y armar a su ejército embrionario. Al fracasar, Mayréna y Mercurol deciden regresar a Europa. Pero no todo son malas noticias, en Hong Kong, Mayréna conoce a una joven francesa, Julie Lyeute, que la convertirá en su tercera esposa.

En París, Marie I se convierte en una pequeña celebridad. Se hospeda en el lujoso Grand Hotel, asiste a todo tipo de eventos y fiestas de la alta sociedad. Sus deliciosas anécdotas hacen las delicias de la alta sociedad. Incluso consigue un pequeño grupo de simpatizantes. Un bodeguero elaborará un champán con el nombre de Royal Sedang 1888 (3). El industrial M. Leon decide ayudarlo y Marie I le nombra duque y lo condecora. Y es aquí donde, Michael Autengruber, un importante historiador alemán experto en condecoraciones, afirma que Marie I se puso en contacto con un fabricante de medallas español, que viviría en París con la exigua corte de Isabel II (4). Siguiendo la hipótesis de Autengruber, continuo suponiendo que de Mayréna no tiene ni tiempo ni dinero para diseñar sus condecoraciones. En cambio, el fabricante español tiene un stock de las suyas, así que deben acordar cambiar los tapones centrales de los modelos españoles, naciendo, de este modo, las condecoraciones del reino de Sedang:

– la Orden del Mérito Militar, se convierte en la Orden de Marie I

– la Orden de Isabel la Católica, la Orden del Mérito de Sedang

– la Cruz de María Ysabel Luisa, en la Orden de Santa Margarita

Orden del Mérito de Sedang.

Orden del Mérito de Sedang.

Marie I entrega condecoraciones a sus acólitos, escasísimos, todo hay que decirlo. Tras semanas en París, con resultados casi nulos, su situación financiera empieza a ser delicada. Ninguna autoridad lo recibe, a pesar de sus reiteradas peticiones.

Al no encontrar el apoyo deseado y, tras una peripecia londinense, decide irse a Bélgica. Cuando llega a Bruselas, se entera que su reino ha sido definitivamente absorbido por el Reino de Annam, que está bajo protectorado francés.

En Bélgica, el éxito en la colonización del Congo, ha creado el caldo de cultivo adecuado para que aventureros como Mayréna tengan a quien les escuche. Monseiur Somsy accede a financiarle su aventura bélica, a cambio de derechos en minas. Somsy, además, recibe un título nobiliario de Sedang y una condecoración. Mayréna, de nuevo en racha, aprovecha para abandonar a su tercera esposa y casarse con la cuarta.

Orden de Santa Margarita.

Orden de Santa Margarita.

A finales de 1889, consigue cargar un barco de armas y poner proa a Sedang: se dispone a recuperar su reino por la fuerza de las armas. Pero Mayréna ha sido declarado enemigo de Francia y tiene la entrada bloqueada a todos los puertos de Indochina. Finalmente, cuando trata de entrar su cargamento por Singapur, las autoridades locales le requisan el barco por tráfico de armas. Antes de ser detenido, Mayréna consigue escabullirse y llegar, con un par de súbditos europeos a Siribua Pulau, una minúscula isla frente a la costa de Malasia. Pero no lo suficientemente pequeña como para no encontrar a la mujer que se convertirá en su quinta esposa. Mientras tanto, diversos diarios belgas anuncian que Mayréna, encabezando un ejército de mercenarios chinos ha recuperado su reino (5). Pero nada más lejos de la realidad, en mayo de 1890 la magra corte se traslada a la isla de Tioman, donde viven en la más absoluta de las pobrezas, hasta que el 11 de noviembre de 1890, Marie I fallece en extrañas circunstancias. Algunos de sus últimos acólitos afirmaron que murió por la mordedura de una serpiente; otros que fue asesinado a balazos; otros que se suicidó. Hasta hubo quien sospechó que no había fallecido, sino que se había escabullido al continente para reorganizar su ejército y recuperar su reino. En cualquier caso, Marie I no decretó quien sería su sucesor, ni quien se debería encargar de recuperar su efímero reino que, una vez terminó su historia, empezó con su leyenda.

Bandera del efímero Reino de Sedang.

Bandera del efímero Reino de Sedang.

Epílogo:

En 1995, en Montreal, el coronel retirado del ejército canadiense, Derwin J.K.W. Mak, fundó la Asamblea para la Restitución de la Nobleza de Sedang y se auto-proclamó Príncipe Regente y Duque de Sedang. Entre otras actividades, reparte títulos nobiliarios del antiguo reino (a precios razonables).

Un historiador francés y un genealogista belga localizaron a los descendientes de Mayréna en Tolouse. No quieren saber nada del asunto.

En 2007, el embalse hidroeléctrico de Plei Krong engulló gran parte del antiguo Reino de Sedang.

 

 

Notas:

(1) Esta obra se basaba en las aventuras de Josiah Harlan en Afganistán, que sigue un patrón muy similar al de nuestro personaje. En cualquier caso, hubo otros muchos aventureros occidentales que consiguieron ser amos de efímeros reinos o que murieron en el intento. Otros famosos casos son el de James Brooke el rajá blanco de Borneo; Orélie-Antoine de Tounens, fundador del Reino de Araucania y Patagonia; o Antoine-Amedee-Marie-Vicent-Amat Manca de Valombrosa (1858-1896), marqués de Morés, que tras varios intentos infructuosos, murió en manos de tuaregs. Por cierto, éste último se topó con Mayréna en Hong Kong y hasta llegaron a retarse a un duelo.

(2) Otras fuentes, afirman que Mercurol fue, en realidad, negociar la cesión del reino a cambio del monopolio de la extracción de minerales de las minas. En cualquier caso, Francia no iba a reconocer más soberanía que la suya. El resultado fue el mismo.

(3) Diario Le Figaro en su edición del 23 de diciembre de 1890.

(4) Recordemos, que tras la Gloriosa de 1868, Isabel II vivió en París hasta su muerte, por neumonía, en 1904. Vivía en el Palacio de Castilla, en la avenida Kléber, cedido por Napoleón III y su esposa, Maria Eugenia de Montijo, que siempre la trataron con honores de reina. Tras su muerte de este edificio, se convirtió en el Hotel Majestic y allí fue donde se fundó la UNESCO. Tras varias décadas de total abandono, en 2007, el gobierno galo lo vendió a una corporación privada.

(5) Diario Le Figaro en su edición del 28 de agosto de 1891.

 

 

 

Fuentes:

http://antgct.cand.com.vn/So-tay/Vuong-quoc-Sedang—Tro-bip-bom-cua-oc-phieu-luu-thuc-dan-(Ky-2)-311879/

http://belleindochine.free.fr/Marie1erRoidesSedangs.htm

http://www.sedang.org/

https://skandza.wordpress.com/2015/09/24/marie-i-rey-de-los-sedangs-el-ultimo-rey-frances/

http://www.historicvietnam.com/king-of-the-sedang/

https://royalcambodiaarmy.blogspot.com.es/2015/08/the-kingdom-of-sedang.html

 

 

 

 

Reseña bibliográfica: Los Románov (1613-1918), de Simon Sebag Montefiore

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Hacía mucho tiempo que no escribía una reseña para el blog, pero lo cierto es que esta monumental obra de Sebag Montefiore se lo merece.

romanovDurante poco más de 300 años (1613-1918), la familia Románov gobernó con mano de hierro un país que tomó sumido en el caos para convertirlo en una gran potencia europea y, finalmente, devolverlo al caos del que lo habían sacado. La autarquía bajo la que gobernaban fue eficaz en una época expansiva, pero los últimos Románov no fueron capaces de ver que el mundo cambiaba y que las cuestiones que planteaban los nuevos tiempos no se respondían con las fórmulas del Antiguo Régimen.

Pedro I el Grande. Despiadado, sanguinario, cruel, lujurioso y borracho, pero al mismo tiempo un político inteligente y audaz que puso las bases para convertir a Rusia en una gran potencia europea.

Pedro I el Grande. Despiadado, sanguinario, cruel, lujurioso y borracho, pero al mismo tiempo un político inteligente y audaz que puso las bases para convertir a Rusia en una gran potencia europea.

El relato que traza Montefiore te atrapa desde la primera página. Un prólogo nos sitúa en el reinado del legendario Iván el Terrible y el caos que en que dejó sumido el país tras su muerte y que el no menos mítico Borís Gudunov no fue capaz de revertir. Entonces, entra en escena un chaval de 16 años, Miguel Romanov, lejanamente emparentado con Iván y que es escogido por la asamblea de boyardos (nobles terratenientes que controlaban los entresijos del poder). Miguel, en primera instancia, rechaza el zarato, dada la corta esperanza de vida de los últimos zares en el cargo, pero la presión de los boyardos y la grave crisis a la que se enfrenta Rusia provocan que, finalmente, cambie de parecer, fundando una dinastía que duraría poco más de 300 años, tumultuosos la mayoría de ellos. Y es esta historia turbulenta y sus inefables zares lo que hacen que la lectura de este libro sea una maravilla, además del estilo de Montefiore, ágil y didáctico, que lo acerca a historiadores como Laurence Rees o Paul Preston, que combina sólidos datos históricos y una ingente bibliografía, junto con datos curiosos y anécdotas que amenizan el relato, como que las mujeres nobles rusas medievales se tintaban de negro los dientes para parecer más atractivas, los concursos de novias (no pocas veces amañados) para escoger las esposas de los antiguos zares o que el abuelo de Vladimir Putin fue el cocinero de Nicolás II, Lenin y Stalin. Capítulo aparte merece el relato de la muerte de los últimos Románov, si bien la verdadera caza al Románov no se limitó a la familia real (18 miembros de la familia fueron asesinados en pocos días), la descripción de la ejecución de la familia de Nicolás II es espeluznante.

Alejandro I, un zar que supo llevar la nave rusa en tiempos azarosos con gran habilidad.

Alejandro I. Un zar que supo llevar la nave rusa en tiempos azarosos con gran habilidad.

Lo mejor del libro: algunos de los personajes, como Pedro I, Catalina II o Alejandro I (injustamente minusvalorado). Los relatos del Sínodo de Borrachos, verdadero poder en la corte de Pedro I son más que divertidos. Las borracheras y las orgías eran una constante en las cortes europeas de la época, pero las rusas eran épicas. Inolvidable su narración de la relación de Napoleón con Alejandro I y la posterior guerra. Pero también merece la pena conocer algunos de los cortesanos que ayudaron a convertir a Rusia en una superpotencia europea, como Grigori Potiomkin o Nicolás Aleksándrovich, zarévich y primogénito de Alejandro II, un joven con una capacidad y preparación que, de no haber sido por su prematura y trágica muerte, podría haber cambiado el destino de Rusia y, por ende, el de toda Europa. El siguiente zar sería Alejandro III, un verdadero zoquete. Y no podemos obviar el hecho de que el libro permite entender muchas claves del presente ruso y de como se repiten algunos de sus fantasmas del pasado, como es el caso de Ucrania o Crimea, por citar dos de los casos de más actualidad.

Nicolás II. Su manifiesta incapacidad para llevar las riendas de un país provocaron el triunfo de la Revolución Bolchevique y el fin de una dinastía tres veces centenaria.

Nicolás II. Su manifiesta incapacidad para llevar las riendas del país provocaron el triunfo de la Revolución Bolchevique y el fin de una dinastía tres veces centenaria.

Lo peor: los capítulos finales, especialmente los dedicados a Alejandro II y Alejandro III. Al ser los más próximos a nosotros deben ser de los que se tiene una información más extensa, pero el espacio que se les dedica es exagerado. Realmente, no creo necesario la detallada descripción de la correspondencia erótica de Alejandro II con su amante. Otro problema, esta vez inevitable, es la inacabable lista de personajes que aparecen. Con el añadido que muchos cambian de apellido y a otros, en ocasiones, se les llama por el diminutivo. Las constantes intrigas palaciegas y la multitud de amantes hacen que el relato, en ocasiones, se convierte en farragoso. No hay más remedio que tener paciencia. El resultado vale la pena.

En resumen, un libro para disfrutar de la Historia.

 

Los Románov (1613-1918)
Simon Sebag Montefiore
Crítica
Barcelona
2016

http://www.planetadelibros.com/libro-los-romanov/216174