La silenciosa revolución del coronel Soto Sancho

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Cuando vi esta condecoración por primera vez, hubo dos características que me llamaron la atención: la primera es que se trata de una placa del Mérito Militar alfonsina republicanizada, pero de hecho, si observamos atentamente, más que republicanizada se trata de una placa “desborbonizada”, ya que si bien mantiene la corona, lo que ha eliminado es la “beauté fleur” de la dinastía borbónica, las flores de lis. La segunda es que al estar doblemente concedida y con las fechas grabadas, podría tratar de averiguar a quién fue concedida. Y lo conseguí.

Esta medalla perteneció al coronel de artillería Mario Soto Sancho. Y su apasionante historia nos muestra cómo se puede disfrutar de una destacadísima carrera militar sin necesidad de haber estado ni un solo día en el frente.

Mario Soto nació en una familia de arraigada tradición militar. Su padre fue un reconocido teniente coronel de ingenieros, Sixto Soto y Alonso (1), destinado en Vitoria en la época en 1879, cuando nació Mario, concretamente el día de Reyes de ese año. También fue militar su hermano José, destinado al arma de caballería, y su hermana, María Luisa, se casó con otro el coronel de artillería José Franco Mussió (2). En 1894 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose como teniente segundo en 1897.

Academia de Artillería de Segovia. Fotografía de Zarateman para Wikipedia.

Fue un militar de marcado perfil científico. Llama la atención de su carrera militar que en 30 años de servicio, muy posiblemente no llegara a disfrutar de su bautismo de fuego. Pero aún y así su contribución a la industria artillera en España es fundamental, siendo uno de los mayores expertos de la aplicación militar de la metalurgia y la fabricación de munición. Además de una importantísima contribución a la industria médica española, de la que hablaremos más adelante. Así, todos sus ascensos fueron por antigüedad, y los consiguió los siguientes años:

  • Teniente segundo: 1897
  • Teniente primero: 1898
  • Capitán: 1906 (con 28 años)
  • Comandante: 1918 (con 40 años)
  • Teniente Coronel: 1921 (con 43 años)
  • Coronel: 1932 (con 54 años)

A la edad en la que Soto Sancho era capitán, en Marruecos había militares que ya eran coroneles y, hasta alguno llegó al generalato. Pero su motivación y objetivos eran otros y estaban muy alejados de los paisajes magrebíes. Aunque el desarrollo de su trabajo en la Península contribuyó a la victoria de España contra los rifeños.

Su primer destino es la Comandancia de Artillería de San Sebastián  (1910). De allí pasará a la Comandancia de Artillería de Menorca, la de Cádiz y durante diferentes etapas trabajará en las Fábricas Nacionales de Trubia (Asturias) y Toledo, de las que llegará a ser su director. En 1930, también es destinado en la Sección de Industrias y Construcciones del Ministerio del Ejército.

Escribió diversos libros sobre cartuchería y munición, siendo los más celebrados “Práctica de las operaciones del cálculo que deben efectuarse para el tiro de una batería de la costa”, por la que se le concede la orden del Mérito Militar con distintivo blanco pensionada en 1918; y “Metalografía Industrial”, por la que recibe la segunda concesión en 1924.

En esta obra se hace referencia a su mayor contribución a la industria española. Durante la Primera Guerra Mundial, España sufrió una gran escasez de material quirúrgico: la totalidad de este instrumental se importaba de otros países europeos que, durante la contienda, dejaron de exportarlo por motivos obvios. Ello fue el acicate para que a principios de los años 20, un equipo de personas capitaneadas por Soto Sancho desarrollasen en la Fábrica Nacional de Armas de Toledo la maquinaria y el tipo de acero adecuados para poder ser autosuficientes en este aspecto fundamental para la salud de sus compatriotas. El resultado no pudo ser más exitoso. Tal es así que al cabo de unos años, la Fábrica Nacional llegó a exportar instrumental quirúrgico al propio Reino Unido.

Vistas de Toledo, ciudad en la que el coronel Sancho realizó sus principales trabajos. Fotografía de Dan Vaquerizo para El Digital CLM.

Al estallar la Guerra Civil, era el director de la Fábrica Nacional de Toledo y Soto Sancho se mantuvo fiel a la República. Con la caída de Toledo, se traslada a Barcelona, donde trabajará para la Subsecretaría de Armamento, hasta su fallecimiento, en julio de 1938, en su domicilio en la calle Teodor Roviralta, nº 35, aquejado de una dolencia cardíaca.

Una vez terminada la Guerra Civil, las nuevas autoridades militares le abrieron un expediente por masonería, pero el juicio se sobreseyó al demostrarse su fallecimiento.

En cuanto a su vida personal, se casó con Mª Eugenia García López, quien falleció el 23 de agosto de 1934. Tuvieron una hija, Mª Eugenia Soto García (1910-1993), que se casó con el doctor en medicina Enrique Díaz Méndez, con quien tuvo seis hijos (un varón y cinco féminas).

Junto con esta placa, al coronel Soto Sancho también le fue concedida la Orden de San Hermenegildo.

La placa fue fabricada por José Fernández, en Madrid.

 

Notas

(1) Sixto María Soto y Alonso, nacido en 1846, llegó a ser Coronel, Comandante de Ingenieros de la Plaza de Vitoria y Comandante General de Ingenieros de  la 7ª Región Militar. Tras participar en el bando liberal en la Tercera Carlista, desarrolló la mayor parte de su actividad en el ámbito de la construcción militar, siendo sus obras de mayor envergadura  el cuartel de caballería Conde Ansúrez en Valladolid y de las factorías del Parque de Artillería y del Hospital  Militar de Vitoria, además de desarrollar una importante actividad topográfica. También publicó un buen número de obras, destacando “Apuntes de fortificación para el oficial en campaña” (1879). Además, estuvo destinado en Filipinas (1898), amén de realizar tareas de observador militar en Francia e Italia. Hombre de gran cultura, su gran pasión fue el arte, disciplina en la que publicó numerosas obras, destacando “Historia de la restauración y estudio crítico de tres cuadros pintados por José de Ribera el Españoleto” y “La Basílica de Nuestra Señora de Estíbaliz”, además colaboró asiduamente con la revista “La Ilustración Española”.

(2) José Franco Mussió (Manila, 1879 – Oviedo, 1937), como su cuñado, venía de una familia de larga tradición militar. De hecho, nació en Manila, donde su padre José Franco Manzano, estaba destinado. En 1894, es admitido en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose tres años después, siendo compañero de promoción de su amigo y futuro cuñado, Mario Soto Sancho. En 1900, se casa con la hermana de éste, Mª Luisa. En 1910, es destinado a Marruecos, quedando adscrito a la Comandancia de Melilla y, posteriormente, al Regimiento Mixto de Artillería de Montaña, participando activamente en la campaña de Kert. Entre 1914 y 1918 regresó a la Península, para ser destinado de nuevo en Marruecos entre 1918 y 1924. Al estallar la Guerra Civil, Franco Mussió era el director de la Fábrica de Armas de Trubia (Asturias). El por entonces coronel Aranda, gobernador militar de Oviedo, que se había unido a los militares sublevados, detuvo y fusiló al gobernador civil, Isidro Liarte Lausín, e invitó a Franco Mussió, al que unía una sólida amistad, a unirse a la sublevación, pero éste se mantuvo fiel a la República. De todas maneras, también cosechó enemigos dentro de sus propias filas, por lo que llegó a ser juzgado y absuelto, acusado de simpatizar con los nacionales. Tras el juicio, a parte de dirigir la fábrica de Trubia, desarrollará otras funciones de mando militar en la región. Cuando Asturias está a punto de caer en manos de los sublevados, las autoridades republicanas ofrecen a Franco Mussió un barco para pasar a una zona segura para él y su familia, pero el coronel decide quedarse en su puesto hasta el final. Ante la llegada de las tropas nacionales, pacta con el coronel Camilo Alonso Vega, jefe de la IV Brigada de Navarra, la entrega intacta de la fábrica a cambio de que se respetara su vida y la de sus oficiales. Pero, vae victis, inmediatamente se le abre un juicio de guerra a él y a sus oficiales y se les condena a muerte. La condena será ratificada por el general Fidel Dávila y contará con la aprobación del general Franco. Más de cuarenta años de leal servicio a España y al ejército fueron gratificados con cinco balazos. Unos días más tarde, en Santander, fue fusilado su hijo mayor, el capitán de artillería José Franco Soto.

 

Fuentes:

Archivo Militar de Segovia

Registro Civil de Barcelona

Hemeroteca del ABC

Hemeroteca de La Vanguardia

https://www.toledo.es/toledo-siempre/exposiciones-virtuales/homenaje-a-la-fabrica-de-armas-de-toledo/artilleria-fabrica-nacional-de-toledo-fabricacion-de-instrumental-quirurgico-ano-1923/

 

 

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Una Duquesa subversiva en la corte de Luis XIV y la Orden de la Abeja Melífera

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Como ya sabéis, en el blog también nos gusta hablar de órdenes y condecoraciones curiosas, excéntricas y medio olvidadas, pero de las que de vez en cuando te puedes encontrar en una subasta. La orden que vamos a conocer hoy se ajusta perfectamente a esta definición. Espero que os sorprenda tanto como os guste.

Podemos afirmar, sin miedo a faltar a la verdad y ni a ofender a nadie, que Luis XIV de Francia era un elemento de mucho cuidado. Pero es que muchos de sus cortesanos le fueron a la zaga. De todas las excentricidades y perversiones de su corte, nos centraremos en la que desembocó en el nacimiento de una nueva orden de caballería: la Orden de la Abeja Melífera (l’Ordre de la Mouche à Miel).

A finales del siglo XVII, ¡los hijos de la alta aristocracia francesa estaban al borde de la revolución! El motivo: que Rey Sol les obligaba a casarse con sus hijos bastardos legitimados. Para estos príncipes, ello era una afrenta y un insulto a su posición social. Y eso fue lo que le sucedió a nuestra protagonista, Luisa Benedicta de Borbón (1), princesa de sangre (por pertenecer a la familia Borbón) y que se vio forzada a aceptar el matrimonio con Luis Augusto de Borbón, duque de Maine, uno de los hijos bastardos que el Rey tuvo con Madame de Montespan. El matrimonio, fue todo lo contrario a un cuento de hadas, ya que los cónyuges no se soportaban, pero se sobrellevaban con educación.

Luisa Benedicta de Borbón, duquesa de Maine.

La Duquesa también aborrecía la corte de Luis XIV, controlada por su esposa secreta, Madame de Maintenon, que la había dotado de austeridad y hundido en el aburrimiento. Luisa Benedicta añoraba su antigua fastuosidad, así que organizó una corte paralela en su propia residencia, el fabuloso castillo de Sceaux. En uno de sus juegos, burlándose de las órdenes que otorgaba el Rey Sol, en 1703, la Duquesa creó la suya propia: la Orden de la Abeja Melífera.

Al parecer, la abeja fue escogida como símbolo de la orden porque en una colmena el poder recae siempre en una reina, además de ser de menguado tamaño, como la propia Duquesa. Ésta nombró, entre los miembros de su corte, a 39 caballeros y damas, que debían vestirse con una capa ceremonial, llevar una peluca con forma de colmena y una medalla, que colgada de una cinta amarilla, en el anverso se vería la efigie de la Duquesa de Maine, con las letras grabadas: L. BAR. D. SC. D.P.D.L.O.D.L.M.A.M, que significan Louise, baronne de Sceaux, dictatrice perpétuelle de l’ordre de la Mouche à miel; mientras que en el reverso se podía ver la imagen de una abeja, junto con un verso del poeta italiano Torcuato Tasso (2), la orden se acompañó de la divisa: «Piccola si, ma fa pur gravi le ferite» (3).

Fachada del castillo de Sceaux. Parte del descomunal palacio de Sceaux ha sobrevivido a los avatares del tiempo y hoy en día se ha convertido en un parque público que se puede visitar al sur de París.

Los rituales de la Orden estaban hechos a imagen y semejanza de los que organizaba el Rey en Versalles. Buena cuenta de ello nos la da Alejandro Dumas padre en su novela “El caballero de Harmental”, en la que nos narra con todo detalle (capítulo 14) el rito de entrada a la Orden por parte de un nuevo miembro, precisamente el príncipe de Cellamare, cuya posterior conspiración salpicaría a los propios duques de Maine.

Entre los miembros de esta orden, a parte de destacados príncipes de sangre, también estuvieron el enciclopedista D’Alembert o el propio filósofo Voltarie, entre otros destacados nombres de las letras.

Grabado de la Duquesa de Maine.

La Orden, por algún extraño milagro, sobrevivió a la Duquesa, probablemente siguió entre los miembros más díscolos y socarrones de los Borbones y puede que más adelante la orden pasara a manos de plebeyos con ínfulas, vanidades o hambre de prestigio social. El caso es que sus condecoraciones se siguieron realizando hasta principios del siglo XX.

Hoy en día, en tiendas de numismática o en subastas de antigüedades se encuentran dos modelos de esta medalla:

  • la metálica, normalmente de bronce dorado o cobre (el hecho de que no sean de oro certifica que no son de la época de la fundadora de la orden, cuya fabulosa fortuna le permitió acuñarlas del más preciado metal)

Anverso de la orden en versión de medalla de mano.

Reverso de la orden en su versión de medalla de mano.

  • la esmaltada de siete puntas. Sus esmaltes revelan que es una medalla fabricada muchas décadas después de la muerte de la duquesa de Maine. En el anverso reza “VIRTUTI ET LABORI · PAPI” (El Coraje y el Trabajo de los Tribunos); y en el reverso ‘NIL MORTALIBUS ARDUUM EST C · C’, que es una cita de una oda de Horacio (“Nada es demasiado difícil para los mortales”).

Versión esmaltada de la orden. Muy probablemente manufacturada mucho después de la muerte de la Duquesa.

 

 

Notas:

(1) Luisa Benedicta de Borbón (1676 – 1753) fue una mujer de armas tomar. Nació y creció en el palacio de su padre, el célebre Hôtel de Condé. Sufrió una educación estricta, que ralló la brutalidad bajo la batuta de su padre Enrique de Borbón-Condé, que sufría una enfermedad mental. Fue una mujer de gran cultura, divertida e ingeniosa, aunque con muy mal temperamento y, por lo que dicen, tirando a feúcha. Tenía un brazo inútil de nacimiento, lo que unido a que su marido era cojo y paticorto, eran los hazmerreír de ciertos círculos de la corte de Luis XIV, que ella detestaba tanto como a su marido. Éste compró como residencia familiar el fabuloso castillo de Sceaux, donde la Duquesa de Maine organizó una corte paralela, a su gusto. De todas maneras, los lazos de amistad entre los duques de Maine y los reyes eran sólidos. Así, por ejemplo, Madame de Maintenon que tenía tanta estima por el Duque como influencia sobre su marido, Luis XIV, consiguió que el Duque fuera nombrado regente del futuro Luis XV a la muerte del Rey Sol. Pero tras el deceso, el Parlamento decretó que el regente sería Felipe de Orléans, quien en uno de sus primeros decretos provocó que varios príncipes de sangre pasaran a meros pares de Francia. Así que Luisa Benedicta fue una de las instigadoras de lo que se conoció como el complot de Cellamare, a través del cual un grupo de nobles querían deponer al regente y cambiarlo por Felipe V de España, tío de Luis XV. Pero la trama fue descubierta y los conspiradores, encarcelados. La Duquesa de Maine fue encerrada en el castillo de Dijon. Tras pasar un año encarcelada, en 1720, los duques fueron liberados y regresaron a Sceaux. Curiosamente, la relación con su marido mejoró ostensiblemente. A su muerte, la Duquesa adquirió el palacio Hôtel Biron, que se pasó a llamar Hötel de Maine (hoy es el Museo Rodin, última residencia del genial escultor y es una visita que os recomiendo que no os perdáis si visitáis París). Allí murió Luisa Benedicta en 1753, a los 76 años de edad. Con el Duque tuvo una hija y dos hijos, pero ninguno de ellos tuvo descendencia, por lo que la fabulosa herencia de los Maine pasó a Luis Juan de Borbón, duque de Penthièvre, sobrino de los Maine y ya de por sí una de las mayores fortunas de Europa.

(2) Torquato Tasso (1544-1595), fue un poeta italiano conocido por su poema épico “Jerusalén Liberada”, que versa sobre la conquista de la Ciudad Santa durante la Primera Cruzada. También fue célebre por su fanatismo católico y la locura que lo atormentó los últimos años de su vida y que inspiraría biografías por parte de escritores posteriores como Goldoni, Goethe o Lord Byron, por citar los más célebres. Donizetti le dedicó una ópera.

(3) «Pequeña, sí, pero puede provocar graves heridas»

Juego de Tronos. Los empleos militares honoríficos entre reyes.

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El zar Nicolás II con el uniforme de Coronel Honorifico del regimiento de caballería Farnesio de Valladolid.
Lleva también impuesto el Gran Collar de la Orden del Toisón de Oro concedido por A-XIII.
(El cuadro es copia del original).

No es demasiado conocida la práctica y costumbre protocolaria y palaciega, que sobre todo durante el siglo pasado estableció el nombramiento de distintos Reyes como Coroneles de regimientos de otros países.

Del mismo modo que el intercambio de órdenes y condecoraciones de la más alta categoría entre mandatarios, Reyes o Presidentes de Repúblicas y Gobierno, se mantiene hasta nuestro días cada vez que hay un viaje de Estado o un encuentro oficial, esta otra dignidad solo estuvo reservada fundamentalmente a los monarcas, tan aficionados, entre otras muchas cosas, a “coleccionar” uniformes, reconocimientos de todo tipo y condecoraciones, al estar en todos los casos estrechamente vinculados a la institución militar.

De algún modo se trataría de un escalón premial de mayor importancia, un detalle de cercanía no exento de una gran vistosidad a la hora de la imposición, circunscrito como decíamos a los Pares que en muchos casos mantenían lazos familiares y parentescos muy directos.

En la imagen bajo estas líneas, con parecidos físicos en algún caso realmente sorprendentes.

Nicolás II de Rusia y Jorge V de la Gran Bretaña con uniformes intercambiados de sendos regimientos de ambos países.

Estos nombramientos, que también como en el caso de las grandes condecoraciones, jugaban un importante papel como instrumento político y diplomático, -el agasajo como antesala de la negociación-, implicaban además un plus de confianza personal del monarca.

Se aprovechaban distintos contextos. Desde funerales a coronaciones, pasando por visitas de otro tipo pero siempre intentando hacerlo coincidir con un viaje de carácter oficial para que el nombramiento tuviera la mayor repercusión y relevancia posible. De no ser posible se utilizaban altas delegaciones encargadas de entregar el nombramiento y el uniforme.

Reyes reinantes en el funeral de Eduardo VII de la Gran Bretaña en 1910, con Alfonso XIII vistiendo un uniforme de un regimiento británico.

La historia que ha dado pie a este post, rescata del olvido un pasaje, que por la mítica que rodea al personaje, el Zar Nicolás II, nos ha perecido digna de mención.

Alfonso XIII debía mantener una estrecha relación con el Zar, ya que incluso hemos podido leer que intentó infructuosamente ante las nuevas autoridades bolcheviques el exilio del Zar y su familia a España. La Revolución no hacía prisioneros, y la posibilidad del Zar exiliado nunca se hubiera permitido. Todo acabo trágicamente en Ekaterimburgo en 1918.

Cuadro del magnífico retratista húngaro Laszlo de Lombos*,1927, de Alfonso XIII vistiendo el uniforme de Húsar de Pavía. Luce las Grandes Cruces de Carlos III y del Mérito Militar con distintivo rojo y las insignias de Gran Maestre de las Ordenes de Caballería españolas; Santiago, Montesa, Alcántara y Calatrava. Museo Nacional de El Prado.

Antes de todo aquello, en 1908, se nombra Coronel Honorifico del regimiento de Lanceros Farnesio Nº5 al Zar, que de forma simultánea nombra a A-XIII Coronel de un distinguido regimiento de Ulanos**.

En este caso, y probablemente en otros donde no coincidía con un viaje oficial, máxime entre dos países tan lejanos, el nombramiento se materializó utilizando dos comisiones creadas a tal efecto.

En el caso español, la delegación se trasladó a San Petersburgo en mayo de 1908 con el uniforme, realizado a medida lógicamente (por parte de los mejores sastres y en su versión y acabados más lujosos), para el Zar. Dada la importancia del agasajado, presidió la delegación el primo del Rey, el Infante Fernando de Baviera y Borbón. Además del uniforme como tal y las insignias correspondientes, se le entregaron otros regalos y detalles en relación con el Farnesio y su historia. Después de la ceremonia, siempre se acababa con un banquete de gala. En este caso en el suntuoso Palacio de Invierno.

Alfonso XIII posando en el Palacio Real de Madrid con el uniforme de Coronel del 7º regimiento de Ulanos de Olviopol junto a un parte de la delegación de dicha unidad.

En marzo de 1908 la delegación rusa se desplaza a Madrid en tren. Como en el caso anterior un primo del Zar, el príncipe Vladimir Boris, preside la comisión que se entrevista con A-XIII en el impresionante salón Gasparini del Palacio Real, donde se le hace entrega de su nuevo uniforme y de otros objetos.

La relación e intercambio simbólico de elementos no se quedo ahí en este caso. Las hombreras de ambos regimientos llevaban el monograma del Rey honorifico (N-II y A-XIII), en ambos acuartelamientos se colgaron cuadros del Zar y de A-XIII con sus uniformes foráneos (en este último caso pintado por Ortiz Echagüe*** en 1912), y los estandartes de ambas unidades también incorporaban la cifra de cada Rey en sus blasones.

Sorprendente recreación gráfica de las hombreras que se utilizaron en ambos regimientos. En el español con el monograma de Nicolás II, y en el ruso, con el de Alfonso XIII.

Todos estos objetos, realmente únicos por la circunstancia que ilustran, en el caso español se conservan afortunadamente en el museo del regimiento en Valladolid, pero los que había en Rusia han desaparecido.

Oficiales y Plana Mayor del Regimiento de Lanceros Farnesio.
Esta foto, dentro de un extenso álbum, le fue entregada al Zar junto al resto de regalos y recuerdos.
(Archivo del Regimiento)

Para saber más:

(*) Laszlo de Lombos

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/laszlo-de-lombos-philip-alexius-de/37a1d8d9-ff62-47fb-aed9-e6514d06f6e0

(**) Regimientos de caballería Ulanos

 https://es.wikipedia.org/wiki/Ulano

(***) Antonio Ortiz Echagüe

http://www.euskonews.com/0461zbk/gaia46101es.html

Agradecimientos:

Regimiento Farnesio Nº5 de Valladolid por su encomiable labor de conservación de estos y otros objetos de gran valor histórico.

Reseña: “Los Generales de África”, de Juan José Primo Jurado

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Empiezo con una anécdota personal. A finales de los años 80, yo era un adolescente al que le apasionaba la música clásica, pero que no tenía ni idea de dónde podía aprender sobre ella o cuáles podrían ser los mejores compositores y sus mejores obras. ¡Acordaos de cómo era la vida antes de internet! Por eso, para mí fue de gran ayuda el disco de Luis Cobos titulado Tempo d’Italia. La crítica y los conneisseurs del tema se le echaron a la yugular. Pero fue un éxito de ventas y dio a conocer a la música clásica a muchísima gente que, sin su acercamiento, hubiera permanecido ajena a ella. Este libro, en cierto modo, me recuerda a aquel disco. Parte de una idea brillante: presentar a algunos de los más destacados generales españoles que han luchado en Marruecos desde la Guerra de África de 1860 hasta la retirada del Ifni de 1974; es una excelente introducción al tema, pero a la que probablemente historiadores de corte más académicos le pondrán algún que otro pero.

Como puntos positivos del libro, destacaría que nos hable de generales muy poco conocidos, como Oswaldo Capaz, Gómez-Zamalloa o Gómez de Salazar. Es interesante la selección de militares, quienes, inevitablemente, muchos tuvieron que participar en la Guerra Civil. Me ha llamado la atención la gran cantidad de africanistas que también tuvieron los republicanos. Y la gran mortalidad que hubo entre todos ellos, fueran del bando que fueran. Los desastres de la Guerra Civil no conocieron bandos.

Como puntos menos positivos, destacaría que, en general, las biografías son un poco sosas, en el sentido no aporta mucho más que la información que uno mismo puede encontrar en cualquier otro libro o por internet. Así, se echan en falta anécdotas o datos personales. Por ejemplo, en el caso de Millán Astray, a parte de su agitada vida personal, podría haber explicado la influencia del Bushido (que llegó a traducir) en la creación de la Legión. Otro punto en el que me parece que cojea, es la falta de crítica. A excepción de Silvestre (y por el Annual), en algunos casos parece que el generalato español formaba una suerte de panda de von Mansteins acosados por políticos inútiles. Obviando que muchos de estos mismos militares tuvieron responsabilidades políticas como jefes de gobierno o ministros.

El general Prim, por quien tenemos una especial admiración en este blog.

El libro salva correctamente la complicada biografía de Franco. A pesar de que no lo nombra “dictador” en ningún momento (sólo lo hace citando a Thomas Hughes; en cambio, califica como a tal a Primo de Rivera), sí que recalca la brutal represión que encabezó durante la guerra y la posguerra, siendo llamativa su nula indulgencia hacia algunos de sus antiguos compañeros de fatigas africanas. Y ya que Marruecos es el leitmotiv del libro, hubiera sido interesante desarrollar la acción del Biutz no solo como una mera hazaña heroica de Franco, sino con la polémica que hubo más tarde con el teniente Salafranca y las Laureadas no concedidas.

El nombre del general Fernández Silvestre estará ligado para siempre a las guerras de Marruecos.

Finalmente, y puede que involuntariamente, abre un debate. En su introducción, nos indica que el andalusí Gálib fue el primer general español en conquistar Marruecos. La verdad es que me parece osado considerar a Gálib como español (¿lo era su califa Al-Hakam II?), ¿Se consideraba a sí mismo como español? ¿Conquistó Marruecos para mayor gloria de España? Si seguimos con su razonamiento, la Reconquista no hubiera sido en realidad una Guerra Civil. ¿Lo fue?

El autor es Juan José Primo Jurado (Córdoba, 1961) doctorado en Historia, licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Magisterio. Actualmente es el subdelegado del Gobierno de España en Córdoba, dirigió anteriormente la concejalía de Patrimonio y Casco Histórico de la ciudad. Anteriormente había sido director del Archivo Histórico del Palacio de Viana. Ha recibido las condecoraciones de la Cruz al Mérito Militar (2003) y Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario (2017). Además es autor de numerosísimos libros sobre la historia de Córdoba, algunos de los cuales he leído y os recomiendo vívamente.

En resumen, considero y recomiendo el libro especialmente para aquellas personas que quieran introducirse en la apasionante historia de nuestras guerras africanas.

El Sr. Primo Jurado durante la presentación de su libro.

 

 

Ficha técnica

Título: Los Generales de África

Autor: Juan José Primo Jurado

Editorial: Almuzara

Colección: Historia
Páginas: 304
Edición ilustrada
Tamaño: 15,00 x 24,00 cm
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 17,95 €

Reseña bibliográfica: “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”

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Los que seguís este blog ya sabéis que no solemos hablar de la Guerra Civil. Pero acaba de aparecer un libro sobre uno de los aspectos menos conocidos de la contienda y dado que el libro es una maravilla y uno de sus co-autores es un buen amigo del blog, no me he resistido a comentarlo. De trata de “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”, de Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio.

El 29 de agosto de 1936, fue creada mediante decreto la Guardia Nacional Republicana, que fue como se denominó a la Guardia Civil que permaneció en el territorio leal a la República. Esta nueva denominación siguió hasta octubre de 1937, cuando la GNR se integró en el nuevo Cuerpo de Seguridad y Asalto, unidad que reunía a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad de la zona republicana.

Banderines de la Guardia Nacional Republicana.

La actuación de la Guardia Civil a lo largo de la contienda casi siempre fue trascendental. Especialmente al inicio de la contienda. El caso más célebre probablemente sea el de Barcelona, donde el general Aranguren Roldán (1), al mando de la 5ª zona de la Guardia Civil (Catalunya) se mantuvo fiel a la República y ayudó a aplastar las tropas sublevadas bajo el mando del general Goded. Y es que el Inspector General de la benemérita, el general Pozas Perea (2), dio instrucciones a sus subordinados para que no secundaran la rebelión militar.

De los 35.000 miembros de la Guardia Civil al principio de la contienda, aproximadamente un 66% y seis de sus siete generales permanecieron fieles a la República. Al finalizar la guerra, el recuento final de bajas del Cuerpo en ambos bandos arroja la cifra de 2.714 muertos y 4.117 heridos, lo que supone el 20 % de sus efectivos iniciales (3). Sin contar con los numerosos condenados a muerte en la posterior represión, destacando, por ejemplo al citado general Aranguren o su ayudante, el general Escobar (4), entre otros muchos.

Miembros de la Guardia Nacional Republicana marchando al frente.

El libro de Prieto Barrio y Pérez Rubio proporciona una detallada y amena historia de este cuerpo: sus protagonistas, sus antecedentes, su estructura, su papel en la Guerra Civil, especialmente en Catalunya, donde mantuvo su papel protagonista hasta los Sucesos de Mayo. Y, como no, los autores no se podían olvidar de un capítulo a la militaría. Muchos de vosotros ya conoceréis la obra de Prieto Barrio, por lo que ya sabéis de sobras lo minucioso de sus trabajos. Como os podéis suponer, es uno de esos libros que mientras dudamos si comprarlo o no, se agota y luego no hay manera de encontrarlo. Y de verdad que merece la pena. ya lo sabéis.

 

Ficha del libro:

Título: GUARDIA NACIONAL REPUBLICANA: LA GUARDIA CIVIL DEL FRENTE POPULAR

Autores: Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio

Editorial: Editorial Actas

Colección: Colección Historia Contemporánea

Páginas: 621

Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta

Edición: Madrid, 2017

PVP: 49,90€

 

 

Notas

(1) José Aranguren Roldán (1875-1939). Al estallar la rebelión militar, estaba al mando de la Guardia Civil de Catalunya. A pesar de sus fuertes convicciones católicas, se mantiene del lado del gobierno republicano. Llegó a mandar la IV División Orgánica, pero tras los Sucesos de Mayo se le destina a la Comandancia Militar de Valencia. Cuando la guerra está a punto de llegar a su fin, decide no exiliarse, ya que considera que ni ha cometido ningún crimen ni ha actuado con deshonor. Pero las nuevas autoridades franquistas no opinan lo mismo y, tras un juicio sumarísimo, es fusilado el 22 de abril de 1939.

(2) Sebastián Pozas Perea (1876-1946). Su carrera militar empezó en la Guerra de Marruecos, donde consiguió una Medalla Militar Individual. En 1934, estaba al mando de la IV División Orgánica, con sede en Barcelona, durante la proclamación por parte de Companys del Estado Catalán. Pozas lo desbarató y participó en el juicio que condenó al gobierno catalán por rebelión militar. El estallido de la Guerra Civil lo encuentra en Madrid, donde está destinado en ese momento como Inspector General de la Guardia Civil. Colabora en sofocar la rebelión en la capital de España y José Giral lo nombra su Ministro de Gobernación, durante unas pocas semanas. Pasa a ocupar diversos puestos de responsabilidad en la defensa de Madrid, pero sus relaciones con el general Miaja son peores que pésimas. Así, tras los Sucesos de Mayo en Barcelona, sustituye al general Aranguren al mando de la IV División Orgánica, restructura al ejército, que pasa a depender del gobierno central y no de la Generalitat, como hasta entonces. A pesar de ello, sus ofensivas en el Frente de Aragón acaban siendo sonoros fracasos. Cuando los franquistas contratacan en marzo de 1938, sus fuerzas se ven claramente superadas y su ejército, prácticamente destruido. Es destituido y recibe el mando en destinos de segundo orden, hasta el fin de la guerra que pasa a Francia y, desde allí, a México, donde falleció en 1946.

(3) Fuente: http://www.guardiacivil.es/es/institucional/Conocenos/historiaguacivil/La_Guerra_Civil.html

(4) Antonio Escobar Huerta (1879-1940). Nació en Ceuta, en el seno de una familia con una arraigada tradición militar. Tras la sublevación militar se mantuvo fiel a la República. Hombre de profundas convicciones religiosas, trató de frenar la violencia contra el clero, llegando a salvar al obispo de Tarragona, Vidal i Barraquer, de ser fusilado. Azaña le da el mando de la Columna Escobar, integrada en el Ejército del Centro, luchando bravamente en la defensa de la capital. Es herido de gravedad y se retira por unos meses al santuario de Lourdes. Al regresar, es nombrado Delegado de Orden Público en Barcelona, pero vuelve a ser herido de gravedad, esta vez por un atentado anarquista. Participa en la batalla de Brunete. Paralelamente, su hijo menor, José Escobar, falangista que lucha en el bando sublevado, muere en la batalla de Belchite. Poco después es ascendido a general y se le otorga el mando del Ejército de Extremadura. En enero de 1939 planifica y ejecuta con éxito la Ofensiva de Valsequillo, pero no su victoria es pírrica, no puede cambiar el curso de la guerra. Por lo que en el mes de febrero se une a la conjura del coronel Casado. En marzo, se rinde al general Yagüe en Ciudad Real. Éste le ofrece un avión para que huya a Portugal, pero Escobar lo rechaza. Su actuación en la guerra ha sido intachable. Franco no lo ve así y es juzgado y condenado a muerte. Es fusilado en el castillo de Montjuïc de Barcelona.

 

 

Las fotografías, excepto la portada del libro, las he sacado de:

https://ejercitorepublicano.wordpress.com/2013/04/25/gc-guardia-nacional-republicana/

 

Reseña bibliográfica: “Medallas y Ascensos en sus Documentos. 1811-1931”

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Los amantes de la Historia Militar tenemos una ineludible visita a la librería virtual de Todocolección para adquirir el nuevo libro de Antonio Rodríguez Belles. Este es un libro imprescidible ya que por primera vez se trata en profundidad el tema de las concesiones militares y los Escudos de Distinción.

Los documentos, como nos indica el propio autor, son atractivos por varios motivos. A parte de ser mucho más escasos que las medallas y estéticamente muy atractivos, nos permiten escarbar en las historias personales y hechos de armas necesariamente memorables para ser objeto de la condecoración. Además, los lotes de documentos de un mismo militar pueden ser un verdadero tesoro que te traslada a un viaje por la historia que los convierten en un DeLorean de papel.

Las 245 páginas del libro están fastuosamente ilustradas con fotografías de documentos, dibujos de los Escudos de Distinción, imágenes de militares y, como no, las propias e ineludibles condecoraciones y en él vamos a encontrar concesiones de la Orden de San Fernando o la Orden de San Hermenegildo desde la época de Fernando VII hasta la de Alfonso XIII, con diversas variantes; documentos de ascensos; y, lo mejor de todo, lotes enteros de militares cuyas mareantes biografías os van a sorprender y admirar. Las andanzas militares del miembro de la “División Vascongada” en la Guerra de África de 1860 o la del miembro de la Expedición a los Estados Pontificios para auxiliar al Papa Pio IX son puros relatos de aventuras inolvidables.

Otro de los pilares del libro son los Escudos de Distinción. Podrían ser considerados como unos antecedentes de las condecoraciones “metálicas”, que se entregaron especialmente durante las tres primeras décadas del siglo XIX. Por su naturaleza material, apenas quedan ejemplos de ellos, por lo que las pocas referencias que tenemos de la mayoría de ellos se basan en documentación y dibujos, como los que reproduce el propio autor. Este hecho, ha provocado que nunca antes se hayan estudiado en profundidad ni listado en su totalidad, lo que hace de esta obra de Rodríguez Belles en una obra doblemente pionera.

En conclusión, que no es por meteros prisa, pero el anterior libro del autor, “Las Recompensas de los Ejércitos de África, 1860-1936”, ya está agotado. No me lo pensaría yo mucho para quedarme pronto con éste. Realmente está muy bien escrito, es ameno, riguroso y las fotografías son una verdadera gozada.

 

En contra del libro: Que os deis cuenta que esto de coleccionar concesiones y documentos militares es una gozada y que entre todos hagamos subir los precios.

A favor del libro: Aporta luz sobre dos aspectos de la militaría totalmente arrinconados: los documentos de concesión y ascensos y los Escudos de Distinción.

 

Ficha técnica:

Autor: Antonio Rodríguez Belles

Título: Medallas y Ascensos en sus Documentos. 1811-1931.

Editorial: Tantin Ediciones. Santander, 2017.

Punto de venta:

https://www.todocoleccion.net/militaria-libros-literatura/medallas-ascensos-sus-documentos-1811-1931~x106978926

PVP: 39€

 

Las (segundas) medallas más caras del mundo

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El pasado 23 de noviembre de 2017, la casa de subastas londinense Morton & Eden conseguió subastar el que, hasta hoy, es el segundo lote de medallas más caro de la historia. Se trata del pasador de medallas del vicealmirante Gordon Campbell (1886-1953), un reconocido héroe de la Primera Guerra Mundial en su país, pero prácticamente desconocido en el continente. El pasador de medallas estaba compuesto por las siguientes piezas:

  • Cruz Victoria (Victoria Cross)
  • Orden del Servicio Distinguido (Distinguished Service Order), la célebre DSO sería la segunda medalla al valor más importante del Reino Unido. Si ya es difícil conseguirla una vez, obtener dos barras de repetición es…
  • El trío de la Primera Guerra Mundial: la 1914-15 Star, la British War y la Victory Medals
  • De la Segunda Guerra Mundial las Defence y War Medals,
  • Medalla de la Coronación de 1937
  • Medalla de la Coronación de 1953
  • La Cruz de Oficial de la Legión de Honor Francesa
  • La Cruz de Guerra con Palma

El pasador del vicealmirante Campbell.

El precio de salida era de 300.000£. Pero el precio final, tras una mareante sucesión de pujas, acabó siendo de 700.000£, que con la comisión de la casa de subastas, acabó siendo de 840.000£, al cambio actual, aproximadamente 950.000€.

Las condecoraciones habían sido donadas a la organización caritativa The Fellowship of St John, estrechamente vinculada a la Iglesia Anglicana, y han sido adquiridas por el barón Lorne Thyssen-Bornemisza de Kászon (1), sobrino nieto del vicealmirante Campbell. El comprador se ha admirado del valor histórico de las medallas y ha manifestado su interés de ceder las piezas a un museo para que todo el mundo pueda disfrutar de ellas.

El comprador del lote, el barón Lorne Thyseen-Bornemisza.

¿Pero quién demonios fue Gordon Campbell?

Nació el 6 de enero de 1886 y se educó en el exclusivo Dulwich College (2). Al terminar sus estudios, se alistó en la marina. Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, se le dio el mando de un buque Q (3), que era uno de los destinos más peligrosos al que se le podía enviar a un oficial de la Royal Navy y a los que solo podían optar oficiales con una especial pericia al mando de un buque, una demostrada valentía y un sentido del deber a prueba de torpedos: literalmente.

La Cruz Victoria la consiguió el 17 de febrero de 2017. Su HMS Farnborough (HMS Q5) navegaba por las costas irlandesas cuando fue impactado por un torpedo. Lo había lanzado el U-83, un temido submarino que en los últimos meses había hundido cinco mercantes británicos. Al notar el impacto, la tripulación del HMS Q5 empezó lo que se conocía como “panic party” que no era otra cosa que hacer ver que entraban en pánico mientras el barco se hundía: algunos marineros bajaban los botes salvavidas, izaban banderas blancas o pedían ostentosamente auxilio. A los británicos no se les puede negar que son los reyes del vodevil. Al ver que el barco británico empezaba a hundirse, el submarino emergió y se aprestó a rematarlo, pero la sorpresa fue cuando la insignia de la Royal Navy sustituyó a las banderas blancas y los marineros asustados se convirtieron en certeros artilleros que dejaron caer una lluvia de proyectiles sobre el U-83. El primer proyectil decapitó al capitán del submarino, Bruno Hoppe, mientras trataba salir de la cubierta, desde donde organizaba el ataque. El submarino se sumergió tan aprisa, que se dejaron la escotilla a medio cerrar, lo que fue fatal para el U-83 que se hundió al fondo del mar con toda su tripulación. Solo pudieron ser rescatados un oficial y un marinero, falleciendo el resto de sus 35 tripulantes. El HMS Farnborough, con una vía de agua, fue remolcado hasta las costas irlandesas.

Sus tres DSO las consiguió por las siguientes acciones:

  • El 22 de marzo de 1916 en las costas irlandesas, a bordo del HMS Farnborough hundió al submarino U-68
  • El 7 de junio de 1917, en las costas irlandesas, a bordo del HMS Pargust hundió al submarino UC-29
  • El 8 de agosto de 1917, en el golfo de Vizcaya, a bordo del HMS Dunraven hundió al submarino UC-71.

Campbell en la cubierta de uno de sus buques.

Tras la guerra comandó el HMS Tiger y fue el ayuda de campo naval del rey Jorge V. En 1931, fue elegido miembro del Parlamento por el Partido Liberal, pero en la siguiente legislatura perdió las elecciones y optó por retirarse de la política. Publicó My Mystery Ships sobre sus experiencias bélicas y durante la Segunda Guerra Mundial organizó defensas pasivas. El vicealmirante Gordon Campbell falleció el 3 de julio de 1953.

En la misma subasta, se vendieron las miniaturas correspondientes a este pasador por un total de 15.000€.

Con el dinero de las condecoraciones se financiará la construcción de un orfanato en Zimbabue, se ofrecerán becas de estudios en universidades de Sudáfrica y se llevarán a cabo numerosos proyectos del Tercer Sector en el Reino Unido.

 

Quiero agradecer a Peter Stoddard el “chivatazo”.

ECICIÓN: en una primera verisón del texto creía que las medallas citadas eran las más caras de la historia, pero no es así. Un par de amigos del Foro Español de Coleccionismo Militar me han hecho notar que las piezas más caras fue el pasador del capitán Noel Chavasse, quien luchó y murió en la Primera Guerra Mundial, y cuyo pasador de medallas, que incluía dos Cruces Victoria fue adquirido por el inefable (e ineludible) Lord Ashcroft. Dichas condecoraciones fueron adquiridas por un valor cercano al millón y media de libras esterlinas.

http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/6624138/Lord-Ashcroft-pays-record-price-for-ultimate-Victoria-Cross.html

Notas

(1) Un tipo curioso, el barón. Nacido en 1963, fruto del tercer matrimonio del barón Thyssen (de los cinco que hubo de soportar), ha sido productor de cine, gestiona la empresa petrolera de la familia y es un gran mecenas y un reconocido marchante de arte en Londres, donde su galería Kallos es una de las referentes de la ciudad en arte griego clásico. Además de ser un conspicuo coleccionista de arte. Está emparentado con el vicealmirante a través de su madre, Fiona Campbell-Walter. Hace unos veinte años, estaba en un ascensor al que se le rompió el cable pero que milagrosamente no cayó al vacío. Lorne, que llevaba encima un ejemplar del Corán, lo tomó como una señal inequívoca de que tenía que convertirse al islam y dejar su vida de joven rico y pendenciero. Desde entonces es musulmán y un marido y padre modélico y un empresario serio y respetado.

(2) Una elitista escuela privada fundada a finales del siglo XVII. Cabe decir que hasta ahora, las condecoraciones de Campbell estaban expuestas en este colegio.

(3) Los Buques Q, también conocidos como Q-boats, Navíos Señuelo o Buques misteriosos, eran barcos de guerra “disfrazados” de buques mercantes. Con el armazón reforzado para soportar el impacto de los torpedos y fuertemente armados, su misión era la de atraer los submarinos alemanes para que estos les atacaran y, cuando les creían fuera de combate, emerger a la superficie para rematarlos. Era el momento en el que los Buques Q debían abrir fuego y destruir a los U-boats. La Royal Navy contaba con 200 Buques Q, que se enfrentaron en un total de unas 150 ocasiones contra submarinos alemanes. El resultado fue que se hundieron 27 Q-Boats por 14 U-Boats, mientras de 60 submarinos sufrieron daños de distinta consideración. Los Q-Boats si bien fueron una arma ingeniosa para enfrentarse a los submarinos alemanes, quedó muy lejos en efectividad de, por ejemplo, los campos de mina.

 

Fuentes

https://www.royalnavy.mod.uk/news-and-latest-activity/news/2017/november/27/171127-royal-navy-vc-sells-for-world-record-auction-price

http://www.victoriacross.org.uk/bbcampbg.htm

http://www.abc.es/estilo/gente/20140724/abci-entrevista-lorne-thyssen-bornemisza-201407221946.html

 

Melusine. ¿La Orden de los Impostores?

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Si hace unas semanas hablábamos de aventureros convertidos en reyes, hoy toca hablar de posibles impostores. A lo largo de la historia, ha habido multitud de personas que han pretendido ser un noble desaparecido en extrañas circunstancias.

Orden de Melusine

Para citar algunos ejemplos, tenemos casos desde la Antigua Roma (1) de Luis XVII de Francia, muerto en 1795 en la cárcel del Temple de París, y a quien le salieron diversos suplantadores, como Marthurin Bruneau o Karl Wilhelm Naundorff  (2).En Rusia, con una historia tan convulsa, muchos han sido los impostores de diversos miembros de la familia real, como Dimitri Ivanovich, hijo de Iván el Terrible, o Pedro III, efímero zar depuesto por Catalina II la Grande; por no hablar de los números suplantadores de los hijos de Nicolás II (3).

Retrato de Guy de Lusignan.

El caso que nos ocupa hoy sería una impostura a la romana. Es decir, que el pretendiente de turno se hizo pasar por descendiente de, nada menos, los reyes de Jerusalén. Su origen es oscuro. Los diarios de la época informan que era un monje maronita (4) llamado Kafta; mientras que en diversas webs actuales, indican que se trataba de Ambroise Calfa Nar Bey, que habría nacido en Constantinopla en 1831. Calfa sería hijo de un importante mercader armenio, que decía ser descendiente de los Lusignan (5), una familia noble francesa que había reinado en Jerusalén, Chipre y Armenia entre los siglos XIII y XV. Calfa, a pesar de ser un cristiano maronita, procedía de una familia de origen judío, por lo que su pretensión podría ser puesta fácilmente en duda. Estudió en Venecia y en 1854 fue nombrado Director de Estudios del Colegio Armenio de París, donde encontró el perfecto altavoz para activar su reclamación, consiguiendo crear una cierta controversia y diversos seguidores. En 1863, contrae matrimonio con Marie Louise Legoupil. En 1887, el hermano mayor de Ambroise Calfa, Youssouf, fallece y aquél se proclama Cabeza de la Casa de Lusignan. Aprovecha para cambiarse su nombre, que pasa a ser Guy de Lusignan, y el de su esposa, que pasa a ser Maria de Lusignan. Paralelamente, resucitan dos antiguas Órdenes de Caballería:

–  Orden de Santa Catalina del Monte Sinaí, originalmente creada por Robert de Lusignan en 1063, y que se entregaba a los caballeros que realizaban un peregrinaje al monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí.

Orden de Santa Catalina del Monte Sinaí.

– Orden de Melusine, creada por Isabel de Ibelin en 1186, y nombrada con el nombre de la mítica fundadora de la casa Lusignan.

Lo curioso del caso es que tuvieron éxito. La prensa de la época indica que Maria de Lusignan ganó una rápida popularidad entre la alta sociedad parisina mediante “métodos que mejor que no sean descritos” (6). Sus defensores sostienen que fue por sus obras de caridad. Lo que parece cierto es que los Cafta/Lusignan se movieron entre la alta sociedad francesa y que gozaron de un alto nivel de vida hasta su muerte, llegando a casar a sus dos hijos con los vástagos de acaudaladas familias.

A finales de siglo, al matrimonio se le unió un tal Sr. Daulby, masajista londinense y, según las malas lenguas, amante de la Princesa, que trabajaba oficialmente como secretario de los Lusignan. A la muerte del Kafta, Daulby pasó a ser el Gran Maestre de las Órdenes y se llamó a sí mismo conde d’Alby de Gratigny. En 1905, murió Maria de Lusignan. Daulby se quedó a cargo de la “gestión” de las Órdenes, entre otros negocios de diverso pelaje.

Retrato de María de Lusignan.

En 1910, llegaron a París Charles y Lucy Paine, dos multimillonarios estadounidenses (Charles Paine era conocido como el “magnate del cobre”), que tenían la intención de establecerse en la capital gala. Fueron fáciles presas para Daulby, que los deslumbró con su falso título, las condecoraciones y su verborrea. Además, Daulby se presentó como experto en antigüedades y vendió gran cantidad de muebles y tapices a los Paine para su residencia parisina. El insaciable Daulby también les vendió una impresionante pinacoteca, que costó centenares de miles de francos. Los Paine mostraron con orgullo su nueva colección de arte, pero un experto les hizo ver que no habían comprado más que burdas imitaciones. Daulby fue denunciado y encarcelado. Con lo que se llegó al fin de la Orden de Melusina…

¿Al fin? Pues no, resulta que unos presuntos descendientes de los Lusignan han pretendido resucitar la orden y desde 2006 mantienen una web para su promoción.

 

Notas:

(1) Francisco Pina Polo en su artículo “Impostores populares y Fraudes Legales en la Roma Tardorrepublicana”, nos cuenta el caso de los suplantadores de importantes políticos como por ejemplo un tal Equicio, que afirmaba ser hijo de Tiberio Graco; Amacio, nieto de Cayo Mario; que Trebelio Calca afirmaba ser Clodio

(2) Bruneau (1784-1822) Su vida, repleta de aventuras y delitos podría inspirar una novela. Durante la Revolución Francesa, en la monárquica La Vendée, se hijo pasar por el barón de Vezins, pero fue descubierto y encarcelado. En 1804, se enrola en la marina napoleónica, para desertar cuando llega a los Estados Unidos. Trabaja en Nueva York y Filadelfia. Al parecer, llega hasta a formar una familia. Pero en 1815, regresa a Francia y se dedica a usurpar las identidades de personas que desaparecieron durante la Revolución. Es condenado por un pequeño fraude y, desde la propia prisión, empieza a enviar cartas a personas influyentes afirmando que es Luis XVII. A pesar de que logra una pequeña corriente de simpatía, es nuevamente juzgado y declarado culpable de diversos delitos. En 1818, se le condena a siete años de prisión, a lo que se tendrá que sumar la condena por desertor. Murió en la cárcel de Mont Saint-Michel en 1822.

Naundorff  (1785–1845). Relojero prusiano, en 1825 fue acusado de una estafa en Brandenburgo. Siguiendo un patrón similar al de Bruneau, desde la cárcel consiguió enviar cartas a conocidos legitimistas exiliados en Prusia. Consiguó ser indultado y marchó a París, donde recibirá el apoyo de numerosos legitimistas y pleiteará contra las autoridades y miembros de la Casa de Borbón para ser reconocido como tal. Pero solo consigue que lo expulsen de Francia. Se establece en los Países Bajos, donde morirá en 1845. Sus hijos adoptaron el apellido Borbón, que siguen usando sus descendientes.

(3) De todos ellos se podría escribir una gran novela. Del falso Dimitri no se sabe a ciencia cierta quien es, pero el caso es que llegó a ser zar, aunque lo ostentó menos de un año. Hubo otros falsos Dimitri que no llegaron tan lejos. El verdadero lo había hecho asesinar Boris Gudonov, regente de Teodoro I, que temía que Dimitri se convirtiera en un rival político.

Pedro III (1728-1763) fue un verdadero mentecato. Germanófilo hasta niveles patológicos, fue depuesto por su esposa Catalina II la Grande, que se convirtió en una de las mejores gobernantes que haya tenido Rusia. Catalina hubo que lidiar con unos cuarenta impostores. A la mayoría de ellos se encarcelaban con destino a Siberia con la espalda abierta a latigazos, pero hubo uno, Yemelián Pugachov, de origen cosaco, que consiguió reclutar un ejército y poner en jaque a los ejércitos imperiales durante unos años, hasta que fue derrotado y, éste sí, decapitado.

En cuanto a los hijos de Nicolás II, hay quien ha contado más de 200 suplantadores. La única que consiguió un cierto éxito fue Marga Boodts, que se hizo pasar por Olga Romanov. Consiguió una paga vitalicia y vivir en una villa italiana hasta su muerte en 1976. Un caso famoso fue el de Anna Anderson, quien se hizo pasar por Anastasia Romanov, con la colaboración de gente de su entorno que se quería aprovechar de ella. Murió en 1984 tratando de demostrar su presunta identidad y reclamando la herencia de los Romanov. En el caso de Alexei, los impostores lo tenían mucho más difícil a causa de la conocida hemofilia del zarévich, aunque también los hubo. Hasta en España tuvimos uno. El Pais, en febrero de 1980, informaba que un tal Alexis Brimeyer corría por España haciéndose llamar Alexis Romanov-Dolgorouky, y sería sobrino-nieto de Nicolás II, auto-titulándose rey de Ucrania y cortejando a una adinerada dama entrada en años. Brimeyer recorrió Europa suplantando diversas identidades reales, hasta su muerte, acaecida en Madrid en 1995.

(4) La Maronita es una Iglesia Católica Oriental, que si bien tiene sus propias estructuras y rituales, forma parte de la Católica Romana.

(5) La Casa de Lusignan tiene su origen en Francia, donde poseían diversos territorios. Uno de sus vástagos más famosos fue Guy de Lusignan (c.1150-1194). Siendo segundón, en 1170 viajó a Tierra Santa en busca de fortuna y vaya si la tuvo. Al llegar, rindió vasallaje a Inés de Courtenay, madre del rey Balduino IV. Con su hijo moribundo a causa de la lepra, Inés casa a su hija Sibila con Guy de Lusignan, convirtiéndose en rey tras la muerte de su hijastro, Balduino V. Lusignan demostró ser un completo inepto, ya que se dejó convencer por el ala más sanguinaria de los cruzados, para atacar a Saladino, a pesar de la manifiesta inferioridad cristiana, que culminó en la batalla de los Cuernos de Hattin, que aniquiló al ejército cruzado y supuso la expulsión de los cristianos de Jerusalén. Como compensación, Lusignan fue nombrado rey de Chipre.

(6) Chicago Tribune, 24 de abril de 1910 y 27 de noviembre de 1910.

 

Fuentes:

http://ordredemelusine.com/pieuseMemoire.php

https://san-luigi.org/home/notable-members-part-3/

http://cpascans.canalblog.com/archives/2010/04/20/17568056.html

http://semon.fr/DECORATIONS_INTERNATIONALES.htm

Hemeroteca London Post

Hemeroteca Chicago Tribune

Hemeroteca ABC

JOSÉ VILLAURI, DEFENSOR DE ZARAGOZA (1ª parte)

La epopeya de los Sitios de Zaragoza, es una de las gestas por excelencia de la Guerra de la Independencia Española, que ocasiono que personajes comunes y desconocidos como sacerdotes, labradores, comerciantes y en definitiva personas de toda condición social  llegaran a ocupar un lugar en la historia.

Muchos son sobradamente conocidos, como es el caso de Agustina de Aragón, La Condesa de Bureta, Antonio de Sangenís, o el párroco Santiago Sas con su famosa unidad de Los Escopeteros de San Pablo.

Sin embargo muchos otros aunque en su día lograron  reconocimiento por sus acciones, nadie los recuerda. Son aquellos hombres y mujeres que a menudo quedaron a la sombra de los héroes y heroínas antes mencionados, pero que en ocasiones gracias a documentos conocemos su historia.

Este artículo está dedicado a uno de ellos, y también a un lugar de los Sitios, que no es muy mencionado cuando se relata la gesta de la defensa de Zaragoza. Se trata de un teniente y de una zona llamada Arrabal, del mismo nombre que una unidad famosa,   los ´´Escopeteros del Arrabal“ que estaban al mando de Jorge Ibor, otro de los héroes zaragozanos..

El Arrabal se encuentra al otro lado de la ciudad, una vez que se cruza el Puente de Piedra. Actualmente diversos monolitos y nombres de calles de ese barrio rememoran muy brevemente lo que hace ya más de dos siglos sucedió. E incluso, hasta marzo de 2005, aún seguía en pie la casa de Jorge Ibor. Lamentablemente dado su estado, hubo de ser demolida.

En la imagen que se adjunta, en el número 9, se sitúa lo que era el barrio del Arrabal. Zaragoza, con el bicentenario situó a lo largo de la ciudad  diversas marquesinas con una breve reseña y mapa de lo sucedido en los diversos lugares de la capital durante el asedio.

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Volviendo al artículo, demos a conocer tras esta breve introducción, la historia en esta primera entrega, de uno de esos  defensores. El teniente José Villauri.

El 26 de mayo de 1808, José Rebolledo Palafox, se disponía para asumir el cargo de capitán general de Aragón y enfrentarse a las tropas napoleónicas, como así lo hizo saber en su proclama. Proclama que no debió gustar nada al Corso ya que el 4 de junio, ordeno la partida desde Pamplona de 35 mil infantes y 950 jinetes, así como de varias piezas de artillería rumbo Zaragoza.

Zaragoza, se debía preparar para la defensa, pero  el panorama que presentaba la ciudad aragonesa, aún en el mes de junio, era muy precario.

Por suerte para él y para la ciudad, en los primeros días de junio fueron llegando voluntarios y restos de unidades de otros puntos del país.  La ciudad, con fortificaciones deficientes, sin parapetos y con tropas regulares que sumaban únicamente un total de 1463 efectivos,  debía hacer frente a uno de los mejores ejércitos de la historia. Por lo menos, entre esas escasas unidades regulares con las que contaba la ciudad aragonesa, había 200 artilleros y 300 jinetes pertenecientes sobre todo al escuadrón de Dragones del Rey, que se había fugado de Madrid en el mes de mayo y que logro entrar en Zaragoza el 8 de junio, pasando a formar parte del ejercito de Aragón.

Entre esos Dragones del Rey, se encontraba nuestro protagonista, el teniente José Villauri, un veterano extremeño de casi cuarenta años de edad y que ya había peleado contra los franceses en la  guerra de España y Francia de 1793, donde según su expediente militar, tuvo una destacada intervención en la defensa de Tolon, que le valió el ascenso a alférez.

Como otros militares y civiles, era consciente de que Zaragoza, pronto se vería rodeada de franceses y esperaba impaciente instrucciones.

Esas instrucciones tampoco tardaron en ser recibidas. En un intento de evitar que los galos llegasen a la capital aragonesa, Palafox, ordeno salir al encuentro de estos y así, quizás, ganar tiempo para que la ciudad se fuese preparando para lo peor. Así, el 7 de junio de 1808 Palafox mando a Tudela un millar de efectivos y cuatro cañones, con el objetivo de impedir que los franceses cruzaran el Ebro. Sin embargo, nada pudieron hacer y fueron arrollados por las tropas de Lefebvre.

Tras derrotar a las tropas españolas,  el día 13 de junio, el ejército francés, reanudo su marcha a Zaragoza con dirección Mallen, localidad en la que aguardaban las tropas aragonesas del marques de Lazan, constituidas por 4 mil milicianos, un Batallón de Voluntarios de Tarragona y cien jinetes, entre los que estaba nuestro protagonista, José Villauri.

Según su expediente, el teniente Villauri tras incorporarse al ejercito de Aragón el día 8 de junio, participo en el ataque de Mallen y en los de Épila y Alagón, con especial distinción en este último.

El combate de Alagón, se dio lugar en la madrugada del 14 de junio de 1808,  a 24 km al noroeste de Zaragoza. Dicha villa, emplazada sobre un pequeño cerro dominante estaba situada a vanguardia del rio Jalón, con lo cual, el paso de éste no era un obstáculo para el avance francés a Alagón, pero sí lo podía ser para las fuerzas españolas en caso de una retirada urgente y precipitada por la limitación de paso del puente. Todo el amplio espacio del Valle del Ebro, facilitaba el rápido despliegue y las cargas de caballería. Por todo ello, el general francés Lefebvre tenía una clara superioridad frente a las fuerzas españolas.

Según las crónicas, fue un enfrentamiento en el que se destacó por la feroz resistencia,  el improvisado ejercito de Palafox, compuesto por unos 5000 mil paisanos y 80 caballos del regimiento de Dragones del Rey.

Sin embargo, pese al arrojo que mostraron las tropas españolas poco pudieron hacer una vez más, contra las unidades de Lefebvre, y Palafox hubo de retirarse  hacia Zaragoza con los  pocos efectivos que le quedaban, entre los que se encontraban soldados del 1º Batallón de Voluntarios de Aragón y los supervivientes del escuadrón de Dragones Rey.

Vista la imposibilidad de derrotar a los franceses en campo abierto, ya sólo les quedaba resistir en la ciudad, iniciándose así la cuenta atrás para el inicio de uno de los episodios más notables de la lucha contra Napoleón. Los sitios de Zaragoza.

El primer sitio de Zaragoza, se dice que se inicio el 15 de junio de 1808, (Aunque desde el punto de vista estrictamente militar, esta apreciación es incorrecta. Cuando Zaragoza es atacada por primera vez por el general Lebfevre el día 15 de junio y posteriormente por el general Verdier el 2 de julio, la ciudad no estaba sitiada ya que no se había completado el cerco)[1] con los ataques simultáneos a las puertas del portillo, el Carmen y Santa Engracia, pero que los zaragozanos lograron repeler demostrando a los franceses que la captura de Zaragoza, no sería nada fácil. El ejército francés se vería obligado a una lucha callejera y de casa por casa.

Pero como se ha dicho anteriormente, nos vamos a centrar, no en la lucha callejera, sino en la del Arrabal. Durante el primer Sitio de Zaragoza,  el barrio del Arrabal, fue la vía por la que se suministraron alimentos, municiones y personal a la ciudad.

El 25 de junio llegaba a Zaragoza el general Jean Antoine Verdier, con numerosos refuerzos y se hace cargo del asedio. Ante la dificultad y alto coste que se había producido en los asaltos a la ciudad, se decide efectuar un riguroso bombardeo.  En los días 26, 27 y 28, los bombardeos se hacen especialmente intensos, pero sin acciones.

Según se puede leer en el Diario de los Sitios ´´Este día estuvieron los franceses muy quietos sin acercarse ni incomodarnos, y nosotros colocamos una batería de 9 cañones y 2 morteros en el valle de las Ontinas, encima de los olivares de la Huerva, dominando la Casablanca. Salió mucha gente a interceptar los convoyes del enemigo, habiendo logrado coger un espía con cartas en que avisaban al general Lefebvre que, caso de no poder entrar en Zaragoza, se retirase a Madrid o Pamplona. 

Este día hubo Junta que duró todo él, en la que se determinaban algunos puntos interesantes, entre ellos un bando en el que se mandaba la subordinación a los oficiales y se concluyó de hacer el juramento a la tropa. Se trató en ella de empalizar las salidas de la ciudad, poniendo más cañones y organizar todos los puntos de defensa“.

Por lo tanto, fueron unas fechas y  en especial la del 26 de junio, en la que Palafox, aprovecho para organizar unidades. Por ejemplo, el  26 de junio se creaba “el 1º Batallón de Fusileros de Aragón” al mando del Coronel D. Antonio Torres con una fuerza inicial de 250 hombres y también se otorgaban ascensos a quienes se habían distinguido en los últimos días.

Uno de ellos, fue nuestro teniente de Dragones del Rey, que fue nombrado por el propio Palafox, capitán de Dragones de dicha unidad.

D.20A( Fuente: Colección A. Rodríguez Belles)

Lamentablemente no se ha podido saber cuál fue el hecho concreto que dio como origen tal recompensa, pero muy posiblemente fuera por el combate de Alagón.

 Volviendo a la posición del Arrabal, decir que curiosamente fue un punto que hasta el día 26 de junio, no fue debidamente fortificado. Esperando incluso hasta el 11 de julio, para empezar en ese sector a  fortificar las tres baterías del Arrabal bajo el mando del subteniente de Ingenieros D. José María San Román. Quizás porque anteriormente, los franceses habían insistido en ataques frontales a la ciudad, sin cerrar el sitio.

Junto a otras unidades, como el Batallón de Suizos de Aragón, en el que se  encuadraban unos 500 hombres, fue creado en Calatayud por el Barón de Warsage con un grupo de suizos procedentes de Madrid y fue completada por españoles y extranjeros. Luchó brava y tenazmente en las acciones de la izquierda del Ebro los días 14,16, 29 y 30 de julio sufriendo numerosas bajas[2], el Arrabal esta defendido por el Regimiento de Dragones del Rey, que tras su regreso de la acción de Épila, el 23 de junio, fue destinado a la defensa de dicho enclave.

La participación de esta unidad de caballería sería clave en muchas ocasiones para la defensa de posiciones que en ciertos momentos vieron crítica su situación. Según el expediente de nuestro protagonista, los Dragones del Rey el día 11 de julio, fecha para muchos del inicio ´´real“ del Primer Sitio, tuvieron una acción destacada al lograr desalojar al enemigo que se encontraba en el Arrabal pese a tener fuerzas ´´notablemente inferiores“.

Por desgracia,  no se sabe muy bien que hicieron en esa defensa del día 11 los Dragones ni ante que unidades se enfrentó nuestro protagonista, pero debió de ser notable e imprescindible la acción ya que en su expediente se le cito como distinguido.

Muy posiblemente se enfrentaron al Tercer escuadrón de Ulanos ´´… El día 11 de julio el tercer escuadrón de ulanos cruzará el río Ebro aguas arriba del Soto de Candespina en las proximidades de Alagón. Tras dispersar a un destacamento español que defendía el vado de Torres de Berellen se aproximarán siguiendo por la orilla del río hasta el denominado “codo de San Lamberto” enfrente del meandro de Ranillas…“[3]

Para la unidad de caballería de Villauri, el mes de julio fue un mes sumamente activo, ya que  tuvieron enfrentamientos en diversos puntos, participando en las acciones  de Torre del Arzobispo, Alto de los Molinos y orillas del Gállego. Durante la acción sobre la Torre del Arzobispo el 14 de julio fue herido de gravedad su coronel D. Bernardo Acuña y fue sustituido por su segundo el teniente coronel D. Pedro del Castillo.

A primeros de agosto, el sitio de Zaragoza, veía su fin cuando el 6 de ese mes, Verdier era informado de la evacuación de Madrid y se le ordenaba levantar el sitio. El día 14, con las primeras luces del amanecer, el ejército francés había desaparecido, y la ciudad estallaba en júbilo.

Nuestro protagonista, debió de celebrar la victoria, aunque siendo consciente que no sería la última vez que se enfrentaría a los franceses, como veremos más adelante…

Para recompensar el esfuerzo y la tenacidad de los defensores zaragozanos, se crearon diversas distinciones. En el mes de agosto, por disposición de Palafox, un escudo de distinción llamado ´´ Escudo de Defensor`` con el que se recompensaron a civiles y militares que en la defensa de la ciudad había mostrado signos de gran valor ante los mayores peligros.

Días más tarde, en el mismo mes de agosto Palafox creo un nuevo escudo, llamado de ´´Premio y Distinción“ para premiar las acciones distinguidas de los Defensores, con un escudo superior al de Defensor.

Finalmente, también se crearon medallas. En España, en las dos primeras décadas del S.XIX, estas medallas las confeccionaban joyeros y artesanos y cada uno, se tomaba ciertas libertades en su realización, tanto en cuestiones de calidad como de tamaño e incluso y en ciertos aspectos, de diseño como podemos apreciar.

A continuación se muestran dos ejemplares, de la Cruz del Primer Sitio, en los que se pueden observar esas diferencias.

primer sitio 02

primer sitio 03(Fuente: J. Boguña)

Cruz del Primer Sitio: por R.O. de 25 de marzo de 1817 se aprobó la cruz de distinción para aquellos que habían participado en el Primer Sitio.

Me gustaría mostrar mi agradecimiento a Jaume Boguña, gran coleccionista que ha cedido amablemente para este y los futuros trabajos, fotos de medallas de los sitios de Zaragoza de su colección.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Archivo General Militar de Segovia.
  • Diario de los Sitios de Zaragoza.
  • Pérez Francés, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808, Zaragoza, 2011.
  • Pérez Guerra, José Manuel. Ordenes y condecoraciones de España 1800-1975.
  • http://www.asociacionlossitios.com

[1] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 265.

[2] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 263.

[3] PÉREZ FRANCÉS, José Antonio. “Guerra y cuchillo” un grito por la Independencia y la Libertad. Primer Sitio de Zaragoza 1808. Pág 264.

¡Tambores en la Pradera! La Guerra Comanche y la frontera española del norte de México (1692-1785)

-Presidio de la Bahia (Texas)

– Presidio de la Bahia (Texas)-

Introducción

Pocos temas han sido tan escasamente tratados en la historia de España , como la Guerra Comanche o “Comancheria”; en el norte de México. Un enfrentamiento latente y complicado ,que forzó a las tropas españolas a luchar contra un enemigo tan formidable como los comanches. Superados , en ocasiones por un terreno tan vasto como los territorios de Texas, Nuevo México o incluso California, las escasas tropas españolas ,se batieron, en ocasiones en situaciones imposibles, contra un enemigo más experimentado y preparado. El escrito, que aquí se presenta, es un tributo y homenaje a esa constancia, así como un recordatorio de los hechos que allí ocurrieron.

La conquista de Nuevo México y la Guerra Apache

La frontera norte del actual México, siempre fue una región indeterminada dentro de la política española. Fundado en 1610 por Pedro de Peralta, Santa Fé. se convirtió en el principal bastión español en las montañas rocosas. Emplazamiento estratégico enclavado en el valle del Rio Grande,  que sirvió para poder acceder, al norte, a las amplias llanuras del de Colorado, al este, a las meseta tejana del “Llano Estacado” y al oeste, a los suaves valles al norte del desierto de Gila, en Arizona. La posición del desierto de Sonora , así como de Gila, en Arizona y el desierto de Mohave, fijaron las rutas y asentamientos españoles en una débil franja fértil, entre las actuales ciudades de Foenix y Alburquerque. Territorio indio, perteneciente en su franja sur a los Apaches y en el norte a los Navajos; existiendo hacia Sonora una fuerte presencia de Indios Pueblo.

A finales de siglo XVII, los españoles llevaban combatiendo contra los apaches y las sucesivas rebeliones de los indios pueblo, casi cincuenta años. En 1692, parecía que la guerra habría terminado cuando los dos principales jefes Pope y  Caitis aceptaron enterrar el hacha de guerra, gracias a la mediación de frailes franciscanos. Sin embargo, lo que parecía el comienzo de una paz perpetua, vaticinó en realidad, un siglo de luchas encarnizadas, por una tierra que a ojos de las autoridades españolas  era baldía. Nadie se internaba a colonizarla,  y desde el punto de vista militar ,era una zona hostil .  Junto a esta consideración de “zona de guerra” por las autoridades españolas, existían profundos intereses, por parte de la Iglesia por evangelizar aquellos territorios. La protección franciscana de los ”nuevos conversos” ,dificultó el desarrollo de operaciones militares a partir de 1705, momento como se verá, que facilitó la posteriormente  la entrada comanche.

Guerrero Apache (1800)

-Guerrero Apache ( 1800)-

El estallido de otra  “Gran Rebelión Pueblo” entre 1715 y 1717, marcó el inicio de la guerra comanche, cuando a partir de ese año, los misioneros informan de la entrada desde el norte de grandes contingentes humanos apaches, huyendo precipitadamente de las Grandes Llanuras. Las tensiones en los mandos españoles , especialmente entre el Gobernador Diego de Vargas ,  y su adjunto Cubero, forzó al Virrey  con el apoyo del Rey Felipe V ,a nombrar al Marqués de la Nava, como Gobernador y Capitán General de Santa Fe; en 1705. La provincia había entrado en crisis pues bandas de navajos y apaches, estaban destruyendo los pueblos y ranchos de la región. Además, y a pesar de la mediación del Padre Goicochea, superior de los Franciscanos , se produjo el levantamiento de los indios Zuñi; en el norte de Arizona. En Marzo de 1704 , Vargas , antes de la llegada del Nuevo Gobernador, inició una expedición contra los apaches, siguiendo la senda del Rio Grande hasta Santa Fé. Sin embargo, cerca de la población de Aguas Frías, al norte de Alburquerque, la expedición fue cercada.  A pesar de las advertencias de sus rastreadores, las fuerzas de Vargas fueron llevadas a un cañón, donde cayeron en una trampa. Los supervivientes al mando de Francisco Guerra, lograron llegar a Santa Fé donde notificaron lo que había ocurrido.

El desastre de la expedición de 1704, afectó a la estrategia militar española de la primera mitad de siglo. La cual pasó durante los siguientes años  a la ofensiva generalizada; pero con pésimos resultados. La aprobación del Reglamento Indio de 1705 dificultó las operaciones,  pues los conversos se encontraban bajo la protección real; llevando a la provincia al caos. En 1707, el Gobernador Don José Chacón Medina de Salazar Marqués de la Peñuela, tuvo que intervenir con contingentes armados ,para evitar las ejecuciones sumarias de indios capturados por los colonos.

En 1716, estalló la revuelta Moqui, cerca del rio Gila. Numerosas tribus y  pueblos asentadas dentro del territorio español, se lanzaron a saquear los distintos asentamientos. En octubre de ese mismo año , diversos rumores informaron de la entrada de  numerosos contingentes apaches. Esta situación,  forzó en diciembre de ese  año , a convocar una Junta militar; en donde los colonos acusaron a los misioneros de entorpecer las operaciones.  En  ese año, el Capitán De la Serna con 400 hombres, derrotó a una banda de Navajos en la región. Sin embargo, cuando se retiró al presidio de Ojinaga, informó de la entrada de numerosas tribus de apaches. Entre 1718 y 1720, se organizaron diversas expediciones contra los apaches, más allá del rio Colorado , pero todas fracasaron.

La estrategia española se  organizó, contra una penetración masiva de apaches y navajos; pero no advirtieron, la amenaza que venia detrás. En 1724 los padres Miranda y Lardizábal, mientras visitaban las misiones, fueron advertidos por algunos jefes de la llegada de grandes contingentes, procedentes del norte. En 1730 el Padre José Narváez informó al Gobernador, que se estaban produciendo grandes cambios, al norte del Rio Nebraska. Información, que no fue tomada en consideración. De esa manera, la extrema debilidad militar española, junto al fuerte despoblamiento y falta de actuaciones claras ,facilitó la entrada comanche en 1729.

mapa

-Posesiones españolas en Norteamérica(1785)-

La gran migración comanche  y el comienzo de la guerra

Los comanches, naturales de las zonas de Wyoming, se escindieron de los Shoshones, en el siglo XVII; emigrando hacia las Grandes Llanuras.   Según Kavanagh, tres aspectos diferencian al Comanche de otras tribus como apaches, navajos o kiowas. En primer lugar, la guerra como única forma de vida aceptable, capaz de otorgar prestigio dentro de la tribu. En segundo lugar , la sangre , no el honor, como forma de relación frente aliados y enemigos. Y por último, el prestigio casi mágico, rozando la superstición del jefe vinculado al caballo; sobre todo ante las asambleas y Consejos de la Tribu. Así el caballo era utilizado como medio de lucha,  y no como  alimentación , como pasaba con otros pueblos como los apaches.

Esta superioridad se basó en las operaciones militares,  con grupos pequeños a caballo, separados bien por un día o bien a distancia visual. Cada banda tenía un grupo, cuyo contingente dependía del prestigio militar del líder. El número de cabelleras determinaba la fuerza del contingente. Además la juventud y escasa esperanza de vida de los más jóvenes, les empujaba desde muy jóvenes a buscar el liderazgo. No hacían cautivos. En ocasiones,  las niñas blancas que eran mantenidas durante su niñez como trofeos, luego eran ejecutadas.

De esa manera, con una mezcla de audacia y salvajismo, los comanches se impusieron en las grandes llanuras; dirigiéndose después al territorio español. En 1750 estalló la guerra con los pawnees, y en 1751, los onsages, antiguos aliados, fueron exterminados. La destrucción , empujó a los apaches y navajos, hacia las Montañas Parashant, cerca de la actual ciudad de Las Vegas. Grandes contingentes humanos, bien en grupos dispersos , bien poblados enteros irrumpieron, atacando a los Indios Pueblo, en Sonora. En 1730, los comandantes de las plazas de El Paso, Tucson y Ojinaga notificaron al Gobernador de la aparición de estos grupos, utilizando las viejas sendas indias de las montañas. Ese mismo año, se tiene constancia de la llegada de los Comanches a la ribera del rio Nebraska, provocando la primera huida de colonos al sur.

Las autoridades españolas , seguían pensando que el conflicto era con sus viejos enemigos los Apaches. Pero cuando estos llegaron pidiendo protección, se dieron cuenta de la nueva amenaza. En 1752 el Gobernador Rodríguez de la Torre , organizó las nuevas fuerzas, agregando contingentes nuevos : desde las provincias del sur de Sinaloa y Nueva Galicia.  En este punto, la estrategia española reaccionó de tres maneras. En primer lugar, con la creación de nuevos presidios como Julimes y Carrizal,  que reforzase las comunicaciones con Alburquerque y Santa Fé . Las fuerzas de caballería española se transformarían  gracias al Reglamento de 1772, con la incorporación de armas ligeras, para la lucha de jinetes. Destacaron como unidad, los Dragones de Cuera o “Soldados de Cuera”, creados en 1729 a través del Reglamento de Buen Funcionamiento de Presidios y Unidades. En 1765 el Marqués de Rubí, ordenó el reforzamiento de los presidios, con la construcción del doble muro. La incorporación de armas de fuego de fabricación francesa , a partir de 1741, por parte de las diferentes bandas de Comanches , dificultó mucho la labor de la caballería española. Por todo ello, se hizo obligatorio para todos los destacamentos españoles, disponer de contingentes nativos, fundamentalmente apaches. En segundo lugar, la infiltración Comanche forzó a los nativos a reasentarse, en los valles del Rio Grande, Gila y Pecos; cerca de los presidios. Política favorecida a partir de 1750 por la protección franciscana de los conversos. Esto facilitó la reagrupación de colonos y ranchos , pero creó una ola de disensiones entre indios y españoles. Por último, el odio apache y navajo contra los comanches se volvió una poderosa arma al servicio de los españoles.

jinete

– Dragones de Cuera( Archivo de la Nación, México)-

De esa manera, la entrada comanche, revolucionó la pradera. Fue la época, tal como indica Gwyne del “aullido del lobo”. Sus zarpazos golpearon a todo el territorio. En esos momentos, por presiones del Obispo de Durango, el Virrey fue forzado a iniciar  una nueva política de evangelización; con la creación de misiones. Pero la provincia estaba en el caos. En 1751 trescientos comanches, saquearon la provincia de Velez. El Gobernador Chaputin, envió un contingente que estuvo a punto de ser destruido al dispersar sus fuerzas; cerca del rio Arkansas. En 1757 se produjo la gran matanza de San Saba, cuando una expedición dirigida por el Coronel Diego de Parrilla, con varios frailes franciscanos ; acabó con el asesinato de cinco sacerdotes y varias familias. La falta de información, la desubicación del emplazamiento y la rapidez india al actuar,  estuvieron a punto de destruir al contingente español.   En 1762 otra fuerza española casi  es aniquilada, cerca del desfiladero de Sandia Crest. Las sendas secretas  comanches del Llano Estacado,  facilitó la rapidez de movimiento de contingentes indios,   hacia el valle del Rio Grande.  De esa manera, los españoles se vieron sorprendidos, por bandas cada vez más numerosas. Entre 1765 y 1767 los apaches notificaron al Gobernador, que numeroso jefes, ante la incapacidad española, empezaron a someterse a los comanches.

Con los colonos huyendo de Texas, y el valle del Rio Grande y Gila despoblándose, la presencia española se ciñó únicamente a los presidios, que eran constantemente atacados. En 1766 el Gobernador Don Tomás intentó impulsar la política de colonización del territorio,  enviando contingentes mineros a Colorado; bajo la protección de tropas. Pero fue imposible. Diversas misiones franciscanas fueron destruidas. El entonces Gobernador Pedro Fermín de Mendieta, se encontró con un panorama desolador.  Con un territorio pasto de las bandas indias,  cundió el temor a que estos grupos se internasen más al sur. El 3 de octubre de 1767, y aprovechando que el Rio Grande se desbordó , doscientos comanches vadearon el rio y  sorprendieron a los defensores de los presidios de Velarde y El Paso. Una escuadra de Soldados de Cuera fue enviada para socorrer a las plazas. Los lanceros españoles, lograron dispersar a las bandas indias tras una dura lucha cuerpo a cuerpo. Pero cundió la alarma. Las noticias llegaron al Virrey y este  ordenó,  una investigación sumaria

De esa manera, parecía que la amenaza comanche era imparable. Pero, en esos momentos complicados, surgió uno de los mayores, y desconocidos jefes militares que España ha dado en América. Su nombre era Juan Batista de Anza.

Juan  Bautista de Anza y el contraataque español

Juan Bautista de Anza, descendiente de vascos, nació en la provincia de Sonora, el 6 de julio de 1736. Su padre, el capitán Bautista de Anza murió luchando en la frontera contra los apaches. Esta dura experiencia le marcó y le preparó para la lucha en las futuras campañas indias. Además la vida del joven Anza en la frontera, le enseñó las costumbres indias, mentalidad y tácticas de guerra; fundamentalmente apaches. En 1751 ingresó en la milicia de fronteras, desempeñando en Sonora algunas misiones muy arriesgadas. Todas acabaron en éxito.

Destacado soldado de caballería, ascendió rápidamente y en 1756 obtuvo el grado de Capitán; obteniendo el  mando del presidio de Tubac. Durante esos años, en plena crisis, por el fracaso del la expedición del Gobernador Chaputin  en el rio Arkansas, obtuvo grandes éxitos luchando contra los Apaches en Arizona. Su rapidez, conocimiento de las tácticas indígenas, y audacia, le permitió granjearse ante sus superiores un gran prestigio. En 1758 volvió a derrotar a los indios Seris. Su fama llego a Ciudad de México.

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-Juan Bautista de Anza-

Gran conocedor de la realidad de la frontera, entendió el valor de los mapas y la exploración. En 1769 la posición española, por la irrupción comanche en el Rio Grande, era muy delicada. El miedo a la penetración  francesa en Nuevo México   y Louisiana así como Rusa en el Pacífico,  reactivó la exploración. En 1774  el Virrey autorizó al Capitán Anza a realizar , desde el presidio de Tubac, una primera exploración hacia la Alta California. Siguiendo las líneas de exploración llevadas a cabo por Portela en 1769, atravesó el desierto de Sonora y se internó en la región cercana a la actual San Diego. En una segunda expedición , en 1776 llegó a la Bahía de San Francisco, con una expedición formada por tres sacerdotes, treinta hombres y treinta y cuatro familias. Como consecuencia de estos éxitos fue llamado a la Ciudad de México, en 1777 y ascendido al grado de Coronel.

En 1776 estalló la Guerra de las Trece Colonias. La monarquía española, decidió apoyar a los rebeldes; ordenándose al Gobernador de Louisiana ,Bernardo de Galvez,  actuar con un ejército. La escasez de recursos desposeyó a la provincia de Nuevo México de importantes partidas de hombres y dinero. Por todo ello, el Virrey nombró en sustitución de Fermín de Mendieta , al militar más destacado de la frontera, el Coronel Anza, como Gobernador de Nuevo México.

Con una frontera escasa en hombres, Anza , desplegó una estrategia basada en la modernización de los contingentes de caballería; a través de la adopción de tácticas indias de movimiento. Pero también en la ruptura de la unidad de acción comanche, socavando la autoridad de los jefes tribales; permitiendo el reasentamiento bajo la protección española,  de los desafectos. En 1779, el nuevo caudillo comanche Tavibo Narigant, obtuvo la jefatura de la nación comanche, llamándose como “Cuerno Verde”. Su prestigió ante toda la nación por su guerra contra los españoles en 1764, le granjeó el apoyo de las principales tribus como Yamparikas y Jutes. En 1779  la totalidad de las tribus acordaron, por asamblea irrumpir dentro del territorio español.

Advertido por los apaches, Anza decidió internarse en pleno territorio indio, antes de que la concentración se completase . Siguiendo las  estrategias  indígenas  de movimiento partió con diversos grupos, distanciados unos de otros, para confundir a los rastreadores comanches. Empleó rastreadores utes y apaches, para desplazarse a través de las sendas indias y caer sobre el enemigo por sorpresa. Tras una marcha de 40 leguas(192 km) el contingente español, se aproximó sin  que los comanches se dieran cuenta; lo que constituyó una autentica proeza táctica.

El 3 de septiembre de 1779, Cuerno Verde advirtió a pocos kilómetros de su campamento, que fuerzas españoles se aproximaban. Sin esperar la llegada de los contingentes Juppes, salió al encuentro de los españoles con la totalidad de sus guerreros. Anza entendió que la fuerza del comanche era su caballo, por lo que preparó una emboscada, en una garganta cerca del rio de San Carlos, para neutralizar su superioridad. Tras provocar al jefe atacando su hombría, el contingente comanche con Cuervo Verde se internó en la garganta, donde fue destruido. Cuerno Verde, su primogénito y el hombre medicina de la tribu resultaron muertos. La totalidad de los guerreros cayeron, incluido la élite de la nación comanche. De un plumazo Anza no solo destruyó la amenaza, si no que desposeyó a los comanches durante tres años de jefatura.

En 1781 se inició la rebelión Moqui, en la región de la Pimeria, al norte de Sonora. El vacío de poder, propiciado por la extrema debilidad comanche,  fue aprovechado por los apaches para rebelarse. Así, entre 1780 y 1781, bandas de mescaleros atacaron los ranchos del Rio Grande. En 1784 en plena reorganización de la frontera, con la creación de las provincias de Nueva Galicia y Nueva Bizcaya; la actividad comanche volvió a resurgir. La lucha entre los Yamparikas, Juppes y Cuchamepcs, por hacerse con la jefatura, llevó a la nación comanche a la guerra civil. Anza astutamente apoyó las demandas yamparikas que buscaban un entendimiento con los españoles a cambio de puestos de comercio seguro. Por otra parte, y siguiendo la costumbre india, Anza estableció alianzas de forma puntual con jefes y familiares a título personal , con la concesión de regalos lujosos, como caballos. De esa manera manipuló la asamblea comanche a su antojo.

Con la gran rebelión apache, los españoles se encontraban momentáneamente maniatados,  para intervenir con fuerzas militares. Esto otorgó a los comanches un respiro cuando los supervivientes de la guerra civil, las tribus Yampanikas y Juppes se impusieron sobre los Kosotecas; pactando en asamblea, otorgar la jefatura al caudillo Toro Blanco. Sin embargo , la rivalidad con su hermano menor Paniamuco, fue aprovechada por Anza para discutir su primacía y socavar la unidad de la Asamblea Comanche. Con una política totalmente maquiavélica, Anza fomentó el conflicto fratricida entre hermanos. En una campaña despiadada , en donde en ocasiones los jinete de cuera tuvieron que intervenir. Anza logró el sometimiento de todas las tribus comanches, con la muerte de Toro Blanco en 1785. Tres años más tarde muere Juan Bautista de Anza y con él terminó el máximo dominio español sobre la Pradera.

A modo de conclusión

Las guerras indias en el norte de México constituyeron  el mayor desafío militar al que se enfrentó la Corona Española. Nunca antes un ejército tuvo que transformarse tanto para vencer a un enemigo tan formidable. No solo fue la innovación de un hombre como Anza,  sino también,la persistencia de las autoridades españolas, por intentar someter a uno de los  territorios más salvajes del mundo en ese momento.

En 1875 el Coronel del Ejército de la Unión ,Crook, fue enviado por el presidente Grant , para derrotar finalmente a los apaches en Nuevo México. En dónde muchos otros fracasaron , Crook obtuvo un espectacular éxito. La clave fue el estudio de las campañas de Anza y el método de reasentamiento indio de la  frontera española.

Así , y de esa manera, como suele suceder, otros recuerdan nuestras proezas mientras que nosotros continuamos olvidando. Este post, como se ha indicado anteriormente busca recordar la dura lucha en el oeste norteamericano y la figura de personajes de la talla de Batista de Anza. Un hecho, que ha marcado no solo a los actuales  estados de Nuevo México, Tejas y Arizona, sino a México y la España de Hoy. En la actualidad, la herencia española está muy presente en estos estados. Se  hacen recreaciones, se celebran fiestas, en suma, se recuerda constantemente todos estos hechos. Es pues necesario, recordar la memoria de aquellos españoles que lucharon en la frontera. Por todo ello, esta historia solo puede comenzar por un hecho: la guerra comanche en la frontera norte de México.

Bibliografía

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BOLTON.H,E (1930) Anza´s California Expeditions, Vol 3 y 4 University California Press, Berkeley, California

GWYNNE.S,C(2011) El Imperio de la Luna de Agosto. Auge y caída de los comanches. Ed Turner, Madrid

HÄMÄlÄINEN.P( 2008) El Imperio Comanche. Ediciones Península, Barcelona

KAVANANG. T,W( 1996) The Comanches: A History (1706-1875), Paperback, N.Y

TWICHELL. R, F(1918) Colonel Juan Bautista de Anza, governor of New Mexico; diary of his expedition to the moquis in 1780; paper read before the historical society at his anual meetings (UCLA)

YOUNG, B( 1966) Anza, Hard Riding Captain. Golden Gate, San Carlos, California

Fr ANTONIO REYES(1780) Noticias de California, Nueva Vizcaya y Nuevo México en cuyos territorios se han fundado la custodia de las misiones de la Propaganda Fide de la orden de San Francisco, y algunas breves reflexiones. Biblioteca Nacional de México

Fuentes documentales

Testimonio y autos sobre los ataques indios y comanches en los presidios de San Javier y San Saba,( Archivo Histórico Nacional)

Cedula del Virrey Conde de Galve en donde se informa de la rebelión de las naciones indias en Sinaloa y Sonora, 1 de julio de 1692.( Archivo Histórico Nacional)

Tarja( escudo con piel de Bisonte) que el 19 de mayo de 1786 remitió el gobernador Don Juan Bautista de Anza al capitan general comanche Ecueracalpa para que expresase con rayas y signos los caudillos que saliesen de campaña de su mando, contra los apaches , numero de hombres que contasen en su destacamento y progresos que consiguieron.( Archivo Historico Nacional)

Testimonios y leyendas de la Nación Comanche( Archivo de Fuentes Orales de la Nación Comanche) Nuevo México

Grandes Jefes Comanches (Archivo de Fuentes Orales de la Nación Comanche) Nuevo México

Mapa de California y Sonora(1770)( Archivo General de la Nación, México)