Entrevista a Marina Cejalvo. “Desde la trastienda”.

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Como continuación a la primera parte sobre CEJALVO traemos hasta estas páginas una interesantísima entrevista con MARINA CEJALVO, actual propietaria y alma máter.

Buenas tardes y muchas gracias Señora Cejalvo;

Estimado Raimundo, antes de contestar a tus preguntas quiero agradecerte muy sinceramente el interés que has puesto en nuestro trabajo y en todo lo relacionado con Cejalvo.

1)    Qué motivo, si lo conoce, hizo que su antepasado se dedicara a esta particular actividad, habida cuenta que no había antecedentes en la familia.

Muchas de las cosas que yo sé de la historia de Cejalvo como firma comercial, e historia de la familia, las he oído repetidamente en casa. Aunque llevo más de 50 años trabajando y viviendo entre condecoraciones, soy la cuarta generación y no he vivido una parte muy importante de nuestra historia, por ello no conozco qué impulsó a mi bisabuelo a empezar en el mundo de las condecoraciones. Él llegó a Madrid, desde Villar del Humo, un pueblecito de Cuenca, supongo que con la intención de tener una vida mejor….pero no sé ni oí nunca contar cómo empezó.

2)     Tuvo algún maestro que le iniciara en el oficio, trabajó antes con otras firmas o fue absolutamente autodidacta.

Empecé a trabajar siendo muy joven por lo que poco a poco fui aprendiendo todas las fases de la fabricación de una condecoración, desde el momento que empieza el diseño hasta que ya está montada con sus correspondientes cintas de moiré, cordones y estuches. Todo lo he ido aprendiendo en el taller, viendo el trabajo que se hacía día a día…. repitiendo una y otra vez cada proceso hasta quedar satisfecha con la pieza terminada, procurando acercarme a la perfección… que no existe… Han sido muchas, muchas horas de trabajo y eso, a mí y a cualquiera, le enseña un oficio.

3 )    Dado que se empieza la actividad empresarial en una época tan convulsa como la segunda mitad del siglo XIX, ¿qué medallas se fabricaron de esa época?. ¿Cuenta con archivos en los que se conserven catálogos, muestrarios o pedidos de la época?. En ese caso, ¿pueden investigadores de este tema tener acceso a ellos?.

Cualquier época es problemática, durante estos más de 150 años, Cejalvo ha fabricado las medallas y condecoraciones que nos pedían nuestros clientes, en la época monárquica con sus correspondientes coronas, en la República , y en la época de Franco, cambiando las coronas…pero siempre hemos trabajado para el cliente del momento. No existen muestrarios, ni piezas de aquella época, ni pedidos….simplemente, desde siempre, nos hemos dedicado a realizar piezas lo mejor posible, sin pensar que algún día se valorarían como se hace ahora.

4 ) ¿Cómo consiguieron convertirse en Proveedores de la Casa Real durante el reinado de Alfonso XII?, ¿le constan qué piezas de la familia real fueron encargadas a Cejalvo?

Pues que yo sepa, no hubo que hacer nada, si un fabricante servía a la Casa Real, pues…era proveedor de la Real Casa. Igual que nosotros, existen, o existían, multitud de establecimientos que servían a la realeza y tenían el derecho de considerarse “proveedor de la Real Casa ” llevando como marca su nombre dentro de un manto de armiño, timbrado con una corona real.

En 1984, cuando hizo 100 años de la concesión del título, el Rey Juan Carlos, nos concedió una audiencia donde se ratificó en la concesión del título. Fue un encuentro muy bonito de los cinco hermanos que formamos la cuarta generación, con Su Majestad.

5)   ¿Sigue siendo Casa Cejalvo proveedora de la Casa Real?. 

Sí, tenemos el honor de seguir sirviendo condecoraciones a la Casa Real. Una de las últimas piezas que hemos servido ha sido el lazo con el Toisón de Oro, que el rey Felipe VI, entregó a la Princesa de Asturias.

Este Toisón es una pieza que habitualmente lleva el Rey Felipe y hubo que hacerle algunos cambios y ponerlo en un lazo de cinta de moire para que lo lleve la Princesa.

Insignia del Senado fabricada por Cejalvo.

6 )   ¿Cómo fue la actividad industrial y comercial de Casa Cejalvo durante la Guerra Civil? Estando en territorio republicano, sufriendo una severa restricción de materias primas (especialmente de metales), ¿cómo se vivió ?.

Imagino que en la guerra civil, Cejalvo lo pasaría tan mal como otra muchísima gente, pero no recuerdo que nadie me contara nada en especial. Sí sé, que servían indistintamente a un bando y al otro

7)   ¿Qué medallas republicanas le consta que fabricaron?. Realmente, hay muy poca documentación al respecto y muchas de las medallas de este periodo que corren por tiendas y anticuarios fueron encontradas en un almacén mucho después de concluida la guerra. 

Hubo varias órdenes y medallas que se adaptaron a la época republicana, cambiando las coronas y las cintas, como en el caso de Isabel la Católica, Orden de África, Medalla Militar Individual…y por supuesto, la Orden de la República, de la que se fabricaron un buen número de piezas de cada grado y siete collares, de los que sí se sabe su destino, si no de todos, sí de la gran mayoría.

8 )    En cuanto al anterior Jefe del Estado, se sabe que el general Franco era un excelente cliente de Casa Cejalvo, donde encargó su célebre laureada y el no menos famoso bastón de mando. ¿Sabe cuál era el trato entre Franco y Cejalvo? ¿Llegó a visitar la tienda personalmente?

No, el anterior Jefe del Estado no fue un cliente “directo” de Cejalvo, no hubo ningún trato entre él y Cejalvo, ni tampoco estuvo nunca en la tienda.

Él fue el destinatario de muchas de las medallas encargadas por otros, medallas que regalaban al Jefe del Estado.

Casi todas las provincias concedieron la medalla de la ciudad a Francisco Franco, y nos las encargaban a nosotros, pero nuestros clientes eran los Ayuntamientos, Diputaciones…..

Ni siquiera nos encargó el Bastón de Mando. Esto fue un encargo del Ejército Español, siendo el general Varela la persona con la que hablamos, bueno, hablaron en todo momento…..a mi me faltaba un poco para nacer. Como curiosidad te puedo contar, que, como nos pasa muy a menudo, el encargo se hizo con muy poco tiempo, y en el momento de la imposición, no pudo estar terminada la Laureada, con lo que la placa que se le impuso perteneció al general Marina, que amablemente prestó la suya para la ceremonia.

 Y otra curiosidad más es que, Doña Carmen Polo, o bien no conocía el hecho de que estábamos fabricando la Laureada para su marido, o bien quiso hacerle un regalo personal, y ella, sí que estuvo en la tienda y encargó otra Laureada, que abonó personalmente.

Parece ser que fue mi madre quién la atendió y repetidas veces la oí comentar que era una señora muy agradable y sencilla.

Factura de Cejalvo del año 1887.

 9 )     Qué pieza por su importancia, por la relevancia del destinatario o por la complejidad de la misma cree que de algún modo ha sido una de sus obras maestras.

Creo que todos nuestros clientes son importantes, por ello les han concedido una condecoración, no?…..pero quizás uno de los encargos que más me gustaron, fue el que nos hizo la viuda de Francisco Ayala. Al fallecer un académico, la familia tiene que devolver la medalla que ha llevado durante su permanencia en la Academia, y esta señora, lamento no recordar su nombre, no quiso quedarse sin la medalla, con lo que nos encargó una medalla exacta para poder guardarla ella como recuerdo. Me pareció muy bonito.

 10 )    Le parece contarnos alguna anécdota interesante en relación a algún cliente, pieza o cualquier otra circunstancia.

Pues supongo que pensando un poco encontraría muchas anécdotas. Una de ellas puede ser que me enorgullece que en el año 1953, mi abuelo Fernando ganase un concurso internacional que hubo para el diseño y fabricación de la Orden de Rubén Darío. Es una Orden con un diseño precioso, que nos abrió las puertas para la fabricación de las Órdenes de países como Ecuador, Chile, Uruguay……dándose a veces la curiosidad que en un acto protocolario, las condecoraciones que entregaba España y el otro país sudamericano llevaban el mismo membrete en los estuches

 11 )    Cómo se logra desembarcar en la icónica tienda de la calle Cruz de Madrid, se pensó que la cercanía con el Congreso de los Diputados podía ser comercialmente interesante.

No se pensó nada. Mis abuelos vivían en la calle de la Cruz. Allí, nació mi padre y tenían el taller en la calle de la Victoria… simple casualidad.

Sí es cierto que estábamos a medio camino entre el Congreso y Lhardy… y en los días de pleno, se notaba…

Real Maestranza de Sevilla, fabricada por Cejalvo.

12 )     Nos gustaría conocer cuál ha sido y sigue siendo su vivencia personal con respecto a este complicado y singular negocio. Es solamente continuar una tradición centenaria, sigue siendo un negocio razonable, es el peso y la responsabilidad de mirar hacia atrás. Creo que su hija ya trabaja con ustedes, o lo hará en breve, y será la continuadora del legado de Cejalvo.

Mi vivencia personal ha sido y es…el trabajo bien hecho todos los días. Me gusta lo que hago y creo que lo hago bien. No he conocido otro trabajo y desde luego no es un trabajo rentable, simplemente se vive, pero me gusta y antes que yo hubo mucha gente dejando su granito de arena para poder continuar hasta hoy, así que, no es cuestión de tirar la toalla. Y sí, mi hija trabaja conmigo y….si seguirá con el legado de Cejalvo?….pues no lo sé, ella decidirá. Yo solo quiero que sea feliz, con condecoraciones o sin ellas..

13 )    Qué técnicas o particularidades en los materiales ha permitido que la Casa se haya posicionado como un referente.

No hay nada especial…solo el trabajo bien hecho, buscando la perfección …que ya sé que no existe.

14 )     Que tiene más peso actualmente desde un punto de vista del volumen de negocio. Los encargos de particulares o el de instituciones, Ministerios, Reales Academias, Colegio Profesionales, etc.

Dicen que un grano no hace granero pero ayuda al compañero…. Todos los encargos son importantes, los de los particulares, instituciones, ministerios…

Orden de Rubén Darío.

15 )    Un tema que nos preocupa a historiadores y coleccionistas es la profusión de determinadas piezas, como ejemplo, la Laureada de San Fernando, que se venden a docenas en determinadas tiendas de internet y anticuarios. ¿Cree usted que un control más efectivo de las ventas de estas piezas a clientes particulares redundaría positivamente en el buen nombre de los fabricantes de condecoraciones actuales y en el prestigio de las propias órdenes y condecoraciones?.

Aquí sí que no creo nada. No pienso que haya muchos fabricantes de Laureadas, pero en cualquier caso cuando un cliente pide una determinada pieza, no estamos obligados a que nos justifiquen que la tengan concedida. Otra cosa es que alguien lleve en un acto oficial una condecoración a la que no tiene derecho, imagino que el protocolo que ha organizado el acto, podría llamarle la atención, pero el fabricante está al margen de todo.

16 )    Dado que la última Laureada individual se concedió en 1966, pero en la actualidad se sigue fabricando, ¿hay algún tipo de distinción entre las placas fabricadas antes y después de esa fecha que puedan ayudar a los coleccionistas saber de qué fecha pueden ser las piezas que van a adquirir?.

Sí claro, se puede saber, más o menos, la época en que está fabricada una placa y sobre todo por que fabricante, pero no es algo que conozca la mayoría de la gente. Yo digo que conozco siempre a “mis hijos”, pero para un coleccionista no muy experimentado, no es fácil, es cierto…

17 )     Explíquenos por favor como están organizados internamente y como se hacen vuestras piezas.

El proceso de fabricación de las piezas es algo bastante complejo y laborioso. Cada condecoración pasa por varios procesos (estampado, calado, pulido, esmaltado, dorado, armado, montaje…), los mismos que se vienen utilizando desde que se creó el taller. En todos ellos ponemos el máximo cuidado e interés para que el cliente quede satisfecho con nuestro trabajo.

18 )     Por último, y esto es un ruego, nos podría contar algo, digamos en calidad de primicia, que nunca antes se haya publicado.

Esta pregunta es muy difícil. Creo que está todo dicho., o al menos yo no recuerdo nada que no se haya contado antes. Únicamente volver a agradecerte el interés por nosotros. Es muy bonito ver cómo se valora el trabajo de todos los que estuvieron antes que yo…

 

Diseño de Cejalvo del bastón de mando de un general.

 

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Cejalvo. El que tuvo, retuvo. 1ª parte.

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Placa de la Orden del Mérito Militar.

Hace algún tiempo traíamos hasta estas líneas dos magnificas crónicas de mi amigo y compañero de fatigas Joan Herrero, sobre la mítica joyería de efectos militares de Barcelona (como se denominaba en un principio a este tipo de establecimientos), CASTELLS.

Debo confesar que fue él quien me dio a conocer y me introdujo en el universo de este afamado y singular orfebre de la mejor falerística, en cuyo establecimiento se acuñaron verdaderas joyas.

Este “Puente Aéreo” conceptual de amistad y de estrecha colaboración que establecimos hace ya algunos años Joan y yo me hizo pensar que debía rescatar el buen nombre de una firma que nació en Madrid, y que forma parte del exclusivo club de las grandes firmas que elevaron este oficio artesanal y concienzudo a los territorios reservados solo a las obras maestras.

CEJALVO nace en Madrid hace casi dos siglos, que se dice pronto. Desde 1860, año en el que Don Mariano Cejalvo Sánz, un hombre sin ningún vínculo anterior con este tipo de actividad y de origen humilde, desembarcó en esta especialidad tan exigente como singular.

Hay que imaginar la España de aquel momento y sus contextos políticos y sociológicos, entre Isabel II y el frustrado reinado de Amadeo de Saboya. Mantener durante todo este tiempo,cuatro generaciones, la misma forma de hacer y de cuidar el diseño y la factura de sus obras, no deja de sorprender y admirar.

Don Mariano, que como la mayoría de este tipo de perfiles incorporó el carácter del pionero, del visionario inquieto que se adelanta, sentando las bases de un negocio realmente especial, creó escuela y por ello sigue siendo un referente. Tener una pieza de Cejalvo, yo afortunadamente tengo varias de algún familiar, es tener una pieza de museo que se conserva como oro en paño.

Don Mariano Cejalvo, el fundador de la Casa Cejalvo.

La gran noticia, a diferencia de la mencionada Castells, Villanueva y Laiseca, Casa Medina, etc., y con la única salvedad tal vez de la admirable Celada, es que Cejalvo después de cerrar su icónica tienda de la calle Cruz, ha sabido mantener su actividad hasta nuestros días. Esta realidad, además del mérito que implica en unos tiempos, los actuales, en los que los procesos industriales han orillado el amor por el detalle y la manufactura artesanal, es el motivo de esta crónica llena de fascinación.

Pero sigamos con el largo viaje de esta admirable casa. La progresión y calidad de sus piezas les permite en 1884 recibir el título de “Proveedores de la Casa Real” de manos de la Intendencia General de Alfonso XII. A nadie se le escapa que esta circunstancia permitió con toda seguridad a Cejalvo desembarcar en instancias oficiales, no solo en la Corte y sus imagino innumerables encargos. El entorno Ministerial, de las Reales Academias y sus vistosos pectorales, el mundo Universitario, conviviendo con los encargos particulares, posiciona al Cejalvo de esos años como una empresa de primera línea.

Concesión de Proveedor Real.

Este negocio y lo que representa, de algún modo la materialización de la vanidad del ser humano por el reconocimiento en vida, no como decía Jardiel Poncela, “Si buscáis los máximo honores, moriros”…, permitió a nuestros protagonistas convertirse en un establecimiento muy reconocido en España, pero que también recibía encargos de terceros países deslumbrados por su forma de trabajar.

Hablamos de un Spink & Son castizo, a los que por otro lado no tiene nada que envidiar, que tuvo su elegante establecimiento (recuerdo sus atractivos escaparates siendo yo un niño absorto con aquel cofre del tesoro), a escasos metros del Congreso de los Diputados. Muy cerca en definitiva de unos de sus entornos naturales, dónde habitaban una parte de los destinatarios de sus apreciadas piezas.

Las técnicas se mantienen intactas. Se conservan los moldes de época, el esmalte al fuego, con la incorporación de la compleja y delicada técnica de los gripes, los materiales de base siempre preciosos, oro y plata, confieren a sus piezas un marchamo de altísima calidad que les distingue y diferencia de otras manufacturas cuidadas pero no tan preciosistas. Siempre estuvo presente la forma de trabajar de los grandes joyeros de la época. Porque Cejalvo no ha dejado de crear autenticas joyas desde un principio, uniendo a una depurada técnica, un toque personal e indudablemente artístico.

Después de una primera época dorada, tanto con Alfonso XII como posteriormente con Alfonso XIII y la Segunda Republica (durante la guerra surtieron de piezas a ambos bandos), se vivió una segunda edad de oro al finalizar la Guerra Civil. La profusión de condecoraciones y condecorados al terminar la contienda propició una avalancha de encargos, que imaginamos producirían un momento de febril actividad en sus talleres.

Cruz de Guerra.

Entre un catalogo de anécdotas que podrían dar para escribir un ensayo, hay una en concreto que rescatamos dada la trascendencia que en aquel momento significo para la casa. Al terminar la guerra, en realidad en el año 1940, se les encarga un bastón de mando y una Laureada de SF personalizada para el mismísimo Franco.

El bastón, -que se pago descontando una peseta de la soldada de los intervinientes en la guerra-, fue un alarde que no reparo en la calidad de los materiales. Piedras preciosas, esmaltes al fuego y materiales de primerísima calidad, se convirtió en una de las piezas más importantes de su inabarcable producción.

A mí particularmente me parece incluso más significativo el tema de “La Laureada”. Los acabados y factura serian de la misma categoría que los de bastón, pero en definitiva, fue una pieza de indudable valor histórico que ha aparecido en miles de fotografías y retratos oficiales durante 40 años.

El catalogo de condecoraciones, habida cuenta como decíamos que además se conservan los moldes de época, cubre todo tipo de condecoraciones civiles y militares, grandes ordenes de caballería y nobiliarias, colegios profesionales, Congreso y Senado, teniendo capacidad también para crear y asesorar en el diseño de nuevas piezas prémiales de corporaciones o asociaciones de todo tipo.

Entre sus clientes, de antes y de ahora, se encuentran Casas Reales Europeas, además de la de España, Ministerios, sobre todo el de Asuntos Exteriores, del que dependen las Cancillerías de Ordenes como la de Isabel la Católica o la muy exclusiva de Carlos III, personalidades de todo tipo y celebridades del mundo del arte y la cultura, que por la exquisita discreción de la casa, permanecen bajo el silente secreto del sumario.

Cruz de Malta 

Orden del Mérito Civil

 A raíz del encargo de la reproducción de una pieza familiar he tenido la oportunidad de entrar en contacto con los continuadores y descendientes de esta gran firma. Ha sido todo un descubrimiento. Me llena de alegría haber descubierto que una empresa que suponía desaparecida como tantas otras, sigue al pié del cañón, manteniendo el buen hacer de su fundador 158 años después.

Les hemos propuesto continuar esta primera crónica de lo que significó Cejalvo y sigue significando, manteniendo una pequeña entrevista con su descendiente directa y heredera, Marina Cejalvo, y les ha parecido una buena idea. En definitiva, en septiembre hablaremos con ella para intentar desvelar todo tipo de anécdotas y curiosidades de este señero establecimiento. Sirva este avance como humilde pero sincero homenaje a esta saga de maestros.

Os adjunto el enlace con su Web actual para que podáis apreciar, los que no los conozcáis, el calibre de sus piezas. Tener la certeza que si les encargáis alguna de ellas será de una calidad insuperable y se realizará como hemos reiterado con las matrices originales. De la mano además de artesanos de los que ya no quedan en España, siempre con el buril y la minuciosidad entre las manos.

El que tuvo, retuvo

http://condecoracionesycoleccionismo.com

El insigne Toisón de Oro

La silenciosa revolución del coronel Soto Sancho

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Cuando vi esta condecoración por primera vez, hubo dos características que me llamaron la atención: la primera es que se trata de una placa del Mérito Militar alfonsina republicanizada, pero de hecho, si observamos atentamente, más que republicanizada se trata de una placa “desborbonizada”, ya que si bien mantiene la corona, lo que ha eliminado es la “beauté fleur” de la dinastía borbónica, las flores de lis. La segunda es que al estar doblemente concedida y con las fechas grabadas, podría tratar de averiguar a quién fue concedida. Y lo conseguí.

Esta medalla perteneció al coronel de artillería Mario Soto Sancho. Y su apasionante historia nos muestra cómo se puede disfrutar de una destacadísima carrera militar sin necesidad de haber estado ni un solo día en el frente.

Mario Soto nació en una familia de arraigada tradición militar. Su padre fue un reconocido teniente coronel de ingenieros, Sixto Soto y Alonso (1), destinado en Vitoria en la época en 1879, cuando nació Mario, concretamente el día de Reyes de ese año. También fue militar su hermano José, destinado al arma de caballería, y su hermana, María Luisa, se casó con otro el coronel de artillería José Franco Mussió (2). En 1894 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose como teniente segundo en 1897.

Academia de Artillería de Segovia. Fotografía de Zarateman para Wikipedia.

Fue un militar de marcado perfil científico. Llama la atención de su carrera militar que en 30 años de servicio, muy posiblemente no llegara a disfrutar de su bautismo de fuego. Pero aún y así su contribución a la industria artillera en España es fundamental, siendo uno de los mayores expertos de la aplicación militar de la metalurgia y la fabricación de munición. Además de una importantísima contribución a la industria médica española, de la que hablaremos más adelante. Así, todos sus ascensos fueron por antigüedad, y los consiguió los siguientes años:

  • Teniente segundo: 1897
  • Teniente primero: 1898
  • Capitán: 1906 (con 28 años)
  • Comandante: 1918 (con 40 años)
  • Teniente Coronel: 1921 (con 43 años)
  • Coronel: 1932 (con 54 años)

A la edad en la que Soto Sancho era capitán, en Marruecos había militares que ya eran coroneles y, hasta alguno llegó al generalato. Pero su motivación y objetivos eran otros y estaban muy alejados de los paisajes magrebíes. Aunque el desarrollo de su trabajo en la Península contribuyó a la victoria de España contra los rifeños.

Su primer destino es la Comandancia de Artillería de San Sebastián  (1910). De allí pasará a la Comandancia de Artillería de Menorca, la de Cádiz y durante diferentes etapas trabajará en las Fábricas Nacionales de Trubia (Asturias) y Toledo, de las que llegará a ser su director. En 1930, también es destinado en la Sección de Industrias y Construcciones del Ministerio del Ejército.

Escribió diversos libros sobre cartuchería y munición, siendo los más celebrados “Práctica de las operaciones del cálculo que deben efectuarse para el tiro de una batería de la costa”, por la que se le concede la orden del Mérito Militar con distintivo blanco pensionada en 1918; y “Metalografía Industrial”, por la que recibe la segunda concesión en 1924.

En esta obra se hace referencia a su mayor contribución a la industria española. Durante la Primera Guerra Mundial, España sufrió una gran escasez de material quirúrgico: la totalidad de este instrumental se importaba de otros países europeos que, durante la contienda, dejaron de exportarlo por motivos obvios. Ello fue el acicate para que a principios de los años 20, un equipo de personas capitaneadas por Soto Sancho desarrollasen en la Fábrica Nacional de Armas de Toledo la maquinaria y el tipo de acero adecuados para poder ser autosuficientes en este aspecto fundamental para la salud de sus compatriotas. El resultado no pudo ser más exitoso. Tal es así que al cabo de unos años, la Fábrica Nacional llegó a exportar instrumental quirúrgico al propio Reino Unido.

Vistas de Toledo, ciudad en la que el coronel Sancho realizó sus principales trabajos. Fotografía de Dan Vaquerizo para El Digital CLM.

Al estallar la Guerra Civil, era el director de la Fábrica Nacional de Toledo y Soto Sancho se mantuvo fiel a la República. Con la caída de Toledo, se traslada a Barcelona, donde trabajará para la Subsecretaría de Armamento, hasta su fallecimiento, en julio de 1938, en su domicilio en la calle Teodor Roviralta, nº 35, aquejado de una dolencia cardíaca.

Una vez terminada la Guerra Civil, las nuevas autoridades militares le abrieron un expediente por masonería, pero el juicio se sobreseyó al demostrarse su fallecimiento.

En cuanto a su vida personal, se casó con Mª Eugenia García López, quien falleció el 23 de agosto de 1934. Tuvieron una hija, Mª Eugenia Soto García (1910-1993), que se casó con el doctor en medicina Enrique Díaz Méndez, con quien tuvo seis hijos (un varón y cinco féminas).

Junto con esta placa, al coronel Soto Sancho también le fue concedida la Orden de San Hermenegildo.

La placa fue fabricada por José Fernández, en Madrid.

 

Notas

(1) Sixto María Soto y Alonso, nacido en 1846, llegó a ser Coronel, Comandante de Ingenieros de la Plaza de Vitoria y Comandante General de Ingenieros de  la 7ª Región Militar. Tras participar en el bando liberal en la Tercera Carlista, desarrolló la mayor parte de su actividad en el ámbito de la construcción militar, siendo sus obras de mayor envergadura  el cuartel de caballería Conde Ansúrez en Valladolid y de las factorías del Parque de Artillería y del Hospital  Militar de Vitoria, además de desarrollar una importante actividad topográfica. También publicó un buen número de obras, destacando “Apuntes de fortificación para el oficial en campaña” (1879). Además, estuvo destinado en Filipinas (1898), amén de realizar tareas de observador militar en Francia e Italia. Hombre de gran cultura, su gran pasión fue el arte, disciplina en la que publicó numerosas obras, destacando “Historia de la restauración y estudio crítico de tres cuadros pintados por José de Ribera el Españoleto” y “La Basílica de Nuestra Señora de Estíbaliz”, además colaboró asiduamente con la revista “La Ilustración Española”.

(2) José Franco Mussió (Manila, 1879 – Oviedo, 1937), como su cuñado, venía de una familia de larga tradición militar. De hecho, nació en Manila, donde su padre José Franco Manzano, estaba destinado. En 1894, es admitido en la Academia de Artillería de Segovia, graduándose tres años después, siendo compañero de promoción de su amigo y futuro cuñado, Mario Soto Sancho. En 1900, se casa con la hermana de éste, Mª Luisa. En 1910, es destinado a Marruecos, quedando adscrito a la Comandancia de Melilla y, posteriormente, al Regimiento Mixto de Artillería de Montaña, participando activamente en la campaña de Kert. Entre 1914 y 1918 regresó a la Península, para ser destinado de nuevo en Marruecos entre 1918 y 1924. Al estallar la Guerra Civil, Franco Mussió era el director de la Fábrica de Armas de Trubia (Asturias). El por entonces coronel Aranda, gobernador militar de Oviedo, que se había unido a los militares sublevados, detuvo y fusiló al gobernador civil, Isidro Liarte Lausín, e invitó a Franco Mussió, al que unía una sólida amistad, a unirse a la sublevación, pero éste se mantuvo fiel a la República. De todas maneras, también cosechó enemigos dentro de sus propias filas, por lo que llegó a ser juzgado y absuelto, acusado de simpatizar con los nacionales. Tras el juicio, a parte de dirigir la fábrica de Trubia, desarrollará otras funciones de mando militar en la región. Cuando Asturias está a punto de caer en manos de los sublevados, las autoridades republicanas ofrecen a Franco Mussió un barco para pasar a una zona segura para él y su familia, pero el coronel decide quedarse en su puesto hasta el final. Ante la llegada de las tropas nacionales, pacta con el coronel Camilo Alonso Vega, jefe de la IV Brigada de Navarra, la entrega intacta de la fábrica a cambio de que se respetara su vida y la de sus oficiales. Pero, vae victis, inmediatamente se le abre un juicio de guerra a él y a sus oficiales y se les condena a muerte. La condena será ratificada por el general Fidel Dávila y contará con la aprobación del general Franco. Más de cuarenta años de leal servicio a España y al ejército fueron gratificados con cinco balazos. Unos días más tarde, en Santander, fue fusilado su hijo mayor, el capitán de artillería José Franco Soto.

 

Fuentes:

Archivo Militar de Segovia

Registro Civil de Barcelona

Hemeroteca del ABC

Hemeroteca de La Vanguardia

https://www.toledo.es/toledo-siempre/exposiciones-virtuales/homenaje-a-la-fabrica-de-armas-de-toledo/artilleria-fabrica-nacional-de-toledo-fabricacion-de-instrumental-quirurgico-ano-1923/

 

 

Una Duquesa subversiva en la corte de Luis XIV y la Orden de la Abeja Melífera

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Como ya sabéis, en el blog también nos gusta hablar de órdenes y condecoraciones curiosas, excéntricas y medio olvidadas, pero de las que de vez en cuando te puedes encontrar en una subasta. La orden que vamos a conocer hoy se ajusta perfectamente a esta definición. Espero que os sorprenda tanto como os guste.

Podemos afirmar, sin miedo a faltar a la verdad y ni a ofender a nadie, que Luis XIV de Francia era un elemento de mucho cuidado. Pero es que muchos de sus cortesanos le fueron a la zaga. De todas las excentricidades y perversiones de su corte, nos centraremos en la que desembocó en el nacimiento de una nueva orden de caballería: la Orden de la Abeja Melífera (l’Ordre de la Mouche à Miel).

A finales del siglo XVII, ¡los hijos de la alta aristocracia francesa estaban al borde de la revolución! El motivo: que Rey Sol les obligaba a casarse con sus hijos bastardos legitimados. Para estos príncipes, ello era una afrenta y un insulto a su posición social. Y eso fue lo que le sucedió a nuestra protagonista, Luisa Benedicta de Borbón (1), princesa de sangre (por pertenecer a la familia Borbón) y que se vio forzada a aceptar el matrimonio con Luis Augusto de Borbón, duque de Maine, uno de los hijos bastardos que el Rey tuvo con Madame de Montespan. El matrimonio, fue todo lo contrario a un cuento de hadas, ya que los cónyuges no se soportaban, pero se sobrellevaban con educación.

Luisa Benedicta de Borbón, duquesa de Maine.

La Duquesa también aborrecía la corte de Luis XIV, controlada por su esposa secreta, Madame de Maintenon, que la había dotado de austeridad y hundido en el aburrimiento. Luisa Benedicta añoraba su antigua fastuosidad, así que organizó una corte paralela en su propia residencia, el fabuloso castillo de Sceaux. En uno de sus juegos, burlándose de las órdenes que otorgaba el Rey Sol, en 1703, la Duquesa creó la suya propia: la Orden de la Abeja Melífera.

Al parecer, la abeja fue escogida como símbolo de la orden porque en una colmena el poder recae siempre en una reina, además de ser de menguado tamaño, como la propia Duquesa. Ésta nombró, entre los miembros de su corte, a 39 caballeros y damas, que debían vestirse con una capa ceremonial, llevar una peluca con forma de colmena y una medalla, que colgada de una cinta amarilla, en el anverso se vería la efigie de la Duquesa de Maine, con las letras grabadas: L. BAR. D. SC. D.P.D.L.O.D.L.M.A.M, que significan Louise, baronne de Sceaux, dictatrice perpétuelle de l’ordre de la Mouche à miel; mientras que en el reverso se podía ver la imagen de una abeja, junto con un verso del poeta italiano Torcuato Tasso (2), la orden se acompañó de la divisa: «Piccola si, ma fa pur gravi le ferite» (3).

Fachada del castillo de Sceaux. Parte del descomunal palacio de Sceaux ha sobrevivido a los avatares del tiempo y hoy en día se ha convertido en un parque público que se puede visitar al sur de París.

Los rituales de la Orden estaban hechos a imagen y semejanza de los que organizaba el Rey en Versalles. Buena cuenta de ello nos la da Alejandro Dumas padre en su novela “El caballero de Harmental”, en la que nos narra con todo detalle (capítulo 14) el rito de entrada a la Orden por parte de un nuevo miembro, precisamente el príncipe de Cellamare, cuya posterior conspiración salpicaría a los propios duques de Maine.

Entre los miembros de esta orden, a parte de destacados príncipes de sangre, también estuvieron el enciclopedista D’Alembert o el propio filósofo Voltarie, entre otros destacados nombres de las letras.

Grabado de la Duquesa de Maine.

La Orden, por algún extraño milagro, sobrevivió a la Duquesa, probablemente siguió entre los miembros más díscolos y socarrones de los Borbones y puede que más adelante la orden pasara a manos de plebeyos con ínfulas, vanidades o hambre de prestigio social. El caso es que sus condecoraciones se siguieron realizando hasta principios del siglo XX.

Hoy en día, en tiendas de numismática o en subastas de antigüedades se encuentran dos modelos de esta medalla:

  • la metálica, normalmente de bronce dorado o cobre (el hecho de que no sean de oro certifica que no son de la época de la fundadora de la orden, cuya fabulosa fortuna le permitió acuñarlas del más preciado metal)

Anverso de la orden en versión de medalla de mano.

Reverso de la orden en su versión de medalla de mano.

  • la esmaltada de siete puntas. Sus esmaltes revelan que es una medalla fabricada muchas décadas después de la muerte de la duquesa de Maine. En el anverso reza “VIRTUTI ET LABORI · PAPI” (El Coraje y el Trabajo de los Tribunos); y en el reverso ‘NIL MORTALIBUS ARDUUM EST C · C’, que es una cita de una oda de Horacio (“Nada es demasiado difícil para los mortales”).

Versión esmaltada de la orden. Muy probablemente manufacturada mucho después de la muerte de la Duquesa.

 

 

Notas:

(1) Luisa Benedicta de Borbón (1676 – 1753) fue una mujer de armas tomar. Nació y creció en el palacio de su padre, el célebre Hôtel de Condé. Sufrió una educación estricta, que ralló la brutalidad bajo la batuta de su padre Enrique de Borbón-Condé, que sufría una enfermedad mental. Fue una mujer de gran cultura, divertida e ingeniosa, aunque con muy mal temperamento y, por lo que dicen, tirando a feúcha. Tenía un brazo inútil de nacimiento, lo que unido a que su marido era cojo y paticorto, eran los hazmerreír de ciertos círculos de la corte de Luis XIV, que ella detestaba tanto como a su marido. Éste compró como residencia familiar el fabuloso castillo de Sceaux, donde la Duquesa de Maine organizó una corte paralela, a su gusto. De todas maneras, los lazos de amistad entre los duques de Maine y los reyes eran sólidos. Así, por ejemplo, Madame de Maintenon que tenía tanta estima por el Duque como influencia sobre su marido, Luis XIV, consiguió que el Duque fuera nombrado regente del futuro Luis XV a la muerte del Rey Sol. Pero tras el deceso, el Parlamento decretó que el regente sería Felipe de Orléans, quien en uno de sus primeros decretos provocó que varios príncipes de sangre pasaran a meros pares de Francia. Así que Luisa Benedicta fue una de las instigadoras de lo que se conoció como el complot de Cellamare, a través del cual un grupo de nobles querían deponer al regente y cambiarlo por Felipe V de España, tío de Luis XV. Pero la trama fue descubierta y los conspiradores, encarcelados. La Duquesa de Maine fue encerrada en el castillo de Dijon. Tras pasar un año encarcelada, en 1720, los duques fueron liberados y regresaron a Sceaux. Curiosamente, la relación con su marido mejoró ostensiblemente. A su muerte, la Duquesa adquirió el palacio Hôtel Biron, que se pasó a llamar Hötel de Maine (hoy es el Museo Rodin, última residencia del genial escultor y es una visita que os recomiendo que no os perdáis si visitáis París). Allí murió Luisa Benedicta en 1753, a los 76 años de edad. Con el Duque tuvo una hija y dos hijos, pero ninguno de ellos tuvo descendencia, por lo que la fabulosa herencia de los Maine pasó a Luis Juan de Borbón, duque de Penthièvre, sobrino de los Maine y ya de por sí una de las mayores fortunas de Europa.

(2) Torquato Tasso (1544-1595), fue un poeta italiano conocido por su poema épico “Jerusalén Liberada”, que versa sobre la conquista de la Ciudad Santa durante la Primera Cruzada. También fue célebre por su fanatismo católico y la locura que lo atormentó los últimos años de su vida y que inspiraría biografías por parte de escritores posteriores como Goldoni, Goethe o Lord Byron, por citar los más célebres. Donizetti le dedicó una ópera.

(3) «Pequeña, sí, pero puede provocar graves heridas»

Juego de Tronos. Los empleos militares honoríficos entre reyes.

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El zar Nicolás II con el uniforme de Coronel Honorifico del regimiento de caballería Farnesio de Valladolid.
Lleva también impuesto el Gran Collar de la Orden del Toisón de Oro concedido por A-XIII.
(El cuadro es copia del original).

No es demasiado conocida la práctica y costumbre protocolaria y palaciega, que sobre todo durante el siglo pasado estableció el nombramiento de distintos Reyes como Coroneles de regimientos de otros países.

Del mismo modo que el intercambio de órdenes y condecoraciones de la más alta categoría entre mandatarios, Reyes o Presidentes de Repúblicas y Gobierno, se mantiene hasta nuestro días cada vez que hay un viaje de Estado o un encuentro oficial, esta otra dignidad solo estuvo reservada fundamentalmente a los monarcas, tan aficionados, entre otras muchas cosas, a “coleccionar” uniformes, reconocimientos de todo tipo y condecoraciones, al estar en todos los casos estrechamente vinculados a la institución militar.

De algún modo se trataría de un escalón premial de mayor importancia, un detalle de cercanía no exento de una gran vistosidad a la hora de la imposición, circunscrito como decíamos a los Pares que en muchos casos mantenían lazos familiares y parentescos muy directos.

En la imagen bajo estas líneas, con parecidos físicos en algún caso realmente sorprendentes.

Nicolás II de Rusia y Jorge V de la Gran Bretaña con uniformes intercambiados de sendos regimientos de ambos países.

Estos nombramientos, que también como en el caso de las grandes condecoraciones, jugaban un importante papel como instrumento político y diplomático, -el agasajo como antesala de la negociación-, implicaban además un plus de confianza personal del monarca.

Se aprovechaban distintos contextos. Desde funerales a coronaciones, pasando por visitas de otro tipo pero siempre intentando hacerlo coincidir con un viaje de carácter oficial para que el nombramiento tuviera la mayor repercusión y relevancia posible. De no ser posible se utilizaban altas delegaciones encargadas de entregar el nombramiento y el uniforme.

Reyes reinantes en el funeral de Eduardo VII de la Gran Bretaña en 1910, con Alfonso XIII vistiendo un uniforme de un regimiento británico.

La historia que ha dado pie a este post, rescata del olvido un pasaje, que por la mítica que rodea al personaje, el Zar Nicolás II, nos ha perecido digna de mención.

Alfonso XIII debía mantener una estrecha relación con el Zar, ya que incluso hemos podido leer que intentó infructuosamente ante las nuevas autoridades bolcheviques el exilio del Zar y su familia a España. La Revolución no hacía prisioneros, y la posibilidad del Zar exiliado nunca se hubiera permitido. Todo acabo trágicamente en Ekaterimburgo en 1918.

Cuadro del magnífico retratista húngaro Laszlo de Lombos*,1927, de Alfonso XIII vistiendo el uniforme de Húsar de Pavía. Luce las Grandes Cruces de Carlos III y del Mérito Militar con distintivo rojo y las insignias de Gran Maestre de las Ordenes de Caballería españolas; Santiago, Montesa, Alcántara y Calatrava. Museo Nacional de El Prado.

Antes de todo aquello, en 1908, se nombra Coronel Honorifico del regimiento de Lanceros Farnesio Nº5 al Zar, que de forma simultánea nombra a A-XIII Coronel de un distinguido regimiento de Ulanos**.

En este caso, y probablemente en otros donde no coincidía con un viaje oficial, máxime entre dos países tan lejanos, el nombramiento se materializó utilizando dos comisiones creadas a tal efecto.

En el caso español, la delegación se trasladó a San Petersburgo en mayo de 1908 con el uniforme, realizado a medida lógicamente (por parte de los mejores sastres y en su versión y acabados más lujosos), para el Zar. Dada la importancia del agasajado, presidió la delegación el primo del Rey, el Infante Fernando de Baviera y Borbón. Además del uniforme como tal y las insignias correspondientes, se le entregaron otros regalos y detalles en relación con el Farnesio y su historia. Después de la ceremonia, siempre se acababa con un banquete de gala. En este caso en el suntuoso Palacio de Invierno.

Alfonso XIII posando en el Palacio Real de Madrid con el uniforme de Coronel del 7º regimiento de Ulanos de Olviopol junto a un parte de la delegación de dicha unidad.

En marzo de 1908 la delegación rusa se desplaza a Madrid en tren. Como en el caso anterior un primo del Zar, el príncipe Vladimir Boris, preside la comisión que se entrevista con A-XIII en el impresionante salón Gasparini del Palacio Real, donde se le hace entrega de su nuevo uniforme y de otros objetos.

La relación e intercambio simbólico de elementos no se quedo ahí en este caso. Las hombreras de ambos regimientos llevaban el monograma del Rey honorifico (N-II y A-XIII), en ambos acuartelamientos se colgaron cuadros del Zar y de A-XIII con sus uniformes foráneos (en este último caso pintado por Ortiz Echagüe*** en 1912), y los estandartes de ambas unidades también incorporaban la cifra de cada Rey en sus blasones.

Sorprendente recreación gráfica de las hombreras que se utilizaron en ambos regimientos. En el español con el monograma de Nicolás II, y en el ruso, con el de Alfonso XIII.

Todos estos objetos, realmente únicos por la circunstancia que ilustran, en el caso español se conservan afortunadamente en el museo del regimiento en Valladolid, pero los que había en Rusia han desaparecido.

Oficiales y Plana Mayor del Regimiento de Lanceros Farnesio.
Esta foto, dentro de un extenso álbum, le fue entregada al Zar junto al resto de regalos y recuerdos.
(Archivo del Regimiento)

Para saber más:

(*) Laszlo de Lombos

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/laszlo-de-lombos-philip-alexius-de/37a1d8d9-ff62-47fb-aed9-e6514d06f6e0

(**) Regimientos de caballería Ulanos

 https://es.wikipedia.org/wiki/Ulano

(***) Antonio Ortiz Echagüe

http://www.euskonews.com/0461zbk/gaia46101es.html

Agradecimientos:

Regimiento Farnesio Nº5 de Valladolid por su encomiable labor de conservación de estos y otros objetos de gran valor histórico.

Reseña: “Los Generales de África”, de Juan José Primo Jurado

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Empiezo con una anécdota personal. A finales de los años 80, yo era un adolescente al que le apasionaba la música clásica, pero que no tenía ni idea de dónde podía aprender sobre ella o cuáles podrían ser los mejores compositores y sus mejores obras. ¡Acordaos de cómo era la vida antes de internet! Por eso, para mí fue de gran ayuda el disco de Luis Cobos titulado Tempo d’Italia. La crítica y los conneisseurs del tema se le echaron a la yugular. Pero fue un éxito de ventas y dio a conocer a la música clásica a muchísima gente que, sin su acercamiento, hubiera permanecido ajena a ella. Este libro, en cierto modo, me recuerda a aquel disco. Parte de una idea brillante: presentar a algunos de los más destacados generales españoles que han luchado en Marruecos desde la Guerra de África de 1860 hasta la retirada del Ifni de 1974; es una excelente introducción al tema, pero a la que probablemente historiadores de corte más académicos le pondrán algún que otro pero.

Como puntos positivos del libro, destacaría que nos hable de generales muy poco conocidos, como Oswaldo Capaz, Gómez-Zamalloa o Gómez de Salazar. Es interesante la selección de militares, quienes, inevitablemente, muchos tuvieron que participar en la Guerra Civil. Me ha llamado la atención la gran cantidad de africanistas que también tuvieron los republicanos. Y la gran mortalidad que hubo entre todos ellos, fueran del bando que fueran. Los desastres de la Guerra Civil no conocieron bandos.

Como puntos menos positivos, destacaría que, en general, las biografías son un poco sosas, en el sentido no aporta mucho más que la información que uno mismo puede encontrar en cualquier otro libro o por internet. Así, se echan en falta anécdotas o datos personales. Por ejemplo, en el caso de Millán Astray, a parte de su agitada vida personal, podría haber explicado la influencia del Bushido (que llegó a traducir) en la creación de la Legión. Otro punto en el que me parece que cojea, es la falta de crítica. A excepción de Silvestre (y por el Annual), en algunos casos parece que el generalato español formaba una suerte de panda de von Mansteins acosados por políticos inútiles. Obviando que muchos de estos mismos militares tuvieron responsabilidades políticas como jefes de gobierno o ministros.

El general Prim, por quien tenemos una especial admiración en este blog.

El libro salva correctamente la complicada biografía de Franco. A pesar de que no lo nombra “dictador” en ningún momento (sólo lo hace citando a Thomas Hughes; en cambio, califica como a tal a Primo de Rivera), sí que recalca la brutal represión que encabezó durante la guerra y la posguerra, siendo llamativa su nula indulgencia hacia algunos de sus antiguos compañeros de fatigas africanas. Y ya que Marruecos es el leitmotiv del libro, hubiera sido interesante desarrollar la acción del Biutz no solo como una mera hazaña heroica de Franco, sino con la polémica que hubo más tarde con el teniente Salafranca y las Laureadas no concedidas.

El nombre del general Fernández Silvestre estará ligado para siempre a las guerras de Marruecos.

Finalmente, y puede que involuntariamente, abre un debate. En su introducción, nos indica que el andalusí Gálib fue el primer general español en conquistar Marruecos. La verdad es que me parece osado considerar a Gálib como español (¿lo era su califa Al-Hakam II?), ¿Se consideraba a sí mismo como español? ¿Conquistó Marruecos para mayor gloria de España? Si seguimos con su razonamiento, la Reconquista no hubiera sido en realidad una Guerra Civil. ¿Lo fue?

El autor es Juan José Primo Jurado (Córdoba, 1961) doctorado en Historia, licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Magisterio. Actualmente es el subdelegado del Gobierno de España en Córdoba, dirigió anteriormente la concejalía de Patrimonio y Casco Histórico de la ciudad. Anteriormente había sido director del Archivo Histórico del Palacio de Viana. Ha recibido las condecoraciones de la Cruz al Mérito Militar (2003) y Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario (2017). Además es autor de numerosísimos libros sobre la historia de Córdoba, algunos de los cuales he leído y os recomiendo vívamente.

En resumen, considero y recomiendo el libro especialmente para aquellas personas que quieran introducirse en la apasionante historia de nuestras guerras africanas.

El Sr. Primo Jurado durante la presentación de su libro.

 

 

Ficha técnica

Título: Los Generales de África

Autor: Juan José Primo Jurado

Editorial: Almuzara

Colección: Historia
Páginas: 304
Edición ilustrada
Tamaño: 15,00 x 24,00 cm
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 17,95 €

Reseña bibliográfica: “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”

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Los que seguís este blog ya sabéis que no solemos hablar de la Guerra Civil. Pero acaba de aparecer un libro sobre uno de los aspectos menos conocidos de la contienda y dado que el libro es una maravilla y uno de sus co-autores es un buen amigo del blog, no me he resistido a comentarlo. De trata de “Guardia Nacional Republicana: La guardia civil del Frente Popular”, de Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio.

El 29 de agosto de 1936, fue creada mediante decreto la Guardia Nacional Republicana, que fue como se denominó a la Guardia Civil que permaneció en el territorio leal a la República. Esta nueva denominación siguió hasta octubre de 1937, cuando la GNR se integró en el nuevo Cuerpo de Seguridad y Asalto, unidad que reunía a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad de la zona republicana.

Banderines de la Guardia Nacional Republicana.

La actuación de la Guardia Civil a lo largo de la contienda casi siempre fue trascendental. Especialmente al inicio de la contienda. El caso más célebre probablemente sea el de Barcelona, donde el general Aranguren Roldán (1), al mando de la 5ª zona de la Guardia Civil (Catalunya) se mantuvo fiel a la República y ayudó a aplastar las tropas sublevadas bajo el mando del general Goded. Y es que el Inspector General de la benemérita, el general Pozas Perea (2), dio instrucciones a sus subordinados para que no secundaran la rebelión militar.

De los 35.000 miembros de la Guardia Civil al principio de la contienda, aproximadamente un 66% y seis de sus siete generales permanecieron fieles a la República. Al finalizar la guerra, el recuento final de bajas del Cuerpo en ambos bandos arroja la cifra de 2.714 muertos y 4.117 heridos, lo que supone el 20 % de sus efectivos iniciales (3). Sin contar con los numerosos condenados a muerte en la posterior represión, destacando, por ejemplo al citado general Aranguren o su ayudante, el general Escobar (4), entre otros muchos.

Miembros de la Guardia Nacional Republicana marchando al frente.

El libro de Prieto Barrio y Pérez Rubio proporciona una detallada y amena historia de este cuerpo: sus protagonistas, sus antecedentes, su estructura, su papel en la Guerra Civil, especialmente en Catalunya, donde mantuvo su papel protagonista hasta los Sucesos de Mayo. Y, como no, los autores no se podían olvidar de un capítulo a la militaría. Muchos de vosotros ya conoceréis la obra de Prieto Barrio, por lo que ya sabéis de sobras lo minucioso de sus trabajos. Como os podéis suponer, es uno de esos libros que mientras dudamos si comprarlo o no, se agota y luego no hay manera de encontrarlo. Y de verdad que merece la pena. ya lo sabéis.

 

Ficha del libro:

Título: GUARDIA NACIONAL REPUBLICANA: LA GUARDIA CIVIL DEL FRENTE POPULAR

Autores: Antonio Prieto Barrio y Manuel Pérez Rubio

Editorial: Editorial Actas

Colección: Colección Historia Contemporánea

Páginas: 621

Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta

Edición: Madrid, 2017

PVP: 49,90€

 

 

Notas

(1) José Aranguren Roldán (1875-1939). Al estallar la rebelión militar, estaba al mando de la Guardia Civil de Catalunya. A pesar de sus fuertes convicciones católicas, se mantiene del lado del gobierno republicano. Llegó a mandar la IV División Orgánica, pero tras los Sucesos de Mayo se le destina a la Comandancia Militar de Valencia. Cuando la guerra está a punto de llegar a su fin, decide no exiliarse, ya que considera que ni ha cometido ningún crimen ni ha actuado con deshonor. Pero las nuevas autoridades franquistas no opinan lo mismo y, tras un juicio sumarísimo, es fusilado el 22 de abril de 1939.

(2) Sebastián Pozas Perea (1876-1946). Su carrera militar empezó en la Guerra de Marruecos, donde consiguió una Medalla Militar Individual. En 1934, estaba al mando de la IV División Orgánica, con sede en Barcelona, durante la proclamación por parte de Companys del Estado Catalán. Pozas lo desbarató y participó en el juicio que condenó al gobierno catalán por rebelión militar. El estallido de la Guerra Civil lo encuentra en Madrid, donde está destinado en ese momento como Inspector General de la Guardia Civil. Colabora en sofocar la rebelión en la capital de España y José Giral lo nombra su Ministro de Gobernación, durante unas pocas semanas. Pasa a ocupar diversos puestos de responsabilidad en la defensa de Madrid, pero sus relaciones con el general Miaja son peores que pésimas. Así, tras los Sucesos de Mayo en Barcelona, sustituye al general Aranguren al mando de la IV División Orgánica, restructura al ejército, que pasa a depender del gobierno central y no de la Generalitat, como hasta entonces. A pesar de ello, sus ofensivas en el Frente de Aragón acaban siendo sonoros fracasos. Cuando los franquistas contratacan en marzo de 1938, sus fuerzas se ven claramente superadas y su ejército, prácticamente destruido. Es destituido y recibe el mando en destinos de segundo orden, hasta el fin de la guerra que pasa a Francia y, desde allí, a México, donde falleció en 1946.

(3) Fuente: http://www.guardiacivil.es/es/institucional/Conocenos/historiaguacivil/La_Guerra_Civil.html

(4) Antonio Escobar Huerta (1879-1940). Nació en Ceuta, en el seno de una familia con una arraigada tradición militar. Tras la sublevación militar se mantuvo fiel a la República. Hombre de profundas convicciones religiosas, trató de frenar la violencia contra el clero, llegando a salvar al obispo de Tarragona, Vidal i Barraquer, de ser fusilado. Azaña le da el mando de la Columna Escobar, integrada en el Ejército del Centro, luchando bravamente en la defensa de la capital. Es herido de gravedad y se retira por unos meses al santuario de Lourdes. Al regresar, es nombrado Delegado de Orden Público en Barcelona, pero vuelve a ser herido de gravedad, esta vez por un atentado anarquista. Participa en la batalla de Brunete. Paralelamente, su hijo menor, José Escobar, falangista que lucha en el bando sublevado, muere en la batalla de Belchite. Poco después es ascendido a general y se le otorga el mando del Ejército de Extremadura. En enero de 1939 planifica y ejecuta con éxito la Ofensiva de Valsequillo, pero no su victoria es pírrica, no puede cambiar el curso de la guerra. Por lo que en el mes de febrero se une a la conjura del coronel Casado. En marzo, se rinde al general Yagüe en Ciudad Real. Éste le ofrece un avión para que huya a Portugal, pero Escobar lo rechaza. Su actuación en la guerra ha sido intachable. Franco no lo ve así y es juzgado y condenado a muerte. Es fusilado en el castillo de Montjuïc de Barcelona.

 

 

Las fotografías, excepto la portada del libro, las he sacado de:

https://ejercitorepublicano.wordpress.com/2013/04/25/gc-guardia-nacional-republicana/

 

Reseña bibliográfica: “Medallas y Ascensos en sus Documentos. 1811-1931”

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Los amantes de la Historia Militar tenemos una ineludible visita a la librería virtual de Todocolección para adquirir el nuevo libro de Antonio Rodríguez Belles. Este es un libro imprescidible ya que por primera vez se trata en profundidad el tema de las concesiones militares y los Escudos de Distinción.

Los documentos, como nos indica el propio autor, son atractivos por varios motivos. A parte de ser mucho más escasos que las medallas y estéticamente muy atractivos, nos permiten escarbar en las historias personales y hechos de armas necesariamente memorables para ser objeto de la condecoración. Además, los lotes de documentos de un mismo militar pueden ser un verdadero tesoro que te traslada a un viaje por la historia que los convierten en un DeLorean de papel.

Las 245 páginas del libro están fastuosamente ilustradas con fotografías de documentos, dibujos de los Escudos de Distinción, imágenes de militares y, como no, las propias e ineludibles condecoraciones y en él vamos a encontrar concesiones de la Orden de San Fernando o la Orden de San Hermenegildo desde la época de Fernando VII hasta la de Alfonso XIII, con diversas variantes; documentos de ascensos; y, lo mejor de todo, lotes enteros de militares cuyas mareantes biografías os van a sorprender y admirar. Las andanzas militares del miembro de la “División Vascongada” en la Guerra de África de 1860 o la del miembro de la Expedición a los Estados Pontificios para auxiliar al Papa Pio IX son puros relatos de aventuras inolvidables.

Otro de los pilares del libro son los Escudos de Distinción. Podrían ser considerados como unos antecedentes de las condecoraciones “metálicas”, que se entregaron especialmente durante las tres primeras décadas del siglo XIX. Por su naturaleza material, apenas quedan ejemplos de ellos, por lo que las pocas referencias que tenemos de la mayoría de ellos se basan en documentación y dibujos, como los que reproduce el propio autor. Este hecho, ha provocado que nunca antes se hayan estudiado en profundidad ni listado en su totalidad, lo que hace de esta obra de Rodríguez Belles en una obra doblemente pionera.

En conclusión, que no es por meteros prisa, pero el anterior libro del autor, “Las Recompensas de los Ejércitos de África, 1860-1936”, ya está agotado. No me lo pensaría yo mucho para quedarme pronto con éste. Realmente está muy bien escrito, es ameno, riguroso y las fotografías son una verdadera gozada.

 

En contra del libro: Que os deis cuenta que esto de coleccionar concesiones y documentos militares es una gozada y que entre todos hagamos subir los precios.

A favor del libro: Aporta luz sobre dos aspectos de la militaría totalmente arrinconados: los documentos de concesión y ascensos y los Escudos de Distinción.

 

Ficha técnica:

Autor: Antonio Rodríguez Belles

Título: Medallas y Ascensos en sus Documentos. 1811-1931.

Editorial: Tantin Ediciones. Santander, 2017.

Punto de venta:

https://www.todocoleccion.net/militaria-libros-literatura/medallas-ascensos-sus-documentos-1811-1931~x106978926

PVP: 39€

 

Las (segundas) medallas más caras del mundo

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El pasado 23 de noviembre de 2017, la casa de subastas londinense Morton & Eden conseguió subastar el que, hasta hoy, es el segundo lote de medallas más caro de la historia. Se trata del pasador de medallas del vicealmirante Gordon Campbell (1886-1953), un reconocido héroe de la Primera Guerra Mundial en su país, pero prácticamente desconocido en el continente. El pasador de medallas estaba compuesto por las siguientes piezas:

  • Cruz Victoria (Victoria Cross)
  • Orden del Servicio Distinguido (Distinguished Service Order), la célebre DSO sería la segunda medalla al valor más importante del Reino Unido. Si ya es difícil conseguirla una vez, obtener dos barras de repetición es…
  • El trío de la Primera Guerra Mundial: la 1914-15 Star, la British War y la Victory Medals
  • De la Segunda Guerra Mundial las Defence y War Medals,
  • Medalla de la Coronación de 1937
  • Medalla de la Coronación de 1953
  • La Cruz de Oficial de la Legión de Honor Francesa
  • La Cruz de Guerra con Palma

El pasador del vicealmirante Campbell.

El precio de salida era de 300.000£. Pero el precio final, tras una mareante sucesión de pujas, acabó siendo de 700.000£, que con la comisión de la casa de subastas, acabó siendo de 840.000£, al cambio actual, aproximadamente 950.000€.

Las condecoraciones habían sido donadas a la organización caritativa The Fellowship of St John, estrechamente vinculada a la Iglesia Anglicana, y han sido adquiridas por el barón Lorne Thyssen-Bornemisza de Kászon (1), sobrino nieto del vicealmirante Campbell. El comprador se ha admirado del valor histórico de las medallas y ha manifestado su interés de ceder las piezas a un museo para que todo el mundo pueda disfrutar de ellas.

El comprador del lote, el barón Lorne Thyseen-Bornemisza.

¿Pero quién demonios fue Gordon Campbell?

Nació el 6 de enero de 1886 y se educó en el exclusivo Dulwich College (2). Al terminar sus estudios, se alistó en la marina. Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, se le dio el mando de un buque Q (3), que era uno de los destinos más peligrosos al que se le podía enviar a un oficial de la Royal Navy y a los que solo podían optar oficiales con una especial pericia al mando de un buque, una demostrada valentía y un sentido del deber a prueba de torpedos: literalmente.

La Cruz Victoria la consiguió el 17 de febrero de 2017. Su HMS Farnborough (HMS Q5) navegaba por las costas irlandesas cuando fue impactado por un torpedo. Lo había lanzado el U-83, un temido submarino que en los últimos meses había hundido cinco mercantes británicos. Al notar el impacto, la tripulación del HMS Q5 empezó lo que se conocía como “panic party” que no era otra cosa que hacer ver que entraban en pánico mientras el barco se hundía: algunos marineros bajaban los botes salvavidas, izaban banderas blancas o pedían ostentosamente auxilio. A los británicos no se les puede negar que son los reyes del vodevil. Al ver que el barco británico empezaba a hundirse, el submarino emergió y se aprestó a rematarlo, pero la sorpresa fue cuando la insignia de la Royal Navy sustituyó a las banderas blancas y los marineros asustados se convirtieron en certeros artilleros que dejaron caer una lluvia de proyectiles sobre el U-83. El primer proyectil decapitó al capitán del submarino, Bruno Hoppe, mientras trataba salir de la cubierta, desde donde organizaba el ataque. El submarino se sumergió tan aprisa, que se dejaron la escotilla a medio cerrar, lo que fue fatal para el U-83 que se hundió al fondo del mar con toda su tripulación. Solo pudieron ser rescatados un oficial y un marinero, falleciendo el resto de sus 35 tripulantes. El HMS Farnborough, con una vía de agua, fue remolcado hasta las costas irlandesas.

Sus tres DSO las consiguió por las siguientes acciones:

  • El 22 de marzo de 1916 en las costas irlandesas, a bordo del HMS Farnborough hundió al submarino U-68
  • El 7 de junio de 1917, en las costas irlandesas, a bordo del HMS Pargust hundió al submarino UC-29
  • El 8 de agosto de 1917, en el golfo de Vizcaya, a bordo del HMS Dunraven hundió al submarino UC-71.

Campbell en la cubierta de uno de sus buques.

Tras la guerra comandó el HMS Tiger y fue el ayuda de campo naval del rey Jorge V. En 1931, fue elegido miembro del Parlamento por el Partido Liberal, pero en la siguiente legislatura perdió las elecciones y optó por retirarse de la política. Publicó My Mystery Ships sobre sus experiencias bélicas y durante la Segunda Guerra Mundial organizó defensas pasivas. El vicealmirante Gordon Campbell falleció el 3 de julio de 1953.

En la misma subasta, se vendieron las miniaturas correspondientes a este pasador por un total de 15.000€.

Con el dinero de las condecoraciones se financiará la construcción de un orfanato en Zimbabue, se ofrecerán becas de estudios en universidades de Sudáfrica y se llevarán a cabo numerosos proyectos del Tercer Sector en el Reino Unido.

 

Quiero agradecer a Peter Stoddard el “chivatazo”.

ECICIÓN: en una primera verisón del texto creía que las medallas citadas eran las más caras de la historia, pero no es así. Un par de amigos del Foro Español de Coleccionismo Militar me han hecho notar que las piezas más caras fue el pasador del capitán Noel Chavasse, quien luchó y murió en la Primera Guerra Mundial, y cuyo pasador de medallas, que incluía dos Cruces Victoria fue adquirido por el inefable (e ineludible) Lord Ashcroft. Dichas condecoraciones fueron adquiridas por un valor cercano al millón y media de libras esterlinas.

http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/6624138/Lord-Ashcroft-pays-record-price-for-ultimate-Victoria-Cross.html

Notas

(1) Un tipo curioso, el barón. Nacido en 1963, fruto del tercer matrimonio del barón Thyssen (de los cinco que hubo de soportar), ha sido productor de cine, gestiona la empresa petrolera de la familia y es un gran mecenas y un reconocido marchante de arte en Londres, donde su galería Kallos es una de las referentes de la ciudad en arte griego clásico. Además de ser un conspicuo coleccionista de arte. Está emparentado con el vicealmirante a través de su madre, Fiona Campbell-Walter. Hace unos veinte años, estaba en un ascensor al que se le rompió el cable pero que milagrosamente no cayó al vacío. Lorne, que llevaba encima un ejemplar del Corán, lo tomó como una señal inequívoca de que tenía que convertirse al islam y dejar su vida de joven rico y pendenciero. Desde entonces es musulmán y un marido y padre modélico y un empresario serio y respetado.

(2) Una elitista escuela privada fundada a finales del siglo XVII. Cabe decir que hasta ahora, las condecoraciones de Campbell estaban expuestas en este colegio.

(3) Los Buques Q, también conocidos como Q-boats, Navíos Señuelo o Buques misteriosos, eran barcos de guerra “disfrazados” de buques mercantes. Con el armazón reforzado para soportar el impacto de los torpedos y fuertemente armados, su misión era la de atraer los submarinos alemanes para que estos les atacaran y, cuando les creían fuera de combate, emerger a la superficie para rematarlos. Era el momento en el que los Buques Q debían abrir fuego y destruir a los U-boats. La Royal Navy contaba con 200 Buques Q, que se enfrentaron en un total de unas 150 ocasiones contra submarinos alemanes. El resultado fue que se hundieron 27 Q-Boats por 14 U-Boats, mientras de 60 submarinos sufrieron daños de distinta consideración. Los Q-Boats si bien fueron una arma ingeniosa para enfrentarse a los submarinos alemanes, quedó muy lejos en efectividad de, por ejemplo, los campos de mina.

 

Fuentes

https://www.royalnavy.mod.uk/news-and-latest-activity/news/2017/november/27/171127-royal-navy-vc-sells-for-world-record-auction-price

http://www.victoriacross.org.uk/bbcampbg.htm

http://www.abc.es/estilo/gente/20140724/abci-entrevista-lorne-thyssen-bornemisza-201407221946.html

 

Melusine. ¿La Orden de los Impostores?

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Si hace unas semanas hablábamos de aventureros convertidos en reyes, hoy toca hablar de posibles impostores. A lo largo de la historia, ha habido multitud de personas que han pretendido ser un noble desaparecido en extrañas circunstancias.

Orden de Melusine

Para citar algunos ejemplos, tenemos casos desde la Antigua Roma (1) de Luis XVII de Francia, muerto en 1795 en la cárcel del Temple de París, y a quien le salieron diversos suplantadores, como Marthurin Bruneau o Karl Wilhelm Naundorff  (2).En Rusia, con una historia tan convulsa, muchos han sido los impostores de diversos miembros de la familia real, como Dimitri Ivanovich, hijo de Iván el Terrible, o Pedro III, efímero zar depuesto por Catalina II la Grande; por no hablar de los números suplantadores de los hijos de Nicolás II (3).

Retrato de Guy de Lusignan.

El caso que nos ocupa hoy sería una impostura a la romana. Es decir, que el pretendiente de turno se hizo pasar por descendiente de, nada menos, los reyes de Jerusalén. Su origen es oscuro. Los diarios de la época informan que era un monje maronita (4) llamado Kafta; mientras que en diversas webs actuales, indican que se trataba de Ambroise Calfa Nar Bey, que habría nacido en Constantinopla en 1831. Calfa sería hijo de un importante mercader armenio, que decía ser descendiente de los Lusignan (5), una familia noble francesa que había reinado en Jerusalén, Chipre y Armenia entre los siglos XIII y XV. Calfa, a pesar de ser un cristiano maronita, procedía de una familia de origen judío, por lo que su pretensión podría ser puesta fácilmente en duda. Estudió en Venecia y en 1854 fue nombrado Director de Estudios del Colegio Armenio de París, donde encontró el perfecto altavoz para activar su reclamación, consiguiendo crear una cierta controversia y diversos seguidores. En 1863, contrae matrimonio con Marie Louise Legoupil. En 1887, el hermano mayor de Ambroise Calfa, Youssouf, fallece y aquél se proclama Cabeza de la Casa de Lusignan. Aprovecha para cambiarse su nombre, que pasa a ser Guy de Lusignan, y el de su esposa, que pasa a ser Maria de Lusignan. Paralelamente, resucitan dos antiguas Órdenes de Caballería:

–  Orden de Santa Catalina del Monte Sinaí, originalmente creada por Robert de Lusignan en 1063, y que se entregaba a los caballeros que realizaban un peregrinaje al monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí.

Orden de Santa Catalina del Monte Sinaí.

– Orden de Melusine, creada por Isabel de Ibelin en 1186, y nombrada con el nombre de la mítica fundadora de la casa Lusignan.

Lo curioso del caso es que tuvieron éxito. La prensa de la época indica que Maria de Lusignan ganó una rápida popularidad entre la alta sociedad parisina mediante “métodos que mejor que no sean descritos” (6). Sus defensores sostienen que fue por sus obras de caridad. Lo que parece cierto es que los Cafta/Lusignan se movieron entre la alta sociedad francesa y que gozaron de un alto nivel de vida hasta su muerte, llegando a casar a sus dos hijos con los vástagos de acaudaladas familias.

A finales de siglo, al matrimonio se le unió un tal Sr. Daulby, masajista londinense y, según las malas lenguas, amante de la Princesa, que trabajaba oficialmente como secretario de los Lusignan. A la muerte del Kafta, Daulby pasó a ser el Gran Maestre de las Órdenes y se llamó a sí mismo conde d’Alby de Gratigny. En 1905, murió Maria de Lusignan. Daulby se quedó a cargo de la “gestión” de las Órdenes, entre otros negocios de diverso pelaje.

Retrato de María de Lusignan.

En 1910, llegaron a París Charles y Lucy Paine, dos multimillonarios estadounidenses (Charles Paine era conocido como el “magnate del cobre”), que tenían la intención de establecerse en la capital gala. Fueron fáciles presas para Daulby, que los deslumbró con su falso título, las condecoraciones y su verborrea. Además, Daulby se presentó como experto en antigüedades y vendió gran cantidad de muebles y tapices a los Paine para su residencia parisina. El insaciable Daulby también les vendió una impresionante pinacoteca, que costó centenares de miles de francos. Los Paine mostraron con orgullo su nueva colección de arte, pero un experto les hizo ver que no habían comprado más que burdas imitaciones. Daulby fue denunciado y encarcelado. Con lo que se llegó al fin de la Orden de Melusina…

¿Al fin? Pues no, resulta que unos presuntos descendientes de los Lusignan han pretendido resucitar la orden y desde 2006 mantienen una web para su promoción.

 

Notas:

(1) Francisco Pina Polo en su artículo “Impostores populares y Fraudes Legales en la Roma Tardorrepublicana”, nos cuenta el caso de los suplantadores de importantes políticos como por ejemplo un tal Equicio, que afirmaba ser hijo de Tiberio Graco; Amacio, nieto de Cayo Mario; que Trebelio Calca afirmaba ser Clodio

(2) Bruneau (1784-1822) Su vida, repleta de aventuras y delitos podría inspirar una novela. Durante la Revolución Francesa, en la monárquica La Vendée, se hijo pasar por el barón de Vezins, pero fue descubierto y encarcelado. En 1804, se enrola en la marina napoleónica, para desertar cuando llega a los Estados Unidos. Trabaja en Nueva York y Filadelfia. Al parecer, llega hasta a formar una familia. Pero en 1815, regresa a Francia y se dedica a usurpar las identidades de personas que desaparecieron durante la Revolución. Es condenado por un pequeño fraude y, desde la propia prisión, empieza a enviar cartas a personas influyentes afirmando que es Luis XVII. A pesar de que logra una pequeña corriente de simpatía, es nuevamente juzgado y declarado culpable de diversos delitos. En 1818, se le condena a siete años de prisión, a lo que se tendrá que sumar la condena por desertor. Murió en la cárcel de Mont Saint-Michel en 1822.

Naundorff  (1785–1845). Relojero prusiano, en 1825 fue acusado de una estafa en Brandenburgo. Siguiendo un patrón similar al de Bruneau, desde la cárcel consiguió enviar cartas a conocidos legitimistas exiliados en Prusia. Consiguó ser indultado y marchó a París, donde recibirá el apoyo de numerosos legitimistas y pleiteará contra las autoridades y miembros de la Casa de Borbón para ser reconocido como tal. Pero solo consigue que lo expulsen de Francia. Se establece en los Países Bajos, donde morirá en 1845. Sus hijos adoptaron el apellido Borbón, que siguen usando sus descendientes.

(3) De todos ellos se podría escribir una gran novela. Del falso Dimitri no se sabe a ciencia cierta quien es, pero el caso es que llegó a ser zar, aunque lo ostentó menos de un año. Hubo otros falsos Dimitri que no llegaron tan lejos. El verdadero lo había hecho asesinar Boris Gudonov, regente de Teodoro I, que temía que Dimitri se convirtiera en un rival político.

Pedro III (1728-1763) fue un verdadero mentecato. Germanófilo hasta niveles patológicos, fue depuesto por su esposa Catalina II la Grande, que se convirtió en una de las mejores gobernantes que haya tenido Rusia. Catalina hubo que lidiar con unos cuarenta impostores. A la mayoría de ellos se encarcelaban con destino a Siberia con la espalda abierta a latigazos, pero hubo uno, Yemelián Pugachov, de origen cosaco, que consiguió reclutar un ejército y poner en jaque a los ejércitos imperiales durante unos años, hasta que fue derrotado y, éste sí, decapitado.

En cuanto a los hijos de Nicolás II, hay quien ha contado más de 200 suplantadores. La única que consiguió un cierto éxito fue Marga Boodts, que se hizo pasar por Olga Romanov. Consiguió una paga vitalicia y vivir en una villa italiana hasta su muerte en 1976. Un caso famoso fue el de Anna Anderson, quien se hizo pasar por Anastasia Romanov, con la colaboración de gente de su entorno que se quería aprovechar de ella. Murió en 1984 tratando de demostrar su presunta identidad y reclamando la herencia de los Romanov. En el caso de Alexei, los impostores lo tenían mucho más difícil a causa de la conocida hemofilia del zarévich, aunque también los hubo. Hasta en España tuvimos uno. El Pais, en febrero de 1980, informaba que un tal Alexis Brimeyer corría por España haciéndose llamar Alexis Romanov-Dolgorouky, y sería sobrino-nieto de Nicolás II, auto-titulándose rey de Ucrania y cortejando a una adinerada dama entrada en años. Brimeyer recorrió Europa suplantando diversas identidades reales, hasta su muerte, acaecida en Madrid en 1995.

(4) La Maronita es una Iglesia Católica Oriental, que si bien tiene sus propias estructuras y rituales, forma parte de la Católica Romana.

(5) La Casa de Lusignan tiene su origen en Francia, donde poseían diversos territorios. Uno de sus vástagos más famosos fue Guy de Lusignan (c.1150-1194). Siendo segundón, en 1170 viajó a Tierra Santa en busca de fortuna y vaya si la tuvo. Al llegar, rindió vasallaje a Inés de Courtenay, madre del rey Balduino IV. Con su hijo moribundo a causa de la lepra, Inés casa a su hija Sibila con Guy de Lusignan, convirtiéndose en rey tras la muerte de su hijastro, Balduino V. Lusignan demostró ser un completo inepto, ya que se dejó convencer por el ala más sanguinaria de los cruzados, para atacar a Saladino, a pesar de la manifiesta inferioridad cristiana, que culminó en la batalla de los Cuernos de Hattin, que aniquiló al ejército cruzado y supuso la expulsión de los cristianos de Jerusalén. Como compensación, Lusignan fue nombrado rey de Chipre.

(6) Chicago Tribune, 24 de abril de 1910 y 27 de noviembre de 1910.

 

Fuentes:

http://ordredemelusine.com/pieuseMemoire.php

https://san-luigi.org/home/notable-members-part-3/

http://cpascans.canalblog.com/archives/2010/04/20/17568056.html

http://semon.fr/DECORATIONS_INTERNATIONALES.htm

Hemeroteca London Post

Hemeroteca Chicago Tribune

Hemeroteca ABC